miércoles, 26 de agosto de 2026

¡Elda, despierta!

 

El martes día 25 de agosto nos despertamos con un reportaje en “Primer Plano” sobre la situación de la industria que, en esta ocasión el diario EL MUNDO, nos dice algo que ya sabíamos: “El sector del calzado, uno de los puntales de la industria nacional, afronta una caída de empresas y producción de la que intenta salir con calidad y alternativas”, nada que nos pueda sorprender. Sin embargo, nos deja una amargura en la mente que nos parece desafortunada y totalmente injusta.

 Elda pasa a la irrelevancia como ciudad pionera

 Efectivamente, Elda, a tenor de lo que Ismael Poveda, periodista que escribe este artículo, sorprende a propios y extraños, cuando nombra la gran y pujante industria ilicitana, la segunda en importancia, según el periodista, Arnedo en la Rioja, o el despertar de Illueca, la ciudad de los zapatos de la provincia de Zaragoza, todo eso es cierto, pero ni una sola palabra a Elda que lo hizo todo, desde la creación de las agrupaciones de empresarios, pasando por las expansión nacional del calzado a través de las Ferias del Calzado; la creación en Elda del Instituto de Investigación sobre el calzado INESCOP, las primeras academias y más tarde Centros de Formación Profesional del Calzado, el único centro de expansión de ventas  de cazado, primero con Elda Exportadora, después con CEPEX y por último y tras promesas incumplidas por parte de los políticos de turno, el Museo del Calzado que fue obra de la iniciativa privada, a la que se sumaron varias instituciones, el Ayuntamiento de Elda, El Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales y la Caja de Ahorros Provincial de Alicante . 

 Pero de todo esto el reportaje calla y da la sensación de que Elda nunca existió.

 Elda no se merece el desprecio y el olvido

 Qué pensaban ¿que nos íbamos a estar callados ante tamaña injusticia?, pues no, Elda clama por su puesto en el mapa industrial del calzado ahora y mucho más, antes.

 El reportaje habla de grandes empresarios en Elche, en Arnedo, en Illueca o en Mallorca, que será cierto, pero nada dice de los sacrificios de Elda, de sus empresarios y mucho más de sus trabajadores. No sabemos de dónde sacan esas conclusiones, a pesar de que una figura esencial en el reportaje es el presidente de FICE, que por cierto es nacido en Elda e hijo de un gran empresario de la localidad, pero lo leído es que el reportero deja claro que a partir de 1960 los ilicitanos a los que se le asigna como la ciudad que fue el máximo exponente del boom que experimentó el calzado en España en la década de los 60…, fecha esa en que se produjo la primera Feria del Calzado en España y en la que apenas participaron los empresarios ilicitanos

 ¿Este es nuestro legado?

 Protesto con todas mis energías, las que me quedan, porque entre unos y otros enmudecen a la ciudad que lo creó todo, que lo hizo todo, que lo consiguió todo en el mundo zapatero de la España de 1960.

 El legado de Elda es más de lo que cualquiera pueda sospechar. Elda no solo puso en pie a todas las instituciones sectoriales del calzado, sino que fue guía y meta a seguir por otras industrias de los más variados tipos en la provincia y fuera de ella. Pero a esto se ha llegado por convertir a nuestra ciudad en una población vacía de casi todos los contenidos, una población festiva e indolente con su pasado industrial. Una ciudad que ha preferido tener de fiesta a sus pobladores antes que erguidos con la frente alta y orgullosos de lo que hicieron sus ancestros; una ciudad que coloca hormas por sus calles, pero que poco hace por gestionar sus raíces y darles vida para que no desfallezca.

Probablemente es tarde para ponernos las pilas, pero Elda no olvidará, nadie acierta a comprender que pasa en esta ciudad emprendedora y orgullosa, nadie da crédito de a los niveles a los que se ha llegado en términos zapateros hablando, y todos sabemos que, lo que no se ha conseguido en años, se vaya a conseguir en un futuro inmediato.

 Cuando los medios de comunicación se olvidan de que existimos, será porque ya no estamos. Una enorme tristeza y una pena infinita.

 Elda puede y debe resurgir

 Es cuestión de propósitos colectivos, nada se hace solo. El problema quizá está más en que los que pueden se creen únicos valedores y ahí pierden el paso, pero Elda puede y debe despertar de su letargo, de este mal sueño, y buscar los medios y las personas que la saquen de esta situación agónica en el que estamos sumidos. Así sea.

 

martes, 18 de agosto de 2026

"Calzado artesano de Elda para mujer": una indicación geográfica para proteger nuestro legado

 


Elda se aproxima a los dos siglos de una historia estrechamente vinculada al calzado. La ciudad fue pionera en la provincia de Alicante en la especialización en calzado femenino de alta calidad, hasta convertir esta actividad en una verdadera seña de identidad colectiva y en una fuente de riqueza, empleo y prestigio para todo su entorno comarcal. Esta trayectoria no se limita a la fabricación. 

Elda fue impulsora de las Ferias del Calzado, alberga un museo reconocido internacionalmente y creó el premio a la Mujer Mejor Calzada de España. Estas y otras iniciativas acreditan una relación continuada entre la ciudad, el diseño, la artesanía y la excelencia en la elaboración del zapato femenino.

La obtención de la indicación geográfica protegida (IGP) «Calzado artesano de Elda para mujer» permitiría reconocer oficialmente ese patrimonio industrial y proteger su nombre frente a imitaciones, usos indebidos e intrusismos comerciales. El distintivo garantizaría que los productos amparados cumplen unas condiciones de origen, calidad, diseño y elaboración establecidas en un pliego de condiciones común, ofreciendo al consumidor una información clara y fiable.

Esta protección también contribuiría a diferenciar el calzado eldense en los mercados nacionales e internacionales, incrementar su valor añadido y reforzar la reputación de las empresas y trabajadores vinculados al sector. Al mismo tiempo, favorecería la conservación de oficios especializados, la transmisión del conocimiento entre generaciones y la incorporación de jóvenes diseñadores, artesanos y emprendedores.

Sus beneficios superarían los límites municipales. Una indicación geográfica de estas características impulsaría la industria auxiliar, el comercio, la formación profesional, el turismo industrial y cultural y la proyección económica de la comarca del Medio Vinalopó y de toda la provincia de Alicante.

Proteger el «Calzado artesano de Elda para mujer» no significa únicamente recordar un pasado brillante. Significa convertir una tradición viva en una garantía de futuro y reconocer que, cuando un zapato reúne calidad, elegancia, diseño y saber hacer, su lugar de origen también forma parte esencial de su valor

El pasado 30 de julio, ya casi en tiempo vacacional, conocimos que la Oficina EUIPO había concedido la primera Indicación Geográfica: “Joyería de Córdoba”. Sería decepcionante que Elda, con su tradición zapatera y sus valores de calidad demostrados no obtuviese el reconocimiento merecido, pero…¿Lo ha solicitado alguna institución o grupo en tiempo y forma?.

jueves, 23 de julio de 2026

Nuestras fábricas: Juan José Guarinos

 

En el espacio Nuestras Fábricas de Hoy por Hoy Elda Vinalopó, recuperamos la historia de una empresa la fábrica que dio origen a una de las grandes sagas del calzado de Elda. Con la presentadora y locutora Toñi Pérez, recordamos esta industria que hemos rescatado del olvido.

 

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        Fachada principal de una de las naves de la fábrica de Calzados de Juan José Guarinos

La historia industrial de Elda está repleta de nombres propios, pero pocos dejaron una huella tan profunda como Juan José Guarinos.  Hoy dedicamos un nuevo capítulo a recordar los orígenes de esta empresa, fundada a finales del siglo XIX y especializada desde sus comienzos en la fabricación de calzado femenino de calidad. Más allá de su capacidad productiva, la fábrica se convirtió en el punto de partida de una de las sagas empresariales más destacadas del sector zapatero eldense.

 

Durante el programa, el investigador y fundador del Museo del Calzado de Elda José María Amat explicó que la importancia de esta industria va mucho más allá de la propia fábrica. “La importancia fundamental no solamente porque fue una fábrica de zapatos de señora de calidad, sino por el legado que nos dejó a través de sus tres hijos, que fueron grandes fabricantes de zapatos en este pueblo”, destacó. Tras el fallecimiento de Juan José Guarinos en 1902, la empresa pasó brevemente a denominarse Hijos de Juan José Guarinos, antes de que Rodolfo, José y Ovidio Guarinos emprendieran sus propios proyectos industriales, contribuyendo al crecimiento del prestigio del calzado de Elda.

 

Recreación del interior de la nave principal de la fábrica de Juan José Guarinos, realizada por GPT (IA) atendiendo a la superficie y producción realizada

La fábrica llegó a producir alrededor de 160.000 pares de zapatos al año entre calzado cosido y clavado, una cifra muy relevante para la época, y estaba situada en pleno centro de la ciudad, junto al entorno de la actual Plaza del Zapatero. Aunque el edificio desapareció hace décadas y apenas se conservan imágenes de su interior, la fachada sí ha llegado hasta nuestros días a través de fotografías históricas, permitiendo reconstruir parte de la memoria de una empresa que ayudó a sentar las bases del desarrollo industrial de Elda.

* Para escuchar el video completo de la entrevista. copiar y pegar en el navegador la siguiente dirección https://cadenaser.com/.../nuestras-fabricas-juan-jose.../

viernes, 17 de julio de 2026

Nuestras Fábricas: Calzados Valfer

 En la emisora de Elda Cadena Ser, de la mano de Toñi Pérez, volvemos a situar en el recuerdo una de las fábricas más importantes alumbradas a la vez que lo hicieron las Ferias del Calzado en Elda. Una historia que, con los mismos protagonistas, arrancaría años antes para convertirse en un referendo para la ciudad zapatera.

 Calzados Valfer, fue la que llamaron la fábrica de los “petrodólares” que marcó una época en la industria del calzado de Elda.

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José María Amat repasa en 'Nuestras fábricas', de Hoy por Hoy Elda Vinalopó, la historia de una empresa que destacó por la innovación, la calidad y los mejores salarios del sector

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Bartolomé Crespi, revisando diseños de los zapatos a fabricar o en fabricación de la empresa Valfer

La historia de Calzados Valfer se remonta a la posguerra, cuando la necesidad de calzado impulsó el crecimiento de la industria eldense. En una nueva entrega de Nuestras fábricas, el fundador del Museo del Calzado de Elda, José María Amat, recordó que la ciudad estaba “muy bien posicionada” para atender la gran demanda de zapatos, lo que favoreció la llegada de trabajadores y profesionales de toda España. Entre ellos se encontraba el diseñador mallorquín Damián Crespi, quien, tras trabajar en la fábrica de Pedro Bellód, creó junto a su hermano Bartolomé una pequeña fábrica que, como era habitual entonces, estaba repartido entre varios locales de la ciudad.

 

Parte de los trabajadores de la empresa Valfer, homenajeando al empresario Bartolomé Crespi

Años después, Bartolomé Crespi impulsó un nuevo proyecto empresarial que daría lugar a Valfer, una firma nacida en 1961 que pronto creció gracias al auge de las ferias del calzado. “Los pedidos llegaron a raudales”, explicó Amat, lo que llevó a la empresa a ampliar sus instalaciones y consolidarse como una de las primeras fábricas especializadas en zapato de caballero de vestir de alta calidad. Con una producción cercana a los 600 pares diarios y una plantilla de hasta 140 trabajadores, Valfer se convirtió en un referente por su apuesta por la modernidad y la mecanización.

 

Logotipo de la empresa Calzados Valfer

Uno de los rasgos más recordados de la empresa fue su política salarial. Según explicó José María Amat, sus responsables buscaban a los mejores profesionales del sector y “no tenían inconveniente en pagar mejores destajos y mejores sueldos” para atraer talento. Esa estrategia hizo que Valfer fuera conocida popularmente como “la fábrica de los petrodólares”, un apodo que todavía permanece en la memoria de muchos trabajadores y que refleja el papel que desempeñó esta firma en la evolución de la industria zapatera de Elda.

Equipo de futbol amateur que impulso la empresa Calzados Valfer, integrado por trabajadores de la misma

·         Para escuchar el audio, copia y pega este enlace en tu navegador.

https://cadenaser.com/comunitat-valenciana/2026/07/15/nuestras-fabricas-calzados-valfer-la-fabrica-de-los-petrodolares-que-marco-una-epoca-en-la-industria-del-calzado-de-elda-radio-elda/

viernes, 10 de julio de 2026

Nuestras Fábricas: Calzados Proa

 

Con Toñi Pérez como locutora y periodista, hoy hablamos de la fábrica Calzados Proa, creada en el año 1940, y que fue un referendo para la fabricación de calzado para niños en Elda, especialmente en los primeros años del vulcanizado en la ciudad.

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         Los tres socios fundadores: Los hermanos Antonio y Luis Sirera y José María Gran

José María Amat repasa en Nuestras fábricas la trayectoria de una empresa que abrió el camino hacia la exportación.

 

Calzados Proa fue una de las empresas que mejor representó el despegue de la industria del calzado en Elda tras la Guerra Civil. En una nueva entrega de la sección “Nuestras fábricas”, José María Amat recordó que la firma nació en 1940 gracias a la iniciativa de los hermanos Antonio y José Sirera junto a José María Gran Díez.

     


                                    Partede la plantilla de trabajadores de la empresa en 1945

“Los años 40 en Elda fueron años brillantes porque, después de la guerra, despertó la industria del calzado y la ciudad estaba preparada para copar el mercado”, destacó Amat, quien subrayó que las fábricas eldenses pudieron reactivar rápidamente su producción. 

Parte de la sección de aparado

 La empresa comenzó su actividad en un pequeño taller de la calle Rosales, aunque el crecimiento de la demanda obligó a trasladarse a una amplia nave de la calle Cervantes. Allí fabricó inicialmente calzado infantil y, posteriormente, incorporó el sistema de vulcanizado, una innovación que impulsó su expansión comercial. “En cuanto vieron la posibilidad de fabricar con vulcanizado, transformaron parte de la empresa y empezaron a vender zapatos por toda España”, explicó Amat. Bajo la marca Proa, identificada por el logotipo de una carabela con las velas desplegadas, la fábrica llegó a producir cerca de mil pares de zapatos semanales y dio empleo a entre 120 y 150 trabajadores.

 

             Vista parcial de las secciones de cortado y de preparación de las suelas

Durante el programa, José María Amat también puso en valor la figura de José María Gran, uno de los grandes impulsores del sector zapatero eldense y presidente de Elda Exportadora, una iniciativa que facilitó la llegada del calzado local a mercados internacionales. “Fue un hombre muy creativo, que trabajó para que el zapato eldense tuviera la mejor acogida en Estados Unidos”, señaló. Aunque Calzados Proa no logró superar las dificultades que atravesó el sector durante la crisis de los años setenta, su historia permanece como ejemplo del espíritu emprendedor que convirtió a Elda en una referencia internacional del calzado.

* Para escuchar el audio: Copiar el siguiente enlace y pegarlo en un navegador.

https://cadenaser.com/comunitat-valenciana/2026/07/09/nuestras-fabricas-calzado-proa-empresa-nacida-en-1940-radio-elda/


martes, 7 de julio de 2026

El calzado español sigue vivo

 

Imagen creada con la colaboración de la IA

Durante décadas, el calzado español ha sido sinónimo de calidad, diseño e innovación. Desde las grandes fábricas hasta los pequeños talleres familiares, miles de profesionales han convertido a España en una referencia internacional, Elda, Elche, Petrer, Villena, Almansa, Arnedo, Fuensalida, Valverde o Inca, entre otras, son zonas zapateras donde la fabricación de calzado forma parte de su identidad económica, social y cultural.

 Es cierto que el sector atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia. La competencia de países con costes laborales muy inferiores, la globalización, el incremento del precio de la energía y de las materias primas, la dificultad para encontrar mano de obra especializada y la reducción en determinadas líneas de consumo, han podido ser alguna de las causas del cierre de numerosas empresas. Cada fábrica que desaparece supone la pérdida de empleo, de conocimiento y, especialmente de una parte del patrimonio industrial de nuestro país.

 Sin embargo, afirmar que el calzado español está acabado sería un grave error. El calzado español sigue vivo.

 Sigue vivo porque aún existen miles de empresas que cada día diseñan, fabrican y exportan millones de pares de zapatos a los mercados más exigentes del mundo.

 Sigue vivo porque detrás de cada colección hay diseñadores, modelistas, patronistas, cortadores, aparadoras, zapateros de máquina, técnicos e ingenieros que continúan aportando un valor que ningún proceso de fabricación masiva puede sustituir.

 Sigue vivo porque la industria española del calzado ha demostrado históricamente una enorme capacidad de adaptación. Ha superado crisis económicas, transformaciones tecnológicas y cambios en los mercados internacionales, reinventándose una y otra vez mediante la innovación, la automatización, la digitalización y la mejora constante de la calidad.

 El consumidor también comienza a valorar aspectos que juegan a favor de nuestro sector, por ejemplo: la fabricación responsable y de calidad, el respeto al medio ambiente, la originalidad e innovación de los calzados fabricados, la potente, dinámica y bien estructurada industria auxiliar, y la garantía de unas condiciones laborales dignas. Frente al modelo basado únicamente en el precio, el calzado español ofrece valor añadido, durabilidad, diseño, responsabilidad y confianza.

 Pero la supervivencia del sector no puede depender únicamente del esfuerzo de las empresas. Es imprescindible una decidida política industrial que considere al calzado como el sector estratégico que es. Resulta urgente desarrollar medidas que favorezcan la inversión tecnológica, impulsen la formación profesional especializada, faciliten el relevo generacional, apoyen la internacionalización como una de las mayores prioridades, reduzcan los costes energéticos y combatan la competencia desleal derivada de importaciones que no cumplen los mismos estándares sociales, laborales y medioambientales y erradiquen la clandestinidad en la propia fabricación.

 Asimismo, es necesario fortalecer la colaboración entre administraciones, asociaciones empresariales, centros tecnológicos, universidades y empresas. Solo mediante una estrategia conjunta será posible mantener el liderazgo internacional que durante décadas ha distinguido al calzado español.

 Las zonas zapateras no piden privilegios extraordinarios; lo que necesitan son oportunidades para seguir haciendo aquello que saben hacer mejor que nadie: fabricar un producto de excelencia reconocido en todo el mundo.

 El calzado español no es únicamente una actividad económica. Es cultura industrial, innovación, tradición, empleo y cohesión territorial. Detrás de cada par de zapatos fabricado en España existe una historia de esfuerzo, conocimiento y compromiso que merece ser protegida.

 Todavía estamos a tiempo. Si actuamos con decisión, el sector puede recuperar buena parte del terreno perdido y convertirse nuevamente en uno de los motores industriales de nuestro país. Cabe recordar, en este momento, el esfuerzo de otras épocas en las que, entre 1960 y 1980, el calzado se convirtió en el principal producto español de exportación dentro de las manufacturas de consumo, llegando a superar en valor exportado a sectores agrícolas tradicionales como los cítricos.

Porque mientras existan empresarios que inviertan, trabajadores que transmitan su oficio con la maestría y las aptitudes casi artísticas que exige la fabricación del zapato, técnicos que innoven y consumidores que apuesten por la calidad, el futuro seguirá escribiéndose desde nuestras fábricas.

 No debemos olvidar que el calzado español sigue vivo. Y, por las nuevas generaciones, merece la pena seguir esa senda de futuro.


miércoles, 1 de julio de 2026

Nuestras Fábricas: La Fábrica de adhesivos de los Hermanos Tabarnero

 Nuestras Fábricas. El programa en el que describimos algunas de las fábricas más importantes que tuvo Elda, y que dejaron ejemplos de abnegación. Recordamos hoy una de las primeras grandes fábricas de adhesivos que tuvo Elda, y que se inició antes de la cruenta Guerra Civil. La Fábrica de adhesivos de los hermanos Tabarnero, la mayor y quizá la primera que se implantó en Elda para realizar las colas y adhesivos que empezaban a emplearse en la industria del calzado.

Toñi Pérez inicia la entrevista.
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Pioneros que impulsaron la industria de los adhesivos en Elda
José María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, recuerda a la empresa Hermanos Tabarnero


Una vista de la zona en que se instaló la empresa, cerca del río Vinalopó, y a las faldas de las ruinas de la residencia alcázar de Elda. Con vistas a la residencia de la familia Tabarnero y una ilustración de la fachada de la empresa y el lugar que ocupaban en el solar allí existente.

Aunque su nombre es menos conocido que el de otras grandes industrias eldenses, la fábrica de los hermanos Tabarnero desempeñó un papel esencial en el crecimiento del sector del calzado. Félix y Moisés Tabarnero llegaron desde Madrid en los años previos a la Guerra Civil para fabricar adhesivos destinados a las fábricas de zapatos, en un momento en el que apenas existían empresas especializadas en este tipo de productos. Como explica José María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda “era una fábrica muy importante de la industria auxiliar, aunque poco conocida porque sus propietarios eran muy austeros y nunca buscaron protagonismo”.
La escasez de materias primas durante la guerra y la posguerra obligó a los hermanos Tabernero a recurrir al ingenio para mantener la producción. Recorrieron vertederos, traperías y pueblos de toda la provincia en busca de goma usada que, mezclada con benzol, se convertía en el adhesivo que necesitaban las fábricas de calzado. “Crearon una red de suministro de goma usada que les permitió seguir fabricando cuando era prácticamente imposible conseguir materia prima”, destaca Amat, quien también recuerda que sus productos se distribuían desde Elda a ciudades zapateras de toda España, como Elche, Arnedo o las Islas Baleares.
La empresa acabó desapareciendo a mediados de la década de los sesenta, tras el fallecimiento de Félix Tabarnero y la jubilación de Moisés, coincidiendo además con la consolidación de nuevas compañías del sector. José María Amat recuerda que ambos empresarios “pagaron todas sus deudas, cumplieron con sus trabajadores y se retiraron dignamente del mercado”. Entre las anécdotas que conserva la historia de la empresa destaca una curiosa expedición en tren para transportar grandes cantidades de goma usada y las durísimas condiciones laborales de la época, cuando los vapores del benzol provocaban que muchos trabajadores terminaran la jornada completamente mareados.

* Para escuchar el video de la entrevista sobre esta empresa: https://cadenaser.com/.../nuestras-fabricas-hermanos.../