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domingo, 26 de octubre de 2025

La Fábrica de Rafael Romero Utrilles

 


 

 Con el título de "Memorias de nuestras fábricas", Radio Elda Cadena ser dedican un programa para dar a conocer algunas de las más importantes  fábricas de calzado que tuvo Elda entre los últimos años del siglo XIX, hasta mediados del XX.



https://cadenaser.com/comunitat-valenciana/2025/10/08/nuestras-fabricas-rafael-romero-utrilles-radio-elda/


A finales del siglo XIX, Elda era un territorio de huertas y bancales. En medio de este paisaje, Rafael Romero Utrilles levantó su fábrica en la calle de Dahellos, ocupando más de 1.000 metros cuadrados. La industria combinaba producción y hogar: la familia vivía en la planta alta, mientras que en la planta baja se ubicaban oficinas y almacenes. Todo estaba rodeado de un jardín cuidado y una valla elegante, reflejo del carácter meticuloso de Romero Utrilles.



Fundada en 1876, la fábrica producía calzado para niños, caballeros y mujeres, incluyendo los primeros tacones altos de la época. Con una producción diaria de entre 800 y 1.000 pares, cada zapato era elaborado a mano por cientos de trabajadores, asegurando calidad y detalle en cada modelo. Como destacaba Jª María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, “todo se hacía de manera artesanal, y esa dedicación marcó la diferencia en la industria del calzado”.

Romero Utrilles no se conformó con el mercado local: llevó sus zapatos a exposiciones internacionales en París y Londres, obteniendo medallas de oro por la excelencia de sus productos. Amat recuerda: “De ahí surge la frase que todos conocemos: ‘Elda, París y Londres’, un símbolo del prestigio de nuestra ciudad y del esfuerzo de quienes la hicieron posible.” Este reconocimiento consolidó a Elda como referente europeo en la fabricación de calzado.

Aunque la fábrica cerró a principios del siglo XX, su espíritu continuó. Otros empresarios retomaron la actividad en las mismas naves, manteniendo la tradición zapatera eldense. La historia de Rafael Romero Utrilles sigue siendo un ejemplo de visión, riesgo y trabajo, un legado que inspira a nuevas generaciones de emprendedores en Elda y más allá

miércoles, 26 de febrero de 2020

El Coronavirus (COVID-19) y nuestra industria de fabricación de calzados

Los estragos que está causando el coronavirus en el mundo están sembrando de dudas el futuro de las economías más estables.
No sabemos el tiempo ni el alcance de esta epidemia que podría llegar convertirse en pandemia. Pero a la vista de lo que está sucediendo hay que prepararse para los tiempos que vienen.
En lo que respecta a la industria del calzado y, naturalmente la que más nos importa que es la industria eldenses, el cierre masivo de fábricas de calzados y componentes en China y otros países asiáticos, está creando una nueva estrategia en los mercados mundiales ya que la crisis sanitaria ha interrumpido la cadena de suministro de muchas compañías.
El calzado fabricado en China (también los de más alta calidad) está provocando un desabastecimiento en cadenas de empresas importadoras y estas apuntan hacia las industrias de Europa (además de Marruecos) para poder abastecerse de ese tipo de calzado de alta gama. China no sólo es la segunda economía mundial y el mayor de los principales mercados para muchos sectores de lujo y esos sectores, incluido el calzado, no pueden quedarse descolgados.
Ante el descenso ya palpable de los ingresos y la imposibilidad de saber cuándo se controlará la situación, las grandes corporaciones están desvelando, con mayor o menor detalle, el impacto que prevén en las cuentas de 2020.
Los mercados en los que se mueve el calzado influye el aspecto commodity como premisa más importante, por lo cual, la influencia asiática es actualmente mayor.
Es una posibilidad que fabricantes americanos, principalmente, trasladen sus expectativas de compra a nuestro país, que junto con Portugal, se encuentran en las primeras líneas de posibles suministradores de calzado.
¿Qué podemos esperar de nuestra ciudad? Lo podemos esperar todo, pero para ello hay que mover muy bien las fichas y concentrar nuestra oferta porque, en esta ocasión como en casi todas, el pez grande se comerá al chico.
Esta semana pasada pude hablar con algunos agentes de marketings relacionados con las ventas en mercados internacionales y me confirmaron que sí Elda tuviese una oferta centrada y concretada en un determinado lugar, podría hacer llegar un claro mensaje de lo que hacemos. Con nuestras solas fuerzas es posible que no pudiésemos llegar a muchas compañías, pero a través de agentes especializados y con apoyo institucional se podría lograr.
Las empresas interesadas en acometer mercados exteriores necesitan de la colaboración y el apoyo económico que puedan prestar las instituciones, dado que salir fuera a buscar mercado es bastante costoso y que el fruto de esta actividad no suele ser inmediato.
Los Salones Princesa son el escenario donde se podría atraer la mirada de compradores con una muestra agrupada de bolsos y zapatos, serviría de atractivo a las posibles comercializadoras que quieren readaptar su mercado de fabricación.
Es urgente que Elda conozca su capacidad productiva en conjunto y que realice con la mayor urgencia una exposición de los productos y servicios con los que poder dar respuesta, ante una desgraciada situación extraordinaria como la actual.
Sin demora: Unas exposiciones de nuestros productos utilizando el marco de los Salones Princesa y un llamamiento con la colaboración y ayuda económica de las instituciones: Ayuntamiento, Generalitat y Gobierno Central, a través de los ejecutivos de marketing y comercializadoras de calzado internacionales para atraerles a nuestras ofertas y productos de calidad.  

lunes, 14 de octubre de 2019

Visitando los Museos. El Museo del Calzado de Zlin en la República Checa


Zlin es una ciudad que se aproxima a los 80.000 habitantes. Se encuentra en la zona occidental del país, próxima a la frontera eslovaca. Es una ciudad que debe su fama a la producción de calzado. En esta ciudad nace a finales del siglo XIX la multinacional Calzados Bata, presente en todo el mundo. En pocos años multiplicó su población y la producción y los empleados dedicados al calzado crecieron de forma excepcional.


El museo del calzado se halla en el centro de la ciudad que es además capital de la industria del calzado checa. Más de mil piezas nos guían por la producción de la empresa legendaria Baťa (1884–1945) y la historia del oficio que desde hace mucho se transformó en un icono para el país.
El auge de su industria y de la ciudad se debe fundamentalmente a  Tomasz Bata Junior, uno de los zapateros más famoso del mundo, hijo del legendario fundador de la compañía Bata. Construyó el conjunto arquitectónico en la ciudad de Zlín, la única ciudad «americana» en la Checoslovaquia de la primera república. En su tiempo se trataba de edificios con una  arquitectura funcionalista y la maquinaria más moderna para fabricar calzado, con nuevos métodos de dirección de empresa.

El rascacielos llamado «Veintiuno» fue en la época de su origen el segundo edificio más alto de Europa. El equipamiento del despacho de Baťa ha sido reconstruido cuidadosamente. En la planta superior «21» se encuentra una terraza que se puede visitar durante todo el año y que ofrece unas impresionantes vistas panorámicas a la colonia de las casas de Baťa que construyó para empleados y servicios.

La fábrica de calzado, construida en Zlín, se convirtió en el principal motor de crecimiento de toda la ciudad. La compañía construyó supermercados, salas de cine, hospitales, escuelas, instituciones científicas, talleres de cine e innumerables edificios de apartamentos nuevos. La población creció rápidamente a partir de ese momento.

 

Hoy en día es una ciudad famosa además por su arquitectura, ya que es una ciudad diseñada en su totalidad como "ciudad-jardín", que se cuida como ejemplo de lo que fue, una ciudad industrial que tenía y tiene el calzado como su principal exponente.

El Museo Bata de Zlin ha requerido una inversión muy cuantiosa a la que han colaborado tanto la Fundación Bata como el Ayuntamiento de la ciudad. Visitar sus salas y contemplar las vitrinas y recreaciones nos transporta a ese mundo de producción zapatera de calidad, creación y diseño. Los zapatos alternan en algunas fases de la exposición con otras prendas y complementos: Vestidos en piel y bolsos especialmente.

La ciudad de Zlin es un claro ejemplo del compromiso de sus instituciones con el calzado y su industria.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Visitando los Museos. El Museo Alemán de Cuero DLM de Offenbach en Alemania



Fue fundado en 1917 por el arquitecto Hugo Eberhardt en la floreciente ciudad de cuero de Offenbach am Main, originalmente como una colección de modelos históricos para la formación de jóvenes diseñadores, artesanos y productores de artículos de cuero.
El museo se alojó en las Escuelas Técnicas (ahora Universidad de Arte y Diseño de Offenbach).
El fundador del museo con una visita guiada en 1940
En 1938 se trasladó al Alte Lagerhaus en Frankfurter Strasse, el actual emplazamiento.
Visita al interior de una de las salas
Las colecciones superan las 30,000 piezas de todas las culturas y épocas, divididos en tres áreas: Artes Aplicadas, Etnología y Museo Alemán del Calzado. Esto convierte al DLM en el único museo del mundo que recopila y presenta exclusivamente todo lo relacionado con el material de cuero. En 2017, el Museo Alemán del Cuero celebró su centenario con todos los honores.
La colección de arte aplicado abarca todo el espectro, desde cinturones y bolsos egipcios-coptos, objetos elaboradamente elaborados de hogares aristocráticos y burgueses de los siglos XVII y XVIII, así como maletas, bolsos y elementos esenciales de viaje de la modernidad y la posmodernidad. , Además, el museo también abre nuevos desarrollos que se centran en la sostenibilidad y la innovación, y exhibe exhibiciones hechas de materiales alternativos similares al cuero.
 Botines que pertenecieron a la emperatriz Sissi.
La extensa colección de zapatos presenta más de 15,000 pares con calzados de muchos grupos étnicos de cuatro milenios. Entre ellos se encuentran botas de legionarios romanos, zapatos de plataforma de cortesanas venecianas, las elegantes botas de seda de la emperatriz Sissi de Austria y las zapatillas de deporte de Joschka Fischer, con quien juró en diciembre de 1985 para el primer ministro de Medio Ambiente de Hesse.
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Bolsos de colección de los muchos que se custodian en el museo
El museo es la joya mejor cuidada de la ciudad de Offenbach, con constantes ayudas que recibe de empresas de los sectores presentes en las colecciones y un trato esmerado de las autoridades locales y nacionales. El museo del cuero mantiene unos talleres para desarrollar enseñanzas profesionales y demostraciones para los niños, fomentando el interés por el cuero y el calzado.

