Con este blog tratamos de incorporar noticias relacionadas con el calzado, sus industrias, Museos, complementos y todo aquellas cuestiones que puedan ser de interés general para el sector.
Fue fundado en 1917 por el arquitecto Hugo Eberhardt en la floreciente ciudad de cuero de Offenbach am Main, originalmente como una colección de modelos históricos para la formación de jóvenes diseñadores, artesanos y productores de artículos de cuero.
El museo se alojó en las Escuelas Técnicas (ahora Universidad de Arte y Diseño de Offenbach).
El fundador del museo con una visita guiada en 1940
En 1938 se trasladó al Alte Lagerhaus en Frankfurter Strasse, el actual emplazamiento.
Visitaal interior de una de las salas
Las colecciones superan las 30,000 piezas de todas las culturas y épocas, divididos en tres áreas: Artes Aplicadas, Etnología y Museo Alemán del Calzado. Esto convierte al DLM en el único museo del mundo que recopila y presenta exclusivamente todo lo relacionado con el material de cuero. En 2017, el Museo Alemán del Cuero celebró su centenario con todos los honores.
La colección de arte aplicado abarca todo el espectro, desde cinturones y bolsos egipcios-coptos, objetos elaboradamente elaborados de hogares aristocráticos y burgueses de los siglos XVII y XVIII, así como maletas, bolsos y elementos esenciales de viaje de la modernidad y la posmodernidad. , Además, el museo también abre nuevos desarrollos que se centran en la sostenibilidad y la innovación, y exhibe exhibiciones hechas de materiales alternativos similares al cuero.
Botines que pertenecieron a la emperatriz Sissi.
La extensa colección de zapatos presenta más de 15,000 pares con calzados de muchos grupos étnicos de cuatro milenios. Entre ellos se encuentran botas de legionarios romanos, zapatos de plataforma de cortesanas venecianas, las elegantes botas de seda de la emperatriz Sissi de Austria y las zapatillas de deporte de Joschka Fischer, con quien juró en diciembre de 1985 para el primer ministro de Medio Ambiente de Hesse.
Bolsos de colección de los muchos que se custodian en el museo
El museo es la joya mejor cuidada de la ciudad de Offenbach, con constantes ayudas que recibe de empresas de los sectores presentes en las colecciones y un trato esmerado de las autoridades locales y nacionales. El museo del cuero mantiene unos talleres para desarrollar enseñanzas profesionales y demostraciones para los niños, fomentando el interés por el cuero y el calzado.
Marikina es una gran ciudad fundada por los jesuitas en el año 1630, llegando a ser la capital de la provincia de Manila durante la Primera República en 1898. Es conocida en el mundo como la "Capital del calzado de Filipinas", donde existen gran cantidad de fábricas para hacer zapatos e industrias afines, en esa ciudad se concentra un 70% de los zapatos fabricados en el país, eso nos da una mejor idea de la importancia de Marikina en relación con los zapatos.
Marikina concentra la atención del calzado en ese país con un Centro Internacional de Calzado y un magnífico Museo del Calzado. La construcción del recinto que acoge el museo representa el estilo colonial español de la época de ocupación, se trata de una edificación de adobe y ladrillo encalada con un atractivo singular por el recuerdo de otras épocas, cerchas de madera que atraen las miradas del visitante por la originalidad frente a la modernidad imperante en otros museos, es un edificio que sorprende por la "pobreza" frente a otros iconos de la población. La ciudad ha querido conservar este singular edificio para exponer las colecciones de zapatos, utensilios y documentos relativos a Filipinas y al calzado en el mundo, como homenaje a la humildad del entorno del zapatero.
Pero un atractivo singular de este museo es la colección de zapatos de la que fuera primera dama de Filipinas durante la dictadura de Ferdinand Marcos. Imelda fue una mujer que vivió con un lujo excesivo al amparo de la fortuna que amasaba su esposo, el dictador presidente del país, la pobreza de la población contrastaba con el amplio vestuario de esa dama. Además de cientos de vestidos, joyas y complementos como bolsos cinturones y demás, Imelda Marcos llegó a coleccionar más de tres mil pares de zapatos, la mayoría eran caprichos adquiridos a los mejores y más famosos diseñadores del mundo. Cuando en 1986 la familia Marcos huyó precipitadamente al estallar una revuelta popular apoyada por el ejército. Dejaron atrás una gran cantidad de efectos personales, entre ellos la célebre colección de zapatos de las marcas más caras del mundo.
Todos aquellos zapatos y vestidos se guardaron en cajas y fueron trasladadas al Museo Nacional. Pero allí los vestigios de la era Marcos se degradaron. Fueron abandonados en una sala cerrada y sin protección. Allí permanecieron hasta que la sala se inundó por las lluvias tropicales, por las goteras del techo. Al abrir el local observaron que se habían perdido la mayor parte de todo aquel ajuar, incluso las termitas se habían comido parte de las suelas de muchos calzados.
Los zapatos que pudieron salvarse de aquel expolio natural producido por la desidia y el abandono, se trasladaron en 2001 al Museo del Calzado de Marikina, a las afueras de Manila, donde se pueden contemplar casi 800 pares incluidos los 200 que el gobierno trasladó desde el palacio de Malacañang, donde residía el dictador y su esposa. También la propia Imelda, que acudió a la inauguración, aportó otros 50 pares que, según dijo, eran regalos donados por famosos diseñadores. Lo cierto es que el Museo del Calzado de Marikina, es un bien patrimonial importante en la cultura filipina y un aporte significativa a la cultura del calzado mundial.
Zapato fabricado por la firma Noguerón en los años 60 y con hechuras manuales | Museo del Calzado.
Estamos acostumbrados a escuchar esa frase de "Elda, París y Londres" que desde hace más de siglo y medio acompaña a los zapatos fabricados en esta ciudad. Sin embargo, nos paramos poco en hacer un análisis retrospectivo del proceso de calidad que ha llevado a nuestro calzado a ser considerado uno de los más perfectos y valiosos del mundo.
No es cuestión de hace unos días, la apuesta por la calidad viene de más de siglo y medio atrás. El zapato que se hace en Elda es producto de un largo proceso en el que han intervenido muchos factores y muchas personas, desde trabajadores (masculinos y femeninos) hasta empresarios, sin excluir a otras personas y empresas, que no interviniendo de forma directa en el zapato, se han encargado a lo largo de los años en potenciar sus cualidades y hacer valer sus calidades.
Aparadoras trabajando en un taller 1950 | Lavirtu.
Si nos remontamos a los años en los que apareció la actividad zapatera en Elda, podemos imaginar a un grupo de eldenses haciendo zapatos con sus manos y auxiliados con rudimentarias máquinas o artefactos inventados por ellos mismos; zapateros que con cada tirón de tenaza y corte de cuchilla, iban aprendiendo un oficio que desconocían casi por completo; aparadoras que sin tener máquinas de coser ensamblaban las piezas cosidas a mano, más adelante, auxiliadas por máquinas que, a falta de electricidad, eran movidas por la ayuda de un pedal y el impulso de la rueda que sujetaba la correa de transmisión; unos modelistas que sin apenas conocimientos de lo que estaban creando, se empleaban en diseñar un zapato vendible en los mercadillos. Esos eran nuestros ancestros, personas sin ninguna experiencia que se abrían paso a fuerza de tenacidad, imaginación y sacrificio.
Zapatero artesano empalmillando un zapato de hombre | Valle de Elda.
La proliferación de talleres artesanos, "tallericos", en el casco antiguo de la ciudad, cercano a las ruinas de nuestro alcázar, y rodeando la antigua iglesia barroca de Santa Ana, invitaban a otros eldenses a sumarse a esta nueva actividad, que empezaba a generar algunos ingresos extras que paliaban la maltrecha agricultura, que es de lo que vivían principalmente los escasos habitantes del pueblo a mediados del siglo XIX. No tardaron, los más avispados, en pasar de los talleres a las fábricas y aumentar la producción de zapatos "para todas las clases", es decir, desde niños hasta caballero, pasando indudablemente por el zapato de mujer. La llegada de la electricidad a las fábricas supuso un nuevo y definitivo impulso. Todo mejoró y fue más rápido, el aparado, las máquinas de la industria auxiliar y también las de calzado semiartesano. Sin embargo, no se perdió la delicadeza y calidad que el obrero de Elda imprimía a los zapatos; la aparadora siguió esmerándose con esos cosidos únicos y perfectos que solo sabían hacer en Elda, los zapateros se esforzaban en imprimir los toques precisos de calidad: el centrado y montado sobre las hormas de madera, los desvirados y ajustes de la suela al tacón, los brillantes pisos lujados; todo eso daba al zapato un toque especial que comparado con otras poblaciones zapateras, nos hacían únicos. Elda no abandonó nunca el uso de las mejores pieles y materias primas diversas. El zapato salido de esas manos casi inexpertas, empezaba a rozar lo que José Martínez Ruiz "Azorín" llamaría el art sutorio eldense.
Elda creó todas la instituciones zapateras
Todo lo anterior, siendo bueno, no era suficiente para que el zapato eldense pasase a la historia del zapato de máxima calidad, había que depurar también las ideas, rodear al zapato eldense de poder empresarial y político, tenían que llegarse a ser únicos e imprescindibles. Elda supo ponerse las pilas, creó las asociaciones empresariales cuando no había nada. Elda alumbró una sociedad, en tiempos de guerra, para que sus moradores pudiesen seguir trabajando, a pesar de la contienda, y llevar a sus hogares un mínimo salario que les alejase de la hambruna que vivía media España, lo que hizo aumentar su prestigio. Elda dio el paso para una gran Feria del Calzado orgullo de todos, especialmente de los eldenses, y dar un impulso económico jamás conocido en el sector zapatero, al que se llamó "el milagro económico del calzado", y más tarde siguió creando todas las instituciones que tuvo y tiene el sector de la industria zapatera: Elda Exportadora, Cepex, Inescop, y para culminar su obra y ante el acoso al que fue sometida la ciudad, el Museo del Calzado, uno de los más completos, diversos y mediáticos para el sector zapatero que existe en el mundo.
Otros iniciaron el camino a la calidad
Los grandes y pequeños industriales de los primeros tiempos mantenían los parámetros de calidad y aunque hubo intentos para vulgarizar el calzado que se fabricaba en Elda, nada prosperó, las industrias de otro tipo de zapato plastificados o deportivos, sucumbieron en los primeros intentos. Junto al calzado de niño y de mujer, también había fábricas de calzado para hombre. Las circunstancias, la casualidad, o la visión de algunos, fue polarizando la fabricación de calzados hacia una sola especialización, el calzado para mujer, y dentro de esta modalidad, se apostó por la más compleja, el calzado de mujer de gama alta, con diseños avanzados y hechuras técnicamente perfectas. Las fábricas de caballero desaparecieron muy pronto, más tiempo tardaron en ir cerrando las dedicadas al zapato de niño, del que Elda fue también un referente, para centrar toda la atención en ese zapato que hoy fabricamos y del que sentimos un legitimo orgullo todos los eldenses.
El recuerdo para aquellos que lo hicieron
Seria incontable la lista de empresas que aportaron su trabajo y su prestigio en pos del zapato de calidad que hoy nos caracteriza, pero estamos obligados, al menos, a nombrar algunas de ellas en representación de las miles que existieron y que, aunque tenemos en nuestro recuerdo, no es posible nombrarlas a todas: Silvestre Hernández,; Tovar; Los Vera; Rafael Romero; Los Bellod; Blas Amat; Rodolfo Guarinos; Francisco Rivas; Pablo Guarinos; Pablo Maestre; Gerónimo Guill; José Martínez Sánchez; Los Vacios; Gil Esteve; Pedro García; Belmonte; Sapena; Cachola; Rafael Sirvent; Crespi; Noguerón; Fifo; Dévora; Pedro Perez; Antonio Martinez; Oscar Santos; Roberto Bernabé; Vda. de Manuel Vera; Sánchez y Carpena; Amat Sanchís; Sanchíz Marco, Sacha London, Paco Herrero, Stuart Weitzman, Audley London, Menbur y muchísimos más. A todos el reconocimiento y el agradecimiento por ser los continuadores de una larga lista de ejemplares empresas a las que tanto debe nuestra ciudad y que, junto a la industria auxiliar, cuidaron y cuidan el zapato fabricado. También a ese inmenso censo de obreros especializados, de todos los tiempos, que trabajaron en Elda para el calzado y que tan sabiamente reflejaron su arte en los zapatos: aparadoras, cortadores, zapateros, almacenistas, todos han sabido poner a nuestro zapato de mujer en el listón más alto en el ranking de los países que trabajan para el mercado del diseño y la calidad.
* Publicado en el blog "Calzado" de Valle de Elda 28-08-2018
qLogotipo publicado en Valle de Elda en 1957 por Alberto Navarro
Tras aquel memorable escrito de Oscar Santos en el semanario Valle de Elda, animando a los eldenses a la creación de una feria del calzado, el año 1957 fue excepcionalmente recordado no sólo por dar el definitivo empuje a la propuesta de Santos, sino por una serie de ideas llevadas a la práctica que pondrían un sello de modernidad y futuro para la ciudad de Elda.
En aquel verano de 1957 Eduardo Navarro, desde Valle de Elda, daría todo su apoyo a la puesta en marcha de una Feria Nacional e Internacional para el calzado
y las autoridades del momento, que podrían haber escurrido el bulto
para no asumir riesgos, toman el proyecto con ilusión y en un acto
celebrado en la "Academia Vera", con motivo de la presentación de
trabajos de fin de curso, tanto el alcalde, Joaquin Campos, como el concejal de educación Antonio Porta,
salen al paso comprometiendo el esfuerzo del Ayuntamiento para hacer
posible esas ideas, esto marcaría un camino que culminó con el éxito que
todos conocemos.
En la foto de Basilio publicada en Valle de Elda, en primer
término el párroco de la Inmaculada Antonio Poveda; Pablo Zabala,
director y propietario de la Academia "Don Pablo"; Antonio Porta,
concejal de educación y al fondo a la izquierda Joaquín Campos, alcalde
de Elda
Eran años en los que el compromiso por la ciudad daba honor y gloria a
muchas personas que desde distintos proyectos trabajaban con entrega
para hacer de nuestra ciudad una singularidad en el panorama nacional: Álvaro Carpena triunfaría
en Madrid en un concurso nacional de zapatería, no solo diseñando el
modelo sino realizando el montado y terminado del mismo con unos zapatos
sin costura de magnífica perfección, quedando por encima de otras
ciudades representadas como Madrid, Barcelona, Inca, Valencia o
Zaragoza, entre otras.
También hace sesenta años se iniciaría la búsqueda de recursos y los
contactos con el obispado de Orihuela para levantar y hacer posible el
colegio "Sagrada Familia" del que los eldenses estamos muy orgullosos y
que tantos alumnos destacados pasaron por sus aulas.
Fue en 1957 cuando Alberto Navarro publicaría en primera página de Valle de Elda, su imaginario logotipo de la Feria del Calzado, animando desde esta tribuna para que las ideas se transformaran en hechos.
Una imagen de la esquina de "El Guardia" en el año 1957 cuando se alumbró la idea de las Ferias del Calzado en Elda
Elda, en 1957, con múltiples problemas de trabajo producidos por una
crisis permanente, sin exportación apenas, con mínimas infraestructuras
era un pueblo con un futuro mediocre, baste comparar los índices de
exportación del primer semestre de ese año, España exportó15.000 pares
de zapatos por valor de un millón doscientas mil pesetas, frente a
Italia que en el mismo periodo exportaría 5.520.204 pares de zapatos por
un valor de casi once mil millones de liras. Pero la ilusión de los
eldenses, la entrega sin miedo al fracaso en proyectos difíciles de
llevar a cabo o rondando lo inverosímil, copaban la esperanza de nuestro
pueblo y ese meritorio entusiasmo les llevaría al triunfo.
Detalle de la procesión funeraria en la tumba de Ramose.En
el antiguo Egipto el calzado fue símbolo de autoridad y riqueza. Los
faraones y la familia real usaban sandalias enriquecidas con todo tipo
de joyas, sin escatimar el oro tanto en el empeine como incluso en la
suela, con grabados de escenas de guerra y conquista, para que al pisar
el faraón lo hiciese sobre sus enemigos. En la corte se empleaban
calzados para diferentes ocasiones y en base a ello, tanto la sencillez,
como la riqueza del calzado estaba también en consonancia con el
momento.
Hay que destacar la figura de un personaje del antiguo
Egipto que recibía el nombre del portasandalias. En el Museo del Cairo
se encuentra un grabado en piedra que representa a este personaje con un
par de sandalias atado a su mano izquierda y la derecha lleva un
cántaro de agua; debía ser un miembro de la familia real. En los
jeroglíficos se define al portasandalias como el guardián de las
sandalias del rey.
Portasandalias. Paleta de Narmer. Detalle. Hierakómpolis. Aprox. -3100. Museo Egipcio del Cairo.En
las tumbas de nobles de mayor rango que rodeaban a los faraones por sus
méritos, se reproducían pinturas o grabados de escenas de la vida del
difunto o de los actos ceremoniales que se llevaban a cabo. En los muros
del visir de Amenhotep III, Ramose, se representa una procesión que
conducía el cuerpo del difunto a la tumba, acompañado de plañideras y de
un rico ajuar. Entre los utensilios que acompañarían al visir al Más
Allá, figura iniciando el desfile, un porteador que lleva dos cajas con
ushebtis (figurillas funerarias) y pendientes del soporte, las sandalias
del difunto.
En la iconografía el testimonio más antiguo conocido
de personajes calzando sandalias lo tenemos en la estatua sedente del
Príncipe Ahmosis (dinastía XVII); también en la pintura en la estatua de
la dama Senté en la tumba de Antefoker (Visir de Sesostris I, en la
dinastía XII), pero excepcionalmente se muestra en la V dinastía a un
joven calzando una sandalia. En determinados ataúdes de madera aparecen
pinturas de sandalias pertenecientes a la XI dinastía. En papiros
hallados en las excavaciones en el Valle de los Reyes, se observan como
algunos trabajadores calzaban sandalias de junco que proveía el estado y
para ocasiones especiales se confeccionaban en lino.
Sandalia egipcia con la punta hacia el empeineEn
el estipendio que recibía el obrero se encontraba además del aceite,
ungüentos o perfumes, un par de sandalias y Ramses II proclamaba: “Para
vosotros he llenado los depósitos con toda clase de cosas: pan, carne,
pasteles, sandalias..... y que en todo tiempo dispongáis de buen
calzado".
Sandalias funerarias de oro femeninas. Largo 25,5 cm. Tebas, Tumba de las Princesas. Dinastía XVIII. Metropolitan Museum of Art.Uno
de los calzados más importantes descubierto en su tumba, fue unas
sandalias pertenecientes al rey Sethi II hacia el año 1.190 a.C., este
rey tuvo un hijo heredero del trono llamado Siptha que murió
prematuramente y su madre la reina Tuseret le hizo construir una tumba
en el Valle de los Reyes, numerada con el 56 y que fue saqueada en la
antigüedad, pero en los restos se hallaron unas sandalias de plata de 13
cm de largo por 4,8 cm de largo. También son dignas de destacar las
sandalias funerarias de oro pertenecientes a Psusennes I en 1-036 a 939
a.C. que están grabadas con motivos florales, miden 23,5 cm. y se
empleada solamente para ceremonias en las que intervenía el faraón.
Sandalias de Psusennes I.Las
sandalias de Shenshonq II de la dinastía XXII, hacia el año –890, eran
de oro y medían 29 cm., se conservan en el Museo del Cairo. Pero uno de
los reyes que mas cantidad de sandalias dejó para nuestros días fue
Tutankamon, que aparecieron en su tumba en un estado de conservación
casi perfecto, las había de junco, papiro, plata, oro, cuero y otros
materiales nobles y preciosos, todas con incrustaciones de piedras y
metales preciosos, la mayoría se encuentran en El Cairo; también en el
Museo de Berlín hay una gran cantidad de sandalias realizadas en los más
diversos materiales y formas.
Los calzados egipcios estaban
hechos por expertos zapateros que realizaban tanto zapatos de oro y
plata, como otros más sencillos pero con una gran perfección en trazo y
línea. En los restos del ajuar encontrado en la tumba de la "Gran
Esposa" de Ramses II Nefertari, que murió en el año 1255 a.C., se
encontraron unas sandalias que pertenecieron a la reina y que estaban
hechas con gran profesionalidad empleando fibras de hoja de palma y
papiro.
Sandalias que pertenecieron a la esposa de Ramses II, la soberana Nefertari.* Publicado en semanario Valle de Elda. José María Amat Amer. Fundador del Museo del Calzado de Elda.