miércoles, 19 de junio de 2024

Ejemplares momentos de la industria del calzado. Elda acaba de vivir las mejores fiestas del mundo, luchemos con la misma tenacidad por nuestro calzado.

 


 

Elda acaba de vivir las mejores fiestas del mundo, luchemos con la misma tenacidad por nuestro calzado.

 

 Mural realizado por la pintora Cándida López, Candy, que recrea la imagen del conjunto ferial en la ciudad de Elda en 1969, e instalado por AMFI en la fachada del parquin junto a la plaza de la FICIA.

 

Es necesario que los jóvenes que hoy trabajan en nuestras industrias sepan, y no olviden, el “efecto llamada” que se produjo tras el nacimiento y consolidación de sus Ferias del Calzado. Hoy quizá no sea esa solamente la solución, pero los caminos para alcanzar el progreso no se abren a los inmovilistas o a los mediocres. Hay muchas fórmulas para seguir creciendo, debemos buscarlas y trabajar por ellas.

 

La ciudad de Elda estaba de moda

 

La industria del calzado en la comarca en la década de los años 50 pasaba por grandes dificultades, no se vislumbraba un horizonte de progreso, pero todo cambió a partir de 1960.

 

Elda se destacaba como ciudad de zapato de calidad, especialmente en mujer de alta gama junto con otras especialidades. Sin embargo, cuando las Ferias del Calzado protagonizaron aquel milagro económico, pasamos a superar a los cítricos en los índices económicos de exportación y eso se vio claramente reflejado en el aumento de población, de los 28.380 habitantes del año 1960, se pasó a los 41.511 habitantes en la década siguiente; 53.181 habitantes en 1980, y 54.350 en 1990, prácticamente similares índices de población alcanzados en la actualidad, 34 años después.

 

Con los datos apuntados podrá el lector hacerse la idea del desarrollo de la ciudad en aquellos años. El Ayuntamiento de Elda planificaba el creciente urbanismo que obligaba la llegada de cientos de personas para trabajar en nuestras empresas, también precisaban vivienda y servicios; restaurantes, cafeterías, comercios de todo tipo y, entre ellos, las mejores marcas del momento. 

 

Elda era moda

 

Y esto no es una frase hecha, la ciudad competía con la apertura de comercios que ofrecían marcas que solamente se podían adquirir en la capital, Elda era la ciudad cosmopolita que tenía “vida”, muchas personas transitaban asiduamente por la población para observar sus escaparates y realizar sus compras en prendas u otros objetos de moda que no podía encontrar en sus lugares de origen. Naturalmente conseguir un local de planta baja en las calles céntricas de la ciudad era una aventura casi imposible.

 

Algunos amigos y familiares que viven alejados de nuestra ciudad nos recuerdan con tristeza que Elda era el ejemplo de una ciudad moderna, venían a nuestro pueblo para disfrutar de su aire de modernidad y el constante movimiento de gente por sus calles y sus comercios.

 

Estímulo a la industria del calzado

 

Y no solo por la creación de FICIA en 1960. Fue también el Centro Promotor de Exportaciones CEPEX, en 1967, que se erigió como uno de los más firmes aliados de la promoción del zapato español para la exportación. Se creó INESCOP, en 1971, para fomentar la calidad y la investigación. Se reforzó con mayor protagonismo la Agrupación de Fabricantes de Calzado, especialmente de Elda y Petrer, para que el sector comarcal tuviese su liderazgo y su voz.

 

El mercado español de exportación creció de 15 millones de pares en 1970 a más de 45 millones en 1980.

 

Después volverían de nuevo tiempos de crisis, pero el sector calzado estaba reforzado por las marcas que ya se consolidaban en los mercados, también por la alta especialización de los trabajadores del sector zapatero en Elda; la calidad se perfilaba como el más importante activo que había que mantener y superar, si ello era posible. Algunas poblaciones zapateras buscaban en Elda a los mejores especialistas, ente ellos a las aparadoras que eran sinónimo de perfeccionistas de un complicado trabajo.

 

Ejemplos para soñar

 

No se trata de volver nostálgicamente la vista atrás, NO, la juventud debe saber que el futuro del sector está en sus manos y quizá los ejemplares momentos del aquel pretérito, deben servir para no entrar en el desánimo o la frustración. Lo repito de nuevo, Elda será mientras la industria del calzado de calidad persista en nuestra ciudad. Está claro que no depende solamente de una firme voluntad, hay que luchar de forma permanente y desde todas las instancias. Si hemos perdido liderazgo empresarial, hay que recuperarlo, si el sector en nuestra comarca precisa de una gerencia específica, hay que crearla, si no tenemos una marca reconocida, hay que reconocerla e inscribirla como otros lo han hecho, si de nuevo hay que echar mano de un ente comercial que expanda las cualidades de nuestro zapato al margen de las ferias mundiales, hay que volverlo a crear, somos conscientes de las dificultades, pero a base de observar los que algunos pueblos en Europa han realizado en circunstancias similares, nos obliga a insistir.

 

Acabamos de pasar las mejores fiestas del mundo, pongamos la misma ilusión, insistencia y capacidad para hacer de nuestra industria del calzado de señora de alta gama, la más admirada y los zapatos fabricados los más buscados del mundo.

sábado, 1 de junio de 2024

EJEMPLARES MOMENTOS DE LA INDUTRIA DEL CALZADO. Sesenta y ocho años de una premonición compartida La Feria del Calzado y las Fiestas de Moros y Cristianos.

 

              Emotivo y esperanzador cartel anunciador de las Ferias del Calzado de Elda

                            

 Como todos los inicios de algún acontecimiento importante el "boca a boca" juega un papel muy importante, pero se precisan otras voluntades que ayuden a fraguar una idea.

 

Oscar Santos había publicado el 22 de diciembre de 1956 una carta en Valle de Elda bajo el título “¿Elda capital del calzado?”  por la que, con una postura muy realista, llamaba a la movilización en favor de una Feria del Calzado en Elda que nos sacase de un estado de conformismo ante las sucesivas crisis del calzado.

 

Fueron cientos de personas y varias instituciones del sector zapatero las que se sumaron a aquellas primeras palabras salidas de la pluma de Santos que ilusionarían a los eldenses de aquellos años. La idea estaba sembrada en “tierra fértil” y el empuje emprendedor de los trabajadores de la ciudad de Elda y de Petrer, se pusieron manos a la obra para que la ilusión se transformase en realidad.

 

Una eldense insigne y reconocida poeta local, Carola Gonzálvez, movida también por un sentimiento de amor a su pueblo y con el deseo de ver a Elda dentro del círculo de progreso que pudiese generar un Certamen Ferial, se unió a la idea de Santos y lanzó su peculiar fantasía.

 

Fantástica Feria del Calzado y los Moros y Cristianos

 

         


                      Cartel anunciador de la Fiestas de Moros y Cristianos de 1958


El día 4 de mayo de 1957, también en este semanario, un original artículo titulado "Feria de Muestras del Calzado en Elda, 1958", narraba de la mano de Carola lo que pasó en la ciudad cuando se "celebró" aquella fantasiosa exposición, la primera Feria de Calzado en Elda, que la recordada poetisa la hacía coincidir en su imaginación con las bulliciosas fiestas de Moros y Cristanos.

 

 “Los fabricantes se aprestaban a reservar los stands y la ciudad presentaba un aspecto inusitadamente animado. Se había hecho coincidir la Feria con los típicos festejos de Moros y Cristianos.... ", el escrito continuaba.... "Atraídos por los festejos y la novedad de la Feria, hubo tal afluencia de público, que apenas se podía transitar por las calles.
Los stands, resplandecientes de luces, rivalizaban en el decorado para la presentación de las muestras. El proyecto hecho realidad, fue un éxito, y en los años que siguieron, la Feria de Muestras del Calzado, en Elda, ha logrado ser famosa, atrayendo la atención no solo de los españoles, sino de los numerosos turistas que
visitan nuestro país "
.

 

Era toda una premonición, Carola Gonzálvez, asumiendo el lanzamiento hecho por Oscar Santos, dando vida con su crónica a una Feria que se celebraba en el año 1958, cuando todavía estábamos en el mes de Mayo del año l957; como diría un artículo publicado en "Valle de Elda" y firmado por el seudónimo “Violeta” el día 15 de Junio de 1957... "Esta magnífica idea, solamente lanzada con el impulso que da el amor hacia la patria chica, ha hecho que muchos de nosotros nos enzarzáramos en discusiones sobre la posibilidad de llevar a cabo tal empresa. No obstante, en la mente y en el corazón de todos, al ver surgir esta idea como penacho de humo negro en el horizonte, hemos pensado que algo así llevábamos escondido en las profundidades del pensamiento, y a la mayoría nos causó la misma impresión que causaría en su tiempo el hecho del huevo de Colón”.

José María Amat Amer

sábado, 18 de mayo de 2024

Ejemplares momentos de la industria del calzado. Primera llamada a la creación de una Feria del Calzado en Elda

 

Primera llamada a la creación de una Feria del Calzado en Elda

 
    Un cartel anunciador de una muestra de indumentaria para mujeres y hombres en 1930

 En 1935 se echaba la vista atrás para contemplar la industria del calzado con la perspectiva que dan los años transcurridos, casi un siglo de rodaje, desde aquellos primeros zapateros de 1840, como primera referencia a la fabricación en serie de calzado en la población de Elda.

 Poner en marcha una fábrica de calzados y lograr mantenerla no era tarea fácil, aquellos zapateros de antaño sacrificaban sus talentos con su trabajo, continuando un camino de superación, ellos formaban parte de ese engranaje que nos hizo caminar por sendas de progreso.

 También aquellos obreros demandaban sus derechos acudiendo en algunas ocasiones a la huelga en las fábricas.  La primera de ellas fue en 1930 cuando las aparadoras iniciaron con la llamada “huelga del hilo” en Elda, una forma de reivindicar sus derechos paralizando prácticamente todo el sector zapatero, logrando la solidaridad de otros trabajadores y de otras poblaciones zapateras, reivindicaciones de aquellas trabajadoras en demanda de que se abonasen el importe del hilo y la aguja que, hasta entonces, debían aportarlo las propias aparadoras.

 Los problemas de una industria hegemónica en la ciudad

 Las estrategias para conseguir pedidos a veces fracasaban y a tiempos de bonanza le seguían otros momentos de profundas crisis por falta de trabajo en las fábricas.

 La industria zapatera ya era mayor de edad para asumir todos los pormenores e incidencias de cualquier sector económico en España. Elda ya tenía independencia económica y personalidad propia. La comarca se había emancipado de aquellos años de miseria en que la escasa población debía lidiarse con la agricultura y con unos núcleos industriales aislados y dispersos. Ahora, en la primera parte del siglo XX, los problemas eran otros, por una parte, había que mantener el nivel de ocupación de los miles de personas que habían emigrado de sus primigenios lugares de origen para encontrar en Elda trabajo y progreso; por otro lado, era necesario afrontar los retos de una ciudad moderna, sus infraestructuras comerciales e industriales y los problemas laborales y sociales.

 A periodos de trabajo constante, le sucedían otros de paros intermitentes, esa era la realidad de una población que no paraba de recibir personas de muchos lugares por el efecto llamada de otros paisanos que llegaron antes. Los esfuerzos de los empresarios para buscar pedidos de un mercado nacional ya saturado encontraban las dificultades de siempre: gran diversificación de modelajes por pedidos que agobiaban los procesos de producción, trabajadores en paro con periodos que cada temporada se alargaban más, dificultad para acceder a los mercados europeos y, lo más difícil, llegar y convencer a los mercados americanos.

  
                                            Revistas especializadas presentan catálogos en Europa 1930

 

La ilusión de los primeros tiempos se había transformado en una preocupación permanente, Elda no podía ni debía echar marcha atrás y la solución pasaba por vender más zapatos y ampliar las miras económicas de esta singular industria.

 Una Feria del Calzado en España

 La primera referencia pública a la necesidad de una Feria de Muestras de Calzados nos la lanza Martín de Gales, probablemente un seudónimo, en la revista eldense "Albor" en septiembre de 1935, un artículo titulado "Lo que falta en nuestra ciudad", en dicho comentario el autor aborda la preocupación por el posible desplazamiento de la población industrial desde Elda a otras ciudades o pueblos limítrofes en busca de trabajo por los paros intermitentes de la actividad zapatera. Un problema que ya se dejó sentir en aquellos lejanos años y que preocupaba a los eldenses de la época.

 

Los años se sucedían y no era posible ampliar la oferta sin que hubiese la expectativa de una clara demanda. Con un comercio español abrumado por la cantidad de “maulas” arrinconadas en las tiendas, zapatos de alta calidad convertidos en saldos por falta de clientes, esa preocupación hizo saltar una chispa que no prosperó en aquel momento, “Una Feria anual de muestras de nuestros productos industriales”.

 

Elda y la industria del calzado en España tendrían que esperar 25 años más para que la idea prosperase y fructificase con otros protagonistas. 

José María Amat Amer

viernes, 17 de mayo de 2024

Ejemplares momentos de la industria del calzado. 100 años del primer asociacionismo empresarial del calzado en Elda

 

Ejemplares momentos de la industria del calzado. 100 años del primer asociacionismo empresarial del calzado en Elda
Moderna fábrica de calzado de Rodolfo Guarinos Vera, en 1919, creada en 1902 y situada en el final de la actual calle Purísima, en la zona conocida como "Portal del Ángel", con fachada a la calle Gonzalo Sempere.

Este año 2024 se conmemora el centenario del primer intento de creación de un asociacionismo empresarial alrededor de la industria del calzado.

En Elda y Petrer había un nutrido grupo empresarial encabezado por las míticas industrias de Silvestre Hernandez, Romero Utrilles, Casto Peláez, Francisco López, Pérez y Amat, Vda. de Juan José Guarinos, Pablo Pérez, Pablo Guarinos, Blas Amat, Mondéjar y Navarro, Vicente Esteve, Eugenio H. Browne, con varias industrias en poblaciones vecinas y en Elda, donde también estaba una de sus principales fábricas. También figuraban Francisco Martínez Orgilés, conocido industrial con el prestigiosos premio “Copa de plata” que transformaría en su propia marca, Manuel Vera Bañón; Teófilo Romero; Vera Hermanos; Luvi en Petrer, Antonio Porta o José Jerónimo Guill y Rodolfo Guarinos. Todas ellas y muchas más, que llegarían al centenar, se consideraban empresas de tamaño grande y mediano que daban empleo a centenares de trabajadores, pero había también talleres con una decena y menos obreros que se unieron a esa asociación. Además, eran importantes algunas fábricas de productos auxiliares, como Isidro Aguado Aravid o Constantino Bañón, José María Navarro, en maquinaria, o Emérito Maestre y algunas otras que realizaban trabajo para los complementos: hormas, tacones, cajas de cartón e incluso existía una pequeña tenería junto al río Vinalopó, propiedad de Emilio Maestre, que además representaba otros tipos de pieles.

La Asociación de Fabricantes de Calzado de Elda y Petrer

En Elda se creó la Federación Patronal de Fabricantes de Calzado, fundada en 1924 con 65 asociados, pero quedó en un intento fallido que duró escasamente un año. La pretenciosa federación de empresarios quería convertirse en el punto de confluencia de los intereses industriales del sector en España, y no se llegó conseguir. Las industrias dispersas en otras provincias y ciudades: Almansa; Vall d'Uxó, Baleares e incluso Madrid, por hablar de algunos de los focos industriales de los primeros años del siglo XX, no llegaron a comprender la idea de los beneficios que podrían conseguirse con la unidad de todos en una federación y aquellos 65 inscritos representaban casi en su totalidad a fabricantes de Elda y Petrel.

Teófilo Romero Juan, dos años más tarde, en 1926, impulsó lo que sería, con menos ambiciones geográficas, la primera Asociación de Fabricantes de Calzado de Elda y Petrer, es decir, circunscrita a la zona zapatera del Medio Vinalopó, y con solamente 58 empresas asociadas, ese fue el punto de partida.

Los asociados representaban un importante empuje en el conjunto nacional de fabricación de calzado. 

La producción de zapatos en el año 1929 fue de 4.000.000 de pares de todas las clases por un valor de 38 millones de pesetas, según cifras que el propio presidente Sr. Romero, desveló en la revista socialista Horizonte en 1931.

Como casi todos los proyectos que se crean y están compuestos por muchas empresas, también la Asociación Patronal de Fabricantes de Calzado pasó por momentos de incertidumbre y, en el año 1933, debido a la falta de actividad, los errores cometidos y a la ineficaz labor llevada a cabo, la entidad trascurrió por un momento delicado que casi la hace desaparecer. El anuncio de su desaparición sería muy criticado en los ámbitos laborales de la época, tachándola de error descomunal y, con los peores augurios, surgía la pregunta ¿quién o quiénes podrán parar la descomposición de este sector zapatero que tanto beneficio está creando en la comarca? Fue el propio Romero quien, asumiendo los errores del pasado, aunó de nuevo e impulsó en 1934 la asociación para hacerla más fuerte y duradera.

El llamamiento al progreso de la ciudad era una constante y desde los periódicos o revistas de la época se lanzaban mensajes constructivos de unidad frente al progreso, instando a la creación de una Asociación de Fabricantes como instrumento al servicio del sector de calzado, ya muy desarrollado en la zona, que potenciase su economía y crease riqueza.

La industria del calzado, como todas las actividades industriales, tiene sus momentos de gloria y sus fases de declive, pero hay muchas clases de afrontar una crisis y hay también muchas causas que la originan, incluidas las injerencias políticas., como recordaba en una encendida proclama aparecida en la revista El Cronista, en 1935, Venancio Caballero refiriéndose a determinadas injerencias políticas en aquellos años.

José Maria Amat Amer

Ejemplares momentos de la Industria del Calzado. Los primeros zapateros

 


Alguna vez nos hemos replanteado la figura casi idílica de quienes fueron los primeros zapateros que vivieron y trabajaron en aquellos albores de la industria del calzado eldense, y protagonizaron el paso de la más pura artesanía a la fabricación en serie. 

Algunos historiadores nos han revelado datos por informaciones extraídas de los censos de la época, lo que se llamó “El Libro de la Seguridad Pública” que forman parte de los archivos municipales, y en el que se encuentran nombres de personas y oficios hacia la mitad del siglo XIX.

Según nos relata H. Soria del Castillo, que fue quizá el adelantado que se refirió a los antiguos zapateros de la villa, que uno de los primeros zapateros eldenses se llamaba Ramón "el Guiña", que trabajaba a las puertas de su casa en la calle San Antón, preparando zapatos de niño para comuniones y los vendía en los mercadillos de Salinas y otras pequeñas aldeas a las que se desplazaba caminando.

Cuando la industria del esparto estaba en todo su apogeo en Elda (aunque no nos consta que fuera para realizar calzado) y también había otras como la del papel de estraza, este hombre, el Guiña, era el hazmerreír del barrio en el que trabajaba a las puertas de su casa, y algunos se preguntaban el por qué de aquel oficio que, en aquellos primeros años del siglo XIX, era casi exclusivo de personas pobres, como así se hacía constar en el mencionado libro de Seguridad Pública, cuando se inscribía un nombre de profesión zapatero. Con frecuencia no era extraño que incluso se dirigiesen al mencionado Guiña, increpándole que estaba perdiendo el tiempo en hacer esos zapatos que probablemente nadie iba a comprar. Ese hombre, quizá desengañado de una profesión que no era suficientemente apreciada por sus conciudadanos, acabó sus días de portero en el Manicomio Provincial de distrito que estaba instalado a la entrada del pueblo, en el edificio en el que años antes se ubicara el Convento de Franciscanos, el que fuera inspiración para la obra de Castelar “Fray Filipo”.

A la vista de las inscripciones en el censo de trabajadores, donde aparecían peones o braceros casi analfabetos, se podían leer apellidos como: Yago, Mira, Esterlic, Castelló, Payá, Maestre, entre otros; estos pioneros realizaban los zapatos ayudados por su familia, por lo que no resulta raro que alguno de esos apellidos se extendiesen por la villa al pasar la profesión de padres a hijos.

Como era costumbre en los pueblos, el nombre de alguno de aquellos zapateros se conocía más por el apodo o mote que por el nombre y apellido, de ahí “el Chulo”, el nombrado “Guiña”, “Payá mayor” o Payá menor”, entre muchos otros. En alguna ocasión me contaba mi recordado amigo Isidro Aguado, que su abuelo, antes de llegar a ser el pionero en la fabricación de hormas, fue zapatero manual y también tallaba sus propias hormas de madera, algo que no era insólito, pero sí una excelencia tallarlas con la calidad con las que las realizaba Aguado. “Isidro el tallista”, le llamaban dada su destreza en los albores de la confección de calzado en serie. Isidro comenzaría desde muy joven a formarse como zapatero de silla que y, como muchos, también compaginaría este incipiente oficio con salarios de miseria con otras actividades locales incluida la agricultura.

El inicio del oficio de la fabricación en serie en Elda, en un dibujo monocromo en tinta, de Gabriel Poveda Rico “Leirbarg” recreando una estampa familiar de mediados del siglo XIX.

Los libros de censo o padrón de oficios de mediados del siglo XIX no recogían muchos de los que trabajaban haciendo zapatos y compatibilizando esta con otras actividades en las que Elda destacaba, como majar esparto, que incluía la recogida; hacer papel de estraza; o simplemente braceros o arrieros de la villa, de ahí que nombres que serían destacados en el mundo del calzado de aquellos años, como es el caso de Aguado, no aparecieran en referencias censales.

Lo cierto es que el oficio nació del propio oficio, es decir, los zapateros remendones de aquellos años tendrían el valor y el acierto de poner a la Villa de Elda en el camino del progreso, por el que hemos caminado durante casi dos siglos, sin olvidar que nada es totalmente gratis, y levantar una industria que supuso un esfuerzo titánico que hoy estamos obligados a cuidar, para que el trabajo y la riqueza de la ciudad se mantenga y crezca. No despreciemos por tanto cualquier esfuerzo, todo suma y todos somos necesarios.

José María Amat Amer

Ejemplares momentos de la industria del calzado. El principio de la industria zapatera en Elda.

                                          Maestros artesanos eldenses trabajando manualmente.


Es importante y aleccionador conocer cómo se fraguaron los mejores momentos que vivió la transformación de la industria del calzado en nuestra ciudad, en Elda. Las personas más jóvenes, aquellas que no vivieron los momentos más brillantes y emblemáticos de la industria del calzado local, deben conocer y no olvidar que hubo un tiempo en que Elda brilló con luz propia muy por encima de otras ciudades zapateras. Bajo el título genérico de “Ejemplares momentos de la industria del calzado” iremos desgranando, en este blog, paso a paso, alguno de los grandes logros conseguidos por quienes fueron los actores más importantes y como lo hicieron.

El principio de la industria zapatera en Elda

No todos los pueblos pueden contar con una trayectoria tan singularmente creativa creando riqueza, con las solas fuerzas de sus ciudadanos. Elda era un pueblo agrícola hace apenas dos siglos y de esa agricultura vivían sus pocos tres mil habitantes.

Otras villas, dentro y fuera de nuestra comarca, tuvieron similares situaciones y de la agricultura mantenían su mayor parte del trabajo. Sin embargo, hay que decir con toda justicia que Elda no abandonó su agricultura para industrializarse, esta ciudad perdió el agua en una época en la que había en abundancia, la salinidad del agua que recibía arruinó su fértil huerta. A partir de ahí nada se nos regaló, hubo que sacrificarse y luchar duramente para tratar de conseguir una nueva vía de subsistencia.

Un pequeño taller de zapatería fue el principio de todo, unos zapateros remendones realizando zapatos para vender en mercadillos de la zona, fueron las primeras semillas de lo que se convertiría toda una capitalidad industrial de fabricación del calzado. El milagro de Elda, puesto que así se le puede llamar, se produjo, pero esos milagros poco o nada se dan si no hay una férrea voluntad de luchar y unas ganas enormes de buscar un horizonte que marque el camino del éxito y ese, a mi juicio, fue el milagro, a veces lo que ocurre es que cuando se pone fe y empeño en el trabajo, la suerte, que es siempre necesaria, también ayuda y Elda tuvo su oportunidad.

Cuando en la ciudad ya se hacían muchos miles de zapatos cada día, la indefinición por un tipo concreto estaba por llegar, cohabitaban las fábricas de calzados de señora con las de series y chicarro o zapato para niños, aunque también se podía ver anuncios de final de siglo XIX en los que se leía "Fábrica de calzados de todo tipo", es decir, que lo mismo se fabricaba señora, caballero o niño. Fue en esos primeros años de trabajo en serie o lo que podríamos llamar la productividad de la artesanía, porque casi todo se hacía a mano, cuando recibimos una expedición de mahoneses que sin duda, contribuyeron en gran medida a definir, o más bien a reafirmar un estilo de calzado de mayor calidad si cabe, y con una mayor orientación al zapato de mujer de alta calidad y de ahí al calzado llamado de lujo o zapato fino.

A veces nos paramos a pensar en el porqué de nuestra casi exclusiva especialización en zapato de mujer y, dentro de ese tipo, en el más alto en materia de calidad y diseño; en algunos casos incluso se ha escuchado algún lamento de que, si en Elda se hubiese fabricado otros tipos incluido los deportivos, nuestros baches habrían sido menores o más llevaderos. Sin embargo, puestos a soñar, creo que esta alta especialización es, lejos de lo que podría pensarse, un acierto, porque para cubrir los posibles periodos de crisis en el calzado en general, nada mejor que una industria diferente. una industria alternativa al calzado; pero puestos a mantener nuestra industria principal que nos ha dado progreso y riqueza y ha permitido situar a Elda dentro de las ciudades más importantes de la provincia y la más prestigiada en fabricación de calzado de España, ¿por qué perder nuestras señas de identidad como ciudad en la que el calzado es sinónimo de calidad y diseño?, ¿acaso el calzado deportivo o el chicarro e incluso el de caballero, nos habría situado en una cota más alta de prestigio? Creo rotundamente que no, Elda es lo que es gracias a lo que fabrica y aquí están reconocidos los mejores estilistas en calzado de España y aquí sigue estando la mayor riqueza en prestigio y calidad, no superadas por otras ciudades que nos quintuplican en producción y ventas. Nuestro milagro es mantener ese prestigio, es cuidar nuestra calidad, es rivalizar con los más grandes, nunca con los mediocres o los pequeños, en referencia únicamente a la calidad y al diseño.

"... Y aquel espíritu generador que hizo del caserío una aldea y de la aldea una Villa, rompió el estrecho círculo donde se consumía en vida isócrona, rudimentaria y pobre, pues si la agricultura daba el vivir, éralo en medida estrecha y como máxima compensación a rudos esfuerzos consumidores prematuros del vigor físico y anuladores por atrofia de energías cerebrales, y al romperlo, se abrió nuevo horizonte en el ancho campo donde la noble lucha de las aspiraciones, forjan el bienestar y progresos humanos. Y así, donde solo hubo manejar de azadas, ruido de esquilas y chirriar de grillos, se oyeron metálicos sonidos del martillo sobre el yunque, bronco trepidar de poleas y artefactos y activo trajinar en unos menesteres que no eran la siembra ni la siega, ni la trilla ni la vendimia, pero que era también trabajo; trabajo encauzado por distintos derroteros donde no solo había fuerza muscular, sino también ejercicio de la inteligencia que lo avaloraba y le hacía rendir una vida más holgada, aplicándolo a los primeros rudimentos industriales que aparecieron manifestados por medio de herrerías, fábricas de papel, molinos de majar esparto y un raquítico taller de zapatería.

Y de aquel taller humilde, nacieron las grandes fábricas con sus amplios e independientes edificios construidos expresamente con tal fin; y los calzados de Elda, en producción progresiva invadieron la España toda, ganaron premios de honor en exposiciones extranjeras y consagraron como industrial a este pueblo, cuyo nombre fue llevado triunfalmente por sus hijos en viajes laboriosos, lo mismo a las grandes urbes comerciales que a las apartadas y silenciosas aldeas.... Y así se formó la moderna ciudad de Elda." Antonio Vera en el “Liberal del Elda” número extraordinario de 1915. 

José María Amat Amer

martes, 17 de octubre de 2023

¿Elda renace?

 

¿Elda renace?

La apatía, la pasividad o la incapacidad, de nuevo vuelve a dar un revés a la ciudad de Elda, a su industria del calzado y a todos los eldenses. Quizá sea la suma de todas ellas las que de manera inexorable nos llevan a la irrelevancia en un sector, el del calzado, del que hemos sido siempre pioneros.

El pasado 22 de abril, expertos de la Comisión Europea se reunieron con representantes del sector calzado de Elche y de la industria marroquinera de Ubrique, para discutir la posibilidad de conceder un sello de denominación de origen (D.O.) a los zapatos y artículos de piel confeccionados en esas ciudades, a nadie se le escapa que por mucho que se diga o traten de convencernos, nuestros vecinos ilicitanos al conseguir este objetivo se convertirán en los capitalizadores de ese logro.

El pasado 22 de abril, expertos de la Comisión Europea se reunieron con representantes del sector calzado de Elche y de la industria marroquinera de Ubrique, para discutir la posibilidad de conceder un sello de denominación de origen (D.O.) a los zapatos y artículos de piel confeccionados en esas ciudades, a nadie se le escapa que por mucho que se diga o traten de convencernos, nuestros vecinos ilicitanos al conseguir este objetivo se convertirán en los capitalizadores de ese logro.

La inmovilidad

El 24 de julio de 2015 publiqué en el blog “Calzado” del semanario Valle de Elda un artículo titulado "Elda Prestigio como marca de calidad”, lo leyeron 3.529 personas y en ese escrito se pedía claramente una marca y una denominación de origen para nuestro calzado fabricado en la comarca.

El 24 de septiembre de 2015, el pleno municipal en su totalidad aprobó una moción para solicitar la denominación de “Zapatos de Elda”, como lo habían pedido otras poblaciones zapateras para sus fabricados.

En el trascurso de los años se han solicitado ante quien lo tenia que conceder, la Oficina de Marcas situada en nuestra capital, antes OAMI, ahora llamada EQUIPO y siempre por parte de los Ayuntamientos de las respectivas ciudades, la marca que identificara el zapato fabricado en cada ciudad o zona. Por allí han pasado la totalidad de poblaciones con tradición zapatera buscando su marca, desde Elche, hasta Arnedo (La Rioja), pasando por Baleares, Valverde etc., la única excepción notable Elda.

Desde aquel 2015, he venido insistiendo en la obtención de la marca de origen y de la denominación oficial de calidad para la ciudad de Elda, con la D.O. que sabíamos estaba a punto de concederse en actividades o artículos industriales, sin resultado alguno.

El pasado 14 de abril de 2022, también en el Blog Calzado de Valle de Elda y, esta vez, de forma desesperada, publique un escrito que se titulaba Elda debe solicitar sin demora la “Denominación de Origen para su calzado”, obtuvo 2.399 lecturas, pero de nuevo nadie movió un solo dedo.

¡Elda vuelve a perder!

Me cuesta decir esas palabras, pero desgraciadamente eso es así, digan lo que digan, manejen las encuestas que manejen o nos hablen de ese renacer que más parece dirigido a los festeros eldenses que a los trabajadores de nuestra ciudad. Con esta forma de “hacer valer la ciudad”, ni es posible renacer, ni es posible si quiera mantener a duras penas el nivel de empleo y crecimiento que es la base de todo lo demás, incluidas las fiestas.

A veces llego a preguntarme ante tanta pasividad si el equivocado seré yo. En algunas ocasiones he estado tentado de “pasar de todo” y no manifestar las posibles desgarradoras consecuencias que llevarán a nuestra ciudad a la irrelevancia, pero no puedo, es necesario que todos nos concienciemos que hay que luchar, los que estamos convencidos que el zapato eldense no es algo que se ha obtenido como una dádiva de instancias superiores, elevando la voz y afirmando con orgullo que se trata de una herencia de muchos otros, empresarios y trabajadores que, a lo largo de este duro camino de esfuerzo y sacrificio, lograron cedernos el testigo de un zapato, “hecho por artistas”, que merece la consideración de ser Denominación de Origen, ante cualquiera otro que pretenda subrogarse tal derecho.

Deseo ser voz constructiva, pero crítica, que denuncie que este no es el camino, no me resigno a perder lo que fuimos como pueblo y lo que representamos con el calzado en el panorama internacional. Elda necesita encontrar su senda de progreso, con una apuesta decidida que nos hizo únicos, lo que hemos recibido de generaciones anteriores.

Como casi siempre ocurre, ahora la ciudad obtendrá el “premio de consolación”, quizá se nos diga que la denominación que otros consiguen la compartirán, como ya ocurriera con el Centro Nacional de Referencia de Calzado (RNC)  y que a Elda se le dijo ser “sub-sede” que es como no decir absolutamente nada, o como aquel proyecto de Puerto Seco al que Elda siquiera presentó batalla, o a esa otra petición totalmente utópica que formulé en 1991, cuando se ofrecían compensaciones para Elda por la inminente pérdida de sus Ferias del Calzado, entonces puse la compensación en que la Oficina de Marcas se instalase en Elda, en el lugar que ocupaban los recintos feriales (Escrito al semanario Valle de Elda), pero tampoco nadie me siguió.

La triste realidad es que somos los perdedores de siempre y así nos va.

Cuando en 2015 me personé en la Oficina de Marcas de Alicante, buscando asesoramiento para trasladarlo al Ayuntamiento de nuestro pueblo, y recogí toda la documentación, que cumplimente, para la obtención de la marca de calzados de origen Elda y la denominación de Calzado de Artesanía, se me dijo con total claridad que al único organismo que se le otorgaría la D.O. cuando se aprobase, sería al Ayuntamiento de Elda como representante de Asociaciones Sectoriales y Locales, si por medio de una institución sectorial hubiese sido posible, a través del Museo del Calzado Elda ya la tendría.