viernes, 30 de agosto de 2019

Visitando los Museos. El Museo del Calzado de Marikina en Filipinas

Marikina es una gran ciudad fundada por los jesuitas en el año 1630, llegando a ser la capital de la provincia de Manila durante la Primera República en 1898. Es conocida en el mundo como la "Capital del calzado de Filipinas", donde existen gran cantidad de fábricas para hacer zapatos e industrias afines, en esa ciudad se concentra un 70% de los zapatos fabricados en el país, eso nos da una mejor idea de la importancia de Marikina en relación con los zapatos.
Marikina concentra la atención del calzado en ese país con un Centro Internacional de Calzado y un magnífico Museo del Calzado. La construcción del recinto que acoge el museo representa el estilo colonial español de la época de ocupación, se trata de una edificación de adobe y ladrillo encalada con un atractivo singular por el recuerdo de otras épocas, cerchas de madera que atraen las miradas del visitante por la originalidad frente a la modernidad imperante en otros museos, es un edificio que sorprende por la "pobreza" frente a otros iconos de la población. La ciudad ha querido conservar este singular edificio para exponer las colecciones de zapatos, utensilios y documentos relativos a Filipinas y al calzado en el mundo, como homenaje a la humildad del entorno del zapatero.
Pero un atractivo singular de este museo es la colección de zapatos de la que fuera primera dama de Filipinas durante la dictadura de Ferdinand Marcos. Imelda fue una mujer que vivió con un lujo excesivo al amparo de la fortuna que amasaba su esposo, el dictador presidente del país, la pobreza de la población contrastaba con el amplio vestuario de esa dama. Además de cientos de vestidos, joyas y complementos como bolsos cinturones y demás, Imelda Marcos llegó a coleccionar más de tres mil pares de zapatos, la mayoría eran caprichos adquiridos a los mejores y más famosos diseñadores del mundo. Cuando en 1986 la familia Marcos huyó precipitadamente al estallar una revuelta popular apoyada por el ejército. Dejaron atrás una gran cantidad de efectos personales, entre ellos la célebre colección de zapatos de las marcas más caras del mundo.
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Todos aquellos zapatos y vestidos se guardaron en cajas y fueron trasladadas al Museo Nacional. Pero allí los vestigios de la era Marcos se degradaron. Fueron abandonados en una sala cerrada y sin protección. Allí permanecieron hasta que la sala se inundó por las lluvias tropicales, por las goteras del techo. Al abrir el local observaron que se habían perdido la mayor parte de todo aquel ajuar, incluso las termitas se habían comido parte de las suelas de muchos calzados.
Los zapatos que pudieron salvarse de aquel expolio natural producido por la desidia y el abandono, se trasladaron en 2001 al Museo del Calzado de Marikina, a las afueras de Manila, donde se pueden contemplar casi 800 pares incluidos los 200 que el gobierno trasladó desde el palacio de Malacañang, donde residía el dictador y su esposa. También la propia Imelda, que acudió a la inauguración, aportó otros 50 pares que, según dijo, eran regalos donados por famosos diseñadores. Lo cierto es que el Museo del Calzado de Marikina, es un bien patrimonial importante en la cultura filipina y un aporte significativa a la cultura del calzado mundial.

domingo, 10 de marzo de 2019

23.- Logos y marcas de calzado eldense: Noguerón, José Leal Rico - Voluntad. José Amarillo - Ollirama.



                         

La marca "Noguerón”, fue una de las que alcanzó más prestigio en la década de los años 60 y 70 del siglo XX.
Esta industria la iniciaron los hermanos Santos Noguerón: Roberto, Manolo, Libertoy también Octavio; en la calle Quijote, frente a la Iglesia de la Inmaculada de Elda, lo que sería su primera fábrica para la marca llamada “Pitusín”, solo zapato de niño en la primera calzadura con el nombre de “Hijos de Manuel Santos”, Octavio, se separó de la empresa y seguió con el zapato de primera calzadura, pero cambiaría la marca a“Octavín”. En el año 1959, la fábrica estaba confeccionando un cuidado zapato de señora, tras pasar por los de series y en la 1ª Feria Nacional del Calzado, consiguió el Primer Premio, consistente en una placa  y medalla de oro, otorgado al zapato más perfecto presentando al Certamen que se convocó con motivo de esa Primera Feria.
En los primeros años de la década de los 60, la fábrica estaba ocupando dos locales en las llamadas “casas de Pertejo”, un complejo construido en la zona de la Fraternidad (la parte derecha subiendo y al final de la Gran Avenida).
En el año 1966 se construyó un nuevo edificio en la calle Capitán Cortés, esquina con calle Murillo.
Esta Empresa fabricó un modelo de zapato de novia, en tafilete blanco, con dos aros en la pala y ramas de azahar; que la embajada de Bélgica en España encargó para la boda de la Reina Fabiola. Aquel modelo se llamaría “Fabiola” y todas las novias del momento querían uno igual para el día de su boda.
                           
La firma Noguerón que llegó a tener más de 100 trabajadores, vendiendo zapatos a Suecia y más tarde al mercado Estadounidense además del mercado español..

Una fábrica y una marca "Voluntad" que no debe caer en el olvido, se trata de una fábrica que existió antes de la Guerra Civil y que estaba instalada en la calle Zorrilla, a la altura del número 15. Fabricó un esmerado zapato de lujo para mujer y se convirtió en una cooperativa, con el nombre de "Cooperativa de Fabricación - Voluntad", como un claro mensaje de la fuerza de la voluntad que un grupo de trabajadores eldenses hicieron levantar esta industria para ofrecer los mejores calzados de mujer y con ello contribuyeron a fijar esas cualidades de calidad y diseño en nuestra industria zapatera. José Leal Rico estuvo al frete de esa empresa que desapareció tras la contienda civil.

La empresa de José Amarillo se fundó en la década de los años 50, para fabricar un cuidado zapato femenino, la marca de fábrica era  "Ollirama", es decir, amarillo al revés.  Fue una industria que participó en los primeros años de la implosión de las ferias del calzado en Elda. La marca se representaba circunscrita en un escudo con fondo rojo y encabezado por la palabra "Calzados" con el nombre de marca en  el centro. 

domingo, 24 de febrero de 2019

22. Logos y marcas de calzado eldense: Calzados Proa; Rafael González Amorós "Celinda" y "Calzados Deltell"

Grupo de trabajadoras de Proa. Año 1950.
Calzados Proa se creó en el año 1940 como una sociedad formada por Antonio y José Sirera Esteve, este último con amplia experiencia en fabricación ya que tenía a su nombre otra empresa en Elda y José María Gran Diez, persona que había dedicado su juventud al diseño y patronaje de calzados y con extraordinarias dotes para generar negocio, muy conocedor del oficio y capaz de asumir riesgos.
La industria se creó en una nave de planta baja situada en la calle Cervantes, frente a los patios de las Escuelas Nacionales; una planta industrial diáfana con amplios ventanales que albergaban las secciones de la fábrica, con una superficie aproximada de 900 metros cuadrados.
Empezó con la fabricación de calzado de "chicarro", con una sección de vulcanizado para zapatos de colegial. La producción semanal era aproximadamente de 1000 pares de zapatos de gran calidad y para ello tenía una plantilla de 120 trabajadores.
La marca con la que se vendían los zapatos era la de "Proa", representada por una carabela de la que hizo una preciosa reproducción a escala y que figuraba en un lugar preferente en la zona de oficinas de la empresa.
José Sirera se separó de la empresa en el año 1960 y Antonio y José María seguirían juntos hasta el año 1973, año éste en que continuaría solo José María Gran hasta el cierre definitivo.
Rafael González Amorós tenía la fábrica situada en la calle D. Quijote de Elda, para fabricar zapatos de mujer de alta calidad con la marca "Celinda", representada por una flor. Aunque fue una de las muchas industrias de Elda, te tamaño medio, hasta 35 o 45 trabajadores, realizaba un exquisito zapato de mujer, muy apreciado en el mercado nacional. La producción de este zapato que tenía muchas fases artesanas, era de 500 a 700 pares a la semana. La marca Celinda fue muy conocida en la década de los años 50 , como todas las pequeñas fábricas y talleres dedicados a este tipo de zapato, dejó su impronta en el sello de calidad del zapato eldense.
Otra fábrica que dejó una huella en el zapato de calidad de Elda, fue "Calzados Deltell" también como marca de fábrica, estaba situada en la antigua calle General Monasterio, hoy Pablo Iglesias, a la altura del número 86. Esta industria de tipo medio hasta 50 trabajadores, realizaba zapatos artesanos coincidiendo con la inauguración de las Ferias del Calzado, donde dispuso de una vitrina en las primeras ferias.

domingo, 17 de febrero de 2019

El mundo zapatero ha perdido a un insigne artesano

Pedro Lozano en su taller realizando una de sus obras artísticas.
Acabamos de recibir la triste noticia del fallecimiento de Pedro Lozano, un zapatero de Palencia que ha regentado hasta el último momento un taller artesano para hacer zapatos a medida y para pies con deformaciones, últimamente también con la colaboración de su hijo.
Hay que recordar quién fue Pedro Lozano para comprender su figura profesional y humana y la generosidad que tuvo con el Museo del Calzado, al donar parte de su obra maestra, que figura en una de nuestras salas.
Conocí a Lozano en el año 1993 con motivo de la preparación del primer concurso de zapato artesano, al que concurrió junto con otros eminentes zapateros como fueron: Julio Vibot, también de Palencia, Isabelino de Diego, de Almería o Manuel Reina, de Madrid. Todos ellos participaron con el museo en el logro de aquellos primeros premios a la artesanía y juntos hicimos más fuerte e importante nuestro Museo del Calzado. Pedro Lozano tuvo vinculaciones muy estrechas con nuestra muestra: además de donarnos una magnífica colección, realizó varias exposiciones de trabajos específicos relacionados con el calzado a medida que era su mayor realización artística. También recibió la Medalla de Plata de nuestra institución y fue homenajeado por su trabajo artístico.
El día 3 de diciembre del año 2010, el Consejo de Ministros aprobó la concesión de la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo a nuestro entrañable amigo Pedro. Todos sus amigos recibimos la noticia con una enorme alegría, se había hecho justicia y los españoles, a través del Gobierno de la nación, rendían homenaje de reconocimiento a uno de los zapateros más brillantes que ha tenido nuestro país.
Pedro Lozano ya no estará entre nosotros, pero su obra y su recuerdo seguirán perennemente entre las paredes del Museo del Calzado de Elda, como símbolo y ejemplo de un artista del calzado que encumbró su profesión a lo más alto, legando a las nuevas generaciones el resultado de su "obra maestra", como solía llamar Lozano a ese excepcional trabajo. Marcando con ello un ejemplo de abnegación, disciplina y perfección. Descanse en paz nuestro querido amigo Pedro Lozano.

jueves, 14 de febrero de 2019

21. Logos y marcas de calzado eldense: Rafael Romero Utrilles, "Ancla". Antonio Guill Pastor, "Los 4". Pascual Orgilés Bernabé, "Cachola"


