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domingo, 14 de julio de 2024

El sector zapatero tuvo oportunidad de diversificar su industria en 1984

 

Elda tuvo oportunidad de diversificar su industria en 1984

Diversificar un sector prioritario en ciudades eminentementes zapateras como Elda, Petrer e incluso Elche o Villena, no es nada sencillo y menos con la sola voluntad de la iniciativa privada. Pero en el otoño de 1984 el sector zapatero español tuvo un decidido apoyo de casi todas las asociaciones del sector de la industria del calzado.

La crisis de 1980 afectó a nuestras exportaciones

La actividad zapatera de España, y en especial de la zona del Medio Vinalopó, empezó a notar los primeros síntomas de parálisis tras el despegue producido en la década de los años 60 y 70. Los años 80 se caracterizaron por la reconversión industrial del calzado.

Las fábricas frenaron su actividad y algunas tuvieron que afrontar cierres traumáticos. En el sector zapatero cundió el pánico y las cosas se tornaron más preocupantes; algunos dejes de cuenta debido a confianzas en multinacionales que operaban en nuestra comarca dieron lugar a momentos muy dramáticos tanto en la industria del calzado como en las afines.

Fuerte demanda de maquinaria moderna

La tecnología punta que se necesitaba para poder competir con otros países de Europa no se fabricaba en España y la importación gravaba aranceles que las encarecían.

Las muchas empresas españolas de fabricación de maquinaria para la industria del calzado, no ofrecían máquinas que nos desvinculasen de la creciente importación de tecnología de mayor calado con sistemas avanzados en la época.

No solo el sector zapatero y afines sentían la preocupación del momento, también otros, entre los que me encuentro, no comprendíamos cómo la “investigación” en España estaba tan retrasada como la de otros países de nuestro entorno.

Las experiencias de algunos fabricantes de calzado en Italia, que habían sufrido los muchos avatares por los que ahora España se veía inmersa y encontramos una posible respuesta, en Vigevano habían “Reinventado su industria de maquinaria para el calzado”. Para nosotros también era necesario reinventarnos y al mismo tiempo que la actividad zapatera decreciese, aumentar una dormida actividad industrial para fabricar máquinas de hacer zapatos.

Plan de Investigación de maquinaria de “Bajo Coste”

Ese es el nombre bajo el que escribí un amplio dosier que recogía los fundamentos para diversificar la industria del calzado y reconvertir la mano de obra del proceso de fabricación del calzado, al proceso de fabricación de maquinaria que, comparativamente con cualquier otra industria del momento, le llamé de “Bajo coste”, por la pequeña inversión comparativamente que requería.

Consistía en un proyecto para adquirir máquinas de alta tecnología de aquellos años, estudiarlas detenidamente en sus partes más complejas, y proponer mejoras en prototipos que tuviesen patente española y lanzarlas al mercado nacional e internacional.

Compromisos para poder llevar el plan a feliz término

Naturalmente lo primero era eliminar aranceles de los componentes que nuestra industria necesitase para aplicarlos a sus nuevas máquinas, al menos en primera instancia, más adelante serían componentes para fabricar en Elda, Elche u otras ciudades que eran y son zapateras y que se nutrirían de sus propios sistemas.

La Administración debía facilitar un porcentaje de los medios económicos para la fabricación de al menos tres prototipos por máquina a “investigar”.

Por parte del fabricante de maquinaria el compromiso que adquiría era ultimar la puesta en marcha de los nuevos prototipos e iniciar su comercialización, con un simple aval al Instituto de Crédito Oficial ICO.

Todo el sector zapatero y económico mostró su apoyo

Ciento de personas reunidas en la Cámara de Comercio de Alicante con industriales de maquinaria, zapatos y componentes, dieron su visto bueno tras escuchar mi exposición.

