miércoles, 26 de febrero de 2020

El Coronavirus (COVID-19) y nuestra industria de fabricación de calzados

Los estragos que está causando el coronavirus en el mundo están sembrando de dudas el futuro de las economías más estables.
No sabemos el tiempo ni el alcance de esta epidemia que podría llegar convertirse en pandemia. Pero a la vista de lo que está sucediendo hay que prepararse para los tiempos que vienen.
En lo que respecta a la industria del calzado y, naturalmente la que más nos importa que es la industria eldenses, el cierre masivo de fábricas de calzados y componentes en China y otros países asiáticos, está creando una nueva estrategia en los mercados mundiales ya que la crisis sanitaria ha interrumpido la cadena de suministro de muchas compañías.
El calzado fabricado en China (también los de más alta calidad) está provocando un desabastecimiento en cadenas de empresas importadoras y estas apuntan hacia las industrias de Europa (además de Marruecos) para poder abastecerse de ese tipo de calzado de alta gama. China no sólo es la segunda economía mundial y el mayor de los principales mercados para muchos sectores de lujo y esos sectores, incluido el calzado, no pueden quedarse descolgados.
Ante el descenso ya palpable de los ingresos y la imposibilidad de saber cuándo se controlará la situación, las grandes corporaciones están desvelando, con mayor o menor detalle, el impacto que prevén en las cuentas de 2020.
Los mercados en los que se mueve el calzado influye el aspecto commodity como premisa más importante, por lo cual, la influencia asiática es actualmente mayor.
Es una posibilidad que fabricantes americanos, principalmente, trasladen sus expectativas de compra a nuestro país, que junto con Portugal, se encuentran en las primeras líneas de posibles suministradores de calzado.
¿Qué podemos esperar de nuestra ciudad? Lo podemos esperar todo, pero para ello hay que mover muy bien las fichas y concentrar nuestra oferta porque, en esta ocasión como en casi todas, el pez grande se comerá al chico.
Esta semana pasada pude hablar con algunos agentes de marketings relacionados con las ventas en mercados internacionales y me confirmaron que sí Elda tuviese una oferta centrada y concretada en un determinado lugar, podría hacer llegar un claro mensaje de lo que hacemos. Con nuestras solas fuerzas es posible que no pudiésemos llegar a muchas compañías, pero a través de agentes especializados y con apoyo institucional se podría lograr.
Las empresas interesadas en acometer mercados exteriores necesitan de la colaboración y el apoyo económico que puedan prestar las instituciones, dado que salir fuera a buscar mercado es bastante costoso y que el fruto de esta actividad no suele ser inmediato.
Los Salones Princesa son el escenario donde se podría atraer la mirada de compradores con una muestra agrupada de bolsos y zapatos, serviría de atractivo a las posibles comercializadoras que quieren readaptar su mercado de fabricación.
Es urgente que Elda conozca su capacidad productiva en conjunto y que realice con la mayor urgencia una exposición de los productos y servicios con los que poder dar respuesta, ante una desgraciada situación extraordinaria como la actual.
Sin demora: Unas exposiciones de nuestros productos utilizando el marco de los Salones Princesa y un llamamiento con la colaboración y ayuda económica de las instituciones: Ayuntamiento, Generalitat y Gobierno Central, a través de los ejecutivos de marketing y comercializadoras de calzado internacionales para atraerles a nuestras ofertas y productos de calidad.  

domingo, 23 de febrero de 2020

La Cultura del Calzado floreció en medio del derrumbe ferial


Si Elda brilló de forma impensable en la década de los años 60 y 70, por su creciente y pujante industria, los años 80 fueron funestos. Las luchas fratricidas entre industriales del calzado y afines perdió su cohesión y quedaron divididos ante los intentos de desestabilizar FICIA.
Los intereses de unos y otros pusieron el punto de mira en la ciudad, que dio la gloria y el empuje al sector zapatero a través de sus Ferias y, a partir de ahí, todo empezaría a cambiar para mal recorriendo el camino que permitiría que Elda dejase de ser la sede de las ferias del calzado.

