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miércoles, 26 de agosto de 2026

¡Elda, despierta!

 

El martes día 25 de agosto nos despertamos con un reportaje en “Primer Plano” sobre la situación de la industria que, en esta ocasión el diario EL MUNDO, nos dice algo que ya sabíamos: “El sector del calzado, uno de los puntales de la industria nacional, afronta una caída de empresas y producción de la que intenta salir con calidad y alternativas”, nada que nos pueda sorprender. Sin embargo, nos deja una amargura en la mente que nos parece desafortunada y totalmente injusta.

 Elda pasa a la irrelevancia como ciudad pionera

 Efectivamente, Elda, a tenor de lo que Ismael Poveda, periodista que escribe este artículo, sorprende a propios y extraños, cuando nombra la gran y pujante industria ilicitana, la segunda en importancia, según el periodista, Arnedo en la Rioja, o el despertar de Illueca, la ciudad de los zapatos de la provincia de Zaragoza, todo eso es cierto, pero ni una sola palabra a Elda que lo hizo todo, desde la creación de las agrupaciones de empresarios, pasando por las expansión nacional del calzado a través de las Ferias del Calzado; la creación en Elda del Instituto de Investigación sobre el calzado INESCOP, las primeras academias y más tarde Centros de Formación Profesional del Calzado, el único centro de expansión de ventas  de cazado, primero con Elda Exportadora, después con CEPEX y por último y tras promesas incumplidas por parte de los políticos de turno, el Museo del Calzado que fue obra de la iniciativa privada, a la que se sumaron varias instituciones, el Ayuntamiento de Elda, El Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales y la Caja de Ahorros Provincial de Alicante . 

 Pero de todo esto el reportaje calla y da la sensación de que Elda nunca existió.

 Elda no se merece el desprecio y el olvido

 Qué pensaban ¿que nos íbamos a estar callados ante tamaña injusticia?, pues no, Elda clama por su puesto en el mapa industrial del calzado ahora y mucho más, antes.

 El reportaje habla de grandes empresarios en Elche, en Arnedo, en Illueca o en Mallorca, que será cierto, pero nada dice de los sacrificios de Elda, de sus empresarios y mucho más de sus trabajadores. No sabemos de dónde sacan esas conclusiones, a pesar de que una figura esencial en el reportaje es el presidente de FICE, que por cierto es nacido en Elda e hijo de un gran empresario de la localidad, pero lo leído es que el reportero deja claro que a partir de 1960 los ilicitanos a los que se le asigna como “la ciudad que fue el máximo exponente del boom que experimentó el calzado en España en la década de los 60…”, fecha esa en que se produjo la primera Feria del Calzado en España y en la que apenas participaron los empresarios ilicitanos

 ¿Este es nuestro legado?

 Protesto con todas mis energías, las que me quedan, porque entre unos y otros enmudecen a la ciudad que lo creó todo, que lo hizo todo, que lo consiguió todo en el mundo zapatero de la España de 1960.

 El legado de Elda es más de lo que cualquiera pueda sospechar. Elda no solo puso en pie a todas las instituciones sectoriales del calzado, sino que fue guía y meta a seguir por otras industrias de los más variados tipos en la provincia y fuera de ella. Pero a esto se ha llegado por convertir a nuestra ciudad en una población vacía de casi todos los contenidos, una población festiva e indolente con su pasado industrial. Una ciudad que ha preferido tener de fiesta a sus pobladores antes que erguidos con la frente alta y orgullosos de lo que hicieron sus ancestros; una ciudad que coloca hormas por sus calles, pero que poco hace por gestionar sus raíces y darles vida para que no desfallezca.

Probablemente es tarde para ponernos las pilas, pero Elda no olvidará, nadie acierta a comprender que pasa en esta ciudad emprendedora y orgullosa, nadie da crédito de a los niveles a los que se ha llegado en términos zapateros hablando, y todos sabemos que, lo que no se ha conseguido en años, se vaya a conseguir en un futuro inmediato.

 Cuando los medios de comunicación se olvidan de que existimos, será porque ya no estamos. Una enorme tristeza y una pena infinita.

 Elda puede y debe resurgir

 Es cuestión de propósitos colectivos, nada se hace solo. El problema quizá está más en que los que pueden se creen únicos valedores y ahí pierden el paso, pero Elda puede y debe despertar de su letargo, de este mal sueño, y buscar los medios y las personas que la saquen de esta situación agónica en el que estamos sumidos. Así sea.

 

martes, 18 de agosto de 2026

"Calzado artesano de Elda para mujer": una indicación geográfica para proteger nuestro legado

 


Elda se aproxima a los dos siglos de una historia estrechamente vinculada al calzado. La ciudad fue pionera en la provincia de Alicante en la especialización en calzado femenino de alta calidad, hasta convertir esta actividad en una verdadera seña de identidad colectiva y en una fuente de riqueza, empleo y prestigio para todo su entorno comarcal. Esta trayectoria no se limita a la fabricación. 

Elda fue impulsora de las Ferias del Calzado, alberga un museo reconocido internacionalmente y creó el premio a la Mujer Mejor Calzada de España. Estas y otras iniciativas acreditan una relación continuada entre la ciudad, el diseño, la artesanía y la excelencia en la elaboración del zapato femenino.

La obtención de la indicación geográfica protegida (IGP) «Calzado artesano de Elda para mujer» permitiría reconocer oficialmente ese patrimonio industrial y proteger su nombre frente a imitaciones, usos indebidos e intrusismos comerciales. El distintivo garantizaría que los productos amparados cumplen unas condiciones de origen, calidad, diseño y elaboración establecidas en un pliego de condiciones común, ofreciendo al consumidor una información clara y fiable.

Esta protección también contribuiría a diferenciar el calzado eldense en los mercados nacionales e internacionales, incrementar su valor añadido y reforzar la reputación de las empresas y trabajadores vinculados al sector. Al mismo tiempo, favorecería la conservación de oficios especializados, la transmisión del conocimiento entre generaciones y la incorporación de jóvenes diseñadores, artesanos y emprendedores.

Sus beneficios superarían los límites municipales. Una indicación geográfica de estas características impulsaría la industria auxiliar, el comercio, la formación profesional, el turismo industrial y cultural y la proyección económica de la comarca del Medio Vinalopó y de toda la provincia de Alicante.

Proteger el «Calzado artesano de Elda para mujer» no significa únicamente recordar un pasado brillante. Significa convertir una tradición viva en una garantía de futuro y reconocer que, cuando un zapato reúne calidad, elegancia, diseño y saber hacer, su lugar de origen también forma parte esencial de su valor

El pasado 30 de julio, ya casi en tiempo vacacional, conocimos que la Oficina EUIPO había concedido la primera Indicación Geográfica: “Joyería de Córdoba”. Sería decepcionante que Elda, con su tradición zapatera y sus valores de calidad demostrados no obtuviese el reconocimiento merecido, pero…¿Lo ha solicitado alguna institución o grupo en tiempo y forma?.

viernes, 17 de julio de 2026

Nuestras Fábricas: Calzados Valfer

 En la emisora de Elda Cadena Ser, de la mano de Toñi Pérez, volvemos a situar en el recuerdo una de las fábricas más importantes alumbradas a la vez que lo hicieron las Ferias del Calzado en Elda. Una historia que, con los mismos protagonistas, arrancaría años antes para convertirse en un referendo para la ciudad zapatera.

 Calzados Valfer, fue la que llamaron la fábrica de los “petrodólares” que marcó una época en la industria del calzado de Elda.

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José María Amat repasa en 'Nuestras fábricas', de Hoy por Hoy Elda Vinalopó, la historia de una empresa que destacó por la innovación, la calidad y los mejores salarios del sector

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Bartolomé Crespi, revisando diseños de los zapatos a fabricar o en fabricación de la empresa Valfer

La historia de Calzados Valfer se remonta a la posguerra, cuando la necesidad de calzado impulsó el crecimiento de la industria eldense. En una nueva entrega de Nuestras fábricas, el fundador del Museo del Calzado de Elda, José María Amat, recordó que la ciudad estaba “muy bien posicionada” para atender la gran demanda de zapatos, lo que favoreció la llegada de trabajadores y profesionales de toda España. Entre ellos se encontraba el diseñador mallorquín Damián Crespi, quien, tras trabajar en la fábrica de Pedro Bellód, creó junto a su hermano Bartolomé una pequeña fábrica que, como era habitual entonces, estaba repartido entre varios locales de la ciudad.

 

Parte de los trabajadores de la empresa Valfer, homenajeando al empresario Bartolomé Crespi

Años después, Bartolomé Crespi impulsó un nuevo proyecto empresarial que daría lugar a Valfer, una firma nacida en 1961 que pronto creció gracias al auge de las ferias del calzado. “Los pedidos llegaron a raudales”, explicó Amat, lo que llevó a la empresa a ampliar sus instalaciones y consolidarse como una de las primeras fábricas especializadas en zapato de caballero de vestir de alta calidad. Con una producción cercana a los 600 pares diarios y una plantilla de hasta 140 trabajadores, Valfer se convirtió en un referente por su apuesta por la modernidad y la mecanización.

 

Logotipo de la empresa Calzados Valfer

Uno de los rasgos más recordados de la empresa fue su política salarial. Según explicó José María Amat, sus responsables buscaban a los mejores profesionales del sector y “no tenían inconveniente en pagar mejores destajos y mejores sueldos” para atraer talento. Esa estrategia hizo que Valfer fuera conocida popularmente como “la fábrica de los petrodólares”, un apodo que todavía permanece en la memoria de muchos trabajadores y que refleja el papel que desempeñó esta firma en la evolución de la industria zapatera de Elda.

Equipo de futbol amateur que impulso la empresa Calzados Valfer, integrado por trabajadores de la misma

·         Para escuchar el audio, copia y pega este enlace en tu navegador.

https://cadenaser.com/comunitat-valenciana/2026/07/15/nuestras-fabricas-calzados-valfer-la-fabrica-de-los-petrodolares-que-marco-una-epoca-en-la-industria-del-calzado-de-elda-radio-elda/

viernes, 19 de junio de 2026

Nuestras Fábricas. Martín Bell, tres generaciones al servicio del calzado de Elda

 Hoy traemos a estas páginas, la fábrica que creara Luís Bel Garrigós, uno de aquellos emprendedores de principios del siglo XX que puso su empeño y mejores conocimientos al servicio de una industria del calzado que crecía de forma espectacular en aquellos años veinte del siglo pasado.

De nuevo en una entrevista en Radio Elda Cadena Ser y conducida con la periodista, locutora y gran profesional, Toñi Pérez, que enriquece con sus presentaciones y resúmenes, cada una de las industrias que narramos. 

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                                Fachada de la antigua fábrica de Luís Bel

José María Amat recupera la trayectoria de una familia emprendedora que convirtió un pequeño taller en una de las industrias de referencia del sector zapatero eldense.

La historia del calzado en Elda está construida a partir de grandes empresas, pero también de familias que supieron transformar el trabajo y el esfuerzo en un legado industrial. El investigador y fundador del Museo del Calzado, José María Amat, rescata la trayectoria de la familia Bell, cuyo origen empresarial se remonta a la llegada de Luis Bel Garrigós a la ciudad en 1928, atraído por el auge de una industria que no dejaba de crecer. Tras formarse en la fábrica de Casto Peláez, una de las más importantes de la época, decidió emprender su propio camino. “A los dos años de estar aquí ya iniciaba su primer taller con ocho personas en la calle Dos de Mayo”, recuerda Amat, un pequeño negocio que pronto alcanzaría una producción de hasta 400 pares diarios de cazado para niño que pronto iniciaría la fabricación de zapato para mujer con la que alcanzaría un éxito indiscutible por la hechura y los diseños.

 
                      Parte de la plantilla de la antigua fábrica de la familia Bel

 El crecimiento de la empresa llegó de la mano de la innovación y la capacidad de adaptación. La incorporación de un calzado con plantilla ortopédica supuso un punto de inflexión para la fábrica, permitiéndole expandir su mercado por toda España. “Con esa plantilla ortopédica unida al calzado vendió barbaridades de zapatos en todo el país”, destaca Amat. El éxito impulsó la construcción de una moderna nave en la calle Juan de Austria, entonces situada en las afueras de la ciudad, y permitió mantener la actividad incluso durante los difíciles años de la Guerra Civil, integrándose en las estructuras productivas de la época sin interrumpir el empleo de sus trabajadores.

                           

                                Detalle de la sección de almacén previa al envasado

La segunda y tercera generación consolidaron el proyecto bajo la marca Lube, manteniendo una presencia destacada en el mercado nacional y apostando por la modernización de sus instalaciones. Pascual y Martín Bel asumieron el relevo empresarial, mientras que este último dejó también huella en la vida social de Elda. “Martín era un tenista excepcional”, afirma Amat, quien recuerda cómo construyó una de las primeras pistas de tenis de tierra de la ciudad y la puso a disposición de cualquiera que quisiera practicar este deporte. La historia de la familia Bel resume el recorrido de muchas sagas industriales eldenses: inmigración, aprendizaje, emprendimiento, innovación y relevo generacional, valores que han contribuido a convertir a Elda en uno de los grandes referentes históricos del calzado español.

Logotipos de la empresa con la marca LUBE

* Para escuchar el audio de la entrevista copiar y pegar el siguiente enlace en su navegador:

 https://cadenaser.com/comunitat-valenciana/2026/06/16/nuestras-fabricas-martin-bell-tres-generaciones-al-servicio-del-calzado-de-elda-radio-elda/

 

viernes, 21 de noviembre de 2025

Viuda de Manuel Vera Bañón: La histórica fábrica de calzado que marcó el prestigio de Elda

  La fábrica de “los tahúllas”, pionera en innovación y calidad, dejó un legado que todavía se conserva en el Museo del Calzado.



Foto familiar de Manuel Vera Bañón 

La fábrica de “los tahúllas”, fundada por Manuel Vera Bañón a principios del siglo XX, fue una de las últimas en desaparecer en Elda y es recordada por su contribución al prestigio del calzado local. Según José María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, “vamos a hablar hoy de una fábrica que todos conocerán porque la fábrica creo que fue la última en derruirse”.

 Desde sus inicios, la empresa destacó por combinar artesanía con mecanización y por adaptarse a los desafíos de la época, como los cortes de electricidad durante la Guerra Civil.

 Vera Bañón comenzó como aprendiz de zapatero y, gracias a su iniciativa y visión, logró crear un taller que más tarde se convertiría en una fábrica de referencia. Amat recuerda que “tenía un carácter muy especial y una gran personalidad. Le empujaba la iniciativa y siempre estaba pensando en hacer algo más”.


La empresa producía inicialmente zapatos sencillos, pero más tarde triunfó con el zapato de bottier, llegando a fabricar hasta 2.500 pares por semana con un equipo de más de cien trabajadores.

 La historia de los Tahúlla refleja la tradición de esfuerzo y profesionalidad de los empresarios y trabajadores eldenses. Como señala Amat, “en aquella época se montaba un taller en cualquier lado, y con el dinero que se generaba, pues se iba ampliando”. Hoy, parte de la maquinaria de la fábrica se conserva en el Museo del Calzado, como testimonio de una época que sentó las bases del renombre del calzado eldense a nivel nacional e internacional.

lunes, 22 de julio de 2024

 



¿Desde cuándo Elda despuntó en el zapato de mujer de alta gama?

 

Es cierto que la frase “Elda, París y Londres”, tiene su origen en el reconocimiento internacional que en 1902 recibieron los zapatos diseñados y fabricados en nuestra ciudad por la empresa de Romero Utrilles. Pero eso no significaba que en Elda el zapato para mujer fuese el más fabricado, ni siquiera el más valorado en aquellos primeros años.

 

El zapato para mujer

 

La industria de final del siglo XIX y hasta la mitad del siglo XX estaba dedicada, en su mayor parte, a la fabricación en serie de zapatos para todas las edades y calzaduras, desde el zapato de niño, que quizá era predominante en los albores de la actividad zapatera, pasando por zapato para colegial, caballero y señora. Las grandes empresas Vera Hermanos; Rafael Romero Utrilles; Silvestre Hernandez; Eugenio H. Browne; Rodolfo Guarinos; Casto Peláez; Luvi en Petrer y muchos otros, mezclaban las distintas modalidades e incluso las diferentes fabricaciones para atender todas necesidades de la población.

 

Arte y diseño

 

La destreza en el oficio, el arte y el diseño de los muchos trabajadores de la industria del calzado desde sus inicios, fue decantándose a la especialidad del zapato de mujer y, dentro de ese tipo, a especialidades hechas siempre en piel con profusión de adornos, plisados, bordados y otros artísticos trabajos que dieron la fama y el prestigio que Elda y su industria buscaba y encontró.

 

El internacional reconocimiento al zapato de señora llegó antes incluso que la creación de las Ferias del Calzado.

 

A la cabeza del zapato para señora en España

 

Así se reconocía que en abril de 1958 a través de la revista “Elda Creadora” y publicada en mayo de aquel año, evidenciando que el zapato para mujer de alta gama se fabricaba en Elda, alcanzando el 47% del total de la industria del calzado, y ocupaba una gran parte del sector comercial en España para zapato de mujer de alta gama.

 

A Elda, le seguía Elche con un 29% del total; Petrer con un 11%; el 13% restantes se distribuirían entre otras ciudades como Cocentaina, Monóvar o Sax, en lo que respecta a la zona de la provincia de Alicante.

 

La hegemónica situación de la ciudad de Elda

 

Como ciudad más destacada en el conjunto de zonas zapateras, Elda, era con mucho la más admirada por su trabajada fabricación y estaba en condiciones idóneas para liderar cualquier iniciativa a convertir la industria zapatera de la Comunidad Valenciana en un centro exportador que ofreciese, junto con la eficacia de sus especializados obreros, las mayores expectativas de éxito en lo que al zapato de alta moda se refiere.

 

Motivaciones para los eldenses

 

No cabe la menor duda que nuestra industria del calzado debe servir como un claro motivo de orgullo para todos los eldenses, extensivo a los habitantes de la comarca del Medio Vinalopó. Los más jóvenes, aquellos que no han vivido nuestro fulgurante renacer como industria del calzado y los que no han conocido los momentos más álgidos y brillantes de nuestro devenir como ciudad industrial del calzado de calidad, sin apenas parangón en el complejo entramado de la fabricación de calzados en nuestro país, deben conocer y no olvidar que todo aquello se debió a un esfuerzo colectivo en el que hombres y mujeres se sacrificaron por el progreso de nuestra ciudad y, cuando se cuenta con esos avales, cualquier situación por mala que nos parezca puede revertirse, pero hace falta que los empresarios se unan como lo hicieron sus predecesores, y los trabajadores defiendan su arte poniendo los mayores empeños para alcanzar objetivos por inalcanzables que parezcan.    

 

miércoles, 19 de junio de 2024

Ejemplares momentos de la industria del calzado. Elda acaba de vivir las mejores fiestas del mundo, luchemos con la misma tenacidad por nuestro calzado.

 


 

Elda acaba de vivir las mejores fiestas del mundo, luchemos con la misma tenacidad por nuestro calzado.

 

 Mural realizado por la pintora Cándida López, Candy, que recrea la imagen del conjunto ferial en la ciudad de Elda en 1969, e instalado por AMFI en la fachada del parquin junto a la plaza de la FICIA.

 

Es necesario que los jóvenes que hoy trabajan en nuestras industrias sepan, y no olviden, el “efecto llamada” que se produjo tras el nacimiento y consolidación de sus Ferias del Calzado. Hoy quizá no sea esa solamente la solución, pero los caminos para alcanzar el progreso no se abren a los inmovilistas o a los mediocres. Hay muchas fórmulas para seguir creciendo, debemos buscarlas y trabajar por ellas.

 

La ciudad de Elda estaba de moda

 

La industria del calzado en la comarca en la década de los años 50 pasaba por grandes dificultades, no se vislumbraba un horizonte de progreso, pero todo cambió a partir de 1960.

 

Elda se destacaba como ciudad de zapato de calidad, especialmente en mujer de alta gama junto con otras especialidades. Sin embargo, cuando las Ferias del Calzado protagonizaron aquel milagro económico, pasamos a superar a los cítricos en los índices económicos de exportación y eso se vio claramente reflejado en el aumento de población, de los 28.380 habitantes del año 1960, se pasó a los 41.511 habitantes en la década siguiente; 53.181 habitantes en 1980, y 54.350 en 1990, prácticamente similares índices de población alcanzados en la actualidad, 34 años después.

 

Con los datos apuntados podrá el lector hacerse la idea del desarrollo de la ciudad en aquellos años. El Ayuntamiento de Elda planificaba el creciente urbanismo que obligaba la llegada de cientos de personas para trabajar en nuestras empresas, también precisaban vivienda y servicios; restaurantes, cafeterías, comercios de todo tipo y, entre ellos, las mejores marcas del momento. 

 

Elda era moda

 

Y esto no es una frase hecha, la ciudad competía con la apertura de comercios que ofrecían marcas que solamente se podían adquirir en la capital, Elda era la ciudad cosmopolita que tenía “vida”, muchas personas transitaban asiduamente por la población para observar sus escaparates y realizar sus compras en prendas u otros objetos de moda que no podía encontrar en sus lugares de origen. Naturalmente conseguir un local de planta baja en las calles céntricas de la ciudad era una aventura casi imposible.

