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viernes, 17 de julio de 2026

Nuestras Fábricas: Calzados Valfer

 En la emisora de Elda Cadena Ser, de la mano de Toñi Pérez, volvemos a situar en el recuerdo una de las fábricas más importantes alumbradas a la vez que lo hicieron las Ferias del Calzado en Elda. Una historia que, con los mismos protagonistas, arrancaría años antes para convertirse en un referendo para la ciudad zapatera.

 Calzados Valfer, fue la que llamaron la fábrica de los “petrodólares” que marcó una época en la industria del calzado de Elda.

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José María Amat repasa en 'Nuestras fábricas', de Hoy por Hoy Elda Vinalopó, la historia de una empresa que destacó por la innovación, la calidad y los mejores salarios del sector

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Bartolomé Crespi, revisando diseños de los zapatos a fabricar o en fabricación de la empresa Valfer

La historia de Calzados Valfer se remonta a la posguerra, cuando la necesidad de calzado impulsó el crecimiento de la industria eldense. En una nueva entrega de Nuestras fábricas, el fundador del Museo del Calzado de Elda, José María Amat, recordó que la ciudad estaba “muy bien posicionada” para atender la gran demanda de zapatos, lo que favoreció la llegada de trabajadores y profesionales de toda España. Entre ellos se encontraba el diseñador mallorquín Damián Crespi, quien, tras trabajar en la fábrica de Pedro Bellód, creó junto a su hermano Bartolomé una pequeña fábrica que, como era habitual entonces, estaba repartido entre varios locales de la ciudad.

 

Parte de los trabajadores de la empresa Valfer, homenajeando al empresario Bartolomé Crespi

Años después, Bartolomé Crespi impulsó un nuevo proyecto empresarial que daría lugar a Valfer, una firma nacida en 1961 que pronto creció gracias al auge de las ferias del calzado. “Los pedidos llegaron a raudales”, explicó Amat, lo que llevó a la empresa a ampliar sus instalaciones y consolidarse como una de las primeras fábricas especializadas en zapato de caballero de vestir de alta calidad. Con una producción cercana a los 600 pares diarios y una plantilla de hasta 140 trabajadores, Valfer se convirtió en un referente por su apuesta por la modernidad y la mecanización.

 

Logotipo de la empresa Calzados Valfer

Uno de los rasgos más recordados de la empresa fue su política salarial. Según explicó José María Amat, sus responsables buscaban a los mejores profesionales del sector y “no tenían inconveniente en pagar mejores destajos y mejores sueldos” para atraer talento. Esa estrategia hizo que Valfer fuera conocida popularmente como “la fábrica de los petrodólares”, un apodo que todavía permanece en la memoria de muchos trabajadores y que refleja el papel que desempeñó esta firma en la evolución de la industria zapatera de Elda.

Equipo de futbol amateur que impulso la empresa Calzados Valfer, integrado por trabajadores de la misma

·         Para escuchar el audio, copia y pega este enlace en tu navegador.

https://cadenaser.com/comunitat-valenciana/2026/07/15/nuestras-fabricas-calzados-valfer-la-fabrica-de-los-petrodolares-que-marco-una-epoca-en-la-industria-del-calzado-de-elda-radio-elda/

martes, 7 de julio de 2026

El calzado español sigue vivo

 

Imagen creada con la colaboración de la IA

Durante décadas, el calzado español ha sido sinónimo de calidad, diseño e innovación. Desde las grandes fábricas hasta los pequeños talleres familiares, miles de profesionales han convertido a España en una referencia internacional, Elda, Elche, Petrer, Villena, Almansa, Arnedo, Fuensalida, Valverde o Inca, entre otras, son zonas zapateras donde la fabricación de calzado forma parte de su identidad económica, social y cultural.

 Es cierto que el sector atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia. La competencia de países con costes laborales muy inferiores, la globalización, el incremento del precio de la energía y de las materias primas, la dificultad para encontrar mano de obra especializada y la reducción en determinadas líneas de consumo, han podido ser alguna de las causas del cierre de numerosas empresas. Cada fábrica que desaparece supone la pérdida de empleo, de conocimiento y, especialmente de una parte del patrimonio industrial de nuestro país.

 Sin embargo, afirmar que el calzado español está acabado sería un grave error. El calzado español sigue vivo.

 Sigue vivo porque aún existen miles de empresas que cada día diseñan, fabrican y exportan millones de pares de zapatos a los mercados más exigentes del mundo.

 Sigue vivo porque detrás de cada colección hay diseñadores, modelistas, patronistas, cortadores, aparadoras, zapateros de máquina, técnicos e ingenieros que continúan aportando un valor que ningún proceso de fabricación masiva puede sustituir.

 Sigue vivo porque la industria española del calzado ha demostrado históricamente una enorme capacidad de adaptación. Ha superado crisis económicas, transformaciones tecnológicas y cambios en los mercados internacionales, reinventándose una y otra vez mediante la innovación, la automatización, la digitalización y la mejora constante de la calidad.