Tarjeta fábrica de Romero Utrilles (Museo Calzado)
Rafael Romero Utrilles, apodado "El Salao", fue quizás el industrial más notable de los que han existido en Elda, además de la extraordinaria industria que construyó en los terrenos que hoy ocupan la calle Dahellos, también por los premios conseguidos en 1902 y que probablemente dieron lugar al dicho "Elda, París y Londres". La edificación ocupaba 1.160 m2 y estaba rodeada de un jardín con una verja sobre una valla que la limitaba y su fachada daba a la actual calle Jardines; la puerta principal al jardín estaba rematada con dos adornos simulando antorchas sobre dos pilares de obra que sustentaban una puerta de forja; el resto lo cerraba una simple valla de madera y cañas .
La industria se creó en el año 1876 y fabricaba calzados de todas las clases, desde el zapato corriente hasta el zapato de más puro estilo y diseño para mujer. La producción de la empresa alcanzaba los 800 pares diarios con una producción anual de 297.600 pares que eran realizados por una plantilla que superaba los 450 trabajadores; era una de las fábricas más grandes de aquellos años en los que en Elda se estaba consolidando como un referente en la industria de fabricación de calzados.
La marca de fábrica era un ancla ordinaria con cepo de madera y cadena
Al finalizar el siglo XIX y primeros años del XX, era una de las fábricas más dotada de maquinaria moderna y la más popular.
Rafael Romero estuvo presente en varios certámenes internacionales y desde principios de siglo exportaba parte de su producción a Europa. En el año 1902 y con motivo de la Exposición Internacional del Trabajo, celebrada en París, se le otorgó una medalla de oro de la exposición, en ella dicho galardón, por una cara, está la representación de la República Francesa y por el revés el nombre del industrial; ese mismo año en la Feria Exhibición celebrada en Londres, obtuvo también la medalla de oro del certamen y en esa distinción figura, en una cara, las efigies conmemorativas de la coronación de los Reyes de Inglaterra Eduardo VII y Alejandra, por el revés también el nombre de Rafael Romero Utrilles y el año de referencia.
Antonio Guill Pastor, fue un fabricante de calzado para niños que tenía una pequeña industria en la calle Valencia y realizaba una producción de 200 a 400 pares a la semana. La modesta empresa sin embargo tenía como garantía, realizar unos zapatos cuidados para niños y niñas en fabricaciones de pegado y cosido, vendiendo sus zapatos al mercado nacional en la década de los años 50. La marca de fábrica era "Los 4", con la leyenda de garantía que era la mejor respuesta de confianza para sus clientes. Como ya hemos indicado en otras ocasiones, la ciudad de Elda se caracterizó desde el principio por la fabricación esmerada de calzados de todas las clases, con una variedad de industrias que fabricaban calzados para niños, si bien más adelante irían desapareciendo las industrias de otras fabricaciones para centrarse casi en exclusiva en la fabri cación de calzado para mujer de alta gama.
Pascual Orgilés Bernabé, fue un gran zapatero de silla especialista en "entachado" y "cosido enredado". Con Juan Poveda Orgilés, iniciaría un tallerico para hacer zapatos y venderlos a terceros. La pequeña empresa lo facilitaba todo lo necesario: los cortes aparados, contrafuertes y topes, hormas, plantas, suelas, tacones e incluso los clavos y el cement, los zapatos por tanto serían casi unas obras de artesanía. En el años 1943, Pascual Orgilés montó su primer taller en su domicilio, en la actual calle Manuel Maestre, allí lucharía en momentos muy duros para abrirse camino en un mercado saturado de oferta como era el territorio peninsular, pero con un cuidado zapato hecho enteramente a mano, sus zapatos llegarían a todos los rincones de España.
La llegada a la empresa de su hijo, Pascual Orgilés Juan, cambió de forma radical la política de la empresa de puertas a fuera,  coincidiendo con los años de apertura al mercado americano, Pascual hijo fue uno de los primeros expedicionarios a la conquista de Nueva York, después vendrían otras ciudades y más adelante Europa; los zapatos fabricados a partir de esos años reunían los mismos conceptos de calidad pero el diseño se modernizó y los modelos tenían unas características muy complejas que los hacían únicos y muy difíciles de admitir competencia.
La marca de la empresa era “Cachola”.

martes, 29 de enero de 2019

19.- Logos y marcas de calzado eldense: Pablo Guarinos Juan. "Calzados X" y Pedro García Amat. "Elefante"



                 Logotipos de la marca "Calzados X" junto con el industrial Pablo Guarinos Juan
Pablo Guarinos Juan,  fue un industrial muy conocido y prestigiado en la primeras parte del siglo XX.
La fábrica estaba ubicada en la calle que llevaría su nombre, "calle de Pablo Guarinos", tras la guerra civil pasó a llamarse calle del General Aranda y en la actualidad calle de Pedrito Rico; tanto la nave industrial como la vivienda del propietario se encontraban en las casas de Tobar por ser el conjunto de edificaciones donde estaba la industria de aquel célebre empresario zapatero. Esta empresa fabricaba calzado de señora y de niño, en fabricación manual, y con una plantilla que llegó a tener más de cien  personas, para hacer una producción de 150.000 pares al año de calzados, lo que supone unos 3.000 pares por semana. Hasta el año 1930 estuvo trabajando con la marca X (equis), pero a partir de ese año, por fallecimiento del titular,  pasaría a denominarse Vda. de Pablo Guarinos Juan y la marca de fábrica sería PAGUVI.

Más tarde en 1934 dejó de fabricar zapatos para convertir la razón social en almacén de curtidos que estuvo vigente hasta 1949 fecha en que se disolvió la sociedad, pasando los clientes a la empresa creada por José Bertomeu en calle Antonio Maura, 17, que fue la persona que dirigía aquel almacén de curtidos desde su creación en 1934.

Pedro García Amat empezó su formación en el mundo del calzado en la fábrica de Francisco Vera Santos, aprendiendo el oficio de desvirador. A finales de los años 20 adquirió un solar frente a su casa y allí construiría su primera nave industrial de 500 m2 y en la parte alta (como era habitual en la época) se habilitó su nueva vivienda. En el año 1929 se produjo en Elda un rebrote de la famosa "huelga del hilo" por la cual las aparadoras consiguieron que los fabricantes cuando le entregaban los cortes para coser en sus casas, les dieran también el hilo para apararlos, ya que esas mismas aparadoras debían poner no solo el hilo sino también las agujas y naturalmente hacerse cargo de las reparaciones de las máquinas de aparar. Fue en año 1940, recién acabada la guerra civil, cuando Pedro García se decide a fabricar zapatos de mujer (pollita) y sobre todo caballero.
La empresa tenía por marca de fábrica “Calzados El Elefante” y llegó a tener 40 trabajadores para hacer alrededor de 200 pares día de zapatos de niño, fabricación que abandonaría años después para dedicar la empresa a fabricar zapatos de mujer y de hombre.
                                                   
Fachada de la primera fábrica en la calle Hilarión Eslava. Pedro García recibiendo la medalla de plata al mérito en el trabajo. Año 1982.
En el año 1958, se incorpora a la empresa el hijo mayor del industrial, Pedro García Vidal, dando un mayor impulso a la empresa y canalizando la fabricación hacia la exportación; en el año 1965 se construye una gran fábrica en la actual Avda. del Mediterráneo, con una superficie de 4.500 m2 y empleando a más de 500 trabajadores, quizás la que tenía mayor cantidad de obreros en la época, para hacer zapatos de señora y de caballero en dos grandes secciones de mecánica, con una producción de 200 pares día de cada fabricación. La Empresa cambió de nombre y pasó a llamarse Pedro García S.L. Mas tarde en el año 1970 se asoció a Caressa, compañía Americana  y se llamó  Manufacturas del Calzado Pedro García S.A.. Más adelante, en el año 1980 se transformó en una sociedad anónima laboral y se llamó Selecta Shoes Internacional hasta finales de los ochenta que se disolvió.
               
                  Fachada principal de la fábrica de Pedro García donde actualmente hay construida una gasolinera

jueves, 30 de agosto de 2018

10.- Logos y marcas de fábricas de calzado eldense "Calzados El Bólido"; "Gali" y "Soy yo"



Hemos repetido muchas veces que el inicio del calzado en Elda pudo desarrollarse con la fabricación de calzado para niños y cadete. Las fábricas de final del siglo XIX y buena parte del XX, abundaban las que se dedicaban al calzado de niño de excelente calidad, pero la mayor especialización de los trabajadores por un zapato mucho más artístico y delicado, decantó en el zapato de mujer de alta gama que hoy conocemos. Antiguamente las fábricas de calzado fabricaban zapatos de todas las clases (señora, caballero y niño), pero  las había muy centradas en una única clase de zapaos, entre las que abundaban el llamado "calzado de niño".
En la década de los años 50, previos a las Ferias de Calzado, hubo una fábrica propiedad de José Martínez Navarro, que puso por marca a sus calzados de niño con el nombre de "Calzado El Bólido" y representado por un bólido de los que corrían en las pistas de mediado del siglo XX y que en la década de los 50 inmortalizó el campeón argentino de Fórmula 1 Juan Manuel Fangio, en los años  1951, 1954, 1955, 1956 y 1957. La fábrica estaba ubicada en la antigua calle General Jordada nº 33, hoy calle Petrer. Fabricaba zapatos para niño y niña de calidad y modernos diseños para su época (lo que llamaba calzado de lujo), con vistosos colores con fabricaciones pegados y cosidos.

Precisamente una de las fábricas que nos llegó hasta mediados del siglo XX, fabricando un zapato de señora de lujo, junto con un zapato fino para niño, fue una de las empresas que tenía dos marcas, una marca el de niño "Gali, calzados finos de niño" y otra "Ginna, calzados lujo de señora", esta última empleaba un logo que era una W con dos marcas en la base, ambas marcas estaban registradas y daban testimonio de las características de los zapatos fabricados en ambas clases y el grado de calidad y perfección alcanzado.


Bajo el nombre de marca "Soy yo", José M. Busquier fabricó un cuidado zapato para niños que llamaba "especiales", por la modalidad empleada que era una patente de propiedad y las características de adaptabilidad. En la mitad del siglo XX los zapatos de Busquier gozaban de un prestigio ganado a base de sus características de calidad y técnicas, pero también porque la empresa promocionaba sus zapatos en los mercados a base de eslóganes que llegaban con mucha fuerza, por ejemplo: "Soy yo, el calzado que usted preferirá para sus niños".



sábado, 21 de abril de 2018

FICIA. De la gloria a la decepción


Antecedentes
Uno de los hechos de mayor impacto económico para el sector zapatero fue la creación de FICIA (Feria Internacional del Calzado e Industrias Afines). Comprender la importancia de los hechos en la década de los años 60, no sería posible sin el conocimiento de la industria del calzado en la Comunidad Valenciana, donde se asentaban la mayor parte de las empresas del país.
El oficio se transforma
 En primera parte del siglo XIX, aparecen núcleos de pequeños talleres que van adaptando las técnicas artesanas  para perfeccionar fases de la confección. En algunas ciudades se llega al calzado por la industria alpargatera (caso de Elche), en otras por el calzado a medida y venta directa en los mercadillos de poblaciones vecinas (caso de Elda). Las ciudades zapateras se incorporan a la fabricación en un periodo relativamente corto, entre 1820 y 1850, en algunas, por una necesidad de encontrar, frente a la agrícola o la adversidad, un "oficio refugio" .
De la alpargata al calzado de cuero. De la agricultura a la industria.
En la Comunidad Valenciana hubo ciudades con tradición alpargatera desde el siglo XVIII, son los casos de Vall d´Uxó y de Elche, en esta ciudad  la elaboración de alpargatas data de la época de la ocupación por los moriscos que ya, con la conquista de Jaime I en 1261, se confeccionaban por esta población (Hansel, 2015. p.171) (1) . Sin embargo en Elda el inicio de la actividad zapatera en serie se sitúa alrededor del año 1840. La desecación de la gran salina de Villena que ocupaba una extensión de 1200 Ha. y 200 Ha. de zonas de influencia y el posterior aporte de 30 mil quintales de sal acumulada, por un error humano y climatología adversa, se vertieron al río Vinalopó arruinando las huertas(Amat, 2015: 20)(2). Los habitantes de la villa, alrededor de 4000 personas, tuvieron en parte que emigrar como temporeros a otras zonas y algunos de ellos de forma permanente.
Algunos habitantes de Elda encaminaron sus pasos a realizar zapatos con piel y piso de cuero e incluso esparto, hay que aclarar que aunque el valle de Elda estaba rodeado de montes de secano y no aptos para el cultivo, pero con plantaciones autóctonas de esparto, no consta que ese calzado haya sido fabricado de forma genérica en la villa, ese esparto se vendía a otros lugares con mayor tradición: Callosa, Elche o  Villajoyosa.(Madof, 1850) (3).
La incipiente confección de calzados requería no sólo la destreza del zapatero, sino también la del tallista de madera que tendría que confeccionar la horma. La inauguración de la línea de ferrocarril entre Alicante - Almansa y la estación de Elda el 26 de mayo de 1858 (Valero, 1992: 19)(4), propiciaría la expansión de esa actividad en la villa. A partir de ahí el crecimiento fue imparable y a final del siglo XIX Elda ya era una población industrial en la que sobresalía por encima de cualquier otra actividad, incluida la agricultura, la de fabricación de calzados.
La tecnología se desarrolla
Fue decisivo para el crecimiento de la fabricación de calzados en la industria zapatera mundial en la segunda mitad del siglo XIX, la comercialización de la máquina de coser SINGER, que supuso un notable incremento en el cosido de calzados. Más tarde, a final del XIX y en el primer tercio del XX, la United Shoe Machinery Company (USMC) diera el impulso definitivo para la mecanización del proceso de fabricación del calzado, pero especialmente con el sistema de alquiler de máquinas que posibilitaría el uso en industrias con pocas posibilidades económicas para poder adquirir máquinas nuevas (Miranda, 2005:294) (5).
Las poblaciones zapateras crecen
El efecto llamada de la industria eldense produjo en el último tercio del siglo XIX una corriente inmigratoria desde zonas rurales y de provincias próximas; llegaban trabajadores sin especialidad en el oficio y otros con conocimientos de una industria de calidad que  repercutiría en la mejora de los zapatos que se fabricaban en Elda. Fue alrededor del año 1887 cuando un nutrido grupo procedentes de Mahón buscaron mayor estabilidad en la próspera Elda.

