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miércoles, 1 de julio de 2026

Nuestras Fábricas: La Fábrica de adhesivos de los Hermanos Tabarnero

 Nuestras Fábricas. El programa en el que describimos algunas de las fábricas más importantes que tuvo Elda, y que dejaron ejemplos de abnegación. Recordamos hoy una de las primeras grandes fábricas de adhesivos que tuvo Elda, y que se inició antes de la cruenta Guerra Civil. La Fábrica de adhesivos de los hermanos Tabarnero, la mayor y quizá la primera que se implantó en Elda para realizar las colas y adhesivos que empezaban a emplearse en la industria del calzado.

Toñi Pérez inicia la entrevista.
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Pioneros que impulsaron la industria de los adhesivos en Elda
José María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, recuerda a la empresa Hermanos Tabarnero


Una vista de la zona en que se instaló la empresa, cerca del río Vinalopó, y a las faldas de las ruinas de la residencia alcázar de Elda. Con vistas a la residencia de la familia Tabarnero y una ilustración de la fachada de la empresa y el lugar que ocupaban en el solar allí existente.

Aunque su nombre es menos conocido que el de otras grandes industrias eldenses, la fábrica de los hermanos Tabarnero desempeñó un papel esencial en el crecimiento del sector del calzado. Félix y Moisés Tabarnero llegaron desde Madrid en los años previos a la Guerra Civil para fabricar adhesivos destinados a las fábricas de zapatos, en un momento en el que apenas existían empresas especializadas en este tipo de productos. Como explica José María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda “era una fábrica muy importante de la industria auxiliar, aunque poco conocida porque sus propietarios eran muy austeros y nunca buscaron protagonismo”.
La escasez de materias primas durante la guerra y la posguerra obligó a los hermanos Tabernero a recurrir al ingenio para mantener la producción. Recorrieron vertederos, traperías y pueblos de toda la provincia en busca de goma usada que, mezclada con benzol, se convertía en el adhesivo que necesitaban las fábricas de calzado. “Crearon una red de suministro de goma usada que les permitió seguir fabricando cuando era prácticamente imposible conseguir materia prima”, destaca Amat, quien también recuerda que sus productos se distribuían desde Elda a ciudades zapateras de toda España, como Elche, Arnedo o las Islas Baleares.
La empresa acabó desapareciendo a mediados de la década de los sesenta, tras el fallecimiento de Félix Tabarnero y la jubilación de Moisés, coincidiendo además con la consolidación de nuevas compañías del sector. José María Amat recuerda que ambos empresarios “pagaron todas sus deudas, cumplieron con sus trabajadores y se retiraron dignamente del mercado”. Entre las anécdotas que conserva la historia de la empresa destaca una curiosa expedición en tren para transportar grandes cantidades de goma usada y las durísimas condiciones laborales de la época, cuando los vapores del benzol provocaban que muchos trabajadores terminaran la jornada completamente mareados.

* Para escuchar el video de la entrevista sobre esta empresa: https://cadenaser.com/.../nuestras-fabricas-hermanos.../

sábado, 17 de enero de 2026

La Fábrica de Vicente Gil Alcaraz (Los Vacíos)

 Nuestras fábricas: Los Vacíos.

La periodista y locutora de radio Elda Cadena Ser, Toñi Pérez, publica una nueva entrevista sobre el programa “Nuestras Fábricas” que pretende rendir honores a los empresarios y trabajadores de empresas de fabricación de calzados y afines que colaboraron en el desarrollo de la industria del calzado en la comarca del Medio Vinalopó.

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Un recorrido por la fábrica que combinó innovación, excelencia y liderazgo femenino en la industria del calzado eldense.
La historia del calzado en Elda no puede entenderse sin la figura de Vicente Gil Alcaraz y la mítica fábrica conocida popularmente como Los Vacíos.
Así lo explica José María Amat, fundador del Museo del Calzado, quien destaca su aportación decisiva al prestigio del zapato femenino de alta calidad: “Quizás una de las industrias que más contribuyó al mayor prestigio del zapato de mujer en Elda fue la que creó Vicente Gil Alcaraz, conocida por todos como la fábrica de Los Vacíos”, recuerda.
Ubicada en la calle Dos de Mayo, aquel complejo industrial destacaba no solo por su producción, sino también por su arquitectura, con patios interiores, zonas ajardinadas y una imagen moderna para su tiempo.


Más allá del espacio físico, Los Vacíos se convirtió en un referente nacional por la calidad de sus productos y por su apuesta constante por la innovación.
“Era un zapato de señora de altísima calidad, muy reconocido en todo el mercado nacional, y además una fábrica que incorporaba de inmediato la tecnología más avanzada del momento”, subraya Amat. Durante la primera mitad del siglo XX, la empresa mantuvo un espíritu de mejora permanente y contó con una red de viajantes que, con el tiempo, acabarían siendo grandes industriales del calzado eldense, consolidando así una auténtica escuela de aprendizaje y perfeccionismo.