Ante la proximidad de su inexorable final, como Ciudad Ferial, Elda todavía dio muestras de su empuje para asentar la Cultura Zapatera, ofreciendo impulsos positivos en el campo de la cultura y las bellas artes.
A mediados de 1981,  se inició el camino para  transformar la FICIA  en una Fundación, pero en mayo de 1981, y asumiendo el alcalde de Elda la presidencia del Patronato de FICIA , se reabrían nuevas heridas y la FICIA caminaría a mayor velocidad hacia su más alto grado de politización.
El 14 de diciembre de 1981 se constituyó oficialmente la Fundación FICIA y en octubre de 1984 se crearon los premios de Investigación dotado con 400.000 pesetas; y el de periodismo con 200.000 pesetas. Un año después se amplió al concurso de fotografía, dotado con 50 mil y 25 mil pesetas.
 En enero de 1989 sería nombrado presidente de la Fundación FICIA Javier Sancho, que desde hacía años era vicepresidente, siempre en la sombra, pacificando los intensos conflictos que surgían cada día. Sancho, potenció los concursos para prestigiar esa llamada Cultura del Calzado y lanzó otro de pintura sobre temas zapateros. Pero FICIA estaba herida de muerte a dos años de abandonar nuestra ciudad.

A pesar de la degradante situación de las ferias, ante las luchas abiertas entre unos y otros por acaparar el protagonismo ferial y a sabiendas de que Elda lo pedía todo, Javier Sancho siguió empujando la cultura desde la Fundación FICIA, e incluso con aportaciones personales para mantener alguno de aquellos concursos que pasaron a llamarse "Premios Presidente de la Fundación FICIA". Su honorífico nombramiento como Hijo Adoptivo fue una justa compensación a lo mucho que hizo por la ciudad.
El legado de Javier Sancho a través de la Fundación que presidía, fue lo más brillante que se produjo en aquellos terribles años de descomposición de nuestras manifestaciones feriales.

domingo, 9 de febrero de 2020

Elda debe ser sede de la Feria del Calzado para mujer de media y alta gama


Así de sencillo y así de claro.
Después de años dando tumbos por nuestra geografía para tratar de hacer rentables las Ferias del Calzado en España, caen en la cuenta del fracaso al que se ha llegado y buscan en la provincia de Alicante que sea IFA la que organice las próximas Ferias del Sector Zapatero, concretamente lo que hasta ahora se hacía en IFEMA, primero, y en La Nave, después.
Hay que felicitarse porque, aunque tarde, se haya reconocido que las sedes de la Feria debe estar donde se encuentran los cimientos de la industria, donde se fabrican la mayor parte de los zapatos de España y naturalmente los de moda especialmente.
Dicho lo anterior y dado que se apela a los alcaldes de las ciudades zapateras, a los empresarios y sus asociaciones, vamos a exigir con mayor fuerza se atienda a nuestro pueblo.
Elda fue la sede que inició las Ferias del Calzado en España.
Con la sede de FICIA en Elda, se produjeron las mejores y más fructíferas ideas para agrandar la base industrial de fabricación del calzado en este país, y desde Elda se inició el milagro económico que dio trabajo y riqueza a las ciudades zapateras.
Desde Elda venimos denunciando la situación decrépita de las Ferias del Calzado en España, mientras en otros países prosperan y reciben cientos de peticiones de fabricantes, muchos de ellos españoles.
Es un hecho constatado que las Ferias se nos arrebataron de nuestra ciudad por intereses muy discutibles, se nos dijo que había que propiciar escaparates donde los visitantes y compradores pudieran llegar con mayor facilidad e intensidad.
Elda no ha olvidado y no olvidará sus momentos de esplendor, pero nada es irreversible para siempre y ahora se vuelven a dar las circunstancias para que una parte de aquello pueda regresar a la ciudad de la que nunca debió salir.
IFA, que ofreció también desde Elda todos sus certámenes, puede y debe ser la que organice las nuevas Ferias del Sector. Pero ahora IFA ya no está en Elda, se encuentra en Torrellano que es una partida del término municipal de Elche.
Es el momento de luchar por nuestra ciudad. Es el momento de reivindicar más que nunca nuestras señas de identidad.
Proponemos que las próximas Ferias del Calzado organizadas por IFA tengan dos sedes en recintos feriales diferentes, una, quizás la más grande, en los pabellones de Torrellano, para el calzado en general.  Pero en Elda debe realizarse una sección dedicada a los zapatos de mujer de media y alta gama. Con esta propuesta nadie legítimamente podría oponerse porque Elda mantiene la hegemonía de ese tipo de calzado y a Elda se le debe una compensación nunca otorgada por la pérdida de sus ferias.
Los Salones Princesa podrían ser esa subsede de IFA y en ellos se podrían concentrar los stands de calzado para mujer de alta gama y las marcas más emblemáticas de ese calzado.
Andrés Molina es un hombre joven que ha demostrado su pragmatismo y profesionalidad al frente de muchas arriesgadas propuestas. En este caso él podría ser el anfitrión de unas Ferias de Calzado que revertirían nuestro futuro.
Elda se lo ha merecido y debe reaccionar ante este nuevo experimento que ofrece el Consell.