El compromiso debía ser firmado antes de iniciar el proceso y acudir al Gobierno Central y Autonómico en busca de ayuda. Y ese compromiso se logró con decenas de certificados que firmaron entidades Financieras (Banco de Alicante y CAPA); Ayuntamientos; FICE; AMECA (Agrupación de fabricantes de maquinaria Española para el Calzado); Asociación de Empresarios del Calzado de Elda y Petrer, Centros de Formación Profesional (que tendrían que jugar un importante papel en este proceso), entre otras asociaciones de las que conservo los certificados firmados por sus respectivos presidentes o representantes.

En noviembre de 1988 se celebró la Conferencia Europea sobre Formación Profesional y presenté y defendí una ponencia que recibió el respaldo del Comité Científico, pero las puertas de la política seguían cerradas y a pesar de la ilusión, el empeño y los apoyos, más las escandalosas cifras de más del 95% de máquinas importadas, aquel proyecto quedó en el olvido.

¿Que podría haber ocurrido de haberse puesto en marcha aquel sencillo plan?

Si aquel proyecto se hubiese estimado y las diferentes Administraciones del Estado, ante el clamor de los pueblos zapateros y de forma muy especial el sector de fabricantes de maquinaria para el calzado de España, se habría podido crear una industria alternativa de fabricación de maquinaria que, al fin de cuentas, era afín al calzado, pero con una salvedad, los países emergentes de América y de África estaban también empezando a industrializar sus mercados zapateros y nuestro país podría haber ocupado una posición de privilegio.

No sabemos lo que nos hubiera deparado el futuro, pero el ejemplo de un empeño puede servir hoy para darnos cuenta de que salir de una situación con escasas posibilidades de futuro, no es cosa solamente de los industriales, también otros podemos aportar soluciones y luchar por ellas, cuanto menos los políticos que tienen una obligación emanada de las urnas para hacer próspera a la ciudad o ciudades que gobiernan.

“Poder hacer, es creer que se hará” y con la sencilla explicación del “Plan de maquinaria de bajo coste”, queda claro que no todo depende de los empresarios, a buen entendedor le bastan pocas palabras.


sábado, 1 de junio de 2024

EJEMPLARES MOMENTOS DE LA INDUTRIA DEL CALZADO. Sesenta y ocho años de una premonición compartida La Feria del Calzado y las Fiestas de Moros y Cristianos.

 

              Emotivo y esperanzador cartel anunciador de las Ferias del Calzado de Elda

                            

 Como todos los inicios de algún acontecimiento importante el "boca a boca" juega un papel muy importante, pero se precisan otras voluntades que ayuden a fraguar una idea.

 

Oscar Santos había publicado el 22 de diciembre de 1956 una carta en Valle de Elda bajo el título “¿Elda capital del calzado?”  por la que, con una postura muy realista, llamaba a la movilización en favor de una Feria del Calzado en Elda que nos sacase de un estado de conformismo ante las sucesivas crisis del calzado.

 

Fueron cientos de personas y varias instituciones del sector zapatero las que se sumaron a aquellas primeras palabras salidas de la pluma de Santos que ilusionarían a los eldenses de aquellos años. La idea estaba sembrada en “tierra fértil” y el empuje emprendedor de los trabajadores de la ciudad de Elda y de Petrer, se pusieron manos a la obra para que la ilusión se transformase en realidad.

 

Una eldense insigne y reconocida poeta local, Carola Gonzálvez, movida también por un sentimiento de amor a su pueblo y con el deseo de ver a Elda dentro del círculo de progreso que pudiese generar un Certamen Ferial, se unió a la idea de Santos y lanzó su peculiar fantasía.

 

Fantástica Feria del Calzado y los Moros y Cristianos

 

         


                      Cartel anunciador de la Fiestas de Moros y Cristianos de 1958


El día 4 de mayo de 1957, también en este semanario, un original artículo titulado "Feria de Muestras del Calzado en Elda, 1958", narraba de la mano de Carola lo que pasó en la ciudad cuando se "celebró" aquella fantasiosa exposición, la primera Feria de Calzado en Elda, que la recordada poetisa la hacía coincidir en su imaginación con las bulliciosas fiestas de Moros y Cristanos.

 

 Los fabricantes se aprestaban a reservar los stands y la ciudad presentaba un aspecto inusitadamente animado. Se había hecho coincidir la Feria con los típicos festejos de Moros y Cristianos.... ", el escrito continuaba.... "Atraídos por los festejos y la novedad de la Feria, hubo tal afluencia de público, que apenas se podía transitar por las calles.
Los stands, resplandecientes de luces, rivalizaban en el decorado para la presentación de las muestras. El proyecto hecho realidad, fue un éxito, y en los años que siguieron, la Feria de Muestras del Calzado, en Elda, ha logrado ser famosa, atrayendo la atención no solo de los españoles, sino de los numerosos turistas que
visitan nuestro país "
.

 

Era toda una premonición, Carola Gonzálvez, asumiendo el lanzamiento hecho por Oscar Santos, dando vida con su crónica a una Feria que se celebraba en el año 1958, cuando todavía estábamos en el mes de Mayo del año l957; como diría un artículo publicado en "Valle de Elda" y firmado por el seudónimo “Violeta” el día 15 de Junio de 1957... "Esta magnífica idea, solamente lanzada con el impulso que da el amor hacia la patria chica, ha hecho que muchos de nosotros nos enzarzáramos en discusiones sobre la posibilidad de llevar a cabo tal empresa. No obstante, en la mente y en el corazón de todos, al ver surgir esta idea como penacho de humo negro en el horizonte, hemos pensado que algo así llevábamos escondido en las profundidades del pensamiento, y a la mayoría nos causó la misma impresión que causaría en su tiempo el hecho del huevo de Colón”.

José María Amat Amer

jueves, 27 de agosto de 2020

A modo de reflexión: ¿Cómo serán las Ferias del Calzado tras la pandemia?

 

El Covid-19 marcará un antes y un después en la actividad económica de la industria del calzado en general.

Sin entrar en las estrategias que tendrá que poner en marcha el sector zapatero para recuperar el ritmo normal de trabajo, hay un factor muy importante que necesariamente tiene que cambiar, me refiero a las actuales Ferias del Calzado.

No imaginábamos el alcance de esta pandemia y la sorpresiva realidad que ha cambiado el panorama mundial en casi todas las facetas de la actividad cotidiana. Lo cierto es que estamos en una situación totalmente diferente que necesitará soluciones también novedosas y creativas. Si las Ferias del Calzado en España ya no funcionaban y se estaban reubicando sus emplazamientos, ahora lo dicho hasta aquí tampoco aporta una solución a corto plazo y requerirá nuevas estrategias.

A lo largo de los últimos años hemos venido demandando una especialización y descentralización en la forma de exponer las colecciones de zapatos. Sin esperar la que se nos venía encima, estábamos convencidos de que una descentralización de Ferias de Calzado que tuviese como nexo común reunir en un mismo espacio los tipos de colecciones que tuviesen características similares, era una fórmula creativa, pero esta nueva situación nos obligará a ser más precisos.

Las Ferias de Calzado multitudinarias darán paso a ferias más concretas dentro de una especialización, con menor cantidad de visitantes y solamente dirigidas a aquellos compradores que realmente estén interesados por este tipo de producto.

Pasará años hasta que podamos olvidar los momentos actuales, también tras estos confinamientos la presencia masiva de personas será un factor que requerirá tiempo y confianza de que todo ha pasado. Mientras esto ocurre, los zapatos deben seguir su camino y no puede haber producción sin ventas, y éstas no son posibles sin mostrar el contenido de las colecciones de cada temporada y contactos con clientes.

El posicionamiento definitivo de la digitalización en las presentaciones y en las ventas será otro de los factores a tener muy en cuenta. La unidad en el tratamiento de la información será otro factor decisivo. Si hasta ahora eran convenientes, a partir de estos momentos, será necesario para actuar con la flexibilidad que requiere el mercado y con la rapidez que necesita el industrial zapatero.

Confiar en nuestro sector de fabricación de calzados es vital en estos momentos, esta situación puede significar un revulsivo para entrar en una forma de actuar diferente de la que podamos salir reforzados.

La comarca del Medio Vinalopó, por la importancia de calidad industrial de los zapatos que fabrica y por su trayectoria histórica, debería tener un importante papel en el nuevo tiempo que se abrirá tras este colapso transitorio.   

sábado, 23 de noviembre de 2019

Diversificación del calzado en el Medio Vinalopó: Guía para una idea utópica



Polígonos modernos y bien comunicados son imprescindibles para el sector.

No es la primera vez que hablo de la deseada diversificación industrial de nuestra comarca.
Escribí un artículo en la revista Alborada en septiembre de 1977 y de nuevo en el blog de Valle de Elda en abril de 2019.

Dije, y me reafirmo de nuevo, que la ansiada diversificación de una comarca que tiene como principal actividad económica la que proporciona una única fuente industrial, es muy comprometida y arriesgada. Lo hemos padecido en varias ocasiones a lo largo de nuestra historia reciente.
Pero llegamos a un punto en el que, o todo o nada, es decir, o tomamos el asunto muy en serio o cada vez seremos menos en este valle y nuestros jóvenes tendrán que salir a buscar trabajo a otras ciudades.
La situación todavía no es dramática, si bien empieza a dar indicios muy serios de que esto así no funciona.
Asumiendo riesgos quiero dejar constancia de los planteamientos que, desde hace años, vengo observando y tratando de trasladar a nuestra comarca con la vista puesta en esa meta final, la diversificación.
Conocí y viví como profesional, la desaparición de los Altos Hornos de Sagunto, la pérdida de casi cuatro mil empleos y la posterior recuperación con éxito de la nueva diversificación industrial en la zona. Aquello tardó casi diez años en reafirmar un nuevo rumbo, pero se consiguió. Deseo trasladar a la opinión pública que las circunstancias de Altos Hornos en Sagunto, una ciudad con dos núcleos urbanos y alrededor de cincuenta y siete mil habitantes, bastante menor que las suma de nuestras poblaciones del Medio Vinalopó (Elda y Petrer). Pero aquello fue otra cuestión muy diferente a la de la pérdida de nuestro calzado. Sagunto por cuestiones de otra índole y a pesar de las grandes inversiones realizadas en su acerería, cerraba por no ser competitiva. Una cuestión diametralmente diferente a la de nuestro calzado que solamente requiere complementar, con ayuda de la Generalitat y el Gobierno Central, el aporte necesario para que nuestras comarcas se mantengan y crezcan.
Sagunto no es el Medio Vinalopó: Nuestra supervivencia como poblaciones industriales se mantendrán pero no veo la posibilidad de crecer y sí un riesgo de ir mermando el mercado laboral. El caso de la ciudad saguntina era a vida o muerte, o se actuaba con firmeza o el paro sería total de la noche a la mañana.
Medios materiales e inmateriales en Sagunto: La población necesitó ayudas directas por valor de cientos de millones de pesetas y miles de metros cuadrados de superficie industrial, además de la jubilación de más de mil empleados. Aquello movilizó fondos importantes de todas las administraciones, pero también un claro deseo de repoblar, industrialmente hablando, aquellas zonas que surgían con dinero público (entre 50 y 100 mil millones de pesetas). La tenacidad de los habitantes de Sagunto y el Camp de Morvedre en general, continúa y sigue acudiendo a programas que la Generalitat promueve para mantener el nivel de empleo creado hace 35 años y que golpea de vez en cuanto a determinadas industrias punteras de la zona
Medios materiales e inmateriales para el Medio Vinalopó
Dejando claro que la situación no es comparable y surge por motivaciones diferentes. Vamos a tratar de marcar un camino para que podamos debatir conjuntamente las mejores soluciones de una situación intranquila.
Las comarcas del Medio Vinalopó, especialmente Elda y Petrer, deben mantener sus respectivas actividades industriales centradas en el calzado y el bolso o la marroquinería en general, aunque en este plan propuesto habrá que fijar metas muy claras para desmarcarse de políticas generalistas del sector que en poco beneficiarán a nuestra comarca.
Sin embargo la diversificación no viene por influencia divina, es más, en esa diversidad de trabajo la sola fuerza empresarial es imposible que llegue a poco en un periodo de tiempo corto. Reconvertir cinco o seis mil puestos de trabajo a otros sectores diferentes al calzado, no hay fuerza empresarial o inversión privada que pueda conseguirla. Por lo tanto es necesario y urgente que los cauces políticos funcionen para valorar el daño y efecto que puede provocar pérdidas en la fabricación de calzado y afines.
El compromiso de unos beneficios fiscales y económicos son sustanciales en el plan. La Generalitat debe obtener por sí o por su fortaleza en el Gobierno de la Nación, conseguir incentivos que redirijan a emprendedores y empresarios a ubicar sus industrias y servicios en esta zona geográfica. Pero eso no bastaría, además los Ayuntamientos deben proveer de suelo industrial en condiciones económicas aceptables y bien comunicados, porque los polígonos de Elda y Petrer serían insuficientes. Un Polígono Industrial Mancomunado en la zona más adecuada de ambos términos sería lo deseable.
Hecho lo anterior quedaría, a mi criterio, lo más importante que complemente esas ayudas: La firme voluntad de la Generalitat para encauzar las inversiones hacia esta zona a desarrollar.
Eso es posible y lo viví directamente con algunos de los empresarios venidos de fuera de la Comunidad en aquella década de los años 80 y 90. Las Consellerias implicadas deben redirigir las demandas de suelo a nuestros polígonos para hacer florecer nuevas industrias diferentes al calzado. Esta es la verdadera fuerza inmaterial y de menor coste económico.
Elda pudo hacerlo en 1986 con la Ley otorgada a nuestro pueblo y áreas de influencia de Preferente Localización Industrial, con ayudas a fondo perdido del 25% del total de la inversión, con créditos preferentes y exención de impuestos de carácter industrial. Pero la necesidad de desplazar la industria que, hasta esas fechas, estaba ubicada en el centro de la ciudad, copó la mayor parte del terreno industrial disponible, de nuevo en industrias del calzado que se trasladarían del casco urbano a ese polígono recién creado.
Ha pasado más de treinta años y la situación es casi la misma sino peor. Las industrias de Elda y Petrer necesitan diversificarse y desarrollarse sosteniblemente, incentivando un cambio de modelo productivo para desarrollar la innovación, mejorar los ejes de infraestructuras de la comarca, generar entornos de apoyo a las empresas y a la inversión productiva y generar empleo en los sectores afectados por procesos de deslocalización, sin perder de vista el desarrollo de modelos de formación que conecten con las necesidades reales de los sectores estratégicos. Esto y mucho más debe comprometer al poder político para exigir con firmeza y con determinación los apoyos necesarios.
Pero todo lo anterior no debe hacernos olvidar que nuestra industria actual, la del calzado, debemos mejorarla y liderar lo que entendemos nos corresponde por derecho, ese liderazgo en zapatos de mujer de media y alta gama. Para ello no repetiré lo que ya he dicho tantas veces. El prestigio de nuestro calzado es el que puede mantener el empleo en la comarca, apoyemos las propuestas de exponer nuestros diseños, creemos tendencias desde Elda, marquemos el origen de nuestra fabricación y concertemos apoyos entre empresas y universidad para obtener financiación en acciones que tiendan a potenciar nuestro zapato.
Quien quiera oír que oiga.
La idea de la fuerza o la fuerza de las ideas.
En términos económicos: «Cuando a una idea le ha llegado su momento, ni los ejércitos más poderosos pueden detenerla». Luchemos por ella.