De aquella fábrica salieron nombres clave de la industria, como Salvador Sapena, Manuel Gil o Roberto Santos Noguerón, cuya proyección internacional marcaría una época posterior. Pero también fue singular por su relevo generacional: tras la jubilación del fundador, sus cuatro hijas —Armonía, Celeste, Redención y Blanquita— tomaron las riendas del negocio. “Fue una fábrica dirigida por una mujer, Armonía Gil, algo excepcional en una época en la que el espacio empresarial estaba reservado casi exclusivamente a los hombres”, concluye Amat, poniendo en valor no solo la calidad del producto, sino también el papel pionero de la mujer en la historia industrial de Elda.

jueves, 7 de noviembre de 2024

Una fecha que puede marcar el destino de una ciudad

Indicación Geográfica para el Calzado Artesano
El 27 de octubre de 2023 se publicó un nuevo Reglamento de la UE relativo a la protección de las Indicaciones Geográficas de Productos Artesanales e Industriales, que entró en vigor el 16 de noviembre. Los productores y fabricantes podrán presentar solicitudes de protección de IG a partir del 1 de diciembre de 2025. Esta indicación geográfica es, ni más ni menos, la Denominación de Origen que ya tiene los productos agroalimentarios, pero con otro nombre. 

 Un reglamento que será de gran valor 

 En él se contemplan por zonas productos de varios tipos, entre los que se encuentra el calzado que serían protegidos, tanto por las marcas, por el origen, o por las formas de producción en su caso. A partir de 2026, dejarían de existir cualquier derecho nacional sobre esos productos que se cobijarán bajo el paraguas de la UE, a través de los informes de lo que se llama EQUIPO EUROPA, esto significa aunar fuerzas para que la acción exterior conjunta de la UE, sea mucho más que la suma de las partes.

Ventajas de tener la indicación geográfica de calzado artesano 

Para Elda en concreto supone el fortalecimiento de la producción del calzado artesano, lo que no quiere decir en absoluto que sea hecho con las manos como antiguamente, se considera artesano aquel que requiere la intervención humana en aspectos básicos: diseño, algunas fases de acabados, empleo de materias nobles como pieles y que permite la intervención de máquinas para su elaboración más perfeccionada del zapato. Las ventajas que supone esta denominación son la protección de tipo intelectual a partir del diseño; la denominación y la zona en que se fabrica; la competencia de artículos de fuera de la UE, competencia desleal dentro y fuera de la Unión, y en especial ante falsificaciones; también la ayuda y lanzamiento del producto bajo el prestigio de Europa resaltando la excelencia, en el caso del calzado de Elda; también la defensa ante las directrices mundiales que pudieran afectar al medio ambiente; la posibilidad de entrar en programas de ayuda en servicios o productos que eleven la competencia ante otros países fuera de la UE. Y otras muchas prerrogativas que otorga la Unión Europea a sus productos protegidos y por encima de todas esas ventajas, la exclusividad de nuestro calzado y el reconocimiento global. Se trata de un sello de garantía que supondrá un respaldo global a nuestro zapato de mujer hecho en Elda. Supondrá un impulso definitivo para los productores artesanales e industriales. 

Protege, Diferencia y Promociona 

Al igual que ocurriera en el caso del sistema de IG de productos agrícolas, los productores artesanales e industriales, podrán utilizar el símbolo oficial de «indicación geográfica protegida» para lanzar un mensaje que el producto cumple el pliego de condiciones del zapato de excelencia. Esto permitirá una mejor visibilidad del origen geográfico y las técnicas de producción del producto. El nuevo Reglamento está especialmente dirigido a los productores de microempresas y las pequeñas y medianas empresas, ofreciendo un incentivo para invertir en nuevos productos, desarrollar competencias tradicionales y atraer el turismo. Pero sobretodo ofrecen garantías a los consumidores de la marca de origen del calzado que están usando. Es importante que los calzados cumplan los siguientes requisitos: El zapato debe ser originario de un lugar, una región o un país específicos, a través de una memoria de su arraigo en el tiempo y su manipulación (esto es vital para la rivalidad que es posible se cree entre zonas o poblaciones dentro de un país de origen). Tener una determinada calidad, reputación u otra característica que debe ser imputable fundamentalmente a su origen geográfico. Paralelamente, el sistema específico incentivaría la inversión en artesanía y mejorará la excelencia de los productos amparados. También, el sistema IG de producción artesana e industrial de calzado, permitiría unos salarios más altos y facilitaría la creación de empleo, los trabajadores jóvenes podrían quedarse en sus ciudades o zonas de origen, en vez de verse abocados a desplazarse a otras zonas po la pérdida de mercado y cierre de industrias. 

¿Quiénes puede realizar la petición de IG en la UE? 

Ahí está el kit de la cuestión. Las peticiones las deben realizar las asociaciones sectoriales legalmente constituidas, (exclusivamente), pero en Elda no existe la asociación de empresarios de calzado y mucho menos la de artesanos asociados. Aquí se crearía el primer escollo, el reglamento prevé la posibilidad de admitir solicitudes de agrupaciones en fases avanzadas de aprobación. El caso de Elda se puede demostrar sobradamente con argumentos contrastados y fiables. Pero ¿Quiénes tienen que mover la agrupación de empresarios? A mi juicio debe nacer de la misma población que pretende esa identificación y a falta de una asociación local que aglutine, debieran ser los representantes municipales quienes podrían integrar a la mayor parte de empresas en una agrupación a los efectos que indica el Reglamento y respaldar la solicitud para su término municipal o términos limítrofes, con una amplia exposición de hechos para este tipo de IG de productos artesanos y empresas que realicen un calzado de alta calidad y en cuyo proceso intervengan alguna de las fases de la artesanía. Aunque nuestro Ayuntamiento no pueda por sí solicitar la inscripción y, mucho menos, influir en su resolución, la ayuda corporativa y la fuerza municipal es un aval de gran valor para la convicción del grupo que se cree. La forma más rápida y sencilla seria registrar una asociación de empresarios de calzado artesano de gama alta y máxima calidad en Elda. Demostrando y fundamentando en una amplia memoria su largo proceso de transformación a la industria actual para calzado de mujer de alta gama, con todas las referencias posibles para descartar otras opciones que no tengan el recorrido artesanal que tiene nuestra ciudad, con eso creo que no debería existir competencia en el ámbito nacional para ostentar la Indicación Geográfica Artesana tanto en calzado par mujer como industrias protegidas. Se trata de convencer, con datos fiables y memorias elaboradas, a quienes tienen la facultad de conceder la identificación geográfica, que no es otro que el EQUIPO, ese órgano ejecutivo de valoración que dispone la Unión Europa y de la que no depende ningún país concreto, es decir, actuarían a la vista de los que seamos capaces de transmitir, con referencias, publicaciones, documentos etc. para dar más credibilidad a Elda que, en el campo de la artesanía zapatera, se ha actuado como pioneros y con la seguridad que no habrá nadie que se asemeje a su pasado artesano brillante. 