 El consumidor también comienza a valorar aspectos que juegan a favor de nuestro sector, por ejemplo: la fabricación responsable y de calidad, el respeto al medio ambiente, la originalidad e innovación de los calzados fabricados, la potente, dinámica y bien estructurada industria auxiliar, y la garantía de unas condiciones laborales dignas. Frente al modelo basado únicamente en el precio, el calzado español ofrece valor añadido, durabilidad, diseño, responsabilidad y confianza.

 Pero la supervivencia del sector no puede depender únicamente del esfuerzo de las empresas. Es imprescindible una decidida política industrial que considere al calzado como el sector estratégico que es. Resulta urgente desarrollar medidas que favorezcan la inversión tecnológica, impulsen la formación profesional especializada, faciliten el relevo generacional, apoyen la internacionalización como una de las mayores prioridades, reduzcan los costes energéticos y combatan la competencia desleal derivada de importaciones que no cumplen los mismos estándares sociales, laborales y medioambientales y erradiquen la clandestinidad en la propia fabricación.

 Asimismo, es necesario fortalecer la colaboración entre administraciones, asociaciones empresariales, centros tecnológicos, universidades y empresas. Solo mediante una estrategia conjunta será posible mantener el liderazgo internacional que durante décadas ha distinguido al calzado español.

 Las zonas zapateras no piden privilegios extraordinarios; lo que necesitan son oportunidades para seguir haciendo aquello que saben hacer mejor que nadie: fabricar un producto de excelencia reconocido en todo el mundo.

 El calzado español no es únicamente una actividad económica. Es cultura industrial, innovación, tradición, empleo y cohesión territorial. Detrás de cada par de zapatos fabricado en España existe una historia de esfuerzo, conocimiento y compromiso que merece ser protegida.

 Todavía estamos a tiempo. Si actuamos con decisión, el sector puede recuperar buena parte del terreno perdido y convertirse nuevamente en uno de los motores industriales de nuestro país. Cabe recordar, en este momento, el esfuerzo de otras épocas en las que, entre 1960 y 1980, el calzado se convirtió en el principal producto español de exportación dentro de las manufacturas de consumo, llegando a superar en valor exportado a sectores agrícolas tradicionales como los cítricos.

Porque mientras existan empresarios que inviertan, trabajadores que transmitan su oficio con la maestría y las aptitudes casi artísticas que exige la fabricación del zapato, técnicos que innoven y consumidores que apuesten por la calidad, el futuro seguirá escribiéndose desde nuestras fábricas.

 No debemos olvidar que el calzado español sigue vivo. Y, por las nuevas generaciones, merece la pena seguir esa senda de futuro.


jueves, 2 de abril de 2026

Memoria de nuestras fábricas: La fábrica de Francisco Ribas Rubio

 Hoy la periodista y locutora de radio Elda Cadena Ser, Toñi Pérez, dedica el espacio y la entrevista a una fábrica que recibió la visita del presidente de la II República cuando vino a Elda para poner la primera piedra a la estatua de Castelar. Tras la contienda civil y el cierre definitivo de aquella industria, se instaló la no menos emblemática empresa de Salvador Sapena.

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La factoría de Rivas Rubio simbolizó el auge industrial de Elda tras la visita del presidente de la Segunda República en 1932


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La historia industrial de Elda guarda episodios que marcaron un antes y un después, y uno de ellos fue la visita de Niceto Alcalá Zamora en 1932. Aquel acontecimiento no solo tuvo un carácter político, sino también un profundo impacto simbólico en el sector del calzado. Como explica el historiador y fundador del Museo del Calzado de Elda, José María Amat: “Fue una fábrica que institucionalmente tuvo más renombre que todas las de nuestra historia pasada, porque fue una de las que visitó el presidente de la Segunda República, Niceto Alcalá Zamora, en la única ocasión en que vino a Elda”.
El presidente de la República visitando la fábrica de Ribas Rubio

La fábrica en cuestión era la de Francisco Rivas Rubio, situada en la calle González Bueno. Se trataba de una nave de unos 800 metros cuadrados que llegó a emplear hasta un centenar de trabajadores y que estaba especializada en calzado femenino de alta calidad. En palabras de Amat: “Hacía el zapato de primerísima calidad, de señora de lujo, de lo que se llamaba en aquella época ‘zapato de lujo’”, consolidándose como un referente en la industria local.

Fotografías de la prensa de la época dieron imágenes del recibimiento del presidente de la II República

La visita presidencial fue un acontecimiento multitudinario que paralizó la ciudad y dejó imágenes imborrables. Alcalá Zamora recorrió la fábrica, saludó a los trabajadores y conoció de primera mano el proceso artesanal de producción. Aquella jornada no solo reforzó el prestigio de la empresa, sino que, como concluye Amat, “supuso un espaldarazo muy importante para el sector zapatero de Elda”.