 

Algunos amigos y familiares que viven alejados de nuestra ciudad nos recuerdan con tristeza que Elda era el ejemplo de una ciudad moderna, venían a nuestro pueblo para disfrutar de su aire de modernidad y el constante movimiento de gente por sus calles y sus comercios.

 

Estímulo a la industria del calzado

 

Y no solo por la creación de FICIA en 1960. Fue también el Centro Promotor de Exportaciones CEPEX, en 1967, que se erigió como uno de los más firmes aliados de la promoción del zapato español para la exportación. Se creó INESCOP, en 1971, para fomentar la calidad y la investigación. Se reforzó con mayor protagonismo la Agrupación de Fabricantes de Calzado, especialmente de Elda y Petrer, para que el sector comarcal tuviese su liderazgo y su voz.

 

El mercado español de exportación creció de 15 millones de pares en 1970 a más de 45 millones en 1980.

 

Después volverían de nuevo tiempos de crisis, pero el sector calzado estaba reforzado por las marcas que ya se consolidaban en los mercados, también por la alta especialización de los trabajadores del sector zapatero en Elda; la calidad se perfilaba como el más importante activo que había que mantener y superar, si ello era posible. Algunas poblaciones zapateras buscaban en Elda a los mejores especialistas, ente ellos a las aparadoras que eran sinónimo de perfeccionistas de un complicado trabajo.

 

Ejemplos para soñar

 

No se trata de volver nostálgicamente la vista atrás, NO, la juventud debe saber que el futuro del sector está en sus manos y quizá los ejemplares momentos del aquel pretérito, deben servir para no entrar en el desánimo o la frustración. Lo repito de nuevo, Elda será mientras la industria del calzado de calidad persista en nuestra ciudad. Está claro que no depende solamente de una firme voluntad, hay que luchar de forma permanente y desde todas las instancias. Si hemos perdido liderazgo empresarial, hay que recuperarlo, si el sector en nuestra comarca precisa de una gerencia específica, hay que crearla, si no tenemos una marca reconocida, hay que reconocerla e inscribirla como otros lo han hecho, si de nuevo hay que echar mano de un ente comercial que expanda las cualidades de nuestro zapato al margen de las ferias mundiales, hay que volverlo a crear, somos conscientes de las dificultades, pero a base de observar los que algunos pueblos en Europa han realizado en circunstancias similares, nos obliga a insistir.

 

Acabamos de pasar las mejores fiestas del mundo, pongamos la misma ilusión, insistencia y capacidad para hacer de nuestra industria del calzado de señora de alta gama, la más admirada y los zapatos fabricados los más buscados del mundo.

sábado, 1 de junio de 2024

EJEMPLARES MOMENTOS DE LA INDUTRIA DEL CALZADO. Sesenta y ocho años de una premonición compartida La Feria del Calzado y las Fiestas de Moros y Cristianos.

 

              Emotivo y esperanzador cartel anunciador de las Ferias del Calzado de Elda

                            

 Como todos los inicios de algún acontecimiento importante el "boca a boca" juega un papel muy importante, pero se precisan otras voluntades que ayuden a fraguar una idea.

 

Oscar Santos había publicado el 22 de diciembre de 1956 una carta en Valle de Elda bajo el título “¿Elda capital del calzado?”  por la que, con una postura muy realista, llamaba a la movilización en favor de una Feria del Calzado en Elda que nos sacase de un estado de conformismo ante las sucesivas crisis del calzado.

 

Fueron cientos de personas y varias instituciones del sector zapatero las que se sumaron a aquellas primeras palabras salidas de la pluma de Santos que ilusionarían a los eldenses de aquellos años. La idea estaba sembrada en “tierra fértil” y el empuje emprendedor de los trabajadores de la ciudad de Elda y de Petrer, se pusieron manos a la obra para que la ilusión se transformase en realidad.

 

Una eldense insigne y reconocida poeta local, Carola Gonzálvez, movida también por un sentimiento de amor a su pueblo y con el deseo de ver a Elda dentro del círculo de progreso que pudiese generar un Certamen Ferial, se unió a la idea de Santos y lanzó su peculiar fantasía.

 

Fantástica Feria del Calzado y los Moros y Cristianos

 

         


                      Cartel anunciador de la Fiestas de Moros y Cristianos de 1958


El día 4 de mayo de 1957, también en este semanario, un original artículo titulado "Feria de Muestras del Calzado en Elda, 1958", narraba de la mano de Carola lo que pasó en la ciudad cuando se "celebró" aquella fantasiosa exposición, la primera Feria de Calzado en Elda, que la recordada poetisa la hacía coincidir en su imaginación con las bulliciosas fiestas de Moros y Cristanos.

 

 “Los fabricantes se aprestaban a reservar los stands y la ciudad presentaba un aspecto inusitadamente animado. Se había hecho coincidir la Feria con los típicos festejos de Moros y Cristianos.... ", el escrito continuaba.... "Atraídos por los festejos y la novedad de la Feria, hubo tal afluencia de público, que apenas se podía transitar por las calles.
Los stands, resplandecientes de luces, rivalizaban en el decorado para la presentación de las muestras. El proyecto hecho realidad, fue un éxito, y en los años que siguieron, la Feria de Muestras del Calzado, en Elda, ha logrado ser famosa, atrayendo la atención no solo de los españoles, sino de los numerosos turistas que
visitan nuestro país "
.

 

Era toda una premonición, Carola Gonzálvez, asumiendo el lanzamiento hecho por Oscar Santos, dando vida con su crónica a una Feria que se celebraba en el año 1958, cuando todavía estábamos en el mes de Mayo del año l957; como diría un artículo publicado en "Valle de Elda" y firmado por el seudónimo “Violeta” el día 15 de Junio de 1957... "Esta magnífica idea, solamente lanzada con el impulso que da el amor hacia la patria chica, ha hecho que muchos de nosotros nos enzarzáramos en discusiones sobre la posibilidad de llevar a cabo tal empresa. No obstante, en la mente y en el corazón de todos, al ver surgir esta idea como penacho de humo negro en el horizonte, hemos pensado que algo así llevábamos escondido en las profundidades del pensamiento, y a la mayoría nos causó la misma impresión que causaría en su tiempo el hecho del huevo de Colón”.

José María Amat Amer

sábado, 18 de mayo de 2024

Ejemplares momentos de la industria del calzado. Primera llamada a la creación de una Feria del Calzado en Elda

 

Primera llamada a la creación de una Feria del Calzado en Elda

 
    Un cartel anunciador de una muestra de indumentaria para mujeres y hombres en 1930

 En 1935 se echaba la vista atrás para contemplar la industria del calzado con la perspectiva que dan los años transcurridos, casi un siglo de rodaje, desde aquellos primeros zapateros de 1840, como primera referencia a la fabricación en serie de calzado en la población de Elda.

 Poner en marcha una fábrica de calzados y lograr mantenerla no era tarea fácil, aquellos zapateros de antaño sacrificaban sus talentos con su trabajo, continuando un camino de superación, ellos formaban parte de ese engranaje que nos hizo caminar por sendas de progreso.

 También aquellos obreros demandaban sus derechos acudiendo en algunas ocasiones a la huelga en las fábricas.  La primera de ellas fue en 1930 cuando las aparadoras iniciaron con la llamada “huelga del hilo” en Elda, una forma de reivindicar sus derechos paralizando prácticamente todo el sector zapatero, logrando la solidaridad de otros trabajadores y de otras poblaciones zapateras, reivindicaciones de aquellas trabajadoras en demanda de que se abonasen el importe del hilo y la aguja que, hasta entonces, debían aportarlo las propias aparadoras.

 Los problemas de una industria hegemónica en la ciudad

 Las estrategias para conseguir pedidos a veces fracasaban y a tiempos de bonanza le seguían otros momentos de profundas crisis por falta de trabajo en las fábricas.

 La industria zapatera ya era mayor de edad para asumir todos los pormenores e incidencias de cualquier sector económico en España. Elda ya tenía independencia económica y personalidad propia. La comarca se había emancipado de aquellos años de miseria en que la escasa población debía lidiarse con la agricultura y con unos núcleos industriales aislados y dispersos. Ahora, en la primera parte del siglo XX, los problemas eran otros, por una parte, había que mantener el nivel de ocupación de los miles de personas que habían emigrado de sus primigenios lugares de origen para encontrar en Elda trabajo y progreso; por otro lado, era necesario afrontar los retos de una ciudad moderna, sus infraestructuras comerciales e industriales y los problemas laborales y sociales.

 A periodos de trabajo constante, le sucedían otros de paros intermitentes, esa era la realidad de una población que no paraba de recibir personas de muchos lugares por el efecto llamada de otros paisanos que llegaron antes. Los esfuerzos de los empresarios para buscar pedidos de un mercado nacional ya saturado encontraban las dificultades de siempre: gran diversificación de modelajes por pedidos que agobiaban los procesos de producción, trabajadores en paro con periodos que cada temporada se alargaban más, dificultad para acceder a los mercados europeos y, lo más difícil, llegar y convencer a los mercados americanos.

  
                                            Revistas especializadas presentan catálogos en Europa 1930

 

La ilusión de los primeros tiempos se había transformado en una preocupación permanente, Elda no podía ni debía echar marcha atrás y la solución pasaba por vender más zapatos y ampliar las miras económicas de esta singular industria.

 Una Feria del Calzado en España

 La primera referencia pública a la necesidad de una Feria de Muestras de Calzados nos la lanza Martín de Gales, probablemente un seudónimo, en la revista eldense "Albor" en septiembre de 1935, un artículo titulado "Lo que falta en nuestra ciudad", en dicho comentario el autor aborda la preocupación por el posible desplazamiento de la población industrial desde Elda a otras ciudades o pueblos limítrofes en busca de trabajo por los paros intermitentes de la actividad zapatera. Un problema que ya se dejó sentir en aquellos lejanos años y que preocupaba a los eldenses de la época.

 

Los años se sucedían y no era posible ampliar la oferta sin que hubiese la expectativa de una clara demanda. Con un comercio español abrumado por la cantidad de “maulas” arrinconadas en las tiendas, zapatos de alta calidad convertidos en saldos por falta de clientes, esa preocupación hizo saltar una chispa que no prosperó en aquel momento, “Una Feria anual de muestras de nuestros productos industriales”.

 

Elda y la industria del calzado en España tendrían que esperar 25 años más para que la idea prosperase y fructificase con otros protagonistas. 

José María Amat Amer

jueves, 27 de agosto de 2020

Elda deja escapar la feria del calzado online

 



Imagen de la feria del calzado de Caravaca de la Cruz.

Elda deja perder una nueva oportunidad con la que destacar y recuperar el prestigio zapatero de antaño. Eso cree el fundador del Museo del Calzado, José María Amat, quien propuso hace dos meses que Elda organizase la primera feria virtual internacional del calzado por la imposibilidad de hacer una presencial a causa de la pandemia de COVID-19. Ni los empresarios del sector ni ningún político ha mostrado interés en esta propuesta, que en cambio, ha secundado de forma pionera la localidad murciana de Caravaca de la Cruz. 

En su blog en este periódico digital, José María Amat propuso criterios y ventajas de esta iniciativa que no han parecido interesar a empresarios ni a políticos, pues ni se ha valorado esta opción. Por contra, esta idea la ha impulsado la ciudad murciana de Caravaca de la Cruz con su “Primera Feria Europea del Calzado”. Poco después, la Feria del Calzado Efica anunció que su edición sería virtual e internacional. "Estas son las primeras de muchas iniciativas virtuales y a Elda no parece interesarle esta buena iniciativa", señala Amat. 

“Propuse la idea porque la única forma de avanzar hoy en día es de forma virtual, la presencial no tendrá buena acogida por el miedo al contagio, lo  que hará que haya pocas ventas”, indica el exdirector del Museo del Calzado. “Me sorprende que el artículo tuviera repercusión fuera de la ciudad y no en Elda”, continúa.

Amat explica que “Elda ha perdido la fuerza mediática por lanzar la primera feria, pero creo que estamos a tiempo, todavía sería factible. El objetivo es ayudar a los nuevos empresarios, a los emprendedores, pues las empresas grandes ya tienen su nombre”.

Para este amante del calzado “es el Ayuntamiento el que ha de recoger la idea, pues no hay ninguna asociación empresarial que aglutine a los empresarios del calzado de Elda y Petrer. Tienen que contar no solo con las diez empresas punteras sino también con las otras 300, estamos a tiempo de enmendar este error, de apostar por el calzado eldense, pues impulsaría la ciudad y su economía”. Pese a este mensaje, José María Amat teme que sus propuestas caigan en saco roto porque “la inmovilidad para ayudar a las empresas viene de largo”, concluye. 

Otra oportunidad perdida

 

Los dos últimos trabajos publicados en este blog alertaban sobre la imposibilidad de realizar una Feria del Calzado presencial, no solo en España, sino en el resto del mundo. El 22 de abril con el titular "A modo de reflexión: ¿Cómo serán las Ferias del Calzado tras la pandemia?" ya se advertía de los problemas que conllevaría poder asistir a ferias presenciales de forma multitudinaria; más adelante con el título "Elda organiza la primera Feria Virtual Internacional de Calzado" publicado el 23 de mayo volvíamos a insistir en lo mismo, pero esta vez, aplicando criterios realistas y aportando una serie de posibles ventajas para que Elda fuese la primera en dar el golpe de efecto y crease una Feria Virtual de Calzado.

Ni esperábamos entonces, ni esperamos ahora, una reacción de los sectores zapateros de Elda para poner en marcha estas iniciativas, sencillamente porque han sido muchas las propuestas que se han lanzado desde estas páginas de Valle de Elda y absolutamente ninguna ha tenido el menor eco.

El sector zapatero de la industria del calzado comarcal está desaparecido y las propuestas caen en saco roto, no parece importar a nadie que Elda y comarca recupere su voz, ponga su reloj en hora y actúe como lo hacen otras comarcas zapateras dentro de nuestro país. Hemos sido testigos hace un par de días que en la vecina ciudad murciana de Caravaca de la Cruz, su Ayuntamiento y algunos industriales de calzado ponían en marcha lo que llamaron "La primera Feria Europea del Calzado", un titular que en sí ya es mucho. Hoy mismo la Feria del Calzado EFICA en Argentina, una de las mayores de Hispanoamérica, crea una Feria virtual Internacional de Calzado, y si las cosas no se aclaran, como desgraciadamente parece con respecto a la COVID-19, pronto leeremos como otras ciudades de Europa y América ponen en marcha lo único que cabe hacer, Ferias Virtuales para tratar de canalizar sus ofertas y lanzar sus colecciones. Pero eso aquí parece no entenderlo nadie.

Leíamos en titulares hace unos días la enorme preocupación que genera el cierre de algunas sucursales bancarias en determinados barrios, pero ¿acaso no es más importante que nos preocupemos por el cierre de nuestras fábricas? ¿Por qué no se dedican esfuerzos a esto mucho más que a lo otro, que será una consecuencia de lo primero?

No estamos haciendo bien las cosas, y lo digo con amargura y pesar porque esta industria es de todos los que trabajan en ella, los que viven en los pueblos zapateros y soportan situaciones difíciles sintiéndose impotentes ante tanta pasividad.

Es necesario y urgente reunir a los empresarios de calzado y afines, a todos, proponerles medidas que alienten la creación de estrategias que generen trabajo, empleo y riqueza y para ello hay que escuchar a todo el mundo. No es de recibo excusarse con frases como "ante el problema del calzado deben ser los fabricantes los que lo decidan" porque aplicando esa misma norma habría que decir ante la preocupación por el cierre de sucursales bancarias "los problemas financieros deben ser los bancos los que lo decidan", sin embargo se discrimina en función de proclamas electoralistas o de otro tipo. Seamos capaces de aglutinar iniciativas y aunar intereses ante lo que se avecina.

Al final, todo esto supone propuestas sin destino, que quedan en la mesa de la nada, pero siempre nos asiste la razón de los hechos denunciados y las hemerotecas que nos lo recuerdan.

"Elda organiza la primera Feria Virtual Internacional de Calzado" (Una propuesta en la imaginación)

 

Este es el titular que muchos desearíamos leer en los medios de comunicación. Así de sencillo.

Cuando las circunstancias adversas hacen peligrar los resortes económicos de nuestra principal industria. Cuando la continuidad de las Ferias del Calzado en el mundo están en momentos de incertidumbre. Cuando las expectativas de negocio sufren por la terrible pandemia que vivimos, es momento de nuevo de poner en juego la imaginación y apostar por dar un golpe de mano para buscar nuevas formas que mantengan la credibilidad del calzado español y sigan los avances en la necesaria relación del consumidor con la industria de fabricación de calzados y componentes.

No dudo que el virus que está afectando a todas las naciones del mundo y naturalmente a las economías respectivas, acabará tarde o temprano propiciando un nuevo clima de confianza. Pero hasta que no se disponga de una vacuna efectiva 100% me da la impresión de que nuestra situación de confinamiento voluntario para muchas actividades creará una barrera en muchas de ellas. Cuando los tiempos se normalicen nada será igual, al menos en lo que respecta a las relaciones comerciales en la industria del calzado.

Las presentaciones online se multiplicarán y las exposiciones presenciales se minimizarán, al menos a corto plazo.

No es descabellado que la ciudad que tuvo las ideas hace 60 años, sea de nuevo la que capitalice una nueva forma de relación comercial entre las firmas comerciales y pequeños comerciantes, con la industria del calzado de fabricación y en especial con nuestra industria zapatera nacional.

Propongo que sea de nuevo Elda la que lance una Feria Internacional con todos los medios de difusión a su alcance, para ofrecer los muestrarios de temporada desde un mismo portal, con indicación de las marcas (quienes las tengan) y las características esenciales de cada línea de diseño: tipo de piel, coloridos, componentes y disponibilidad para fabricar en tiempo récord las posibles ventas.

Se trataría de una Feria en la red, con los componentes necesarios como si de una Feria física se tratara: estands, pabellones, guía de expositores, catálogo, centro de compradores y cuantas otras actividades se puedan añadir a las expuestas.

Algunas ventajas:

Posibilidad de ofrecer nuestros productos de temporada mostrando los diseños y sus características, dirección web de la empresa expositora y todos aquellos matices que se deseen añadir, avalado por la seriedad y responsabilidad de quienes pueden dar confianza.

Poder mediático de la iniciativa en favor de nuestra ciudad, en primer término, pero también en beneficio del zapato español.

Mínimos costes de preparación (web, promoción en medios...) dando una buena oportunidad a los emprendedores para que muestren sus diseños con posibilidades de entrevistas y contactos.

Para Elda en particular una nueva muestra de su creatividad en ideas y un aporte a su prestigio como ciudad y como industria.

Quizás este escrito, en el blog Calzado, pueda armonizar los esfuerzos de nuestros poderes públicos, instituciones sectoriales y empresas. De tomarlas en consideración de forma inmediata crearía un efecto multiplicador muy importante y nos adelantaríamos a cualquier iniciativa similar en otras partes del mundo. ¡Nada perdemos!

A modo de reflexión: ¿Cómo serán las Ferias del Calzado tras la pandemia?

 

El Covid-19 marcará un antes y un después en la actividad económica de la industria del calzado en general.

Sin entrar en las estrategias que tendrá que poner en marcha el sector zapatero para recuperar el ritmo normal de trabajo, hay un factor muy importante que necesariamente tiene que cambiar, me refiero a las actuales Ferias del Calzado.

No imaginábamos el alcance de esta pandemia y la sorpresiva realidad que ha cambiado el panorama mundial en casi todas las facetas de la actividad cotidiana. Lo cierto es que estamos en una situación totalmente diferente que necesitará soluciones también novedosas y creativas. Si las Ferias del Calzado en España ya no funcionaban y se estaban reubicando sus emplazamientos, ahora lo dicho hasta aquí tampoco aporta una solución a corto plazo y requerirá nuevas estrategias.

A lo largo de los últimos años hemos venido demandando una especialización y descentralización en la forma de exponer las colecciones de zapatos. Sin esperar la que se nos venía encima, estábamos convencidos de que una descentralización de Ferias de Calzado que tuviese como nexo común reunir en un mismo espacio los tipos de colecciones que tuviesen características similares, era una fórmula creativa, pero esta nueva situación nos obligará a ser más precisos.

Las Ferias de Calzado multitudinarias darán paso a ferias más concretas dentro de una especialización, con menor cantidad de visitantes y solamente dirigidas a aquellos compradores que realmente estén interesados por este tipo de producto.

Pasará años hasta que podamos olvidar los momentos actuales, también tras estos confinamientos la presencia masiva de personas será un factor que requerirá tiempo y confianza de que todo ha pasado. Mientras esto ocurre, los zapatos deben seguir su camino y no puede haber producción sin ventas, y éstas no son posibles sin mostrar el contenido de las colecciones de cada temporada y contactos con clientes.

El posicionamiento definitivo de la digitalización en las presentaciones y en las ventas será otro de los factores a tener muy en cuenta. La unidad en el tratamiento de la información será otro factor decisivo. Si hasta ahora eran convenientes, a partir de estos momentos, será necesario para actuar con la flexibilidad que requiere el mercado y con la rapidez que necesita el industrial zapatero.

Confiar en nuestro sector de fabricación de calzados es vital en estos momentos, esta situación puede significar un revulsivo para entrar en una forma de actuar diferente de la que podamos salir reforzados.

La comarca del Medio Vinalopó, por la importancia de calidad industrial de los zapatos que fabrica y por su trayectoria histórica, debería tener un importante papel en el nuevo tiempo que se abrirá tras este colapso transitorio.