La identificación geográfica (IG) es vital para la economía eldense. No podemos quedarnos fuera.

sábado, 26 de octubre de 2024

Mis sueños de zapatero, del “velador” a la “estola de San Crispín”

Hoy, querido lector del blog de calzado, lo abrimos con un recuerdo a los pioneros, a aquellos zapateros que fueron nuestros héroes de leyenda, los que en tiempos fueron los que guiaron a nuestro pueblo a asentar las bases de un zapato joya que nadie como los eldenses eran capaces de saber interpretar en sus medidas, en sus hechuras y en su disciplinada forma de acabados. Y lo hacemos con los instrumentos de los que se valieron aquellos magníficos “inventores” que se aliaban en una simbiosis perfecta entre sus manos y las herramientas que empleaban para asombrar a propios y extraños, los zapatos salidos de aquellas manos callosas y desgastadas por el esfuerzo, eran sencillamente perfectos. Un día pasé por una calle de la Barcelona antigua, cerca del barrio gótico, muy próximo al museo del calzado antiguo de aquella gran ciudad y ahora tristemente cerrado, y tropecé con un escaparate casi decrépito que daba acceso a una pequeña zapatería artesana, me paré para observar algunos zapatos junto a herramientas tradicionales, de pronto se abrió la puerta y un anciano me invitó a pasar, acepté con gusto porque en realidad era lo que deseaba. -Pase y siéntese junto al “velador”– aquellas palabras denotaban que aquel hombre era un antiguo experto en el oficio, con la palabra velador se estaba refiriendo a una pequeña mesilla de zapatero con los compartimentos propios del oficio, ya vieja y desvencijada. Me senté e iniciamos la conversación sobre el oficio y lo que representaba para ambos, en mi caso le dije que trataba de enseñar las técnicas zapateras en un instituto de Formación Profesional él, sin embargo, era también un profesor sin cátedra, es decir, uno de los tantos zapateros de silla que hubo en tiempos en la Ciudad Condal y que transmitían el oficio de otros que a su vez se lo habían enseñado a ellos. Diego, era el nombre con el que se presentó, me explicaba que el velador o mesilla de zapatero, recibía ese nombre para identificar las largas noches de vela en las que el zapatero realizaba para completar los encargos. Me introdujo en un mundo que yo ya imaginaba, me mostró utensilios que había explicado en alguno de mis libros de tecnología, pero que no tuve la oportunidad de conocerlos físicamente dada la antigüedad y que aquel hombre todavía los empleaba. Repasamos las clases de leznas que utilizaba y me mostró una de las más antiguas, el “asador”, llamado así por el parecido a un asador de cocina: el de comba; el cuadrado y el de estrella, en todos los casos me explicó cómo se manejaban y con el paso de los minutos sus emociones iban subiendo de todo, también me contagiaba con aquellas experiencias. Rodeado de cuchillas, tijeras, tenazas, tirapiés de varios tamaños y martillos, abrió un pequeño armario para mostrarme lo que él consideraba como su pequeño tesoro, se trataba de una “estola de San Crispín”. Por mis escritos sabía que en el siglo XIX había sido un utensilio muy elaborado por el zapatero, hecho de madera de olivo, pero sinceramente nunca pensé tener una entre mis manos. - ¿Cómo conserva usted este moldeador?- le pregunté con sorpresa y admiración. -Este pequeño trozo de madera lo heredé de mi difunto padre cuando yo todavía era un niño- esa fue la respuesta de aquel nonagenario que había empezado el oficio en aquel siglo en el que la artesanía lo era todo en lo que respecta al calzado. La estola de San Crispín es un trozo de madera cuadrangular y pulido que se empleaba para moldear las cañas de las botas o botines a falta de las moldeadoras modernas que llegaron años después. Nuestra conversación trascurrió entre risas y nostálgicas tristezas, en algunos momentos incluso las lágrimas se asomaron a los ojos de aquel anciano y me contagió sus mismos sentimientos. Me mostró cerdas de jabalí, trozos de pez o cerote para empegado, y aprendí cosas que incluso yo desconocía, “el tajo”, como se llamaba a un trozo de madera de diferentes tamaños, cóncavo o convexo para dar formas y que por desuso apenas llegaron a los albores del siglo XX; las colecciones de “patas de cabra” y las bisagras o bisagres con los que se pulían los cantos y los pisos, pero hizo especial hincapié en uno de ellos, “el machote” que con forma de mazo era el hierro más robusto de todos los que componían el ajuar de aquel viejo zapatero. Tras casi dos horas de conversación nos separamos como si hubiésemos sido amigos de toda la vida, esa amistad nacida en una improvisada charla me supuso mucho más de lo que yo hubiese podido soñar, aquel humilde personaje era más que un maestro, sin atisbo de vanidades, sin pretensiones mundanas más que el sentir un oficio que le había colmado de satisfacciones. Un zapatero que, en ese hombre anónimo, encerraba todas las virtudes que otros de su mismo oficio, han inspirado a nuestro pueblo de Elda en la dignidad y el honor para alcanzar un grado mucho más elevado que el de un simple trabajador.

domingo, 30 de junio de 2024

La Industria del Calzado y Afines y la Inteligencia Artificial (I.A.)

 


El futuro de la industria del calzado en España, y en especial en la Comunidad Valenciana, son alguna de nuestras mayores preocupaciones.

 

El descubrimiento de la I.A.

 

Hace escasamente un par de años estábamos en mantilla de los muchos resultados y avances que podríamos obtener con el empleo de la I.A.

 

Me convertí en un alumno de esa novísima tecnología, en la que había pocos maestros y casi todos éramos alumnos ávidos de información. Cuando comprendí de lo que se trataba y los infinitos campos de aplicación, me hice yo mismo la pregunta ¿Cómo la IA podría marcarnos un camino para mantener el protagonismo del zapato español ?

 

La respuesta es contundente

 

Con algunos parámetros sobre la historia industrial de las principales ciudades de la Comunidad Valenciana: Elche, Elda, Petrer, Villena, Vall dÚxó, y en otros importantes y ejemplares centros productivos como: Valverde del Camino, Arnedo, Baleares, Almansa, Fuensalida, entre muchos otros, la I.A. nos puede dar respuestas que nos ayudan a aplicar soluciones:

 

La industria de la fabricación de calzados en España que alcanzó en 2023 más de tres mil millones de euros en exportación y que supera los 60 mil empleos directos y muchos otros inducidos, además de una actividad opaca que genera ingresos en algunas familias pero que supone un mal endémico de este sector y se ve sometida a fuertes presiones.

Los principales problemas con los que se enfrenta el sector zapatero son: los elevados costes de producción; las fuertes competencias de otros países, además de las propias dentro del territorio nacional; los cambios en el hábito de uso del calzado, proliferando cada día con mayor intensidad el uso del zapato informal, sport o incluso la alpargata calzada como prenda de vestir.

 

¿Cómo puede la I.A. ayudar a la industria del calzado nacional?

 

A lo largo de mi larga vida trabajado alrededor de la industria del calzado, tanto como técnico como en la dedicación a la enseñanza, he podido enlazar una retahíla de posibles soluciones, a medio y a largo plazo, que ahora la I.A. me refrenda.

 

Aunque solamente sea a nivel argumentario, merecería la pena centrarnos en los “remedios” que la Inteligencia Artificial nos propone, quizá al lector les parezca obvio, pero no lo es tanto cuando se trata de un conjunto de acciones que deben encaminar a sustentar y aumentar nuestro nivel de competencia, y con ello, la riqueza y el empleo de uno de los sectores pilares de la economía nacional. 

 

Fortalecer la formación y capacitación:


* Elaborar programas técnicos y especializados en el diseño, producción y comercialización de calzado de alta gama.


* Fomentar la investigación en nuevas tecnologías, materiales y procesos de producción para el calzado de alta gama.


* Facilitar el intercambio de conocimientos y experiencias entre empresas, instituciones educativas y centros de investigación.


Mejorar la competitividad empresarial. El apoyo a las PYMES:


* Conceder asistencia técnica, financiera y administrativa a las pequeñas y medianas empresas del sector para que puedan innovar y aumentar su productividad.


* Ayudar a las empresas a acceder a nuevos mercados internacionales a través de ferias, misiones comerciales y otras iniciativas.


* Incentivar la colaboración entre empresas para desarrollar proyectos conjuntos, compartir recursos y optimizar la cadena de valor.


Reforzar la imagen de marca:


* Promocionar el calzado de España: Difundir la calidad, el diseño y la tradición del calzado a nivel nacional e internacional.


* Desarrollar una marca distintiva que agrupe y represente a los fabricantes de calzado de determinadas gamas y zonas zapateras.


* Participar en ferias y eventos internacionales de moda para dar a conocer el calzado español a compradores y consumidores potenciales. Con una fuerte apuesta por la imagen de España-Calidad, reactivando e impulsando las propias ferias de calzado en España.


Aprovechar las nuevas tecnologías:


* Crear plataformas colectivas de comercio electrónico para facilitar la venta de calzado de alta gama a clientes en todo el mundo, con la singularidad de cada zona geográfica.


* Utilizar de forma profesional las redes sociales, el marketing de contenidos y otras herramientas digitales para promocionar el calzado y llegar a nuevos públicos.


*  Incorporar nuevas tecnologías en los procesos de producción para mejorar la eficiencia, la calidad y la sostenibilidad.


Fomentar la sostenibilidad:


* Apostar por las prácticas de producción y gestión ambientalmente en la industria del calzado.


* Incorporar materiales ecológicos y biodegradables en la fabricación de calzado.


* Educar a los consumidores sobre el valor del calzado de alta gama sostenible, confortable y duradero.


La puesta en marcha de estas medidas puede contribuir significativamente a aumentar la fabricación de calzado de alta gama, consolidando la posición de la industria del calzado español como un referente internacional en este sector.

José María Amat Amer

miércoles, 19 de junio de 2024

Ejemplares momentos de la industria del calzado. Elda acaba de vivir las mejores fiestas del mundo, luchemos con la misma tenacidad por nuestro calzado.

 


 

Elda acaba de vivir las mejores fiestas del mundo, luchemos con la misma tenacidad por nuestro calzado.