El presidente a su paso por el Ayuntamiento de Elda

* Compartir esta historia es llegar a nuestros jóvenes para que los hecho ejemplares les estimule en su inmediato futuro, y a los menos jóvenes para que renueven su fe en nuestra industria.

 * En las fotos el presidente visitando la fábrica de Rivas Rubio, a su lado.

-Salón de plenos del Ayuntamiento con el presidente como invitado.

-El pueblo de Elda salió a la calle alborozado por la visita.

* Para escuchar la entrevista pulsar el siguiente enlace:

sábado, 21 de marzo de 2026

Memoria de nuestras fábricas: La fábrica de Hormas Aguado

 La industria del Isidro Aguado Aravid, fue pionera del sector hormero en España, desde su fábrica en Elda se suministraban hormas a casi la totalidad de empresas del país. Su último descendiente Isidro Aguado Sánchez, donó una única y extraordinaria colección de máquinas al Museo del Calzado que engrandeció su patrimonio dando testimonio de un mecenazgo personal digno de encomio.

Toñi Pérez nos muestra una visión de la industria Aguado a través de una nueva entrevista.
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Hormas Aguado, de artesanía a industria

 

Isidro Aguado Aravid marcó el inicio de una tradición familiar que se extendería por generaciones

 

José M.ª Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, recuerda la fábrica de Hormas Aguado

 

La fábrica de hormas Aguado no fue solo un taller; fue un auténtico semillero de innovación y maestría en el mundo del calzado. Fundada por Isidro Aguado Aravid en el siglo XIX, esta empresa surgió en una época en la que el calzado artesano comenzaba a consolidarse. Desde muy joven, Isidro mostró talento y dedicación, elaborando zapatos a medida para pies con deformaciones y creando sus propias herramientas, ya que en aquella época casi no existían productos comerciales para el oficio. Como señalaba José María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda: “Quizás sea la fábrica más importante que ha habido en la historia de la de componentes”. Su habilidad para tallar hormas de manera precisa marcó el inicio de una tradición familiar que se extendería por generaciones.

 

Con el crecimiento de la demanda, Isidro Aguado decidió profesionalizar su actividad, trasladando el taller a la zona de la Alfaguara, aprovechando la energía hidráulica del río Vinalopó. Allí construyó naves para maquinaria, oficinas y secaderos, gestionando con precisión todo el proceso de fabricación: desde el corte de hayas traídas de los Pirineos hasta la secadora y el modelado de cada horma.

 

Naves edificadas en la partida de Alfaguara próximas al río Vinalopó del que tomaba las aguas para el movimiento de una noria que ponía en marcha el embarrado de las máquinas

La dedicación de Isidro y su hijo Marino permitió que la fábrica se consolidara como referente, atrayendo a fabricantes que antes importaban sus hormas y formando a generaciones completas de hormeros, muchos de los cuales se convertirían en figuras clave del sector.

 

Una de las naves de la antigua fábrica de hormas

A lo largo del siglo XX, la fábrica Aguado se adaptó a los cambios tecnológicos, incorporando tornos reproductores y electricidad, manteniendo siempre un compromiso con la calidad artesanal. La empresa no solo abasteció a la industria nacional, sino que también atendió pedidos internacionales, como el envío de 40.000 hormas a Cuba, demostrando la magnitud de su capacidad productiva. Como recuerda Amat: “Era una escuela de hormeros, todos los hormeros de Elda han pasado por Isidro Aguado… cualquiera que tuviese que trabajar en la horma, tenía que pasar por él”. Hoy, la historia de la fábrica Aguado sigue siendo un testimonio del ingenio, la perseverancia y la pasión que impulsaron al calzado español a niveles de excelencia mundial.

Grupo de trabajadores de la fábrica de hormas en el primer tercio del siglo XX


 https://cadenaser.com/comunitat-valenciana/2026/03/20/nuestras-fabricas-hormas-aguado-de-artesania-a-industria-radio-elda/

jueves, 5 de marzo de 2026

Nuestras fábricas: Las fábricas de Eugenio Brouwer

 Una semana más. Con la voz y la profesionalidad de Toño Pérez, abordamos una de las fábricas más grandes que tuvo el sector zapatero en el medio Vinalopó.

Además de crear riqueza y fomentar el empleo con mayúsculas, Eugenio Brouwer, nos ha dejado una anécdota que según fuentes consultadas, acabó con uno de los grandes circos que visitó la provincia de Alicante en la primera mitad del siglo XX.

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Eugenio Brouwer, el inversor escocés que revolucionó la industria del calzado en el Medio Vinalopó.
A comienzos del siglo XX, un emprendedor afincado en Alicante levantó un emporio industrial con más de 1.500 trabajadores y hasta 2.500 pares de zapatos diarios
J. M. Amat recuerda a Eugenio Brouwer, un empresario de raíces escocesas que se estableció en Alicante.
A principios del siglo XX, en los años previos a la Primera Guerra Mundial, la provincia de Alicante vivía un momento de efervescencia industrial. En ese contexto emergió la figura de Eugenio Brouwer, un empresario de raíces escocesas que se instaló en Alicante con una visión clara: invertir allí donde detectara oportunidades de crecimiento. Tras impulsar iniciativas ligadas al entorno portuario y modernizar sectores como el textil en Alcoy, Brouwer dirigió su mirada hacia el calzado, una actividad en plena expansión en el Medio Vinalopó.

Su estrategia fue directa y ambiciosa: adquirir y alquilar naves industriales ya existentes en Elda, Monóvar y Petrer para transformarlas en fábricas de producción intensiva. En pocos años llegó a controlar siete u ocho centros dedicados principalmente al calzado militar, alcanzando una producción diaria de entre 2.000 y 2.500 pares de zapatos y empleando a más de 1.500 trabajadores. El historiador José María Amat subraya que “no era un fabricante al uso, sino un inversor que activaba industrias allí donde veía potencial”, y añade que su modelo fue clave para consolidar la estructura industrial de la comarca.
Más allá de las cifras, el impacto de Brouwer fue decisivo en la profesionalización y expansión del sector zapatero. Según Amat, “revolucionó parte de la industria del calzado como antes había hecho con el textil, organizando la producción a gran escala y aprovechando el contexto internacional, especialmente la demanda militar”. Aunque su nombre no siempre figura en el imaginario popular, su legado permanece en la memoria histórica de una comarca que encontró en aquellos años el impulso definitivo hacia su identidad industrial.


domingo, 2 de marzo de 2025

Un Museo para soñar. La cartelería de FICIA


  

          Algunas veces el visitante del Museo del Calzado de Elda, al acceder a las plantas del edificio, se pregunta por las diferentes cartelerías que, en tiempos de La FICIA, anunciaban cada una de las muchas formas en que se realizaban exposiciones cada año.

 Hay que recordar que las primeras manifestaciones feriales, desde el II Certamen, ofrecían una singular cartelería que era el resultado de un llamamiento público para que los artistas de esta especial forma de trabajo, pudiesen presentar sus propuestas.

 Los carteles debían contener, además de las fechas previstas para el evento, aspectos relacionados con lo que se pretendía atraer la atención: zapatos, o cualquier otro reclamo relacionado.

 El Torito de la FICIA


A partir de la segunda Feria Nacional, en 1961, se realizó un concurso de cartelería que al menos se mantuvo durante la siguiente década.

 Así nación el singular y famoso “Torito de la FICIA” con el Cuarto Certamen y Primero Internacional en 1963.

 El premio de cartelería tenía ámbito nacional, pero se contempló la posibilidad de convocar un previo “Concurso Comarcal”, dirigido a los artistas que tuviesen la residencia en Elda, Elche, Petrer, Monovar, Villena y Novelda, con un premio de 500 pesetas al ganador que podría concurrir, junto con los seleccionados, al premio nacional.

 El 2 de marzo de 1963, el jurado que presidia el alcalde de Elda, Antonio Porta, y con la colaboración de artistas de la época: Xavier Soler; Manuel Baeza; Joaquín Carbonell, Luís Vidal; Oscar Porta e Isidro Vidal, descubrieron el “Torito de la FICIA”.

Hay que destacar que el autor y ganador del primer y segundo premio fue Garbayo de Madrid que, dicho sea de paso, tenía ascendencia en el vecino pueblo de Petrer.

Aquellos fallos se realizaban en el Casino Eldense previos a una exposición de los trabajos presentados.

Tras el “nacimiento” del Torito de la FICIA, algunas de las cartelerías de los años posteriores, de una forma o de otra, incluían el torito en los carteles seleccionados.

lunes, 22 de julio de 2024

 



¿Desde cuándo Elda despuntó en el zapato de mujer de alta gama?

 

Es cierto que la frase “Elda, París y Londres”, tiene su origen en el reconocimiento internacional que en 1902 recibieron los zapatos diseñados y fabricados en nuestra ciudad por la empresa de Romero Utrilles. Pero eso no significaba que en Elda el zapato para mujer fuese el más fabricado, ni siquiera el más valorado en aquellos primeros años.

 

El zapato para mujer

 

La industria de final del siglo XIX y hasta la mitad del siglo XX estaba dedicada, en su mayor parte, a la fabricación en serie de zapatos para todas las edades y calzaduras, desde el zapato de niño, que quizá era predominante en los albores de la actividad zapatera, pasando por zapato para colegial, caballero y señora. Las grandes empresas Vera Hermanos; Rafael Romero Utrilles; Silvestre Hernandez; Eugenio H. Browne; Rodolfo Guarinos; Casto Peláez; Luvi en Petrer y muchos otros, mezclaban las distintas modalidades e incluso las diferentes fabricaciones para atender todas necesidades de la población.

 

Arte y diseño

 

La destreza en el oficio, el arte y el diseño de los muchos trabajadores de la industria del calzado desde sus inicios, fue decantándose a la especialidad del zapato de mujer y, dentro de ese tipo, a especialidades hechas siempre en piel con profusión de adornos, plisados, bordados y otros artísticos trabajos que dieron la fama y el prestigio que Elda y su industria buscaba y encontró.

 

El internacional reconocimiento al zapato de señora llegó antes incluso que la creación de las Ferias del Calzado.

 

A la cabeza del zapato para señora en España

 

Así se reconocía que en abril de 1958 a través de la revista “Elda Creadora” y publicada en mayo de aquel año, evidenciando que el zapato para mujer de alta gama se fabricaba en Elda, alcanzando el 47% del total de la industria del calzado, y ocupaba una gran parte del sector comercial en España para zapato de mujer de alta gama.

 

A Elda, le seguía Elche con un 29% del total; Petrer con un 11%; el 13% restantes se distribuirían entre otras ciudades como Cocentaina, Monóvar o Sax, en lo que respecta a la zona de la provincia de Alicante.

 

La hegemónica situación de la ciudad de Elda

 

Como ciudad más destacada en el conjunto de zonas zapateras, Elda, era con mucho la más admirada por su trabajada fabricación y estaba en condiciones idóneas para liderar cualquier iniciativa a convertir la industria zapatera de la Comunidad Valenciana en un centro exportador que ofreciese, junto con la eficacia de sus especializados obreros, las mayores expectativas de éxito en lo que al zapato de alta moda se refiere.

 

Motivaciones para los eldenses

 

No cabe la menor duda que nuestra industria del calzado debe servir como un claro motivo de orgullo para todos los eldenses, extensivo a los habitantes de la comarca del Medio Vinalopó. Los más jóvenes, aquellos que no han vivido nuestro fulgurante renacer como industria del calzado y los que no han conocido los momentos más álgidos y brillantes de nuestro devenir como ciudad industrial del calzado de calidad, sin apenas parangón en el complejo entramado de la fabricación de calzados en nuestro país, deben conocer y no olvidar que todo aquello se debió a un esfuerzo colectivo en el que hombres y mujeres se sacrificaron por el progreso de nuestra ciudad y, cuando se cuenta con esos avales, cualquier situación por mala que nos parezca puede revertirse, pero hace falta que los empresarios se unan como lo hicieron sus predecesores, y los trabajadores defiendan su arte poniendo los mayores empeños para alcanzar objetivos por inalcanzables que parezcan.    

 

domingo, 14 de julio de 2024

El sector zapatero tuvo oportunidad de diversificar su industria en 1984

 

Elda tuvo oportunidad de diversificar su industria en 1984

Diversificar un sector prioritario en ciudades eminentementes zapateras como Elda, Petrer e incluso Elche o Villena, no es nada sencillo y menos con la sola voluntad de la iniciativa privada. Pero en el otoño de 1984 el sector zapatero español tuvo un decidido apoyo de casi todas las asociaciones del sector de la industria del calzado.

La crisis de 1980 afectó a nuestras exportaciones

La actividad zapatera de España, y en especial de la zona del Medio Vinalopó, empezó a notar los primeros síntomas de parálisis tras el despegue producido en la década de los años 60 y 70. Los años 80 se caracterizaron por la reconversión industrial del calzado.

Las fábricas frenaron su actividad y algunas tuvieron que afrontar cierres traumáticos. En el sector zapatero cundió el pánico y las cosas se tornaron más preocupantes; algunos dejes de cuenta debido a confianzas en multinacionales que operaban en nuestra comarca dieron lugar a momentos muy dramáticos tanto en la industria del calzado como en las afines.

Fuerte demanda de maquinaria moderna

La tecnología punta que se necesitaba para poder competir con otros países de Europa no se fabricaba en España y la importación gravaba aranceles que las encarecían.

Las muchas empresas españolas de fabricación de maquinaria para la industria del calzado, no ofrecían máquinas que nos desvinculasen de la creciente importación de tecnología de mayor calado con sistemas avanzados en la época.

No solo el sector zapatero y afines sentían la preocupación del momento, también otros, entre los que me encuentro, no comprendíamos cómo la “investigación” en España estaba tan retrasada como la de otros países de nuestro entorno.

Las experiencias de algunos fabricantes de calzado en Italia, que habían sufrido los muchos avatares por los que ahora España se veía inmersa y encontramos una posible respuesta, en Vigevano habían “Reinventado su industria de maquinaria para el calzado”. Para nosotros también era necesario reinventarnos y al mismo tiempo que la actividad zapatera decreciese, aumentar una dormida actividad industrial para fabricar máquinas de hacer zapatos.

Plan de Investigación de maquinaria de “Bajo Coste”

Ese es el nombre bajo el que escribí un amplio dosier que recogía los fundamentos para diversificar la industria del calzado y reconvertir la mano de obra del proceso de fabricación del calzado, al proceso de fabricación de maquinaria que, comparativamente con cualquier otra industria del momento, le llamé de “Bajo coste”, por la pequeña inversión comparativamente que requería.

Consistía en un proyecto para adquirir máquinas de alta tecnología de aquellos años, estudiarlas detenidamente en sus partes más complejas, y proponer mejoras en prototipos que tuviesen patente española y lanzarlas al mercado nacional e internacional.

Compromisos para poder llevar el plan a feliz término

Naturalmente lo primero era eliminar aranceles de los componentes que nuestra industria necesitase para aplicarlos a sus nuevas máquinas, al menos en primera instancia, más adelante serían componentes para fabricar en Elda, Elche u otras ciudades que eran y son zapateras y que se nutrirían de sus propios sistemas.

La Administración debía facilitar un porcentaje de los medios económicos para la fabricación de al menos tres prototipos por máquina a “investigar”.

Por parte del fabricante de maquinaria el compromiso que adquiría era ultimar la puesta en marcha de los nuevos prototipos e iniciar su comercialización, con un simple aval al Instituto de Crédito Oficial ICO.

Todo el sector zapatero y económico mostró su apoyo

Ciento de personas reunidas en la Cámara de Comercio de Alicante con industriales de maquinaria, zapatos y componentes, dieron su visto bueno tras escuchar mi exposición.

El compromiso debía ser firmado antes de iniciar el proceso y acudir al Gobierno Central y Autonómico en busca de ayuda. Y ese compromiso se logró con decenas de certificados que firmaron entidades Financieras (Banco de Alicante y CAPA); Ayuntamientos; FICE; AMECA (Agrupación de fabricantes de maquinaria Española para el Calzado); Asociación de Empresarios del Calzado de Elda y Petrer, Centros de Formación Profesional (que tendrían que jugar un importante papel en este proceso), entre otras asociaciones de las que conservo los certificados firmados por sus respectivos presidentes o representantes.

En noviembre de 1988 se celebró la Conferencia Europea sobre Formación Profesional y presenté y defendí una ponencia que recibió el respaldo del Comité Científico, pero las puertas de la política seguían cerradas y a pesar de la ilusión, el empeño y los apoyos, más las escandalosas cifras de más del 95% de máquinas importadas, aquel proyecto quedó en el olvido.

¿Que podría haber ocurrido de haberse puesto en marcha aquel sencillo plan?

Si aquel proyecto se hubiese estimado y las diferentes Administraciones del Estado, ante el clamor de los pueblos zapateros y de forma muy especial el sector de fabricantes de maquinaria para el calzado de España, se habría podido crear una industria alternativa de fabricación de maquinaria que, al fin de cuentas, era afín al calzado, pero con una salvedad, los países emergentes de América y de África estaban también empezando a industrializar sus mercados zapateros y nuestro país podría haber ocupado una posición de privilegio.

No sabemos lo que nos hubiera deparado el futuro, pero el ejemplo de un empeño puede servir hoy para darnos cuenta de que salir de una situación con escasas posibilidades de futuro, no es cosa solamente de los industriales, también otros podemos aportar soluciones y luchar por ellas, cuanto menos los políticos que tienen una obligación emanada de las urnas para hacer próspera a la ciudad o ciudades que gobiernan.

“Poder hacer, es creer que se hará” y con la sencilla explicación del “Plan de maquinaria de bajo coste”, queda claro que no todo depende de los empresarios, a buen entendedor le bastan pocas palabras.


domingo, 30 de junio de 2024

La Industria del Calzado y Afines y la Inteligencia Artificial (I.A.)

 


El futuro de la industria del calzado en España, y en especial en la Comunidad Valenciana, son alguna de nuestras mayores preocupaciones.

 

El descubrimiento de la I.A.

 

Hace escasamente un par de años estábamos en mantilla de los muchos resultados y avances que podríamos obtener con el empleo de la I.A.

 

Me convertí en un alumno de esa novísima tecnología, en la que había pocos maestros y casi todos éramos alumnos ávidos de información. Cuando comprendí de lo que se trataba y los infinitos campos de aplicación, me hice yo mismo la pregunta ¿Cómo la IA podría marcarnos un camino para mantener el protagonismo del zapato español ?

