jueves, 7 de mayo de 2026

Nuestras Fábricas: José Martínez Sánchez "El Aragonés"

  Nuestras fábricas: La fábrica del Aragonés, memoria viva del calzado industrial de Elda.

Última tarjeta de visita de la empresa en 1965

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Algunos eldenses todavía recuerdan, en la calle Juan Carlos I, una gran fábrica, ya casi en ruinas que, en los últimos años de 1960 agonizaba y, tras su cierre, permaneció el edificio casi en ruinas, como uno de los últimos eslabones, entre el pasado brillante de los incipientes momentos de la industria del calzado en la ciudad y la modernidad, con los éxitos que trajeron consigo las Ferias del sector zapatero en Elda. Con el resumen que realiza Toñi Pérez, os invitamos a escuchar el audio.
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La industria llegó a emplear a más de un centenar de trabajadores y mantuvo su actividad hasta su cierre definitivo en la década de los 70 y 80.

Fachada de la fábrica en los años 70, situada en la calle Juan Carlos I ángulo a Antonino Vera

La conocida como fábrica del Aragonés fue uno de los grandes referentes del sector del calzado en Elda durante más de medio siglo. Fundada en 1890 por José Martínez Sánchez, su actividad marcó el desarrollo industrial de la ciudad y llegó a ocupar una amplia manzana en la actual calle Juan Carlos I, donde permaneció hasta su derribo en la década de 1980.
El fundador del Museo del Calzado, José María Amat, recuerda su evolución y su importancia histórica: “La fábrica del Aragonés era de José Martínez Sánchez… estuvo prácticamente intacta hasta los años 80 en la calle Juan Carlos I”. Amat destaca también su estructura productiva y su capacidad de adaptación a lo largo del tiempo, con una producción que abarcaba calzado infantil, masculino y femenino, siendo este último el que acabó otorgando mayor prestigio a la marca.

Hijo de fundador y gerente de la empres, José Martínez González, alcalde de Elda
A lo largo de su historia, la fábrica atravesó distintas etapas, incluida su incautación durante la Guerra Civil y su posterior reconversión en cooperativa. Según explica Amat, “los zapatos se hacían por equipos, no existía una cadena de fabricación”, lo que refleja el modelo artesanal de producción de la época. La industria llegó a emplear a más de un centenar de trabajadores y mantuvo su actividad hasta su cierre definitivo entre las décadas de 1970 y 1980, dejando tras de sí una profunda huella en la memoria industrial de Elda.
* Para escuchar el audio pulsar el siguiente enlace: https://cadenaser.com/.../nuestras-fabricas-la-fabrica.../

viernes, 1 de mayo de 2026

Nuestras Fábricas: Pedro Bellod, hermanos y Zaragoza

 



 

Con la profesionalidad acostumbrada, de nuevo, Toñi Pérez, nos presenta la entrevista sobre la Fábrica de Pedro Bellod, hermanos y Zaragoza. Una industria que se ubicó en el lugar emblemático donde construiría su empresa Romero Utrilles en el siglo XIX. Hasta su cierre definitivo en los años 50 del siglo XX, Pedro Bellod aportó diseño, imagen y prestigio a los zapatos fabricados. El edificio fue demolido en la década de los 60para dar paso a la calle Dahellos, que transformaría la zona urbana del centro de la ciudad.

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Nuestras fábricas: Pedro Bellod, un referente industrial que transformó la producción zapatera.
El éxito de los Bellod se basó en una estrategia productiva inteligente y diversificada
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A finales del siglo XIX, la familia Bellod inició una trayectoria empresarial que acabaría marcando un antes y un después en la industria del calzado. Tal y como recuerda José María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, “la fábrica de Pedro Bellod se creó en el año 1899”, consolidándose posteriormente en las instalaciones que habían pertenecido a Romero Utrilles. Aquella adquisición no solo supuso una ampliación del negocio, sino también la continuidad de un espacio industrial emblemático que mantuvo su estructura original, rodeado de jardines y con la vivienda familiar integrada.

                                                Interior de una de las naves industriales
El éxito de los Bellod se basó en una estrategia productiva inteligente y diversificada. “Hicieron unas fabricaciones muy inteligentemente llevadas a cabo en tanto zapatos de hombre como en mujer y vendieron muchísimos zapatos”, explica Amat. La incorporación de técnicas como el sistema goodyear, más resistente y cómodo, junto a innovaciones amparadas por patentes internacionales, permitió a la empresa abrirse a mercados exteriores y consolidar su prestigio en una época de fuerte crecimiento industrial.