 

 Mural realizado por la pintora Cándida López, Candy, que recrea la imagen del conjunto ferial en la ciudad de Elda en 1969, e instalado por AMFI en la fachada del parquin junto a la plaza de la FICIA.

 

Es necesario que los jóvenes que hoy trabajan en nuestras industrias sepan, y no olviden, el “efecto llamada” que se produjo tras el nacimiento y consolidación de sus Ferias del Calzado. Hoy quizá no sea esa solamente la solución, pero los caminos para alcanzar el progreso no se abren a los inmovilistas o a los mediocres. Hay muchas fórmulas para seguir creciendo, debemos buscarlas y trabajar por ellas.

 

La ciudad de Elda estaba de moda

 

La industria del calzado en la comarca en la década de los años 50 pasaba por grandes dificultades, no se vislumbraba un horizonte de progreso, pero todo cambió a partir de 1960.

 

Elda se destacaba como ciudad de zapato de calidad, especialmente en mujer de alta gama junto con otras especialidades. Sin embargo, cuando las Ferias del Calzado protagonizaron aquel milagro económico, pasamos a superar a los cítricos en los índices económicos de exportación y eso se vio claramente reflejado en el aumento de población, de los 28.380 habitantes del año 1960, se pasó a los 41.511 habitantes en la década siguiente; 53.181 habitantes en 1980, y 54.350 en 1990, prácticamente similares índices de población alcanzados en la actualidad, 34 años después.

 

Con los datos apuntados podrá el lector hacerse la idea del desarrollo de la ciudad en aquellos años. El Ayuntamiento de Elda planificaba el creciente urbanismo que obligaba la llegada de cientos de personas para trabajar en nuestras empresas, también precisaban vivienda y servicios; restaurantes, cafeterías, comercios de todo tipo y, entre ellos, las mejores marcas del momento. 

 

Elda era moda

 

Y esto no es una frase hecha, la ciudad competía con la apertura de comercios que ofrecían marcas que solamente se podían adquirir en la capital, Elda era la ciudad cosmopolita que tenía “vida”, muchas personas transitaban asiduamente por la población para observar sus escaparates y realizar sus compras en prendas u otros objetos de moda que no podía encontrar en sus lugares de origen. Naturalmente conseguir un local de planta baja en las calles céntricas de la ciudad era una aventura casi imposible.

 

Algunos amigos y familiares que viven alejados de nuestra ciudad nos recuerdan con tristeza que Elda era el ejemplo de una ciudad moderna, venían a nuestro pueblo para disfrutar de su aire de modernidad y el constante movimiento de gente por sus calles y sus comercios.

 

Estímulo a la industria del calzado

 

Y no solo por la creación de FICIA en 1960. Fue también el Centro Promotor de Exportaciones CEPEX, en 1967, que se erigió como uno de los más firmes aliados de la promoción del zapato español para la exportación. Se creó INESCOP, en 1971, para fomentar la calidad y la investigación. Se reforzó con mayor protagonismo la Agrupación de Fabricantes de Calzado, especialmente de Elda y Petrer, para que el sector comarcal tuviese su liderazgo y su voz.

 

El mercado español de exportación creció de 15 millones de pares en 1970 a más de 45 millones en 1980.

 

Después volverían de nuevo tiempos de crisis, pero el sector calzado estaba reforzado por las marcas que ya se consolidaban en los mercados, también por la alta especialización de los trabajadores del sector zapatero en Elda; la calidad se perfilaba como el más importante activo que había que mantener y superar, si ello era posible. Algunas poblaciones zapateras buscaban en Elda a los mejores especialistas, ente ellos a las aparadoras que eran sinónimo de perfeccionistas de un complicado trabajo.

 

Ejemplos para soñar

 

No se trata de volver nostálgicamente la vista atrás, NO, la juventud debe saber que el futuro del sector está en sus manos y quizá los ejemplares momentos del aquel pretérito, deben servir para no entrar en el desánimo o la frustración. Lo repito de nuevo, Elda será mientras la industria del calzado de calidad persista en nuestra ciudad. Está claro que no depende solamente de una firme voluntad, hay que luchar de forma permanente y desde todas las instancias. Si hemos perdido liderazgo empresarial, hay que recuperarlo, si el sector en nuestra comarca precisa de una gerencia específica, hay que crearla, si no tenemos una marca reconocida, hay que reconocerla e inscribirla como otros lo han hecho, si de nuevo hay que echar mano de un ente comercial que expanda las cualidades de nuestro zapato al margen de las ferias mundiales, hay que volverlo a crear, somos conscientes de las dificultades, pero a base de observar los que algunos pueblos en Europa han realizado en circunstancias similares, nos obliga a insistir.

 

Acabamos de pasar las mejores fiestas del mundo, pongamos la misma ilusión, insistencia y capacidad para hacer de nuestra industria del calzado de señora de alta gama, la más admirada y los zapatos fabricados los más buscados del mundo.

sábado, 1 de junio de 2024

EJEMPLARES MOMENTOS DE LA INDUTRIA DEL CALZADO. Sesenta y ocho años de una premonición compartida La Feria del Calzado y las Fiestas de Moros y Cristianos.

 

              Emotivo y esperanzador cartel anunciador de las Ferias del Calzado de Elda

                            

 Como todos los inicios de algún acontecimiento importante el "boca a boca" juega un papel muy importante, pero se precisan otras voluntades que ayuden a fraguar una idea.

 

Oscar Santos había publicado el 22 de diciembre de 1956 una carta en Valle de Elda bajo el título “¿Elda capital del calzado?”  por la que, con una postura muy realista, llamaba a la movilización en favor de una Feria del Calzado en Elda que nos sacase de un estado de conformismo ante las sucesivas crisis del calzado.

 

Fueron cientos de personas y varias instituciones del sector zapatero las que se sumaron a aquellas primeras palabras salidas de la pluma de Santos que ilusionarían a los eldenses de aquellos años. La idea estaba sembrada en “tierra fértil” y el empuje emprendedor de los trabajadores de la ciudad de Elda y de Petrer, se pusieron manos a la obra para que la ilusión se transformase en realidad.

 

Una eldense insigne y reconocida poeta local, Carola Gonzálvez, movida también por un sentimiento de amor a su pueblo y con el deseo de ver a Elda dentro del círculo de progreso que pudiese generar un Certamen Ferial, se unió a la idea de Santos y lanzó su peculiar fantasía.

 

Fantástica Feria del Calzado y los Moros y Cristianos

 

         


                      Cartel anunciador de la Fiestas de Moros y Cristianos de 1958


El día 4 de mayo de 1957, también en este semanario, un original artículo titulado "Feria de Muestras del Calzado en Elda, 1958", narraba de la mano de Carola lo que pasó en la ciudad cuando se "celebró" aquella fantasiosa exposición, la primera Feria de Calzado en Elda, que la recordada poetisa la hacía coincidir en su imaginación con las bulliciosas fiestas de Moros y Cristanos.

 

 Los fabricantes se aprestaban a reservar los stands y la ciudad presentaba un aspecto inusitadamente animado. Se había hecho coincidir la Feria con los típicos festejos de Moros y Cristianos.... ", el escrito continuaba.... "Atraídos por los festejos y la novedad de la Feria, hubo tal afluencia de público, que apenas se podía transitar por las calles.
Los stands, resplandecientes de luces, rivalizaban en el decorado para la presentación de las muestras. El proyecto hecho realidad, fue un éxito, y en los años que siguieron, la Feria de Muestras del Calzado, en Elda, ha logrado ser famosa, atrayendo la atención no solo de los españoles, sino de los numerosos turistas que
visitan nuestro país "
.

 

Era toda una premonición, Carola Gonzálvez, asumiendo el lanzamiento hecho por Oscar Santos, dando vida con su crónica a una Feria que se celebraba en el año 1958, cuando todavía estábamos en el mes de Mayo del año l957; como diría un artículo publicado en "Valle de Elda" y firmado por el seudónimo “Violeta” el día 15 de Junio de 1957... "Esta magnífica idea, solamente lanzada con el impulso que da el amor hacia la patria chica, ha hecho que muchos de nosotros nos enzarzáramos en discusiones sobre la posibilidad de llevar a cabo tal empresa. No obstante, en la mente y en el corazón de todos, al ver surgir esta idea como penacho de humo negro en el horizonte, hemos pensado que algo así llevábamos escondido en las profundidades del pensamiento, y a la mayoría nos causó la misma impresión que causaría en su tiempo el hecho del huevo de Colón”.

José María Amat Amer

sábado, 18 de mayo de 2024

Ejemplares momentos de la industria del calzado. Primera llamada a la creación de una Feria del Calzado en Elda

 

Primera llamada a la creación de una Feria del Calzado en Elda

 
    Un cartel anunciador de una muestra de indumentaria para mujeres y hombres en 1930

 En 1935 se echaba la vista atrás para contemplar la industria del calzado con la perspectiva que dan los años transcurridos, casi un siglo de rodaje, desde aquellos primeros zapateros de 1840, como primera referencia a la fabricación en serie de calzado en la población de Elda.

 Poner en marcha una fábrica de calzados y lograr mantenerla no era tarea fácil, aquellos zapateros de antaño sacrificaban sus talentos con su trabajo, continuando un camino de superación, ellos formaban parte de ese engranaje que nos hizo caminar por sendas de progreso.

 También aquellos obreros demandaban sus derechos acudiendo en algunas ocasiones a la huelga en las fábricas.  La primera de ellas fue en 1930 cuando las aparadoras iniciaron con la llamada “huelga del hilo” en Elda, una forma de reivindicar sus derechos paralizando prácticamente todo el sector zapatero, logrando la solidaridad de otros trabajadores y de otras poblaciones zapateras, reivindicaciones de aquellas trabajadoras en demanda de que se abonasen el importe del hilo y la aguja que, hasta entonces, debían aportarlo las propias aparadoras.

 Los problemas de una industria hegemónica en la ciudad

 Las estrategias para conseguir pedidos a veces fracasaban y a tiempos de bonanza le seguían otros momentos de profundas crisis por falta de trabajo en las fábricas.

 La industria zapatera ya era mayor de edad para asumir todos los pormenores e incidencias de cualquier sector económico en España. Elda ya tenía independencia económica y personalidad propia. La comarca se había emancipado de aquellos años de miseria en que la escasa población debía lidiarse con la agricultura y con unos núcleos industriales aislados y dispersos. Ahora, en la primera parte del siglo XX, los problemas eran otros, por una parte, había que mantener el nivel de ocupación de los miles de personas que habían emigrado de sus primigenios lugares de origen para encontrar en Elda trabajo y progreso; por otro lado, era necesario afrontar los retos de una ciudad moderna, sus infraestructuras comerciales e industriales y los problemas laborales y sociales.

 A periodos de trabajo constante, le sucedían otros de paros intermitentes, esa era la realidad de una población que no paraba de recibir personas de muchos lugares por el efecto llamada de otros paisanos que llegaron antes. Los esfuerzos de los empresarios para buscar pedidos de un mercado nacional ya saturado encontraban las dificultades de siempre: gran diversificación de modelajes por pedidos que agobiaban los procesos de producción, trabajadores en paro con periodos que cada temporada se alargaban más, dificultad para acceder a los mercados europeos y, lo más difícil, llegar y convencer a los mercados americanos.

  
                                            Revistas especializadas presentan catálogos en Europa 1930

 

La ilusión de los primeros tiempos se había transformado en una preocupación permanente, Elda no podía ni debía echar marcha atrás y la solución pasaba por vender más zapatos y ampliar las miras económicas de esta singular industria.

 Una Feria del Calzado en España

 La primera referencia pública a la necesidad de una Feria de Muestras de Calzados nos la lanza Martín de Gales, probablemente un seudónimo, en la revista eldense "Albor" en septiembre de 1935, un artículo titulado "Lo que falta en nuestra ciudad", en dicho comentario el autor aborda la preocupación por el posible desplazamiento de la población industrial desde Elda a otras ciudades o pueblos limítrofes en busca de trabajo por los paros intermitentes de la actividad zapatera. Un problema que ya se dejó sentir en aquellos lejanos años y que preocupaba a los eldenses de la época.

 

Los años se sucedían y no era posible ampliar la oferta sin que hubiese la expectativa de una clara demanda. Con un comercio español abrumado por la cantidad de “maulas” arrinconadas en las tiendas, zapatos de alta calidad convertidos en saldos por falta de clientes, esa preocupación hizo saltar una chispa que no prosperó en aquel momento, “Una Feria anual de muestras de nuestros productos industriales”.

 

Elda y la industria del calzado en España tendrían que esperar 25 años más para que la idea prosperase y fructificase con otros protagonistas. 

José María Amat Amer

viernes, 17 de mayo de 2024

Ejemplares momentos de la industria del calzado. 100 años del primer asociacionismo empresarial del calzado en Elda

 

Ejemplares momentos de la industria del calzado. 100 años del primer asociacionismo empresarial del calzado en Elda
Moderna fábrica de calzado de Rodolfo Guarinos Vera, en 1919, creada en 1902 y situada en el final de la actual calle Purísima, en la zona conocida como "Portal del Ángel", con fachada a la calle Gonzalo Sempere.

Este año 2024 se conmemora el centenario del primer intento de creación de un asociacionismo empresarial alrededor de la industria del calzado.

En Elda y Petrer había un nutrido grupo empresarial encabezado por las míticas industrias de Silvestre Hernandez, Romero Utrilles, Casto Peláez, Francisco López, Pérez y Amat, Vda. de Juan José Guarinos, Pablo Pérez, Pablo Guarinos, Blas Amat, Mondéjar y Navarro, Vicente Esteve, Eugenio H. Browne, con varias industrias en poblaciones vecinas y en Elda, donde también estaba una de sus principales fábricas. También figuraban Francisco Martínez Orgilés, conocido industrial con el prestigiosos premio “Copa de plata” que transformaría en su propia marca, Manuel Vera Bañón; Teófilo Romero; Vera Hermanos; Luvi en Petrer, Antonio Porta o José Jerónimo Guill y Rodolfo Guarinos. Todas ellas y muchas más, que llegarían al centenar, se consideraban empresas de tamaño grande y mediano que daban empleo a centenares de trabajadores, pero había también talleres con una decena y menos obreros que se unieron a esa asociación. Además, eran importantes algunas fábricas de productos auxiliares, como Isidro Aguado Aravid o Constantino Bañón, José María Navarro, en maquinaria, o Emérito Maestre y algunas otras que realizaban trabajo para los complementos: hormas, tacones, cajas de cartón e incluso existía una pequeña tenería junto al río Vinalopó, propiedad de Emilio Maestre, que además representaba otros tipos de pieles.

La Asociación de Fabricantes de Calzado de Elda y Petrer

En Elda se creó la Federación Patronal de Fabricantes de Calzado, fundada en 1924 con 65 asociados, pero quedó en un intento fallido que duró escasamente un año. La pretenciosa federación de empresarios quería convertirse en el punto de confluencia de los intereses industriales del sector en España, y no se llegó conseguir. Las industrias dispersas en otras provincias y ciudades: Almansa; Vall d'Uxó, Baleares e incluso Madrid, por hablar de algunos de los focos industriales de los primeros años del siglo XX, no llegaron a comprender la idea de los beneficios que podrían conseguirse con la unidad de todos en una federación y aquellos 65 inscritos representaban casi en su totalidad a fabricantes de Elda y Petrel.

Teófilo Romero Juan, dos años más tarde, en 1926, impulsó lo que sería, con menos ambiciones geográficas, la primera Asociación de Fabricantes de Calzado de Elda y Petrer, es decir, circunscrita a la zona zapatera del Medio Vinalopó, y con solamente 58 empresas asociadas, ese fue el punto de partida.

Los asociados representaban un importante empuje en el conjunto nacional de fabricación de calzado. 

La producción de zapatos en el año 1929 fue de 4.000.000 de pares de todas las clases por un valor de 38 millones de pesetas, según cifras que el propio presidente Sr. Romero, desveló en la revista socialista Horizonte en 1931.

Como casi todos los proyectos que se crean y están compuestos por muchas empresas, también la Asociación Patronal de Fabricantes de Calzado pasó por momentos de incertidumbre y, en el año 1933, debido a la falta de actividad, los errores cometidos y a la ineficaz labor llevada a cabo, la entidad trascurrió por un momento delicado que casi la hace desaparecer. El anuncio de su desaparición sería muy criticado en los ámbitos laborales de la época, tachándola de error descomunal y, con los peores augurios, surgía la pregunta ¿quién o quiénes podrán parar la descomposición de este sector zapatero que tanto beneficio está creando en la comarca? Fue el propio Romero quien, asumiendo los errores del pasado, aunó de nuevo e impulsó en 1934 la asociación para hacerla más fuerte y duradera.