La industria ocupa nuevos solares alrededor del casco urbano en 1908
En los años de anteguerra civil, Elche, con una industria alpargatera muy desarrollada, supo adaptarse a los nuevos tiempos y comenzaron la instalación de naves industriales para fabricar calzado y maquinaria para el sector, hasta convertirse en la industria más importante de la ciudad(Ramos, 1989: 191-213)(6).
El incremento de la actividad zapatera
El proceso de crecimiento de la industria del calzado se basa en la aparición de nuevos talleres nacidos por iniciativa de trabajadores que, ante la escasa inversión que suponía la puesta en marcha, trataban de convertirse en fabricantes. Muchos de aquellos empresarios alcanzarían el éxito y adquirirían otras naves ampliando sus producciones. La cantidad de fábricas en el Medio Vinalopó, y en Elda en particular, se multiplicaban en pocos años. Según Valero, en 1930 podían contabilizarse en Elda 71 fábricas (Valero, 1992: 65)(7). Elda se había convertido en el primer centro productor de zapatos que cubría la mitad de la producción de los fabricados en la provincia de Alicante y en 1935 llegaría a facturar seis millones de pares(Bernabé, 1976: 18)(8) Esto demuestra la pujanza que tuvo la ciudad al cambiar su modelo económico que, tras las pérdidas de gran parte de las huertas, pasaba a ser una población con firmas zapateras que empleaba a cientos de trabajadores, tales fueron  los casos de las empresas de Hernández, Romero Utrilles, Vera, o Tobar, entre muchos otros.(Amat, 2015: 67-77)(9).

  
Fachada de la Fábrica de José Guarinos en la nueva expansión que actualmente ocupa la    calle Dahellos y Plaza del Zapatero (Foto CEFIRE)
La incorporación de nuevos trabajadores en las industrias y talleres, influían también en la expansión de los barrios de las ciudades. La industria del calzado continuó creciendo prácticamente hasta el arranque de la guerra civil(Valero, 1992: 79-80)(10). Mientras en algunas poblaciones del Valle del Vinalopó, la crisis agrícola de la primera parte del siglo XX, llevó a muchas familias al borde de la indigencia, en Elda se producía el efecto contrario. 
La guerra civil no paraliza la fabricación de zapatos en Elda y Petrel
El nuevo régimen nacido tras la guerra civil aplicó políticas proteccionistas y eso sumado a la escasez de materias primas, especialmente cuero y pieles, frenaron sensiblemente la creación de nuevas empresas incluso, en el caso de Elda por tratarse del mayor centro productor de zapatos de piel y de calidad media-alta,  las 163 empresas existentes en 1940, se verían reducidas a 139 en 1949 con 5.635 operarios dedicados al calzado(Miranda, 1995: 31)(11). En la guerra civil, la actividad industrial siguió latente en las poblaciones de Elda y Petrel, gracias a la labor de SICEP (Sindicato de la Industria del calzado de Elda y Petrel) y de la llamada C.O.I.C.S. (Cooperativa Obrera de la Industria del Calzado y Similares).

        Los depósitos de SICEP estaban ubicados en Elda, Barcelona, Valencia y Madrid
Tras la contienda algunas empresas al verse obligadas a reincorporar a los trabajadores tenían sus plantillas desproporcionadas. Uno de los problemas era la escasez de materias primas, especialmente de pieles y cueros, y el rebrote del mercado negro y el estraperlo(Amat, 2015: 106-124)(12).  También las restricciones eléctricas produjeron paros intermitentes y muchas pérdidas en horas de trabajo, las fábricas de mayor producción y dimensiones, instalaban generadores de energía.
La década de los 40 rompe las dificultades de la postguerra
La fabricación de calzado trajo consigo una importante estructura empresarial en la industria auxiliar. En el Medio Vinalopó destacó, por ser la más antigua y de mayor calado, la fábrica de Hormas de Aguado Aravid(Amat, 2015: 56-59)(13). Es un ejemplo de cómo se asentaba una empresa familiar nacida del trabajo de un zapatero-artesano, para convertirse en una de las más potentes de la industria auxiliar en el siglo XX. Esta forma de crear una empresa a partir de la experiencia, el trabajo, el esfuerzo y el sacrificio de trabajadores avezados y con ambiciones, marca una tónica en la formación de las empresas del Medio Vinalopó; apenas se constituyen sociedades que no partiesen de la implicación de obreros destacados en la propia creación. Las inyecciones de capital se producían por la inversión de recursos propios de "empresarios" que iniciaban su aventura en solitario y tras años de éxitos, reinvertían  una parte de sus beneficios. También con la colaboración de las empresas distribuidoras de primeras materias y en especial de pieles y cueros, y naturalmente con la ayuda de las entidades financieras que, en aquellos años, avalaban operaciones a costa de sufrir grandes riesgos.
El estancamiento en la década de los 50
El tamaño de las empresas tras la guerra civil sufrió una importante degradación, quedaban atrás las grandes industrias con más de 400 operarios y se incrementaban las pequeñas fábricas. La poca incidencia en las ventas en el exterior y la implantación de pequeños talleres con muestrarios propios y penetración en todas las zonas de los mercados nacionales, con la asistencia de una importante red de viajantes y vendedores en plaza, produce un estado de saturación del mercado nacional que amenazaría la competitividad interior de la oferta. De eso sacan provecho los comerciantes que, abrumados por la excesiva proliferación de colecciones, optan por la diversidad. Eso perjudicaría a las fábricas de calzado de alta gama que se ven frenadas por la enorme complejidad y variación de los pedidos. Las notas de fabricación rara vez llegaban a la veintena de zapatos en un único modelo y las fechas de servicio complicaban más el proceso. Todo esto a pesar de que en 1952 cesaba el intervencionismo por parte del Estado y se permitía, la libre circulación y venta de las pieles y cueros(Miranda, 1995: 103)( 14).
Presencia en el mercado internacional en la década de los años 50
Las ventas en el exterior, en los años previos a la inauguración de las ferias del calzado, eran muy limitadas a pesar de las políticas del nuevo régimen que apostaba porque las empresas aumentasen sus exportaciones, para hacerlas importantes en número de trabajadores. Pero la situación de España no era la mejor para poder competir en el mercado internacional.
               La Fábrica de "Los Vera", una de las mayores factorías instaladas en Elda
 El consumo interior era también escaso, en el año 60 todavía estaba por debajo de un par al año y la capacidad de la industria nacional en calzado de cuero era superior a la demanda de este tipo de fabricado. Pero los bajos salarios y las rentas per cápita españolas no propiciaban la compra de un calzado de calidad media alta, así que los españoles seguían calzando el zapato textil. El comercio nacional seguía saturado de una gran variedad de modelos que no podían ser adquiridos, a pesar de que el calzado español costaba un 50% del costo del zapato francés(Miranda, 2001: 169)(15). Ni los cambios preferenciales con el exterior, ni las concesiones de licencias de importación para tecnología y materias primas, lograban despegar sensiblemente la exportación de calzado. Tampoco arraigaron los esfuerzos del Sindicato Nacional de la Piel y del Servicio de Comercio Exterior para que el zapato tuviese presencia en las ferias internacionales que se celebraban en Europa y Estados Unidos. En América estarían puestas las esperanzas de nuestro calzado, pero a pesar de las tímidas incursiones en ese mercado, que estaba copado por la ya potente industria italiana, todos los intentos llevaban al fracaso parcial y nuestro mercado interior seguía colapsado. En el aspecto tecnológico y de servicios tampoco era una excepción. En España la industria del calzado seguía mayoritariamente siendo obsoleta, tanto en adquisición de tecnología, como en la aplicación de los procesos productivos modernos que ya se estaban implantando en otros países. Pero la tendencia iba a cambiar, Elda como capitalidad del calzado español por número de empresas, por producción en calzado de piel de calidad en la década de los 50 y por la ya existente, desde 1924, de una Asociación de Fabricantes de Calzado de Elda y Petrel(Martínez, 1980: 79)(16) crearía lo que vino en llamarse "el milagro económico".
La industria del calzado de Elda en los años pre-feriales
La enorme dispersión de fábricas de calzado instaladas en la ciudad de Elda en los años pre-feriales, se caracterizaban por tener un escaso nivel de mecanización, con excepciones en lo que llamaríamos "grandes empresas" y que eran aquellas que apenas superaban los 100 trabajadores. Junto a estas abundaban un sinfín de pequeños talleres entre cuatro y diez obreros  y empresas algo más grandes pero que no superaban la veintena de asalariados. En lo que respecta a la economía sumergida, en el año 1935 de un censo de trabajadores estimado en 7542 personas, la tercera parte, 2402 corresponderían al empleo declarado, para pasar a 1965 que se duplicaría  el número de trabajadores censados y el empleo declarado ocupaba ya algo más de la mitad de dicho censo. (Bernabé, 1984: 69)(17). Eso supuso un clandestinaje importante y una lacra de la que la industria del calzado nunca se ha podido evadir. Sobre todo los talleres pequeños que llevaban la "faena" a domicilio y se entregaba cuando estaba acabada, sin que mediara ningún tipo de contrato. El oficial zapatero de la mayoría de estas empresas se convertía en un "pequeño empresario", tenía a su cargo a aprendices a los que pagaba por el trabajo entregado a la fábrica o taller. Esa forma de actuar todavía, en la primera parte de los años 50, estaba arraigada en algunas fábricas de menor tamaño.
Una mayoría de las industrias pequeñas y talleres  no estaban sujetas a un horario de apertura o cierre. Los trabajadores manuales actuaban con total libertad y autonomía, es decir, abandonaban la empresa en determinados momentos  para realizar el almuerzo o la merienda; las ubicadas en la proximidad de obsoletas instalaciones deportivas (trinquetes o canchas improvisadas de frontón), practicaban de esos deportes en el supuesto horario de trabajo. Como es natural esa no era una práctica generalizada en los pequeños talleres pero existía en algunos, lo que nos da una idea de la permisibilidad en el trabajo en aquellos años. Frente a eso estaban las grandes industrias que mantenían sus horarios de apertura y cierre, pero también consentían la ausencia de los trabajadores en determinadas horas. No era extraño que muchas fábricas permaneciesen abiertas hasta altas horas de la noche, para acabar algunas partidas que requerían ser facturadas. La forma de salarios en las pequeñas industrias solía ser por destajos, es decir, por un tanto percibido por trabajos realizados o grupo de ellos. Los zapateros se valían de las máquinas de la empresa, pero percibían un tanto por partidas entregadas, a este respecto debemos aclarar que el montado pegado, hasta muy avanzada la mitad del siglo XX, se realizaba con  ayuda de maquinaria accionada manualmente, lo que suponía un "cuello de botella" en la fabricación. Hasta principios de los años 50 el trabajo en las fábricas grandes y pequeñas, se llevaba a cabo auxiliados con carros de madera que se colocaban junto a los trabajadores para realizar sus tareas, esos carros son los que aprendices transportarían para llevarlos a zonas soleadas en busca del calor del sol para secar los líquidos y adhesivos empleados en el embastado y pegado. En la primera década del siglo XX ya existían máquinas de coser y puntear o poner estaquillas, lujar etc. que indudablemente contribuirían notablemente a la mayor rapidez del trabajo en las fábricas de mayor tamaño. Las pequeñas industrias y talleres, realizaban el trabajo valiéndose de los servicios que ofrecían otras pequeñas empresas especializadas como: talleres de montado, finisaje (terminado), cosido etc..
El aparado y los trabajos de preparación de las piezas de piel de empeine y de forro, concentraban la mayor cantidad de clandestinaje. Son trabajos que se pueden elaborar en el domicilio familiar ya que en estas zonas lo realizaban especialmente la mujer, a diferencia de otros lugares en que lo ejecutaban personal de ambos sexos. Las aparadoras a domicilio entregaban a la fábrica, de donde habían recibido el encargo, el trabajo por el que percibían  los destajos pactados en dinero oculto al fisco y por lo tanto sin derecho a posibles indemnizaciones por enfermedad, paro o jubilación, la entrega se realizaba en un lugar específico de la entrada de la empresa donde decía  "taquilla de aparadoras".
La tecnología anterior a las ferias del calzado
La producción de maquinaria para la fabricación de calzados en España ha sido, y hasta cierto punto sigue siendo, una de las principales carencias. La industria de fabricación de maquinaria para el calzado en nuestro país no se ha desarrollado como en otros países productores de calzado. Incluso siendo una potencia en fabricación de calzados y pudiendo comerciar con mayor facilidad con países de habla hispana y norte de África, no se ha sabido aprovechar las coyunturas favorables para desarrollar una industria avanzada y que mitigase el coste por la adquisición de  las innovaciones tecnológicas que Alemania e Inglaterra, primero, y más tarde Italia, llegaron a liderar en el mercado internacional.
Elda cuando empezó a pensar en gestar su primera feria del calzado estaba muy por detrás de otras ciudades zapateras de países como Italia. En Vigévano, por ejemplo, ya se estaba organizando la XXV edición de las ferias italianas y este país lideraba el  mercado mundial del calzado en los años 50 y 60 vendiendo más de 20 millones de pares al año y en 1970 todavía seguían siendo líderes de ventas en el mundo (Amat, 2006)(18).  Pero a partir de ahí, la población de Vigévano fue perdiendo fuerza y las industrias de calzado italiano buscaron nuevos centros de producción, sin embargo la ciudad italiana reconvirtió su excedente de mano de obra creando una potente industria de maquinaria. En España nunca se alentó un plan coordinado para investigar y construir maquinaria. En la década de los 70 presenté en la Cámara de Comercio de Alicante un estudio llamado "Investigación de maquinaria de bajo coste" que yo mismo elaboré, recibiendo el beneplácito del sector de fabricantes de maquinaria del Medio Vinalopó, no contó con ayudas de la administración.
                     