Fachada de la industria del la calle Jardines de Elda
Más allá de su actividad económica, la fábrica se convirtió en una auténtica escuela de profesionales. “Creó una especie de escuela de otros que más tarde fueron fabricantes”, señala Amat, destacando la importancia de su red de viajantes y colaboradores. Aunque cerró en la década de los años 60, su legado perdura como símbolo de una etapa clave en la historia del calzado, cuando iniciativa familiar, innovación y visión de mercado impulsaron el desarrollo de toda una industria.

Comida de hermandad con vendedores en plaza dela industria
* Para escuchar el audio de la entrevista pulsar en el siguiente enlace:

lunes, 27 de abril de 2026

Nuestras Fábricas: La Fábrica de Felipe Peñataro Sanchíz y hermano

                                 

Esta semana en el programa "Nuestras fábricas" que conduce la periodista y locutora Toñi Pérez, hablamos de una de las fábricas que realizó en Elda una gran labor social.

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Un ejemplo pionero de responsabilidad social en la industria del calzado de Elda. Los hermanos Peñataro con su marca de calzados para niño "VITE"
La empresa recibió la distinción como “Empresa Modelo”
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En pleno corazón de Elda, ciudad histórica del calzado, existió una empresa que marcó una diferencia profunda en la forma de entender la relación entre empresarios y trabajadores.
La fábrica de Felipe Péñataro Sanchíz y hermano, no solo destacó por su producción de calzado infantil, sino por construir un modelo empresarial adelantado a su tiempo, donde la dignidad laboral y el bienestar social eran pilares fundamentales.
Cena de celebración con toda la plantilla de la empresa, en el cine Coliseo España de Elda

A comienzos de los años 60, este enfoque fue reconocido oficialmente cuando la empresa recibió la distinción como “Empresa Modelo” y la Medalla al mérito en el Trabajo. Pero más allá de los premios, lo que realmente la hacía única era su compromiso cotidiano con sus empleados: desde pagar íntegramente sus cotizaciones hasta garantizar el salario completo en caso de enfermedad. Como señala José María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, “la atmósfera que se creó en esta fábrica y todo lo que se hizo por mejorar la vida de los obreros fue encomiable”.
La empresa también impulsó medidas poco habituales en la época, como la formación de sus trabajadores sin estudios, a quienes facilitaba tiempo y recursos para asistir a la escuela. Además, implementó un sistema de incentivos que premiaba el ahorro de materiales y construyó viviendas asequibles para empleados con menos recursos, asignadas mediante sorteo público. Estas iniciativas configuraron un entorno laboral que iba mucho más allá de la simple producción industrial.
La fotografía recoge la imagen en que la hija de Felipe Peñataro extrae de una caja de zapatos las papeletas con los nombres de los trabajadores beneficiados con el acceso ala vivienda social .

Incluso en momentos de dificultad, como tras la Guerra Civil Española, la empresa demostró su capacidad de adaptación y compromiso, reutilizando materiales militares para continuar fabricando calzado infantil. Hoy, aunque la fábrica ha desaparecido, su legado sigue vivo como ejemplo de que otra forma de hacer empresa no solo fue posible, sino real.
* El audio de la entrevista podrás escucharlo en https://cadenaser.com/.../nuestras-fabricas-felipe.../

miércoles, 15 de abril de 2026

La Fábrica de Calzados Gran S.A.

  Elda, en los años 40, cuando España empezaba a restañar las heridas de la guerra civil, era una ciudad de oportunidades y de iniciativas para los emprendedores.



Toñi Pérez, a través de su programa “Memoria de nuestras fábricas”, canaliza su entrevista a la puesta en marcha de una fábrica que fue un ejemplo de unidad empresarial, pero desde el humor y la esperanza en una Elda prospera.
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Escucha la entrevista y comparte para poder transmitir a más personas, hechos que merecen ser recordados e imitados.


Nuestras fábricas: Calzados Gran, la fábrica que nació con humor en la posguerra eldense
Un grupo de diez emprendedores impulsó en 1946 un proyecto pionero que combinó innovación, asociacionismo y un sorprendente tono humorístico en plena crisis.                                 

En los difíciles años de la posguerra española, cuando la escasez y la incertidumbre marcaban la vida en Elda, surgió una iniciativa empresarial que rompió moldes. Tal y como relata el historiador y fundador del Museo del Calzado de Elda, José María Amat, la creación de Calzados Gran en 1946 supuso un soplo de aire fresco para una ciudad golpeada por el cierre de fábricas y la falta de oportunidades. En un contexto de decadencia industrial, un grupo de diez empresarios decidió unirse para impulsar un proyecto común basado en la colaboración.

La empresa, liderada por José María Gran Díez, reunió a profesionales de distintos ámbitos del sector: zapateros experimentados, fabricantes auxiliares y comerciales con iniciativa. Con un capital social considerable para la época, lograron poner en marcha una fábrica que llegó a emplear a más de un centenar de trabajadores. Aquella apuesta colectiva anticipaba fórmulas de asociacionismo empresarial que décadas después se consolidarían en la industria del calzado.