El llamamiento al progreso de la ciudad era una constante y desde los periódicos o revistas de la época se lanzaban mensajes constructivos de unidad frente al progreso, instando a la creación de una Asociación de Fabricantes como instrumento al servicio del sector de calzado, ya muy desarrollado en la zona, que potenciase su economía y crease riqueza.

La industria del calzado, como todas las actividades industriales, tiene sus momentos de gloria y sus fases de declive, pero hay muchas clases de afrontar una crisis y hay también muchas causas que la originan, incluidas las injerencias políticas., como recordaba en una encendida proclama aparecida en la revista El Cronista, en 1935, Venancio Caballero refiriéndose a determinadas injerencias políticas en aquellos años.

José Maria Amat Amer

Ejemplares momentos de la Industria del Calzado. Los primeros zapateros

 


Alguna vez nos hemos replanteado la figura casi idílica de quienes fueron los primeros zapateros que vivieron y trabajaron en aquellos albores de la industria del calzado eldense, y protagonizaron el paso de la más pura artesanía a la fabricación en serie. 

Algunos historiadores nos han revelado datos por informaciones extraídas de los censos de la época, lo que se llamó “El Libro de la Seguridad Pública” que forman parte de los archivos municipales, y en el que se encuentran nombres de personas y oficios hacia la mitad del siglo XIX.

Según nos relata H. Soria del Castillo, que fue quizá el adelantado que se refirió a los antiguos zapateros de la villa, que uno de los primeros zapateros eldenses se llamaba Ramón "el Guiña", que trabajaba a las puertas de su casa en la calle San Antón, preparando zapatos de niño para comuniones y los vendía en los mercadillos de Salinas y otras pequeñas aldeas a las que se desplazaba caminando.

Cuando la industria del esparto estaba en todo su apogeo en Elda (aunque no nos consta que fuera para realizar calzado) y también había otras como la del papel de estraza, este hombre, el Guiña, era el hazmerreír del barrio en el que trabajaba a las puertas de su casa, y algunos se preguntaban el por qué de aquel oficio que, en aquellos primeros años del siglo XIX, era casi exclusivo de personas pobres, como así se hacía constar en el mencionado libro de Seguridad Pública, cuando se inscribía un nombre de profesión zapatero. Con frecuencia no era extraño que incluso se dirigiesen al mencionado Guiña, increpándole que estaba perdiendo el tiempo en hacer esos zapatos que probablemente nadie iba a comprar. Ese hombre, quizá desengañado de una profesión que no era suficientemente apreciada por sus conciudadanos, acabó sus días de portero en el Manicomio Provincial de distrito que estaba instalado a la entrada del pueblo, en el edificio en el que años antes se ubicara el Convento de Franciscanos, el que fuera inspiración para la obra de Castelar “Fray Filipo”.

A la vista de las inscripciones en el censo de trabajadores, donde aparecían peones o braceros casi analfabetos, se podían leer apellidos como: Yago, Mira, Esterlic, Castelló, Payá, Maestre, entre otros; estos pioneros realizaban los zapatos ayudados por su familia, por lo que no resulta raro que alguno de esos apellidos se extendiesen por la villa al pasar la profesión de padres a hijos.

Como era costumbre en los pueblos, el nombre de alguno de aquellos zapateros se conocía más por el apodo o mote que por el nombre y apellido, de ahí “el Chulo”, el nombrado “Guiña”, “Payá mayor” o Payá menor”, entre muchos otros. En alguna ocasión me contaba mi recordado amigo Isidro Aguado, que su abuelo, antes de llegar a ser el pionero en la fabricación de hormas, fue zapatero manual y también tallaba sus propias hormas de madera, algo que no era insólito, pero sí una excelencia tallarlas con la calidad con las que las realizaba Aguado. “Isidro el tallista”, le llamaban dada su destreza en los albores de la confección de calzado en serie. Isidro comenzaría desde muy joven a formarse como zapatero de silla que y, como muchos, también compaginaría este incipiente oficio con salarios de miseria con otras actividades locales incluida la agricultura.

El inicio del oficio de la fabricación en serie en Elda, en un dibujo monocromo en tinta, de Gabriel Poveda Rico “Leirbarg” recreando una estampa familiar de mediados del siglo XIX.

Los libros de censo o padrón de oficios de mediados del siglo XIX no recogían muchos de los que trabajaban haciendo zapatos y compatibilizando esta con otras actividades en las que Elda destacaba, como majar esparto, que incluía la recogida; hacer papel de estraza; o simplemente braceros o arrieros de la villa, de ahí que nombres que serían destacados en el mundo del calzado de aquellos años, como es el caso de Aguado, no aparecieran en referencias censales.

Lo cierto es que el oficio nació del propio oficio, es decir, los zapateros remendones de aquellos años tendrían el valor y el acierto de poner a la Villa de Elda en el camino del progreso, por el que hemos caminado durante casi dos siglos, sin olvidar que nada es totalmente gratis, y levantar una industria que supuso un esfuerzo titánico que hoy estamos obligados a cuidar, para que el trabajo y la riqueza de la ciudad se mantenga y crezca. No despreciemos por tanto cualquier esfuerzo, todo suma y todos somos necesarios.

José María Amat Amer