                           Máquina de puntear. Año 1919. Museo del Calzado de Elda
 Las máquinas en la época de la postguerra trabajaban con restricciones energéticas, lo que obligaba a disponer, en las grandes fábricas, de motores alimentados por gasoil o gas pobre que se empleaba como combustible para el alumbrado público (luz de gas), desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX ,y también para la puesta en marcha de motores que generaban energía a pequeñas plantas industriales (Facultad Ingeniería, 2007: 1-18)(19). Algunas de las máquinas creadas en una época en que la electricidad no se había inventado, se adaptaron a la nueva fuente de energía e incorporaron motores eléctricos. Todavía se podían ver en los años 50, fábricas de calzado con embarrados laterales que eran movidos por un gran motor central y a los cuales se conectaban las diferentes máquinas.
La verdadera mecanización de las industrias del calzado, vendría por el extraordinario incremento de las ventas tras las primeras ferias del calzado. La industria auxiliar, en los años pre-feriales tampoco gozaban de un desarrollo digno de mayor mención. La principal industria dedicada a la fabricación de la horma  no conocía todavía la incursión de los plásticos para fabricar el tarugo o tocho. Las hormas se fabricaban en madera de haya fundamentalmente pero también se utilizó el carpe, olmo, nogal, cedro o roble. la tecnología utilizada por las industrias de hormas y tacones, a excepción de las reproductoras automáticas, eran  máquinas o artilugios que la experiencia iban adaptando a las necesidades concretas.
            
        Tren de secado de los tarugos de madera empleados para la fabricación de hormas. Foto Museo del Calzado de Elda
La idea ferial empieza a gestarse
Con el panorama que de forma resumida, dada la amplia bibliografía que tendríamos que manejar, se puede llegar a la idea del tipo de industria del calzado que tenía España en aquella decisiva década de los años 50 y la preocupación, tanto de los empresarios, viajantes y trabajadores de las zonas zapateras, por el presente y futuro de la industria y el mantenimiento de los puestos de trabajo. La mayoría de empresarios eldenses no solían acudir a ferias del sector y los que visitaban las celebradas en Europa o EE.UU., volvían impresionados por la espectacularidad de los diseños y las ventas realizadas a países del entorno. La mayor concentración de empresas de calzado de cuero estaban en el Medio y Alto Vinalopó. Elda era la única ciudad con una agrupación organizada de fabricantes de calzado y algunos de los empresarios ocupaban las presidencias del Sindicato Provincial de la Piel, que era el máximo organismo de decisión de aquella Organización Sindical que dictaba las normativas y concedía las ayudas o proyectos relacionados con la piel y el calzado. Reconociendo que el zapato realizado en España podía competir con cualquiera otro fabricado en cualquier parte del mundo, la presencia de industriales en las ferias no disponían de las ayudas necesarias y por lo tanto el nivel de exportación estaba solamente circunscrito a muy pocas empresas.
 En Elda se seguía con especial atención los aconteceres en el mercado exterior. El lugar de reunión y ocio de algunos empresarios del sector zapatero de la ciudad, era una sociedad conocida por "Moto Club", allí se producían tertulias diarias en las que se hablaba de la situación por la que atravesaba la industria del calzado en Elda, también de las dificultades de la excesiva oferta y el constante enfrentamiento de viajantes ante la saturación del mercado nacional, siendo el consumo interior insuficiente para el mantenimiento de la industria zapatera  Se hablaba de las aisladas incursiones que se realizaban a las ferias europeas o americanas, a las que alguno de aquellos empresarios acudían, y de las posibilidades que tenía el zapato español de calidad.
Uno de los industriales de la época y que formaba ese conjunto de jóvenes eldenses, Oscar Santos, más comprometidos con la industria del calzado, publicó el 22 de diciembre de 1956, en el recién inaugurado semanario eldense Valle de Elda, un artículo de opinión proponiendo la creación de una feria de calzados nacional que más adelante podría convertirse en internacional (Santos, 1956: 4)(20).  Aquel escrito, a pesar de los escasos medios de comunicación existentes en la provincia y especialmente en Elda, corrió como la pólvora y, meses después, fueron uniéndose otras firmas de reconocido prestigio cultural y político de la ciudad: la poetisa Carola Gonzálvez, los hermanos Eduardo y Alberto Navarro, propietarios del semanario aludido, incluso el alcalde de Elda, Joaquín Campos Fernandez y el concejal Antonio Porta, quien sería más tarde alcalde de la ciudad y bajo cuyo mandato se realizarían los primeros certámenes(Valle de Elda, 1957: 1-3)(21). Los corrillos de opinión entre industriales, representantes o viajantes, giraban alrededor de este tema que también en la calle iba cosechando simpatías. Otro de los personajes decisivos en aquellos años fue Roque Calpena, cuñado de Oscar Santos y viajante de zapatos, por lo que sufría en primera persona los problemas de la situación del mercado interior e industrial en las poblaciones zapateras.
 En términos algo más pragmáticos se recogían iniciativas, la Agrupación de Fabricantes de Calzado de Levante S.A. que se atrevió incluso a unificar esa posible feria con una semana del cuero español, similar a lo que se llevaría a cabo mucho tiempo después con el nacimiento de Modatec o en la actualidad Futurmoda, proponían que en ese certamen nacional, se diese cabida a la industria de componentes.(Amat, 2002: 46-47)(22). En el año 1957 Alberto Navarro publicó en Valle de Elda  decenas de escritos llamando a la unidad para crear esa Feria del Calzado para Elda, incluso en el semanario del 2 de noviembre de 1957, dibujó un logotipo alegórico (Navarro, 1957:1)(23).
                  
                                                 Logotipo publicado en Valle de Elda
Las Ferias del Calzado. El sueño hecho realidad. 
Tras reuniones entre el Ayuntamiento de Elda y empresarios de la ciudad y ante la imposibilidad de conseguir, con la urgencia requerida, una cierta  credibilidad en las autoridades nacionales, para conceder una Feria de forma oficial y ayudas en subvenciones para la creación de esa muestra, se decide realizar lo que se llamó  "I Certamen de la Industria del Calzado de Elda",  organizado exclusivamente por la Concejalía de Fiestas del Ayuntamiento que tenía como titular a Roque Calpena Giménez. Esa Comisión de Fiestas acordaría realizar, coincidiendo con el certamen y bajo el mismo título,  un concurso para puntuar el "gusto artístico y la perfección en la mano de obra", concediendo una serie de puntuaciones por tipos de trabajo realizado, y otorgando unos premios en metálico y placas conmemorativas. Como la financiación de este primer certamen correría íntegramente a cargo de los fondos municipales, se buscaba por lo tanto colaboraciones externas, obteniendo una adecuada respuesta por parte de empresarios y entidades de la ciudad (Amat, 2002: p.61-64)(24), naturalmente la finalidad era prestigiar la mano de obra y el zapato eldense. Esta experiencia no estaba exenta de riesgo, primero tendría que ser aceptada por una buena parte del empresariado local y en segundo lugar, no se sabía muy bien si las visitas esperadas vendrían atraídos por la simple curiosidad o si verdaderamente tendría una mayor repercusión en la "calidad" del visitante y las posibles ventas. Tanto esta exposición como las siguientes, hasta construir el nuevo pabellón ferial, se realizarían en un centro escolar, el mayor de que se disponía en la ciudad de Elda, a consta de reformar su estructura interior y exterior para adecuarla a recinto ferial. Una vez concluida la muestra, y antes del inicio del curso escolar en octubre, se volverían a colocar las cosas como estaban. En aquel año Elda y Petrel copaban el 51,5% de la producción total de calzado en España(Así, 1959)(25).
           
Vitrinas de expositores de la Feria del Calzado en el recinto de las Escuelas
 Los resultados de esa primera experiencia local fueron superiores a los esperados. Entre 40.000 y 50.000 personas visitaron el improvisado recinto ferial en aquel 1959 (cuando apenas Elda tenía 30.000 habitantes), y los más destacado sería la gran cantidad de comerciantes venidos de todas las provincias de España y también muchas visitas movidas por la curiosidad y, sin que fuese muy significativo, se recibió alguna visita de extranjeros. Los técnicos del gobierno de EE.UU. que previo a ese certamen ya estaban asesorando a la Cooperativa Industrial del Calzado, lo que sería "Elda Exportadora", quedaron impresionados por la calidad de los zapatos expuestos en su conjunto, casi mil pares, de los que 650 corresponderían a calzado de señora de alta gama. El ambiente de ese primer certamen, la brillante gala celebrada en los jardines de la Plaza Castelar y sobretodo la calidad de la exposición, cautivó a todos y así se manifestó en diarios y revistas, especialmente de EE.UU., donde los informes enviados desde Elda alentaron artículos positivos en aquel país. Se trataba del primer contacto y la apertura de Elda al gran mercado mundial zapatero que se verían ratificados en muestras posteriores.
La I Feria Nacional se autorizaría en septiembre de 1960, al frente se formalizó un patronato presidido por el alcalde de la ciudad, y en aquel certamen se convocó el I Concurso Provincial de Calzados que exhibiría más de 12.000 modelos. En el patio exterior de las escuelas se construyeron pabellones para mostrar las últimas novedades de maquinaria, con la presencia de empresas de todas las zonas zapateras del país. Los resultados fueron esperanzadores, se vendieron trece millones de pesetas en calzado y doce en maquinaria. ¡Las Ferias del Calzado en Elda iniciaban el camino de su consolidación!.
                                        Cartel oficial de la 1ª Feria Nacional del Calzado
Al mismo tiempo "Elda Exportadora Cooperativa Industrial de Calzado", que se había constituido oficialmente en 1960, ya visitaba varias ferias mundiales y exposiciones, obteniendo importantes ventas y presentándose  arropadas por el éxito de las ferias que se iniciaban en Elda. Esto se unía a la Sociedad Exportadora de Calzados S.A. "Goyescas", que se formó en el seno del Sindicato Local de la Piel, con una misión muy similar a la de Elda Exportadora. Se trataba de los primeros grupos seriamente organizados en España para exportar zapatos de forma agrupada.
Con la II feria Nacional se empezó a pensar en un nuevo pabellón ferial a ubicar en el antiguo campo de fútbol "El Parque". Hubo que expropiar terrenos y realizar permutas con el Ayuntamiento. El año 1962 se enmarca como el del nacimiento de FICIA, es decir, la internacionalización de la muestra zapatera eldense. Las estadísticas y los resultados que tras los certámenes feriales se daban a conocer, arrojaban un incremento constante de las ventas y de las exportaciones.
          
 
          Stands en el patio de las Escuelas  las primeras  azafatas de FICIA (Museo del Calzado)
Al abrigo de las ferias del calzado los pueblos zapateros crecían y en las calles proliferaban anuncios llamando a la contratación de personal especializado para las fábricas. Con el anuncio de la V FICIA de septiembre de 1964, se produjo una avalancha de petición de espacios en el nuevo edificio, esa feria arrojaría 240 millones de pesetas en ventas, de las que 152 serían al extranjero, 484 mil pares vendidos de los que 274 mil serían para exportar. (Valle de Elda. 1964. pp. 1-4)(26). Los resultados de esta feria, la primera en el nuevo pabellón ferial, daban una idea del auge que iba adquiriendo la exportación que empezaba a superar la barrera de las ventas al mercado nacional. Las convocatorias feriales se sucedían y el 4 de mayo de 1966, llega all aeropuerto de Alicante el primer vuelo comercial que une la provincia con el resto del mundo por servicio aéreo, esto llena de optimismo a los dirigentes de FICIA que ven esperanzados un mayor incremento de negocio. Paralelamente se suceden  aperturas de nuevos establecimientos industriales y también la maquinaria cobraba especial relevancia. En el VII Certamen de 1966 Alemania presentaba 29 stands; Italia 8, Francia 5, entre otros, las empresas españolas iban adquiriendo las últimas novedades en tecnología. Las superficies de FICIA se ampliaba abriendo nuevos espacios expositivos y dotando servicios. En 1966 se creaba CEPEX (Centro Promotor de Explosiones de Calzado) que se convertiría en "una feria entre ferias",  y más adelante, en 1971, INESCOOP, aunque hubieron otras actuaciones que no prosperaron a pesar de contar con espacio y medios para ello, me refiero al Museo del Calzado que llegó a un frustrante intento y el Círculo Industrial y Mercantil de Elda, que incluso contaba con una buena cantidad de empresarios inicialmente afiliados.

    Parte del nuevo recinto ferial con el cuerpo de oficinas y edificio anexo de CEPEX y cafetería
En 1968 y para que las ferias pudiesen exponer los zapatos de cada temporadas se realizarían dos certámenes: marzo, para la temporada otoño-invierno y septiembre, para la de primavera-verano. Tanto en una como en otra feria, las ventas y la presencia de fabricantes seguía aumentando. El optimismo creciente se veía arropado con otras importantes iniciativas, la Escuela Taller de Formación Profesional creaba el concurso "Lápiz de Oro" para jóvenes diseñadores y lo dotaba económicamente(Valle de Elda, 1968: pp.1-4)(27). La pujanza, la fuerza y la vitalidad de los certámenes cosechaban nuevas cotas y nuevos éxitos.
Comienzan los problemas
Conforme iba creciendo FICIA y por el aumento de contrataciones, el altruista e idílico empuje de los primeros años empezaba a crear tensiones y nuevos protagonismos. Las disputas y rencillas internas comenzaban a hacerse públicas. Se acusaba al comité ejecutivo de localista al no admitir a personas que no fueran de la comarca del Vinalopó, FICIA cambió de estrategia y remodeló el comité para acallar las voces que solicitaban más amplia repre4sentación. Desde los primeros certámenes también se planteaba las malas o insuficientes infraestructuras de servicios de la ciudad de Elda: hoteles, aparcamientos, comunicación con aeropuerto y con la capital, estas críticas en determinados momentos subirían de tono y ya nunca cejarían.  En 1969 Elche y Villena crean sendos grupos de exportadores ajenos a FICIA y en competencia con CEPEX, Villena desistió al poco tiempo, pero Elche formalizó e intensificó su grupo con el nombre de EXEL (Exportadores de Calzado de Elche) (Pastor. Primera página, 1969)(28), este grupo solicitaba ayudas al Ministerio de Comercio que no eran atendidas, se supone que por la competencia con las instituciones eldenses. Más tarde serían punzantes artículos en cartas al director de prestigiosas revistas solicitando la salida de la FICIA de Elda. Pero esas cosas eran esperadas. Lo verdaderamente grave estaba por llegar.
Los duros enfrentamientos FICIA y Asociación Provincial de Fabricantes
La Agrupación Provincial de Fabricantes de Calzado nació en el seno de la FICIA, pero pronto comenzó con sus críticas presentando un frente activo que generó múltiples problemas. Mientras los empresarios de Elche seguían acosando con amenazas de crear "Feria de Muestras" propia. Desde aquella ciudad se estaba realizando un boicot a aquella agrupación, de tal forma que a finales de los años 70 de las 356  empresas existentes en la vecina ciudad, representando a más de 11.000 trabajadores, solamente se habían  inscrito diez en la Agrupación Provincial con sede en Elda, esa contrariedad era nefasta puesto que sin Elche la Asociación no tendría futuro.(Andreu, 19. 1971)(29). La crisis en la industria del calzado aparece de nuevo a principios de los 70 y también se producen ciertas pérdidas de expositores, algunas debido a la desaparición de fabricantes y los problemas que padecían, y otros por el "sabotaje" que realizaban a FICIA determinados industriales, exponiendo en hoteles de la capital y desviando a compradores, lo que llegó a llamarse como una "FICIA pirata". Pero el mayor daño para los intereses de FICIA venía de los reiterados enfrentamientos con la Agrupación que acusaba a FICIA de "triunfalista" en la declaración de datos de los certámenes, considerando que podrían causar alarma en la administración y aumentar los impuestos.
 la Agrupación acudía a otras ferias no controladas por FICIA, como la del Cuero de París o la Semana del Calzado en Alemania, como una escenificación de sus diferencias con el comité ejecutivo de las ferias de Elda. La lucha entre FICIA y la Agrupación de Fabricantes llegó a ser irreconciliable. FICIA al crear INESCOP en 1971, también estableció una nueva tribuna desde la que expresaba sus opiniones que generalmente eran contrarias a las de la Agrupación. Hasta tal punto llegó el enfrentamiento que los dirigentes de los empresarios enviaron cartas a los afiliados en la que les instaba a no participar en las ferias de FICIA. (La Verdad. 1973)(30). Los problemas pasaron de las instituciones a las persona que las dirigían y era constante las acusaciones de uno y otro lado, cuando no era por declaraciones triunfalistas, era por el ITE (Impuesto Tráfico de Empresas), o por los aranceles de importación. Se combatía en todos los frentes, también contra INESCOP, contra CEPEX y naturalmente contra la FICIA. Cartas de personas y otras instituciones trataban de frenar los enfrentamientos, pero el odio que se iba generando por el mayor protagonismos de unos sobre otros estaba acabando con la "gallina de los huevos de oro". Mientras todo esto ocurría entre Agrupación y FICIA, otras zonas zapateras realizaban actuaciones de desgaste. Selecbalear que seguía con presentaciones en Madrid sin contar con FICIA, y lanzando desde el territorio insular proclamas para abandonar FICIA y con una asociación llamada "Expoamérica", por la que pretendían crear otra feria de calzado en las islas. Por otra parte Inescop, continuaba presentando las tendencias de moda al margen de la Agrupación de Fabricantes, lo que generaba situaciones encontradas que en aquellos años de crisis, con precios hasta un 20% más elevados y con un cambio de dólar a pesetas desfavorable, con ventas al mercado exterior que caían cada año y con falta de liquidez producidas por el endurecimiento del sector financiero, complicaban el panorama ferial. Se auguraba un desenlace trágico. Desde diferentes lugares se pedían trasladar la feria de Elda, obligando a salir al paso Ayuntamientos, Diputaciones y Gobernadores Civiles, y tratando de tranquilizar a las partes prometiendo que Elda seguiría siendo la sede de FICIA.
Entra en escena FICE
Ante las primeras elecciones democráticas, el sector zapatero se politiza y una vez creada la Federación Nacional de Fabricantes de Calzado (FICE) que aglutinaría las diferentes Asociaciones Provinciales de Empresarios, se produce una importante presencia de directivos en los partidos políticos para tratar, según manifiestaban, de trabajar desde la Cámara Baja y el Senado en favor de la industria del calzado. Manuel Bonilla que era ya el presidente de la recién constituida Federación Nacional de Industriales (FICE) y anteriormente de la Asociación Provincial se presentaría al Congreso (no saldría elegido) y Roque Calpena sería Senador.  Por si faltaba poco y ante las negociaciones del convenio colectivo del calzado, se producían también posturas enfrentadas sin solución aparente.
Como la situación de los mercados no era la misma que en los años "mágicos" de la década de los 60, y dado que el sector zapatero se enfrentaba a una huelga como jamás había existido, lo que se llamó el "Movimiento Asambleario", se levantaban ahora desde FICE nuevas voces de grupos de fabricantes que solicitan que FICIA fuese dirigida y administrada por los propios industriales, dejando aparte las estructuras del patronato que habían funcionado hasta entonces. El cúmulo de complicaciones, provocaron, en 1977, la dimisión de Bonilla al frente de FICE y la sustitución por Vicente Valiente, industrial de Villena. FICE acudiría a la importante Feria de New York exponiendo en hoteles y separadamente de CEPEX, que como hemos dicho fue creda y controlada por FICIA, pero los resultados serían desoladores (La Verdad. 1978)(31).
Con la mediación del Ministerio de Industria se producían reuniones entre FICE y la administración para establecer el calendario ferial. Las diferencias volvían a aparecer pero en esta ocasión con mayor fuerza. FICIA afirmando que la ciudad de Elda era el lugar idóneo y FICE alegando que ya no servía, planteando la creación de una feria en Madrid y otra en Palma de Mallorca. El problema se agudizaba y al nuevo enfrentamiento de FICE - FICIA, se sumaba el presidente de la Asociación Comarcal del Valle de Elda que naturalmente se alineaba con las tesis defendidas por FICIA y el de la Asociación de Baleares que estaba en el lado opuesto, los de Rioja o Elche se mantenían en una zona neutra, aunque en el caso de Elche se esperaba una postura encontrada con FICIA por la ubicación de las ferias.
Para tratar de llegar a acuerdos y no seguir calentando esta guerra abierta se convocó una reunión en Madrid en la que estuvieron presentes todas las partes representadas a sus más altos niveles, incluido el alcalde de Elda, Obrador (presidente de  FICIA), Valiente por FICE, y todos los presidentes de las asociaciones de las zonas zapateras. En esa reunión aparecería por primera vez Rafael Calvo contratado por FICE como asesor de organización, persona que años después asumiría la presidencia-ejecutiva de FICE y cuya alianzas con la Asociación de Madrid  presidida por Juan Antonio Tena propiciaría el final de las ferias de Elda, con Miguel Angel Guzmán director general de FICE como el brazo del ejecutivo. Tratando de poner paños calientes y con el fin de mantener los certámenes en Elda se plantearon cuatro certámenes, dos de calzado, llamados FICC y dos de conexas con el nombre de MODATEC, sin embargo las paces no estaban ni mucho menos hechas, Madrid seguía añorando ser la sede de las ferias del calzado y Baleares tener las que le prometieron. Entre discusiones, enfrentamientos y relevos en la cúpula de la Asociación del Valle de Elda, la Asociación provincial de fabricantes de Madrid convocó una Feria de Calzados en los salones del Hotel Meliá, y para hacer la convocatoria más formal se reunieron en Madrid los representantes de FICE y por 18 votos a favor uno en blanco y cinco en contra (los industriales de Elda) se acordó poner fin al monopolio de FICIA en Elda(Mira, 1980)(32). Indignación en la provincia de Alicante, plenos de varios Ayuntamientos, protestas en medios de comunicación etc. ¡la suerte estaba echada!.
La política iba también caldeando el ambiente, los políticos elegidos democráticamente en el nuevo régimen, deseaban actuar de forma ejecutiva, es decir, con propuestas pragmáticas y llevarlas a cabo. Por otro lado Calpena protestaba ante los intentos de desestabilizar FICIA y acababa diciendo que "Elda no se merecía la FICIA" probablemente en alusión al desinterés demostrado por las autoridades y algunos empresarios. Estas declaraciones propiciaron a que se pidiese su dimisión al frente de la Dirección General de FICIA, proponiendo un equipo de trabajo para un nuevo patronato. A todo esto los empleados de FICIA veían peligrar sus puestos de trabajo y decidieron encerrarse en el edificio colocando pancartas. Todo se empezaba a descomponer y lejos quedaban ya los días de gloria de FICIA.
Las Ferias de Madrid
La anunciada feria en el Hotel Meliá se llamó "I Oferta Nacional de Calzado Español" , con más de 45 mil pares expuestos y 315 industriales de toda España. Tras el éxito de público y ventas FICE coge aire y plantea una continuidad, pero ya en pabellones feriales de la capital. Ante lo imparable, Obrador por FICIA y Valiente por FICE acuerdan realizar ferias en Madrid pero organizadas por FICIA, esto nadie se lo cree y efectivamente a los seis meses de la I Oferta, vuelve a anunciar FICE otra feria en la capital pero sin el concurso de FICIA que acusa a los fabricantes de falta de lealtad y traicionar los acuerdos pactados El comité ejecutivo de FICIA denunció a la patronal ante el Ministerio de Comercio solicitando su mediación y ello dio lugar a un nuevo enconamiento con reto incluido por parte de FICE. Mientras en Elda el nivel de enfrentamiento entre los empleados de FICIA y los miembros del equipo de gobierno municipal, llegó a límites extremos: agresiones, insultos, denuncias y multas por desacato etc.. Muchos industriales de las zonas zapateras de España, comienzan un boicot contra FICIA y deciden no acudir a sus ferias y esperar a las que se celebren en Madrid, pero lo más hiriente es que notables ausencias provenían de Elche. Los nubarrones desencadenaron una auténtica tormenta sobre FICIA y, por si fuera poco, en aquellos días el Mercado Común anunciaba que impondría tasas de importación a los países que no pertenecieran a su grupo, como era el caso de España.
 La II Oferta en Madrid congregó nada menos que 374 expositores, de los cuales 170 eran de la provincia de Alicante y como las visitas eran solo para profesionales se  contabilizaron 17.000. En medio de este éxito se conoce una resolución del Ministerio de Comercio que desautorizaba las ferias de Madrid, pero eso ya era imparable y se acusaba al Senador Calpena de ,con su influencia política, tratar de ir contra los intereses de los fabricantes de calzado solicitando su renuncia inmediata a la dirección general de FICIA.
Con todo este fiasco y guerras internas, parece que en el seno de FICIA se empezaba a pensar que quizás la mejor solución sería llevar las ferias a Alicante y construir un gran pabellón ferial, incluso el presidente de COEPA que no era otro que el vicepresidente también de FICIA y el que lo fuera de los zapateros, Manuel Bonilla, estaba de acuerdo con esta idea. Se reavivaron los enfrentamientos y las críticas, pero ni la presión del Ayuntamiento de Elda, ni la de muchos industriales y profesionales liberales que apelaban a la falta de entendimiento, la división y la poca fuerza en la población de Elda para mantener sus ferias, servirían ya de nada, las posturas eran inamovibles. Los enfrentamientos entre instituciones van diezmando la asistencia de empresas a las ferias que se realizaban en Elda y ya en 1980, se acusó la falta de al menos cien empresas menos que en el año anterior. Los responsables de FICIA salían al paso realizando llamadas para no dejar morir las ferias, pero la "guerra fría", como se llamó a las duras posturas enfrentadas, sería continua erosionando seriamente la credibilidad de las Ferias del Calzado en Elda. .
Calpena, suponemos que en calidad de senador, abogaba ante la Comisaría de Ferias del Ministerio de Comercio, consiguiendo una declaración de voluntades por la que se lanzaba un ultimátum, "Madrid o Elda", pero FICE cortó el diálogo alegando que Madrid era irreversible. A todo esto la Asociación de fabricantes de Elda (integrada en FICE), se enfrentaba a su federación en favor de Elda, pero tropezaba de nuevo con la mayoría de Asociaciones representadas en FICE. La dimisión de Calpena es pedida con insistencia por FICE, creando un nuevo conflicto con los que defienden su gestión. Pero FICE desde Madrid convoca a su comité ejecutivo acordando que esa federación sería la única que representaría los intereses del sector incluida ferias. El comité ejecutivo de FICIA estaba partido y desde su seno se alzaban también voces pidiendo la dimisión de Calpena.
La situación de crisis, el aumento del paro y la defensa de posturas entre unos y otros, dejan una situación crítica en el sector y para combatirla nada como la unidad, pero esto ya era imposible. Elda perdía sus ferias y las instituciones zapateras eran un nido de conflictos y enfrentamientos.
La fundación FICIA y la política
En pleno naufragio y cuando se vislumbraba el final como algo irreversible, se procedió a la transformación de FICIA en una fundación, con un patronato diferente y en el que estuviesen representados todas las partes implicadas, incluidas las instituciones políticas autonómicas, provinciales y locales. Pero este nuevo ente jurídico tropezaría con el Ayuntamiento de Elda que consideraba reducida su presencia, a pesar de ostentar la presidencia honorífica, amenazando con acudir a los tribunales. Para dar lo que se llamó "un golpe de efecto", de forma inesperada el alcalde de Elda, Roberto García, asumió la presidencia ejecutiva convocando al patronato e invocando la posible pérdida inmediata de las ferias en Elda ,decidiendo nombrar patronos a cuatro concejales del partido gobernante, el PSOE, y enviando escritos a FICE, en los que se advertía que para cualquier negociación debían dirigirse a la presidencia de la fundación. FICIA se opondría alegando motivos políticos y la posible liquidación del patrimonio de la institución ferial(Amat, 2002: pp. 304-309)(33).  Lo que estaba claro es que el Ayuntamiento de Elda pretendía tener el derecho sobre dicho patrimonio. Con la politización de la recién creada fundación, los empresarios de Elche reunidos en esa ciudad en mayo de 1981, dieron un nuevo ultimátum, "o se disolvía el comité ejecutivo de FICIA o Elche no acudiría a los certámenes de Elda", pero además proponían sin tapujos que pasasen a celebrarse en Alicante de forma inmediata(Información, 1981)(34). Por su parte la organización empresarial COEPA que presidá el eldense Bonilla acordaba la búsqueda de terrenos en Alicante para construir un nuevo Pabellón Ferial. Como esta nueva postura ponía en peligro los intereses de la Asociación de Fabricantes de Calzado de Madrid para realizar de forma permanente sus ferias,  presentaron la dimisión en FICE alegando que no respaldaban esos acuerdos y pactando con IFEMA para hacer ferias en sus pabellones de la capital de España. Todas estas iniciativas crearían una cascada de dimisiones y nuevos nombramientos. Las denuncias seguían llegando, algunas por falsedad en documentos, otras por estafas, también se produjeron exigencias de daños y perjuicios por palabras de unos contra otros. FICIA por los terrenos en los que se asentaban los pabellones de Elda, Ayuntamiento por conseguir los terrenos en caso de disolución, llegando incluso a personarse el alcalde de Elda ante el Tribunal Supremo con una querella criminal contra los dirigentes de FICIA por el asunto patrimonial a lo que estos respondieron con otra por calumnias(Amat, 2002. pp. 314-315-316(35). Con estas descalificaciones, denuncias y escándalos casi diarios, Elche sale a los medios de comunicación proponiendo un nuevo pabellón para las ferias en la pedanía de Torrellano, unas superficies de 40.000 m2 en los que existía una nave de una cadena de supermercados. También propuso la Asociación de Fabricantes de Elche, construir un nuevo pabellón ferial en la propia ciudad e incluso se llegó a presentar en la Consellería de Industria, un proyecto para un edificio que albergaría en principio a 500 expositores. Mientras tanto seguían los certámenes de FICC y MODATEC, arrojando resultados  triunfalistas que solo eran creíbles por FICIA. Para mayor confusión, la Asociación Nacional de Modelistas  "AMEC", se separa de las directrices de FICE por estar en desacuerdo con la forma de subvencionar a los modelistas en su presencia en las ferias y esto crearía un nuevo frente.
La creación de IFA y el final de Elda como sede ferial
En 1986 y ante la falta de pabellones feriales que pudieran aglutinar las ferias que se celebren en la provincia de Alicante, establecen entre la Cámara de Comercio y FICIA, crear un nuevo ente denominado IFA- Institución Ferial Alicantina, pare ello utilizan la vía más fácil, cambiar el nombre de FICIA por IFA y dar entrada en los pabellones de Elda, a otras ferias diferentes a las del calzado. Pero esto volvió a encrespar los enfrentamientos ya que FICE se sentía marginada de esos acuerdos. Los empresarios propondrían que solamente se realizasen ferias del calzado en Madrid, argumentando la mayor facilidad de los compradores extranjeros. Los desencuentros entre IFA-FICIA frente a FICE, también las amenazas de la no participación de expositores de Elche si esas ferias se realizaban en Elda y las conversaciones para descabezar a esta ciudad frente a Madrid o Elche llevadas a cabo entre Rafael Calvo, secretario general de FICE y el Director General de Comercio de la Generalitat.
A Elda se le ofrecían diez certámenes feriales al años en el seno de IFA, incluidos los de calzado, pero esto que podría ser una buena noticia iba acompañado de críticas por los enfrentamientos, los personalismos y las ambiciones de poder. Elda como sede ferial desaparecería(García, 1988)(36).
                      
          Última IFA en Elda. Los alcaldes de Elda y Alicante con el director general Arellano
Tras la dimisión y renuncia pactada de Roque Calpena como Secretario General y de Vicente Valiente al frente de IFA-FICIA y previo acuerdo con FICE, se nombró a Arellano como nuevo presidente de la institución ferial. Las ferias de Elda y Madrid pasarían a manos de FICE.
Se celebraron certámenes de IFA en Elda: FIALACANT, FIRAMACO y FIRAUTO, entre otras. Pero sería el alcalde de Alicante quien abogaría por un pabellón ferial en la capital, con la salida de Elda de toda muestra. Los empresarios, los políticos y FICE avalaban la propuesta.  El alcalde del Elda solo recibió las promesas de la Generalitat de mantener al menos las Ferias del Calzado, pero esto era una quimera y las promesas pronto se verían incumplidas. Lo cierto es que el 21 de septiembre de 1991 las grúas entraron en el recinto de Elda y trasladaron los enseres del pabellón al nuevo recinto en Torrellano (Elche). La ciudad de Elda había perdido la batalla.
Los últimos "estertores"
En un desesperado deseo de que las ferias del calzado se mantuviesen en Elda, y confiando en las promesas del Presidente de la Generalitat, el alcalde de Elda se involucró en un quimérico proyecto de pabellones feriales a construir en las faldas de la sierra de Bateich, junto a la autovía de comunicación con la capital y a las salida de la ciudad de Elda. Se llegaron a confeccionar planos, presupuestos etc.,  hasta que la amarga realidad frustró de nuevo cualquier pretensión.
Elda estaba desolada, dolida y tristemente engañada. Para tratar de compensar las pérdidas de la FICIA se empezó a especular con realizar en Elda nuevos proyectos. Volvieron a escribirse muchas posibles promesas para la ciudad y casi todos los implicados entendían que había que compensar a Elda por esos más de 30 años de servicio al sector zapatero. Propuse varias acciones a valorar y que pudieran compensar las pérdidas de las Ferias del Calzado: una ayuda directa de la Generalitat para diversificar la industria del calzado, también la puesta en marcha de un complejo cultural en los terrenos donde estaba la FICIA, entre otras(INFORMACION, 1991)(37). Incluso cuando se empezó a hablar de la llegada a España de la Oficina de Marcas (OMIC) y el posible emplazamiento en la provincia de Alicante, sugerí que una buena compensación para Elda por la pérdida de las Ferias, podría suponer la ubicación de esa oficina en el término municipal de Elda. (Amat, 1993: pp. 1-4)(38). Finalmente la única compensación que recibiría la ciudad, era una ayuda de quinientos millones de las antiguas pesetas para construir un edificio para el Museo del Calzado, que ni siquiera fue dotado, y más tarde fue compartido con otras instituciones: la Fundación FICIA y empresas a las que dicha fundación alquilaba los locales que se le adjudicaron: Inescop, Asociación de Fabricantes o la UNED últimamente.
La ciudad de Elda, que fue motor del desarrollo económico del sector zapatero, cuyas principales instituciones y asociaciones nacieron por iniciativa de los empresarios eldenses y por las que promovió la FICIA, fue perdiendo su fuerza en las decisiones sectoriales.
¿Un nuevo protagonismo es posible?
Elda, Petrer y Villena deben mantener sus señas de identidad con el calzado de gamas media y alta para mujer o calzado de niño en el caso de Villena. Estas ciudades deben mostrar el calzado exclusivo con total apoyo y protagonismo de las instituciones del sector y sus respectivos Ayuntamientos. Se trata de mantener el protagonismo de este tipo de calzado frente a otras zonas zapateras en alza que asumen la representatividad del calzado en todas las clases, incluida las de gama media-alta.
A juicio del autor, la situación del mercado del calzado en el momento futuro mantendrá a la baja el nivel de competitividad y por lo tanto una pérdida de empresas y de empleo a medio y largo plazo. Para ralentizar la pérdida, en el tipo de calzado al que nos hemos referido, es necesario una acción directa y contundente sobre el sector zapatero en el Medio y Alto Vinalopó, y estas políticas no puede llevarlas a cabo las instituciones regionales o nacionales que ahora dirigen el sector, es preciso una acción directa sobre estas zonas con la ayuda, eso sí, de aquellas instituciones sectoriales. Para ello y como plan de choque considero necesario:
Muestras y exposiciones desde las respectivas ciudades para reafirmar sus fabricaciones.
Lanzamiento de tendencias en los zapatos de alta gama en mujer para Elda y Petrer y de niño en Villena.
 Acuerdos con la Universidad para crear Cátedras que favorezcan las ayudas de promoción.
Identidad de la marca "Zapatos de ......" que debe ser una referencia inequívoca para mantener el prestigio acumulado en dos siglos de existencia como industria artesana y de calidad.
Con estas y otras iniciativas Elda, Petrer y Villena podrían volver a ser protagonistas de su futuro(Valle de Elda. Blog Calzado, 2016-2017)(39).   

NOTAS:

(1) HANSEL, FOLKER "La economía del cáñamo en la España sudoriental"..Traducción Jesús Millán García-Varela. Universidad de Alicante. 2015. p. 171
(2) AMAT AMER, J.M. "Industria del Calzado Eldense: Tres momentos clave". Fundación Museo del Calzado. 2015. p. 20 
(3) MADOF, P. "Diccionario estadístico-geográfico-histórico de España y sus posesiones de ultramar" . Tomo XV. "Villajoyosa". 1850
(4)  VALERO ESCANDELL, J.R.; NAVARRO PASTOR, A.; MARTÍNEZ NAVARRO, F.; AMAT AMER, J.M.. "Elda , 1832-1980 Industria del calzado y transformación social". Instituto Juan Gil-Albert. 1992. p.19
(5) MIRANDA DE LA ENCARNACIÓN. J.A. "Calzado y distritos industriales en el Mediterráneo: Una visión a largo plazo. Mediterráneo Económico nº 7. 2005. p. 294.
 (6) RAMOS FERNÁNDEZ, R. "Historia de Elche". Diario Información. 1989. pp.191-213.
 (7)VALERO ESCANDELL, J.R.; NAVARRO PASTOR, A.; MARTÍNEZ NAVARRO, F.; AMAT AMER, J.M.. "Elda , 1832-1980 Industria del calzado y transformación social". Instituto Juan Gil-Albert. 1992. pp. 48-51.
(8) BERNABÉ MAESTRE. J.M. "La industria del calzado en el Valle del Vinalopó" Universidad de Valencia.1976. p18.
(9) AMAT AMER, J.M. "Industria del Calzado Eldense: Tres momentos clave". Fundación Museo del Calzado. 2015. pp. 67-77.
(10) VALERO ESCANDELL, J.R.; NAVARRO PASTOR, A.; MARTÍNEZ NAVARRO, F.; AMAT AMER, J.M.. "Elda , 1832-1980 Industria del calzado y transformación social". Instituto Juan Gil-Albert. 1992. . pp. 79-80
(11) MIRANDA ENCARNACION, J.A. "Elx i la Industria Espanyola del Calcat. Ayuntamiento de Elche. 1995 ". p. 31
(12) AMAT AMER, J.M. "Industria del Calzado Eldense: Tres momentos clave".  Fundación Museo del Calzado. 2015. pp. 106-124
(13) AMAT AMER, J.M. "Industria del Calzado Eldense: Tres momentos clave". Fundación Museo del Calzado. 2015. pp. 56-59
(14) MIRANDA ENCARNACION, J.A. "Elx i la Industria Espanyola del Calcat". Págs. 192-103. Ayuntamiento de Elche. 1995. p.103
(15) MIRANDA ENCARNACION. J.A. "En busca del tiempo perdido: la conquista del mercado exterior y el desarrollo de la industria del calzado en España en la segunda mitad del siglo XX". Revista de Historia Industrial nº 19-20. 2001.  p. 169.
(16) NAVARRO PASTOR, A; MARTINEZ MENA, M. y VALERO ESCANDELL, J.R.. "Elda durante el primer tercio del siglo XX". Caja de Ahorros de Alicante y Murcia. 1980. p. 79
(17) BERNABE MAESTRE. J.M. "Economía sumergida en la industria del calzado". Alborada. 1984. p. 69.
(18) AMAT AMER. J.M. Vigévano en Italia y Elda en España. Dos importantes núcleos industriales de calzado". Blog Calzado del semanario Valle de Elda. https://valledeelda.com/blogs/calzado/3672-vigevano-en-italia-y-elda-en-espana-dos-importantes-nucleos-industriales-del-calzado.html. 2006.
(19) FACULTAD DE INGENIERÍA UBA. " Técnicas energética - 67.56. Gas Pobre". Facultad de Ingeniería. Buenos Aires 2007. pp. 1-18.
(20) SANTOS GONZÁLEZ, O. "¿Elda, capital del calzado español?". Semanario Valle de Elda nº 17. 1956. p4
(21) NAVARRO PASTOR, E. "Feria Nacional de Muestras en Elda". Semanario Valle de Elda nº 47. 1957 pp.1-3.
(22) AMAT AMER. J.M. "LA FICIA. Un gran esfuerzo colectivo". AA.VV. 2002. pp. 46-47
(23) NAVARRO PASTOR, A. "¿Habrá Feria?". Semanario Valle de Elda nº 62. 1957. p.1.
(24) AMAT AMER. J.M. "LA FICIA. Un gran esfuerzo colectivo". AA.VV.. 2002. pp. 61-64.
(25) ASI. "La provincia paso a paso". Datos facilitados por el Gabinete Técnico del Consejo Económico Sindical. 1959.
(26) VALLE DE ELDA. "El pasado domingo fue clausurada la Feria del Calzado". 1964. pp.1-4.
(27) VALLE DE ELDA. "Se crea el Lápiz de Oro". 1968. pp.1-4
(28) PASTOR CHILLAR, V. "Entrevista con el director general de FICIA". Primera página. 25-06-1969.
(29) ANDEU.J. "Diario INFORMACION. 07-02-1971.
(30) LA VERDAD. "Interrogantes al sector calzado que precisan responderse" 4-02-1973.
(31) MIRA CANDEL.M. "Pesimismo y desolación". publicado en La Verdad. 18-02-78.
(32) MIRA CANDEL.M "Madrid tendrá sus feria de calzado", publicado en La Verdad, 18-01-80.
(33) AMAT AMER. J.M. "LA FICIA. Un gran esfuerzo colectivo". AA.VV. 2002. pp. 308-309
(34) INFORMACIÓN.  12-05-1981.
(35) AMAT AMER. J.M. "LA FICIA. Un gran esfuerzo colectivo". AA.VV. 2002. pp. 314-315-316.
(36) GARCÍA. D. "La FICIA se enfrenta a un año crucial para su futuro" publicado en La Verdad, 24-01-88.
(37) AMAT AMER J.M. "Compensaciones útiles para Elda". INFORMACION 03-10-1991. Valle de Elda. 11-10-9. pp. 1-4
(38) AMAT AMER. J.M. "Queremos para Elda la sede europea de la Oficina de Marcas". Valle de Elda. 12-11-1993. pp. 1-4
(39) VALLE DE ELDA. Blog "Calzado", 2016 - 2017

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VALLE DE ELDA. Semanario de información local.
 "El pasado domingo fue clausurada la Feria del Calzado". 1964.
"Se crea el Lápiz de Oro". 1968.
 "Blog "Calzado", 2016 - 2017

* Textos publicados en el nº 68 de la revista Canelobre en Abril de 2018. Editada por el Indstituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert.