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domingo, 30 de junio de 2024

La Industria del Calzado y Afines y la Inteligencia Artificial (I.A.)

 


El futuro de la industria del calzado en España, y en especial en la Comunidad Valenciana, son alguna de nuestras mayores preocupaciones.

 

El descubrimiento de la I.A.

 

Hace escasamente un par de años estábamos en mantilla de los muchos resultados y avances que podríamos obtener con el empleo de la I.A.

 

Me convertí en un alumno de esa novísima tecnología, en la que había pocos maestros y casi todos éramos alumnos ávidos de información. Cuando comprendí de lo que se trataba y los infinitos campos de aplicación, me hice yo mismo la pregunta ¿Cómo la IA podría marcarnos un camino para mantener el protagonismo del zapato español ?

 

La respuesta es contundente

 

Con algunos parámetros sobre la historia industrial de las principales ciudades de la Comunidad Valenciana: Elche, Elda, Petrer, Villena, Vall dÚxó, y en otros importantes y ejemplares centros productivos como: Valverde del Camino, Arnedo, Baleares, Almansa, Fuensalida, entre muchos otros, la I.A. nos puede dar respuestas que nos ayudan a aplicar soluciones:

 

La industria de la fabricación de calzados en España que alcanzó en 2023 más de tres mil millones de euros en exportación y que supera los 60 mil empleos directos y muchos otros inducidos, además de una actividad opaca que genera ingresos en algunas familias pero que supone un mal endémico de este sector y se ve sometida a fuertes presiones.

Los principales problemas con los que se enfrenta el sector zapatero son: los elevados costes de producción; las fuertes competencias de otros países, además de las propias dentro del territorio nacional; los cambios en el hábito de uso del calzado, proliferando cada día con mayor intensidad el uso del zapato informal, sport o incluso la alpargata calzada como prenda de vestir.

 

¿Cómo puede la I.A. ayudar a la industria del calzado nacional?

 

A lo largo de mi larga vida trabajado alrededor de la industria del calzado, tanto como técnico como en la dedicación a la enseñanza, he podido enlazar una retahíla de posibles soluciones, a medio y a largo plazo, que ahora la I.A. me refrenda.

 

Aunque solamente sea a nivel argumentario, merecería la pena centrarnos en los “remedios” que la Inteligencia Artificial nos propone, quizá al lector les parezca obvio, pero no lo es tanto cuando se trata de un conjunto de acciones que deben encaminar a sustentar y aumentar nuestro nivel de competencia, y con ello, la riqueza y el empleo de uno de los sectores pilares de la economía nacional. 

 

Fortalecer la formación y capacitación:


* Elaborar programas técnicos y especializados en el diseño, producción y comercialización de calzado de alta gama.


* Fomentar la investigación en nuevas tecnologías, materiales y procesos de producción para el calzado de alta gama.


* Facilitar el intercambio de conocimientos y experiencias entre empresas, instituciones educativas y centros de investigación.


Mejorar la competitividad empresarial. El apoyo a las PYMES:


* Conceder asistencia técnica, financiera y administrativa a las pequeñas y medianas empresas del sector para que puedan innovar y aumentar su productividad.


* Ayudar a las empresas a acceder a nuevos mercados internacionales a través de ferias, misiones comerciales y otras iniciativas.


* Incentivar la colaboración entre empresas para desarrollar proyectos conjuntos, compartir recursos y optimizar la cadena de valor.


Reforzar la imagen de marca:


* Promocionar el calzado de España: Difundir la calidad, el diseño y la tradición del calzado a nivel nacional e internacional.


* Desarrollar una marca distintiva que agrupe y represente a los fabricantes de calzado de determinadas gamas y zonas zapateras.


* Participar en ferias y eventos internacionales de moda para dar a conocer el calzado español a compradores y consumidores potenciales. Con una fuerte apuesta por la imagen de España-Calidad, reactivando e impulsando las propias ferias de calzado en España.


Aprovechar las nuevas tecnologías:


* Crear plataformas colectivas de comercio electrónico para facilitar la venta de calzado de alta gama a clientes en todo el mundo, con la singularidad de cada zona geográfica.


* Utilizar de forma profesional las redes sociales, el marketing de contenidos y otras herramientas digitales para promocionar el calzado y llegar a nuevos públicos.


*  Incorporar nuevas tecnologías en los procesos de producción para mejorar la eficiencia, la calidad y la sostenibilidad.


Fomentar la sostenibilidad:


* Apostar por las prácticas de producción y gestión ambientalmente en la industria del calzado.


* Incorporar materiales ecológicos y biodegradables en la fabricación de calzado.


* Educar a los consumidores sobre el valor del calzado de alta gama sostenible, confortable y duradero.


La puesta en marcha de estas medidas puede contribuir significativamente a aumentar la fabricación de calzado de alta gama, consolidando la posición de la industria del calzado español como un referente internacional en este sector.

José María Amat Amer

sábado, 23 de noviembre de 2019

Elda y el calzado en la antigua Estación de Autobuses de Alicante

La antigua estación de autobuses de la calle Portugal en Alicante, es un lugar que todos los eldenses hemos visitado cientos de veces en el pasado, sin embargo con el traslado en septiembre de 2011 a las nuevas instalaciones en la zona portuaria de la capital, abandonamos aquellas visitas frecuentes y el lugar se convirtió en una zona destinada al esparcimiento, con jardines y plaza remodeladas, y lo que era la edificación de la estación se convirtió en sede de eventos relacionados con la cultura especialmente.
En esa nave del antiguo lugar de salida y entrada de autobuses de diferentes líneas, hay dos pinturas murales realizadas al temple por Gastón Castelló, de 9 x 8,35 metros, en el año 1949 y restauradas por el mismo autor en 1970. En una de ellas figura representa a la provincia de Alicante con sus pueblos y su red de carreteras, y escenas de las diferentes actividades industriales, agrícolas y artesanales, y en el otro un plano aéreo de la ciudad que resalta los lugares y monumentos más emblemáticos. Todo ello tal como lo concibió el autor en aquel año de 1949.
 
El cambio producido desde aquellos tiempos ha sido enorme. Pero si circunscribimos lo que afecta a nuestra población, observamos que a Elda se le atribuye la importancia y preferencia del dominio en la fabricación de calzado, y efectivamente en aquellos años Elda vibraba frente a cualquier otra población por su importante industria y su bien cuidado zapato, incluso teniendo en cuenta que en aquel tiempo la ciudad está marcada como una población de menor importancia frente a Novelda o Monóvar que era la sede judicial de la comarca.
 
Si el visitante, especialmente los más jóvenes, pasan por esa nave, contemplarán la obra de un gran artista y sentirán la misma satisfacción que sintieron sus padres cuando llegaban o partían de esa estación rumbo a nuestro pueblo, al contemplar a unos zapateros representando la industria provincial del calzado.

lunes, 11 de noviembre de 2019

Visitando los Museos. Museo del Calzado de San Juan de Madeira en Portugal


Una de mis últimas visitas para percatarme de la realidad de los museos del calzado en Europa, ha sido a San Juan de Madeira, en la zona norte de Portugal, cerca de Oporto, con una superficie muy pequeña de término municipal, apenas ocho kilómetros cuadrados, y una población que no alcanza los 22 mil habitantes.
En esa ciudad, centro industrial del calzado portugués, quedé gratamente sorprendido y asombrado de comprobar que todo lo que deseamos para España y el Museo del Calzado de Elda, en esa población se realiza con acierto.
Museos en lugares emblemáticos
Empecemos por decir que en ese pequeño pueblo hay hasta tres museos: el de calzado, otro de sombreros que rememora la industria del pasado y un tercero de arte contemporáneo. Todos disfrutan de áreas y espacios diferentes en edificios diferenciados y acordes con sus características. El de sombreros en el edificio de lo que fue una gran industria sombrerera de tres plantas, acondicionado con modernos entramados de madera y acero que no desdicen la belleza de las instalaciones y proceso productivo; el museo de arte contemporáneo está instalado en lo que fueron naves industriales cerradas, con amplísimas superficies y una exposición de obras de artistas portugueses y extranjeros.
El Museo destinado al calzado
El edificio destinado a Museo del Calzado es de nueva planta dedicado íntegramente a ese uso, con oficinas, almacenes  y un conjunto de salas que me dejaron atónito. La inversión realizada en este museo es enorme y fue el Ayuntamiento de la localidad el que realizó semejante  desembolso. Pero el mantenimiento es de una fuerza creativa increíble: los paneles programados con información, el servicio de atención al visitante, el conjunto de vitrinas y expositores de diseño  y en relación a su entorno.
La historia del calzado; la historia de la industria de la ciudad; la mecanización de las fábricas; el arte en el calzado y las marcas: la historia de las industrias más representativas de antaño; las marcas de calzado actuales y los diseñadores. Esto y mucho más puede encontrar el estudioso o el visitante de este tipo de museos.
           
Sin embargo lo más impactante para mí fue la proyección de la ciudad desde el diseño y las marcas.
La industria actual, el diseño y las marcas
 
Mención aparte merece el capítulo de promoción de las marcas y el diseño portugués. Cada uno de los diseñadores y  marcas de mayor prestigio y calidad, disponen de una vitrina individualizada donde se exhibe un zapato con el historial correspondiente. Acompañando a este ilustrativo reclamo, se presenta en un panel electrónico un índice alfabético donde el visitante se introduce en la marca o empresa y sigue las líneas de producción, de calidad y de diseño. Una forma de promoción magnífica que dirige al posible comprador, con una pincelada de información, al producto que pudiera interesar.
El Museo del Calzado portugués recrea con orgullo el pasado del sector, pero sobre todo el presente y futuro. En un edificio amplio y con posibilidades de ampliaciones sucesivas para poder unir otras muestras de complementos, e incluso vestidos de época con calzados al uso. Sencillamente sobresaliente.

sábado, 2 de febrero de 2019

Monumento al zapatero en la ciudad de Almansa


                                     
         
La actividad zapatera en Almansa data de mediados del siglo XIX, ya que hasta ese momento solamente había en la población alguna tenería y zapateros a medida o remendones. Al igual que sucedió en Elda y otras ciudades, se fueron desarrollando talleres familiares y artesanales para autoconsumo local o para la venta en mercadillos de poblaciones próximas. De ahí se pasaría a la creación de grandes y medianas fábricas que daban acogida a los trabajadores que iban abandonando el campo para incorporarse a esa recién creada industria. Como paso en otras poblaciones, la línea férrea entre Madrid, Valencia y Alicante, desarrolló el comercio y disparó las ventas de calzado creando más fábricas hasta convertirse en una importante ciudad zapatera. 
la familia Coloma fue fundamental, siendo Antonio Coloma Gil que, en 1815, era ya artesano zapatero y más adelante desarrollaría una de las industrias más impresionantes de España. Pero Almansa además se especializó en un zapato elegante para hombre, un prestigio que hoy todavía permanece.
El Ayuntamiento de Almansa encargó la construcción de una escultura,  que fue inaugurada en 1986, al escultor andaluz José Noja. Se trata de una estatua de bronce en la que se ve a un viejo zapatero montando un zapato. Está situada en una de las entradas a la primera fase del Polígono Industrial "El Mugrón".

viernes, 29 de junio de 2018

Por primera vez Estados Unidos de América rindió tributo al calzado eldense

 
La prestigiosa revista "Footwear News"  FN,  la primera en información mundial de noticias sobre calzado que ofrecía y ofrece lo más destacado en el sector zapatero, con análisis de todos los mercados y que tiene una cobertura internacional, dirigida por un equipo de periodistas especializados en el calzado; en el año 1964 dedicó una amplia información a los acontecimientos que se estaban produciendo en Elda. En su reportaje hablaba de las empresas de la comarca que estaban poniendo una "pica en Flandes", en este caso se trataba de una punta de flecha que apuntaba a nuestro país y a nuestra ciudad como uno de los lugares más importantes del diseño y la industria del calzado mundial.
En sus páginas incluía un reportaje de zapatos con indicación de los empresarios que los realizaban: José Peñataro (Calzados Kelly); Rafael Sirvent Cantó; Oscar Santos González; Sanchíz Navarro (Calzados Casildo); Pedro García Amat: José Martínez Miró (Calzados Pilar); Felipe Peñataro Sanchís (Calzados Vite) y Calzados Proa S.L.. pero los nombrados no eran más que unos pocos de los muchos presentes en los certámenes y que mostraban una indudable calidad que hablaban por sí mismos de la enorme profesionalidad que había en la ciudad. Los adjetivos para ensalzar nuestra actividad zapatera se desprendía en cada frase de ese amplio reportaje. El propio titular de ese número  no podía ser más espectacular:
¡Olé! ¿Olé! La palabra de España es elegancia.

viernes, 15 de julio de 2016

La apasionante historia del calzado. Egipto (segunda parte)


Detalle de la procesión funeraria en la tumba de Ramose.
En el antiguo Egipto el calzado fue símbolo de autoridad y riqueza. Los faraones y la familia real usaban sandalias enriquecidas con todo tipo de joyas, sin escatimar el oro tanto en el empeine como incluso en la suela, con grabados de escenas de guerra y conquista, para que al pisar el faraón lo hiciese sobre sus enemigos. En la corte se empleaban calzados para diferentes ocasiones y en base a ello, tanto la sencillez, como la riqueza del calzado estaba también en consonancia con el momento.
Hay que destacar la figura de un personaje del antiguo Egipto que recibía el nombre del portasandalias. En el Museo del Cairo se encuentra un grabado en piedra que representa a este personaje con un par de sandalias atado a su mano izquierda y la derecha lleva un cántaro de agua; debía ser un miembro de la familia real. En los jeroglíficos se define al portasandalias como el guardián de las sandalias del rey.

Portasandalias. Paleta de Narmer. Detalle. Hierakómpolis. Aprox. -3100. Museo Egipcio del Cairo.
En las tumbas de nobles de mayor rango que rodeaban a los faraones por sus méritos, se reproducían pinturas o grabados de escenas de la vida del difunto o de los actos ceremoniales que se llevaban a cabo. En los muros del visir de Amenhotep III, Ramose, se representa una procesión que conducía el cuerpo del difunto a la tumba, acompañado de plañideras y de un rico ajuar. Entre los utensilios que acompañarían al visir al Más Allá, figura iniciando el desfile, un porteador que lleva dos cajas con ushebtis (figurillas funerarias) y pendientes del soporte, las sandalias del difunto.
En la iconografía el testimonio más antiguo conocido de personajes calzando sandalias lo tenemos en la estatua sedente del Príncipe Ahmosis (dinastía XVII); también en la pintura en la estatua de la dama Senté en la tumba de Antefoker (Visir de Sesostris I, en la dinastía XII), pero excepcionalmente se muestra en la V dinastía a un joven calzando una sandalia. En determinados ataúdes de madera aparecen pinturas de sandalias pertenecientes a la XI dinastía. En papiros hallados en las excavaciones en el Valle de los Reyes,  se observan como algunos trabajadores calzaban sandalias de junco que proveía el estado y para ocasiones especiales se confeccionaban en lino.

Sandalia egipcia con la punta hacia el empeine
En el estipendio que recibía el obrero se encontraba además del aceite, ungüentos o perfumes, un par de sandalias y Ramses II proclamaba: “Para vosotros he llenado los depósitos con toda clase de cosas: pan, carne, pasteles, sandalias..... y que en todo tiempo dispongáis de buen calzado".

Sandalias funerarias de oro femeninas. Largo 25,5 cm. Tebas, Tumba de las Princesas. Dinastía XVIII. Metropolitan Museum of Art.
Uno de los calzados más importantes descubierto en su tumba, fue unas sandalias pertenecientes al rey Sethi II hacia el año 1.190 a.C., este rey  tuvo un hijo heredero del trono llamado Siptha que murió prematuramente y su madre la reina Tuseret le hizo construir una tumba en el Valle de los Reyes, numerada con el 56 y que fue saqueada en la antigüedad, pero en los restos se hallaron unas sandalias de plata de 13 cm de largo por 4,8 cm de largo. También son dignas de destacar las sandalias funerarias de oro pertenecientes a Psusennes I en 1-036 a 939 a.C.  que están grabadas con motivos florales, miden 23,5 cm. y se empleada solamente para ceremonias en las que intervenía el faraón.

Sandalias de Psusennes I.
Las sandalias de Shenshonq II de la dinastía XXII, hacia el año –890, eran de oro y medían 29 cm., se conservan en el Museo del Cairo. Pero uno de los reyes que mas cantidad de sandalias dejó para nuestros días fue Tutankamon, que aparecieron en su tumba en un estado de conservación casi perfecto, las había de junco, papiro, plata, oro, cuero y otros materiales nobles y preciosos, todas con incrustaciones de piedras y metales preciosos, la mayoría se encuentran en El Cairo; también en el Museo de Berlín hay una gran cantidad de sandalias realizadas en los más diversos materiales y formas.
Los calzados egipcios estaban hechos por expertos zapateros que realizaban tanto zapatos de oro y plata, como otros más sencillos pero con una gran perfección en trazo y línea. En los restos del ajuar encontrado en la tumba de la "Gran Esposa" de Ramses II Nefertari, que murió en el año 1255 a.C., se encontraron unas sandalias que pertenecieron a la reina y que estaban hechas con gran profesionalidad empleando fibras de hoja de palma y papiro.

Sandalias que pertenecieron a la esposa de Ramses II, la soberana Nefertari.
 
* Publicado en semanario Valle de Elda. José María Amat Amer. Fundador del Museo del Calzado de Elda.

domingo, 4 de octubre de 2015

El zapatero de silla y el aprendiz. Embrión de nuestra industria.

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Alejandro Pérez trabajando en su obra de "el zapatero y el aprendiz". Año 1997
Hubo un tiempo en que nuestros antiguos talleres artesanos eran lo más parecido a una pequeña reunión familiar. Allí sentados frente a frente estaban el zapatero y el aprendiz. Dos personajes inmortalizados por los artistas que han plasmado esa vieja estampa en sus lienzos. Una escena que también esculpió el eldense Alejandro Pérez Verdú y que se colocó para ser recordada en uno de los rincones de la plaza del zapatero.
El zapatero de silla era el artista que convertiría ese conjunto de piezas que forman las partes del calzado en un zapato de perfecta realización y primorosa belleza una vez acabado. El aprendiz, siempre atento, auxiliaría al zapatero en los trabajos para que la faena del maestro fuese más rápida y eficaz; al mismo tiempo, iría conociendo las técnicas empleadas y practicando para llegar a la necesaria pericia que le permitirá, con el tiempo, llegar él mismo a ser un maestro zapatero.
Cuando los talleres se fueron haciendo más grandes y las fábricas se llenaron de carros de madera para soportar las partidas de zapatos en proceso de fabricación, entre aquellos carros, casi pasando desapercibidos, estaban el zapatero y el aprendiz para llevar a feliz término su tarea. 
El zapatero se convertiría en aquella embrionaria industria de fabricación de calzados, en un "empresario" con el dominio absoluto de los pasos que iba dando su aprendiz. Él disponía de la tarea, la entregaba y la cobraba, y de los salarios percibidos pagaría a su aprendiz. Ese zapatero "mandaría" sobre su trabajo y la obligación solo le llevaba a entregar en la fecha o día convenido la tarea a la que se había comprometido. Por lo tanto la fábrica se convertía en un lugar de trabajo al que acudía con libertad de horario. No era extraño que esos zapateros y sus aprendices, interrumpieran la jornada (algunas veces permanecían en las fábricas hasta altas horas de la madrugada) para tomar un "tentempié" o incluso, si se daba el caso, jugar una partida al frontón, al caliche o simplemente escuchar la radio (no hace falta recordar que la televisión no existía ni en el pensamiento).
El zapatero y el aprendiz. Monocromo a tinta realizado por Gabriel Poveda "Leirbag". Museo del Calzado
Pero aquellos zapateros y aprendices con su forma atípica de trabajar, con su libertad horaria, con sus muchas horas de permanencia en la fábrica,  dieron los pasos firmes y certeros para convertir nuestras señas de identidad en una industria de progreso. Es deber de todos reconocer los méritos de aquellos eldenses que dieron honor y gloria a nuestra noble profesión.

domingo, 3 de mayo de 2015

La aparadora eldense: un ejemplo de superación

               
   
                                                                                                   La aparadora oleo del pintor eldense Gabriel Poveda "Leirbag"
  Si al esfuerzo y sacrificio en la industria del calzado hubiese que priorizarlos, indudablemente las aparadoras de la ciudad de Elda ocuparían unos de los primeros lugares.
desde siempre, el trabajo de aparado ha sido uno de los más buscados y menos valorados en su total dimensión. Las aparadoras son las primeras en desarrollar la idea del diseño, al ensamblar las piezas del modelo creado y darle su primer y más preciso toque de calidad. Cuando el cortador pone en las manos de la aparadora las piezas del zapato para que se forme el corte cosido, una incorrecta interpretación de esos aparados y la calidad en el trabajo pueden dar al traste un buen diseño.
                    Las personas que hemos crecido en Elda y comarca, sabemos lo que es ese "tac - tac" que escuchamos en nuestras propias viviendas o en las de los vecinos, especialmente por las noches. Un ruido que denota la proximidad de una aparadora colocando cinta de refuerzo y doblando los cantos en el dobladillado. Un "tac - tac" machacando (asentando) las costuras tras ese otro ruido tan familiar que indica la aceleración de la máquina de aparar al coser o hacer pespuntes.  Un "tac - tac", algo diferente, que indica los golpes de la picadora para hacer a pulso una "maría" en una pala o, sencillamente, un picado de adorno. Pero además, todos esos ruidos los soportamos a gusto hasta altas horas de la madrugada, cuando esas aparadoras han dejado la casa lista y los niños acostados, entonces la aparadora comienza  su especial jornada laboral. Esos ruidos que en otros lugares serían molestos en extremo, para nosotros supone la realización de nuestras señas de identidad y la confirmación de que la industria funciona. A la mañana siguiente habrá que entregar el producto de aquel trabajo que, por muy bien que pueda ser remunerado, siempre será inferior al sacrificio que han tenido que realizar para llevarlo a cabo. 
                    Las aparadoras de Elda, a base de interpretar miles de muestras y diseños, de realizarlas con extremada precisión y pulcritud, se han ganado merecidamente el nombre de "maestras del aparado", y prueba de ello es que firmas de marca y prestigio, asentadas fuera de nuestra localidad, buscan en Elda esa clase de profesionales que les asegurarán el éxito en una de las partes más importantes de los zapatos fabricados.
                    Se dice (quizás puedan tener algo de razón) que el aparado es la mayor fuente de trabajo clandestino en la industria del calzado, pero ¿qué mayor tributo se puede dar a la sociedad que el esfuerzo y el sacrificio de miles de mujeres, madres muchas de ellas, contribuyendo a la perfección de una industria que acapara prestigio y crea riqueza en el país? Quizás la Hacienda Pública no recaude, en dinero, todo lo que debiera por este trabajo, pero hay otras formas de recaudación que pueden llegar a ser mucho más importantes (sin que esto suponga una justificación a la economía sumergida que tradicionalmente ha venido produciéndose en esta fase de la fabricación). La mujer  eldense aporta una contribución inmaterial que llega donde el dinero no puede llegar. El aparado no es simplemente un trabajo, es el producto del reflejo de una sociedad creativa que busca la perfección, y esto no se improvisa. Los muchos años de profesión, la enorme complejidad de los aparados, especialmente en los tiempos en que la diversidad obligaba a cambios en el entramado de los diseños, han supuesto un gran aval para la industria del calzado, y esa riqueza la ha aportado la trayectoria de las aparadoras de Elda.
* Publicado en el blog de Valle de Elda el 01-05-2015  

domingo, 19 de abril de 2015

Zapatero a tus Zapatos. La película


Zapatero a tus zapatos

En su más reciente película, Adam Sandler interpreta al encargado de una remontadora de calzado que puede transformarse mágicamente en sus clientes. *1/2
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Las películas de McCarthy tienden a ser esquemáticas emocionalmente pero se redimen con actuaciones memorables, cuidadosas y matizadas, que les dan vida, haciéndolas creíbles y conmovedoras. 

Esta película parte de un refrán sensato: “Para conocer verdaderamente a un hombre, tienes que ponerte en sus zapatos”, aunque lo explora de forma absoluta y torpemente literal, dejando las implicaciones más amplias del dicho inexploradas.

Aquí, zapatos son zapatos. Y el que los lleva es Max (Sandler), quien tras la desaparición de su padre ha quedado a cargo de una remontadora de calzado al sur de Manhattan. Allí, gracias a una máquina mágica, descubre que al ponerse los zapatos de un cliente se puede convertir físicamente en él.

En este mundo de fantasía, caminar en zapatos ajenos no es un ejercicio de empatía o de entendimiento de otros modos de pensar. Se trata, apenas, de una transformación superficial, un cambio de carrocería y pintura que no toca nada más. Los zapatos ajenos no vienen con olores desagradables ni con historias personales ni con conocimientos insospechados o recuerdos de otras vidas. Lo único que implica caminar en los zapatos del otro es andar por ahí con otra cara y otro cuerpo.

La preocupación habitual de las películas de McCarthy sobre solitarios que florecen al encontrar una comunidad que los acoge resulta traicionada por completo. La transformación física, el ‘andar en los zapatos de otro’, no implica un encuentro con nadie más; estamos ante un abismo de soledad narcisista que ni siquiera logra darse cuenta de su carácter infernal. Es como si la película no se diera cuenta de que, además de nuestros rostros y nuestros cuerpos, somos nuestra sensibilidad, nuestras historias y pensamientos.

Zapatero a tus zapatos deja al mínimo la patanería habitual de las películas de Sandler, pero el resultado tiene un tono extraño, al mismo tiempo inocentón y ofensivo. Ya que ponerse zapatos ajenos no implica un cambio sustancial o un aprendizaje, las transformaciones de este adulto aniñado solo encarnan estereotipos ofensivos: se vuelve un afroamericano grandulón para robar, un inglés buen mozo para morbosearle la novia modelo, un viejo barbudo para pasar desapercibido.

Lo complementa una trama secundaria sobre la gentrificación de Nueva York que no tiene mucho sentido porque Max solo parece capaz de interesarse en sí mismo