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martes, 7 de julio de 2026

El calzado español sigue vivo

 

Imagen creada con la colaboración de la IA

Durante décadas, el calzado español ha sido sinónimo de calidad, diseño e innovación. Desde las grandes fábricas hasta los pequeños talleres familiares, miles de profesionales han convertido a España en una referencia internacional, Elda, Elche, Petrer, Villena, Almansa, Arnedo, Fuensalida, Valverde o Inca, entre otras, son zonas zapateras donde la fabricación de calzado forma parte de su identidad económica, social y cultural.

 Es cierto que el sector atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia. La competencia de países con costes laborales muy inferiores, la globalización, el incremento del precio de la energía y de las materias primas, la dificultad para encontrar mano de obra especializada y la reducción en determinadas líneas de consumo, han podido ser alguna de las causas del cierre de numerosas empresas. Cada fábrica que desaparece supone la pérdida de empleo, de conocimiento y, especialmente de una parte del patrimonio industrial de nuestro país.

 Sin embargo, afirmar que el calzado español está acabado sería un grave error. El calzado español sigue vivo.

 Sigue vivo porque aún existen miles de empresas que cada día diseñan, fabrican y exportan millones de pares de zapatos a los mercados más exigentes del mundo.

 Sigue vivo porque detrás de cada colección hay diseñadores, modelistas, patronistas, cortadores, aparadoras, zapateros de máquina, técnicos e ingenieros que continúan aportando un valor que ningún proceso de fabricación masiva puede sustituir.

 Sigue vivo porque la industria española del calzado ha demostrado históricamente una enorme capacidad de adaptación. Ha superado crisis económicas, transformaciones tecnológicas y cambios en los mercados internacionales, reinventándose una y otra vez mediante la innovación, la automatización, la digitalización y la mejora constante de la calidad.

 El consumidor también comienza a valorar aspectos que juegan a favor de nuestro sector, por ejemplo: la fabricación responsable y de calidad, el respeto al medio ambiente, la originalidad e innovación de los calzados fabricados, la potente, dinámica y bien estructurada industria auxiliar, y la garantía de unas condiciones laborales dignas. Frente al modelo basado únicamente en el precio, el calzado español ofrece valor añadido, durabilidad, diseño, responsabilidad y confianza.

 Pero la supervivencia del sector no puede depender únicamente del esfuerzo de las empresas. Es imprescindible una decidida política industrial que considere al calzado como el sector estratégico que es. Resulta urgente desarrollar medidas que favorezcan la inversión tecnológica, impulsen la formación profesional especializada, faciliten el relevo generacional, apoyen la internacionalización como una de las mayores prioridades, reduzcan los costes energéticos y combatan la competencia desleal derivada de importaciones que no cumplen los mismos estándares sociales, laborales y medioambientales y erradiquen la clandestinidad en la propia fabricación.

 Asimismo, es necesario fortalecer la colaboración entre administraciones, asociaciones empresariales, centros tecnológicos, universidades y empresas. Solo mediante una estrategia conjunta será posible mantener el liderazgo internacional que durante décadas ha distinguido al calzado español.

 Las zonas zapateras no piden privilegios extraordinarios; lo que necesitan son oportunidades para seguir haciendo aquello que saben hacer mejor que nadie: fabricar un producto de excelencia reconocido en todo el mundo.

 El calzado español no es únicamente una actividad económica. Es cultura industrial, innovación, tradición, empleo y cohesión territorial. Detrás de cada par de zapatos fabricado en España existe una historia de esfuerzo, conocimiento y compromiso que merece ser protegida.

 Todavía estamos a tiempo. Si actuamos con decisión, el sector puede recuperar buena parte del terreno perdido y convertirse nuevamente en uno de los motores industriales de nuestro país. Cabe recordar, en este momento, el esfuerzo de otras épocas en las que, entre 1960 y 1980, el calzado se convirtió en el principal producto español de exportación dentro de las manufacturas de consumo, llegando a superar en valor exportado a sectores agrícolas tradicionales como los cítricos.

Porque mientras existan empresarios que inviertan, trabajadores que transmitan su oficio con la maestría y las aptitudes casi artísticas que exige la fabricación del zapato, técnicos que innoven y consumidores que apuesten por la calidad, el futuro seguirá escribiéndose desde nuestras fábricas.

 No debemos olvidar que el calzado español sigue vivo. Y, por las nuevas generaciones, merece la pena seguir esa senda de futuro.


domingo, 30 de junio de 2024

La Industria del Calzado y Afines y la Inteligencia Artificial (I.A.)

 


El futuro de la industria del calzado en España, y en especial en la Comunidad Valenciana, son alguna de nuestras mayores preocupaciones.

 

El descubrimiento de la I.A.

 

Hace escasamente un par de años estábamos en mantilla de los muchos resultados y avances que podríamos obtener con el empleo de la I.A.

 

Me convertí en un alumno de esa novísima tecnología, en la que había pocos maestros y casi todos éramos alumnos ávidos de información. Cuando comprendí de lo que se trataba y los infinitos campos de aplicación, me hice yo mismo la pregunta ¿Cómo la IA podría marcarnos un camino para mantener el protagonismo del zapato español ?

 

La respuesta es contundente

 

Con algunos parámetros sobre la historia industrial de las principales ciudades de la Comunidad Valenciana: Elche, Elda, Petrer, Villena, Vall dÚxó, y en otros importantes y ejemplares centros productivos como: Valverde del Camino, Arnedo, Baleares, Almansa, Fuensalida, entre muchos otros, la I.A. nos puede dar respuestas que nos ayudan a aplicar soluciones:

 

La industria de la fabricación de calzados en España que alcanzó en 2023 más de tres mil millones de euros en exportación y que supera los 60 mil empleos directos y muchos otros inducidos, además de una actividad opaca que genera ingresos en algunas familias pero que supone un mal endémico de este sector y se ve sometida a fuertes presiones.

Los principales problemas con los que se enfrenta el sector zapatero son: los elevados costes de producción; las fuertes competencias de otros países, además de las propias dentro del territorio nacional; los cambios en el hábito de uso del calzado, proliferando cada día con mayor intensidad el uso del zapato informal, sport o incluso la alpargata calzada como prenda de vestir.

 

¿Cómo puede la I.A. ayudar a la industria del calzado nacional?

 

A lo largo de mi larga vida trabajado alrededor de la industria del calzado, tanto como técnico como en la dedicación a la enseñanza, he podido enlazar una retahíla de posibles soluciones, a medio y a largo plazo, que ahora la I.A. me refrenda.

 

Aunque solamente sea a nivel argumentario, merecería la pena centrarnos en los “remedios” que la Inteligencia Artificial nos propone, quizá al lector les parezca obvio, pero no lo es tanto cuando se trata de un conjunto de acciones que deben encaminar a sustentar y aumentar nuestro nivel de competencia, y con ello, la riqueza y el empleo de uno de los sectores pilares de la economía nacional. 

 

Fortalecer la formación y capacitación:


* Elaborar programas técnicos y especializados en el diseño, producción y comercialización de calzado de alta gama.


* Fomentar la investigación en nuevas tecnologías, materiales y procesos de producción para el calzado de alta gama.


* Facilitar el intercambio de conocimientos y experiencias entre empresas, instituciones educativas y centros de investigación.


Mejorar la competitividad empresarial. El apoyo a las PYMES:


* Conceder asistencia técnica, financiera y administrativa a las pequeñas y medianas empresas del sector para que puedan innovar y aumentar su productividad.


* Ayudar a las empresas a acceder a nuevos mercados internacionales a través de ferias, misiones comerciales y otras iniciativas.


* Incentivar la colaboración entre empresas para desarrollar proyectos conjuntos, compartir recursos y optimizar la cadena de valor.


Reforzar la imagen de marca:


* Promocionar el calzado de España: Difundir la calidad, el diseño y la tradición del calzado a nivel nacional e internacional.


* Desarrollar una marca distintiva que agrupe y represente a los fabricantes de calzado de determinadas gamas y zonas zapateras.


* Participar en ferias y eventos internacionales de moda para dar a conocer el calzado español a compradores y consumidores potenciales. Con una fuerte apuesta por la imagen de España-Calidad, reactivando e impulsando las propias ferias de calzado en España.


Aprovechar las nuevas tecnologías:


* Crear plataformas colectivas de comercio electrónico para facilitar la venta de calzado de alta gama a clientes en todo el mundo, con la singularidad de cada zona geográfica.


* Utilizar de forma profesional las redes sociales, el marketing de contenidos y otras herramientas digitales para promocionar el calzado y llegar a nuevos públicos.


*  Incorporar nuevas tecnologías en los procesos de producción para mejorar la eficiencia, la calidad y la sostenibilidad.


Fomentar la sostenibilidad:


* Apostar por las prácticas de producción y gestión ambientalmente en la industria del calzado.


* Incorporar materiales ecológicos y biodegradables en la fabricación de calzado.


* Educar a los consumidores sobre el valor del calzado de alta gama sostenible, confortable y duradero.


La puesta en marcha de estas medidas puede contribuir significativamente a aumentar la fabricación de calzado de alta gama, consolidando la posición de la industria del calzado español como un referente internacional en este sector.

José María Amat Amer

sábado, 3 de agosto de 2019

¿Sabías qué... La industria de Almansa nació a mediados del siglo XIX y tuvo como referente la gran fábrica de la familia Coloma?

Los zapatos en la ciudad de Almansa se confeccionaban en pequeños talleres que darían lugar a las primeras fábricas, abandonando poco a poco el cultivo de cereales, que era la base de la agricultura local.
Al igual que pasó en Elda, en 1858, la inauguración de la vía férrea Madrid-Alicante que pasaba por Albacete y Almansa, en esta última localidad dio lugar al incremento de los talleres, que en 1887 contabilizaban un censo de 150 artesanos zapateros, unido al importante papel de la arriería en la comercialización de los productos artesanales, que alcanzaba entonces los 96 arrieros.
La familia Coloma de Almansa, con el iniciador, Antonio Coloma Gil, que en 1815 era un zapatero artesano, y con su hijo Francisco Coloma, que era propietario de un comercio de curtidos hasta 1890-91 y, en 1894, también aprendería el oficio de zapatero.
Con el fallecimiento de Francisco Coloma, en 1899, se constituyó la sociedad Hijos de Francisco Coloma, formada por sus tres hijos y como gerente, Aniceto Coloma, que fue el verdadero impulsor como empresario con ideas muy innovadoras y gran visión de futuro. En este periodo se realizarán avances técnicos, organizativos y sociales de una gran envergadura que determinarían el posterior desarrollo de la empresa.
En 1904 eran cuatro los centros de producción de calzado con reconocida solvencia: Hijos de Francisco ColomaJuan Arráez GómezSánchez Hermanos y Cía. y Joaquín Alcocel y Cía. La producción de calzado almanseña en ese año fue de 87.000 pares, mientras que en 1906 ascendió a 1.360.000 pares.
                          
A partir de 1907, la empresa Coloma inició un proceso paulatino de mecanización de la mano de la United Shoe Machinary Company, que duraría varios años hasta su total implantación, debido a lo cual, en 1912, se convirtió en la empresa con mayor producción de España con 1.800 pares diarios.
Hasta la I Guerra Mundial, la producción estaba orientada exclusivamente al mercado nacional. Con la venta masiva de zapatos y calzado para el ejército en Francia, la empresa Coloma se convirtió en la primera exportadora de calzado, y su capacidad de producción aumentó un 75% entre 1913 y 1918. En 1926 llegaría a tener 1.150 obreros.
En 1928 existían en Almansa catorce fábricas de calzado que aglutinaban entre todas 1.537 obreros. Una de ellas, Andrés Sendra (fundada en 1913-1914), aún continúa en activo y contaba en aquel año (1928) con 80 trabajadores.
La Guerra Civil Española supondría un freno al desarrollo de la industria en general, afectando a la industria local del calzado. La más perjudicada, sin duda, fue la empresa Calzados Coloma, S.A. (en 1931 se había transformado en sociedad anónima), donde tras el conflicto fratricida, las cosas no pudieron continuar con normalidad y en 1954 cerró sus puertas.
Con el cierre de Calzados Coloma, que contaba en esos momentos con unos 600 trabajadores, se produjo un fuerte movimiento migratorio de trabajadores, especialmente a Elda, donde el trabajo se mantuvo y crecía con importantes empresas, y que a partir de 1960, relanzaría el trabajo como consecuencia de las Ferias del Calzado.  
También la riqueza auspiciada por la FICIA repercutió en la vecina Almansa, donde resurgieron multitud de pequeñas fábricas, que irían ampliando sus instalaciones en el futuro.  

sábado, 2 de febrero de 2019

Monumento al zapatero en la ciudad de Almansa


                                     
         
La actividad zapatera en Almansa data de mediados del siglo XIX, ya que hasta ese momento solamente había en la población alguna tenería y zapateros a medida o remendones. Al igual que sucedió en Elda y otras ciudades, se fueron desarrollando talleres familiares y artesanales para autoconsumo local o para la venta en mercadillos de poblaciones próximas. De ahí se pasaría a la creación de grandes y medianas fábricas que daban acogida a los trabajadores que iban abandonando el campo para incorporarse a esa recién creada industria. Como paso en otras poblaciones, la línea férrea entre Madrid, Valencia y Alicante, desarrolló el comercio y disparó las ventas de calzado creando más fábricas hasta convertirse en una importante ciudad zapatera. 
la familia Coloma fue fundamental, siendo Antonio Coloma Gil que, en 1815, era ya artesano zapatero y más adelante desarrollaría una de las industrias más impresionantes de España. Pero Almansa además se especializó en un zapato elegante para hombre, un prestigio que hoy todavía permanece.
El Ayuntamiento de Almansa encargó la construcción de una escultura,  que fue inaugurada en 1986, al escultor andaluz José Noja. Se trata de una estatua de bronce en la que se ve a un viejo zapatero montando un zapato. Está situada en una de las entradas a la primera fase del Polígono Industrial "El Mugrón".