Pero si algo hizo singular a Calzados Gran fue su manera de presentarse al mundo. Lejos de los catálogos sobrios habituales, la empresa elaboró un folleto lleno de humor, ironía y descripciones caricaturescas de sus propios socios. Figuras como Antonio Sierra Esteve o Antonio Martínez Maestre aparecían retratadas con un tono desenfadado que humanizaba el proyecto y lo hacía cercano, incluso en un momento histórico marcado por la dureza.





Aunque su trayectoria fue breve, de apenas cinco o seis años, Calzados Gran dejó una huella significativa. Representó el espíritu emprendedor de toda una generación que, pese a las dificultades, apostó por innovar, cooperar y arriesgar.

*Para escuchar la entrevista clicar en el siguiente enlace:

miércoles, 8 de abril de 2026

Memoria de nuestras fábricas: José Jerónimo Guill

 Una semana más Radio Elda Cadena Ser y Toñi Pérez, realizó una entrevista para seguir conociendo los muchos valores que tuvo la empresa del calzado en sus albores. Personas: trabajadores, zapateros y aparadoras, entre otros, convertidos en empresarios que alentaron una industria incipiente que ha dado mucha riqueza y prestigio a las ciudades de nuestra comarca, y a Elda en particular. Lean y escuchen la grabación y sientan la emoción y el orgullo de vivir en esta zona zapatera.

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Su historia refleja el esfuerzo, la innovación y el prestigio del zapato eldense en el siglo XX

A. Esteve Orgilés, J.º Jerónimo Guill y J. M.ª Jerónimo, detrás de los viajantes de la fábrica, en un momento de encuentro y colaboración. 


La historia de la fábrica de José Jerónimo Guill es también la historia del crecimiento industrial de Elda. Situada frente a la Plaza de la Prosperidad, esta modesta empresa destacó por la calidad excepcional de su calzado. Como recuerda José María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, “no era una fábrica muy grande, pero tenía un saber hacer que era característico de este pueblo… un zapato de primerísima calidad que marcó notablemente la marca de fábrica de los zapatos de Elda”.


Comida de los trabajadores, celebrada el 18 de julio de 1942. 

Desde sus orígenes, Guill representó el espíritu emprendedor de quienes llegaron a la ciudad en busca de oportunidades, aprendiendo el oficio desde la base y construyendo, paso a paso, una industria con identidad propia.

Tarjeta realizada por la empresa para comunicar cualquier evento, reunión o directrices a colaboradores y viajantes, con un dibujo a plumilla monocromo que representa un taller zapatero en la Edad Media.


* Como decimos siempre, compartir estas vivencias ejemplarizan a nuestra juventud y aportan motivos para seguir trabajado por nuestro patrimonio profesional.

https://www.facebook.com/josemaria.amatamer/posts/pfbid0MY8thHuk1bzAm7HAPvHpab1MjSA3tFenResZfGKoS4caXFbTwNB6jjuQWcHGVyPyl


    

jueves, 2 de abril de 2026

Memoria de nuestras fábricas: La fábrica de Francisco Ribas Rubio

 Hoy la periodista y locutora de radio Elda Cadena Ser, Toñi Pérez, dedica el espacio y la entrevista a una fábrica que recibió la visita del presidente de la II República cuando vino a Elda para poner la primera piedra a la estatua de Castelar. Tras la contienda civil y el cierre definitivo de aquella industria, se instaló la no menos emblemática empresa de Salvador Sapena.

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La factoría de Rivas Rubio simbolizó el auge industrial de Elda tras la visita del presidente de la Segunda República en 1932


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La historia industrial de Elda guarda episodios que marcaron un antes y un después, y uno de ellos fue la visita de Niceto Alcalá Zamora en 1932. Aquel acontecimiento no solo tuvo un carácter político, sino también un profundo impacto simbólico en el sector del calzado. Como explica el historiador y fundador del Museo del Calzado de Elda, José María Amat: “Fue una fábrica que institucionalmente tuvo más renombre que todas las de nuestra historia pasada, porque fue una de las que visitó el presidente de la Segunda República, Niceto Alcalá Zamora, en la única ocasión en que vino a Elda”.
El presidente de la República visitando la fábrica de Ribas Rubio

La fábrica en cuestión era la de Francisco Rivas Rubio, situada en la calle González Bueno. Se trataba de una nave de unos 800 metros cuadrados que llegó a emplear hasta un centenar de trabajadores y que estaba especializada en calzado femenino de alta calidad. En palabras de Amat: “Hacía el zapato de primerísima calidad, de señora de lujo, de lo que se llamaba en aquella época ‘zapato de lujo’”, consolidándose como un referente en la industria local.

Fotografías de la prensa de la época dieron imágenes del recibimiento del presidente de la II República

La visita presidencial fue un acontecimiento multitudinario que paralizó la ciudad y dejó imágenes imborrables. Alcalá Zamora recorrió la fábrica, saludó a los trabajadores y conoció de primera mano el proceso artesanal de producción. Aquella jornada no solo reforzó el prestigio de la empresa, sino que, como concluye Amat, “supuso un espaldarazo muy importante para el sector zapatero de Elda”.

El presidente a su paso por el Ayuntamiento de Elda

* Compartir esta historia es llegar a nuestros jóvenes para que los hecho ejemplares les estimule en su inmediato futuro, y a los menos jóvenes para que renueven su fe en nuestra industria.

 * En las fotos el presidente visitando la fábrica de Rivas Rubio, a su lado.

-Salón de plenos del Ayuntamiento con el presidente como invitado.

-El pueblo de Elda salió a la calle alborozado por la visita.

* Para escuchar la entrevista pulsar el siguiente enlace:

viernes, 27 de marzo de 2026

La fábrica de los hermanos Arráez Verdú

 

                                Los cinco hermanos Arráez Verdú

En el programa “Memoria de nuestras fábricas” hoy describimos, de la mano de Toñi Pérez, una fábrica que pasó, como muchas, de la fabricación de chicarro al zapato para mujer, con dos tipos de montado ya casi perdidos: el montado tipo guante, y el california.

Sigamos aprendiendo de nuestros paisanos zapateros elevemos nuestra autoestima compartiendo estas historias.
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Desde los difíciles inicios en 1936 hasta su consolidación internacional
La saga liderada por Antonia Verdú convirtió una pequeña fábrica familiar en un referente de innovación y tradición artesanal en el sector del calzado
Jº María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, recuerda la fábrica de Arráez Verdú Hermanos.
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En el espacio “Nuestras fábricas” de Radio Elda Cadena SER, Jº María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, ha recordado la fábrica de Arráez Verdú Hermanos: “Es justo mencionar a Antonia Verdú, una mujer que no fue fabricante, pero que se convirtió en la madre de todos los fabricantes de su familia y logró unirlos en torno a la fábrica. Hermana de Eliso Verdú, profesor emblemático en Elda, Antonia tuvo varios hijos que desempeñaron un papel clave en la industria del calzado local, consolidando así un legado familiar que marcó la historia industrial de nuestra ciudad”.
A comienzos de 1936, Antonia y su marido Francisco Arráez fundaron su primera fábrica, pese a las dificultades de la Guerra Civil. La fábrica se instaló en la calle Zorrilla esquina con la actual Elia Barceló, en un edificio de planta baja y dos pisos. Inicialmente producían calzado infantil bajo las marcas “Ya” y más tarde consolidaron la marca "Antílope", especializándose en zapatos de mujer.
La fábrica destacó por dos tipos de fabricación únicos.

                              Vista de la antigua sección de cortado de la fábrica
El tipo Guante: zapatos que se ajustaban perfectamente a la horma, con cosidos delicados y flexibles, similares a un guante y que fue muy extendido en aquellos años de mitad del siglo XX.
El tipo California: zapatos ligeros, en los que el corte se cosía a la planta mediante una bandeleta, ofreciendo ligereza y comodidad. Estas técnicas, muy valoradas en su época, se han perdido prácticamente en Elda hoy”, afirma Amat.
Una empresa familiar que resistió la guerra´.
Todos los hermanos trabajaban en la fábrica, cada uno con un rol específico, mientras una hermana se encargaba de la sección de aparado. La Guerra Civil dispersó a la familia, pero tras el conflicto se reunieron y levantaron la fábrica desde cero.
La empresa evolucionó hasta producir zapatos bottier Luis XV, de alta calidad, y trabajó para marcas reconocidas en Europa en los años 50 y 60.

Carta matasellada con el logo de la fábrica y la marca "Antílope"
En su mejor época, la fábrica empleó alrededor de 100 operarias y llegó a fabricar hasta 500 pares de zapatos por semana, con procesos que requerían gran especialización artesanal. Una tradición destacable era el “velar” los domingos para cumplir con pedidos urgentes, mostrando la dedicación de los trabajadores.
La fábrica cerró sus puertas en 1970, cuando los hermanos se retiraron, y en 1973 cesó definitivamente toda actividad. El edificio permaneció cerrado varios años hasta su demolición, dando paso a viviendas, como ocurrió con tantas otras fábricas históricas de Elda.
Aquí podéis escuchar las grabaciones: