sábado, 23 de noviembre de 2019

Diversificación del calzado en el Medio Vinalopó: Guía para una idea utópica



Polígonos modernos y bien comunicados son imprescindibles para el sector.

No es la primera vez que hablo de la deseada diversificación industrial de nuestra comarca.
Escribí un artículo en la revista Alborada en septiembre de 1977 y de nuevo en el blog de Valle de Elda en abril de 2019.

Dije, y me reafirmo de nuevo, que la ansiada diversificación de una comarca que tiene como principal actividad económica la que proporciona una única fuente industrial, es muy comprometida y arriesgada. Lo hemos padecido en varias ocasiones a lo largo de nuestra historia reciente.
Pero llegamos a un punto en el que, o todo o nada, es decir, o tomamos el asunto muy en serio o cada vez seremos menos en este valle y nuestros jóvenes tendrán que salir a buscar trabajo a otras ciudades.
La situación todavía no es dramática, si bien empieza a dar indicios muy serios de que esto así no funciona.
Asumiendo riesgos quiero dejar constancia de los planteamientos que, desde hace años, vengo observando y tratando de trasladar a nuestra comarca con la vista puesta en esa meta final, la diversificación.
Conocí y viví como profesional, la desaparición de los Altos Hornos de Sagunto, la pérdida de casi cuatro mil empleos y la posterior recuperación con éxito de la nueva diversificación industrial en la zona. Aquello tardó casi diez años en reafirmar un nuevo rumbo, pero se consiguió. Deseo trasladar a la opinión pública que las circunstancias de Altos Hornos en Sagunto, una ciudad con dos núcleos urbanos y alrededor de cincuenta y siete mil habitantes, bastante menor que las suma de nuestras poblaciones del Medio Vinalopó (Elda y Petrer). Pero aquello fue otra cuestión muy diferente a la de la pérdida de nuestro calzado. Sagunto por cuestiones de otra índole y a pesar de las grandes inversiones realizadas en su acerería, cerraba por no ser competitiva. Una cuestión diametralmente diferente a la de nuestro calzado que solamente requiere complementar, con ayuda de la Generalitat y el Gobierno Central, el aporte necesario para que nuestras comarcas se mantengan y crezcan.
Sagunto no es el Medio Vinalopó: Nuestra supervivencia como poblaciones industriales se mantendrán pero no veo la posibilidad de crecer y sí un riesgo de ir mermando el mercado laboral. El caso de la ciudad saguntina era a vida o muerte, o se actuaba con firmeza o el paro sería total de la noche a la mañana.
Medios materiales e inmateriales en Sagunto: La población necesitó ayudas directas por valor de cientos de millones de pesetas y miles de metros cuadrados de superficie industrial, además de la jubilación de más de mil empleados. Aquello movilizó fondos importantes de todas las administraciones, pero también un claro deseo de repoblar, industrialmente hablando, aquellas zonas que surgían con dinero público (entre 50 y 100 mil millones de pesetas). La tenacidad de los habitantes de Sagunto y el Camp de Morvedre en general, continúa y sigue acudiendo a programas que la Generalitat promueve para mantener el nivel de empleo creado hace 35 años y que golpea de vez en cuanto a determinadas industrias punteras de la zona
Medios materiales e inmateriales para el Medio Vinalopó
Dejando claro que la situación no es comparable y surge por motivaciones diferentes. Vamos a tratar de marcar un camino para que podamos debatir conjuntamente las mejores soluciones de una situación intranquila.
Las comarcas del Medio Vinalopó, especialmente Elda y Petrer, deben mantener sus respectivas actividades industriales centradas en el calzado y el bolso o la marroquinería en general, aunque en este plan propuesto habrá que fijar metas muy claras para desmarcarse de políticas generalistas del sector que en poco beneficiarán a nuestra comarca.
Sin embargo la diversificación no viene por influencia divina, es más, en esa diversidad de trabajo la sola fuerza empresarial es imposible que llegue a poco en un periodo de tiempo corto. Reconvertir cinco o seis mil puestos de trabajo a otros sectores diferentes al calzado, no hay fuerza empresarial o inversión privada que pueda conseguirla. Por lo tanto es necesario y urgente que los cauces políticos funcionen para valorar el daño y efecto que puede provocar pérdidas en la fabricación de calzado y afines.
El compromiso de unos beneficios fiscales y económicos son sustanciales en el plan. La Generalitat debe obtener por sí o por su fortaleza en el Gobierno de la Nación, conseguir incentivos que redirijan a emprendedores y empresarios a ubicar sus industrias y servicios en esta zona geográfica. Pero eso no bastaría, además los Ayuntamientos deben proveer de suelo industrial en condiciones económicas aceptables y bien comunicados, porque los polígonos de Elda y Petrer serían insuficientes. Un Polígono Industrial Mancomunado en la zona más adecuada de ambos términos sería lo deseable.
Hecho lo anterior quedaría, a mi criterio, lo más importante que complemente esas ayudas: La firme voluntad de la Generalitat para encauzar las inversiones hacia esta zona a desarrollar.
Eso es posible y lo viví directamente con algunos de los empresarios venidos de fuera de la Comunidad en aquella década de los años 80 y 90. Las Consellerias implicadas deben redirigir las demandas de suelo a nuestros polígonos para hacer florecer nuevas industrias diferentes al calzado. Esta es la verdadera fuerza inmaterial y de menor coste económico.
Elda pudo hacerlo en 1986 con la Ley otorgada a nuestro pueblo y áreas de influencia de Preferente Localización Industrial, con ayudas a fondo perdido del 25% del total de la inversión, con créditos preferentes y exención de impuestos de carácter industrial. Pero la necesidad de desplazar la industria que, hasta esas fechas, estaba ubicada en el centro de la ciudad, copó la mayor parte del terreno industrial disponible, de nuevo en industrias del calzado que se trasladarían del casco urbano a ese polígono recién creado.
Ha pasado más de treinta años y la situación es casi la misma sino peor. Las industrias de Elda y Petrer necesitan diversificarse y desarrollarse sosteniblemente, incentivando un cambio de modelo productivo para desarrollar la innovación, mejorar los ejes de infraestructuras de la comarca, generar entornos de apoyo a las empresas y a la inversión productiva y generar empleo en los sectores afectados por procesos de deslocalización, sin perder de vista el desarrollo de modelos de formación que conecten con las necesidades reales de los sectores estratégicos. Esto y mucho más debe comprometer al poder político para exigir con firmeza y con determinación los apoyos necesarios.
Pero todo lo anterior no debe hacernos olvidar que nuestra industria actual, la del calzado, debemos mejorarla y liderar lo que entendemos nos corresponde por derecho, ese liderazgo en zapatos de mujer de media y alta gama. Para ello no repetiré lo que ya he dicho tantas veces. El prestigio de nuestro calzado es el que puede mantener el empleo en la comarca, apoyemos las propuestas de exponer nuestros diseños, creemos tendencias desde Elda, marquemos el origen de nuestra fabricación y concertemos apoyos entre empresas y universidad para obtener financiación en acciones que tiendan a potenciar nuestro zapato.
Quien quiera oír que oiga.
La idea de la fuerza o la fuerza de las ideas.
En términos económicos: «Cuando a una idea le ha llegado su momento, ni los ejércitos más poderosos pueden detenerla». Luchemos por ella.

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