jueves, 6 de febrero de 2020

El Museo del Calzado ante su 21 cumpleaños

El día 4 de febrero de 1999 se inauguró el Museo del Calzado en el edificio que hoy conocemos.
Desde aquellas fechas han ocurrido muchas cosas, pero quizás lo más importante es que la consolidación de la muestra expositiva se ha convertido en algo consustancial con la ciudad. Elda ya no se concibe sin este museo que rinde tributo a la industria del calzado en general, y que marca la diferencia entre la fabricación de calzados en España y la que se realizaba en la ciudad de Elda.
A través de sus salas podemos apreciar la enorme transformación, tanto en calidad como en diseño, comparativamente con cualquier otra ciudad zapatera del país, pero esto hoy ya ha cambiado; la calidad, el diseño y el prestigio de la industria y sus componentes, han evolucionado a mejor en todos los rincones zapateros de España.
El mensaje que se lanza desde este museo es nítido y perfectamente audible:
 "El Calzado fabricado en España tiene una historia en la que el hilo conductor es la calidad".
 Esto no ha cambiado. Desde el Museo del Calzado los conceptos de diseño, calidad y prestigio del zapato español, son un reclamo que se actualiza de forma permanente. Otra cosa es que los propios empresarios, a los que más beneficia este escaparate, lo perciban como propio o por el contrario se sientan ajenos a ello. Esta percepción entra en contradicción con la que experimenta el visitante, que ve en la muestra permanente, el empuje y la fortaleza de la industria del calzado nacional.
En el seno del Patronato del Museo se sientan todas las instituciones sectoriales que tienen que ver con el zapato: La Federación Nacional de Fabricantes de Calzado (FICE)La Asociación Valenciana de Industrias del Calzado (AVECAL)La Asociación Española de Componentes de Calzado (AEC)La Fundación FICIA e Inescop, sin embargo la viabilidad económica del museo sigue en peligro. Ninguna de estas eminentes asociaciones e instituciones aportan más que buenos consejos, mientras el Museo del Calzado hace cada día milagros para poder respirar con los fondos aportados por los únicos que lo mantienen: El Ayuntamiento de Elda y la Diputación Provincial, en menor medida.
Cuando se plantea este fenómeno anti natura, muchos interlocutores no dan crédito a este desinterés. Algunos se preguntan el porqué de un museo que actúan únicamente y casi en exclusiva para ayudar al prestigio de los zapatos españoles en su conjunto, no sea sustentado económicamente por ese mismo sector al que se supone se entrega.
En el último año he podido visitar algunos museos internacionales en ciudades de países europeos de nuestro entorno, y todos sin excepción, reciben ayudas de forma directa o indirecta de las asociaciones sectoriales de la industria que representa, incluso en una de ellas me llamó la atención la instalación de un complejo sistema de presentación de tendencias, de las firmas que exhiben sus zapatos en el museo del calzado y que, a través de las asociaciones que las representaban, habían costeado a su cargo un moderno sistema informatizado para que sus afiliados pudieran ser visitados desde aquel museo a través de internet.
Sería comprensible que unas instituciones desvinculadas y desinformadas de lo que ocurre en el Patronato de la Fundación del Museo, pudieran no comprometerse económicamente con el mismo, pero en nuestro museo, todas, absolutamente todas, las que tienen que ver con el mundo del calzado en nuestro país, están también representadas en el museo, con voz y con voto.
Un aniversario para una reflexión: No es justo dejar en la precariedad a lo que se supone es una de las primeras armas de promoción.