 

La respuesta es contundente

 

Con algunos parámetros sobre la historia industrial de las principales ciudades de la Comunidad Valenciana: Elche, Elda, Petrer, Villena, Vall dÚxó, y en otros importantes y ejemplares centros productivos como: Valverde del Camino, Arnedo, Baleares, Almansa, Fuensalida, entre muchos otros, la I.A. nos puede dar respuestas que nos ayudan a aplicar soluciones:

 

La industria de la fabricación de calzados en España que alcanzó en 2023 más de tres mil millones de euros en exportación y que supera los 60 mil empleos directos y muchos otros inducidos, además de una actividad opaca que genera ingresos en algunas familias pero que supone un mal endémico de este sector y se ve sometida a fuertes presiones.

Los principales problemas con los que se enfrenta el sector zapatero son: los elevados costes de producción; las fuertes competencias de otros países, además de las propias dentro del territorio nacional; los cambios en el hábito de uso del calzado, proliferando cada día con mayor intensidad el uso del zapato informal, sport o incluso la alpargata calzada como prenda de vestir.

 

¿Cómo puede la I.A. ayudar a la industria del calzado nacional?

 

A lo largo de mi larga vida trabajado alrededor de la industria del calzado, tanto como técnico como en la dedicación a la enseñanza, he podido enlazar una retahíla de posibles soluciones, a medio y a largo plazo, que ahora la I.A. me refrenda.

 

Aunque solamente sea a nivel argumentario, merecería la pena centrarnos en los “remedios” que la Inteligencia Artificial nos propone, quizá al lector les parezca obvio, pero no lo es tanto cuando se trata de un conjunto de acciones que deben encaminar a sustentar y aumentar nuestro nivel de competencia, y con ello, la riqueza y el empleo de uno de los sectores pilares de la economía nacional. 

 

Fortalecer la formación y capacitación:


* Elaborar programas técnicos y especializados en el diseño, producción y comercialización de calzado de alta gama.


* Fomentar la investigación en nuevas tecnologías, materiales y procesos de producción para el calzado de alta gama.


* Facilitar el intercambio de conocimientos y experiencias entre empresas, instituciones educativas y centros de investigación.


Mejorar la competitividad empresarial. El apoyo a las PYMES:


* Conceder asistencia técnica, financiera y administrativa a las pequeñas y medianas empresas del sector para que puedan innovar y aumentar su productividad.


* Ayudar a las empresas a acceder a nuevos mercados internacionales a través de ferias, misiones comerciales y otras iniciativas.


* Incentivar la colaboración entre empresas para desarrollar proyectos conjuntos, compartir recursos y optimizar la cadena de valor.


Reforzar la imagen de marca:


* Promocionar el calzado de España: Difundir la calidad, el diseño y la tradición del calzado a nivel nacional e internacional.


* Desarrollar una marca distintiva que agrupe y represente a los fabricantes de calzado de determinadas gamas y zonas zapateras.


* Participar en ferias y eventos internacionales de moda para dar a conocer el calzado español a compradores y consumidores potenciales. Con una fuerte apuesta por la imagen de España-Calidad, reactivando e impulsando las propias ferias de calzado en España.


Aprovechar las nuevas tecnologías:


* Crear plataformas colectivas de comercio electrónico para facilitar la venta de calzado de alta gama a clientes en todo el mundo, con la singularidad de cada zona geográfica.


* Utilizar de forma profesional las redes sociales, el marketing de contenidos y otras herramientas digitales para promocionar el calzado y llegar a nuevos públicos.


*  Incorporar nuevas tecnologías en los procesos de producción para mejorar la eficiencia, la calidad y la sostenibilidad.


Fomentar la sostenibilidad:


* Apostar por las prácticas de producción y gestión ambientalmente en la industria del calzado.


* Incorporar materiales ecológicos y biodegradables en la fabricación de calzado.


* Educar a los consumidores sobre el valor del calzado de alta gama sostenible, confortable y duradero.


La puesta en marcha de estas medidas puede contribuir significativamente a aumentar la fabricación de calzado de alta gama, consolidando la posición de la industria del calzado español como un referente internacional en este sector.

José María Amat Amer

jueves, 27 de agosto de 2020

"Elda organiza la primera Feria Virtual Internacional de Calzado" (Una propuesta en la imaginación)

 

Este es el titular que muchos desearíamos leer en los medios de comunicación. Así de sencillo.

Cuando las circunstancias adversas hacen peligrar los resortes económicos de nuestra principal industria. Cuando la continuidad de las Ferias del Calzado en el mundo están en momentos de incertidumbre. Cuando las expectativas de negocio sufren por la terrible pandemia que vivimos, es momento de nuevo de poner en juego la imaginación y apostar por dar un golpe de mano para buscar nuevas formas que mantengan la credibilidad del calzado español y sigan los avances en la necesaria relación del consumidor con la industria de fabricación de calzados y componentes.

No dudo que el virus que está afectando a todas las naciones del mundo y naturalmente a las economías respectivas, acabará tarde o temprano propiciando un nuevo clima de confianza. Pero hasta que no se disponga de una vacuna efectiva 100% me da la impresión de que nuestra situación de confinamiento voluntario para muchas actividades creará una barrera en muchas de ellas. Cuando los tiempos se normalicen nada será igual, al menos en lo que respecta a las relaciones comerciales en la industria del calzado.

Las presentaciones online se multiplicarán y las exposiciones presenciales se minimizarán, al menos a corto plazo.

No es descabellado que la ciudad que tuvo las ideas hace 60 años, sea de nuevo la que capitalice una nueva forma de relación comercial entre las firmas comerciales y pequeños comerciantes, con la industria del calzado de fabricación y en especial con nuestra industria zapatera nacional.

Propongo que sea de nuevo Elda la que lance una Feria Internacional con todos los medios de difusión a su alcance, para ofrecer los muestrarios de temporada desde un mismo portal, con indicación de las marcas (quienes las tengan) y las características esenciales de cada línea de diseño: tipo de piel, coloridos, componentes y disponibilidad para fabricar en tiempo récord las posibles ventas.

Se trataría de una Feria en la red, con los componentes necesarios como si de una Feria física se tratara: estands, pabellones, guía de expositores, catálogo, centro de compradores y cuantas otras actividades se puedan añadir a las expuestas.

Algunas ventajas:

Posibilidad de ofrecer nuestros productos de temporada mostrando los diseños y sus características, dirección web de la empresa expositora y todos aquellos matices que se deseen añadir, avalado por la seriedad y responsabilidad de quienes pueden dar confianza.

Poder mediático de la iniciativa en favor de nuestra ciudad, en primer término, pero también en beneficio del zapato español.

Mínimos costes de preparación (web, promoción en medios...) dando una buena oportunidad a los emprendedores para que muestren sus diseños con posibilidades de entrevistas y contactos.

Para Elda en particular una nueva muestra de su creatividad en ideas y un aporte a su prestigio como ciudad y como industria.

Quizás este escrito, en el blog Calzado, pueda armonizar los esfuerzos de nuestros poderes públicos, instituciones sectoriales y empresas. De tomarlas en consideración de forma inmediata crearía un efecto multiplicador muy importante y nos adelantaríamos a cualquier iniciativa similar en otras partes del mundo. ¡Nada perdemos!

A modo de reflexión: ¿Cómo serán las Ferias del Calzado tras la pandemia?

 

El Covid-19 marcará un antes y un después en la actividad económica de la industria del calzado en general.

Sin entrar en las estrategias que tendrá que poner en marcha el sector zapatero para recuperar el ritmo normal de trabajo, hay un factor muy importante que necesariamente tiene que cambiar, me refiero a las actuales Ferias del Calzado.

No imaginábamos el alcance de esta pandemia y la sorpresiva realidad que ha cambiado el panorama mundial en casi todas las facetas de la actividad cotidiana. Lo cierto es que estamos en una situación totalmente diferente que necesitará soluciones también novedosas y creativas. Si las Ferias del Calzado en España ya no funcionaban y se estaban reubicando sus emplazamientos, ahora lo dicho hasta aquí tampoco aporta una solución a corto plazo y requerirá nuevas estrategias.

A lo largo de los últimos años hemos venido demandando una especialización y descentralización en la forma de exponer las colecciones de zapatos. Sin esperar la que se nos venía encima, estábamos convencidos de que una descentralización de Ferias de Calzado que tuviese como nexo común reunir en un mismo espacio los tipos de colecciones que tuviesen características similares, era una fórmula creativa, pero esta nueva situación nos obligará a ser más precisos.

Las Ferias de Calzado multitudinarias darán paso a ferias más concretas dentro de una especialización, con menor cantidad de visitantes y solamente dirigidas a aquellos compradores que realmente estén interesados por este tipo de producto.

Pasará años hasta que podamos olvidar los momentos actuales, también tras estos confinamientos la presencia masiva de personas será un factor que requerirá tiempo y confianza de que todo ha pasado. Mientras esto ocurre, los zapatos deben seguir su camino y no puede haber producción sin ventas, y éstas no son posibles sin mostrar el contenido de las colecciones de cada temporada y contactos con clientes.

El posicionamiento definitivo de la digitalización en las presentaciones y en las ventas será otro de los factores a tener muy en cuenta. La unidad en el tratamiento de la información será otro factor decisivo. Si hasta ahora eran convenientes, a partir de estos momentos, será necesario para actuar con la flexibilidad que requiere el mercado y con la rapidez que necesita el industrial zapatero.

Confiar en nuestro sector de fabricación de calzados es vital en estos momentos, esta situación puede significar un revulsivo para entrar en una forma de actuar diferente de la que podamos salir reforzados.

La comarca del Medio Vinalopó, por la importancia de calidad industrial de los zapatos que fabrica y por su trayectoria histórica, debería tener un importante papel en el nuevo tiempo que se abrirá tras este colapso transitorio.