Con este blog tratamos de incorporar noticias relacionadas con el calzado, sus industrias, Museos, complementos y todo aquellas cuestiones que puedan ser de interés general para el sector.
domingo, 21 de diciembre de 2025
La fábrica de José Tobar
jueves, 11 de diciembre de 2025
Memoria de nuestras fábricas: La fábrica de Pablo Guarinos Juan
Historia de un nombre y de una familia que marcó Elda
Pablo Guarinos Juan: político y empresario
Pablo Guarinos Juan no solo destacó como empresario, sino también como político local. Su legado no se limita a la política: la familia Guarinos dejó una huella imborrable en la industria zapatera de Elda y en la vida social de la ciudad. Su padre, Pablo Guarinos Guarinos, fue gran maestro de la logia masónica fidelísima, y su hijo, Tomás Guarinos Maestre, fundó SICEP y el Banco de Elda.
La fábrica en la calle Pedrito Rico
La fábrica de Pablo Guarinos Juan estaba ubicada en la misma calle que hoy lleva el nombre del artista Pedrito Rico. Durante su apogeo, la producción alcanzaba los 150.000 pares al año, en su mayoría zapatos de alta calidad.

Tradiciones y memoria colectiva
La calle también fue testigo de tradiciones que hoy parecen olvidadas. Había una cruz cubierta donde se despedían los entierros antes de llegar al cementerio, un ejemplo de cómo la vida cotidiana y las costumbres estaban ligadas a esta vía: “Había una cruz cubierta a la salida, donde los entierros subían desde la iglesia de Santana y allí se despedía el duelo. De allí los curas bajaban al templo y el resto subía hasta el Cementerio Municipal Santa Bárbara”, recuerda Amat.
https://cadenaser.com/comunitat-valenciana/2025/12/10/nuestras-fabricas-pablo-guarinos-juan-radio-elda/
domingo, 7 de diciembre de 2025
SICEP, la empresa que salvó Elda en plena Guerra Civil. Una historia de trabajo, ingenio y dignidad
En pleno caos de la Guerra Civil española, cuando fábricas cerraban y familias pasaban hambre, nació SICEP: el Sindicato de la Industria del Calzado de Elda y Petrer. Esta innovadora sociedad empresarial logró mantener abiertas más de 80 fábricas, dando empleo directo e indirecto a más de 32.000 personas. José María Amat recuerda: “SICEP fue algo que no debemos nunca los eldenses olvidar… fue un movimiento tan especial y tan original, que quizá sea una de las cosas más importantes que se han hecho en Elda después de las ferias del calzado”.
Una de los edificios en Elda convertidos en almacén de zapatos estocados y pendientes de venta hasta que acabara la Guerra Civil en España.
La estrategia de SICEP fue audaz y efectiva: vender zapatos donde se pudiera, desde Barcelona hasta Málaga, e incluso exportarlos a Francia y al norte de África. “Se vendía donde se podía y se almacenaba el resto esperando que la guerra acabara”, explica Amat. Esta visión permitió que los trabajadores cobraran en medio de la escasez, y que la industria del calzado de la comarca sobreviviera a uno de los periodos más difíciles de la historia española.
Tomás Guarinos Maestre ideólogo y creado de SICEP
Sin embargo, a pesar del éxito, los artífices de SICEP no recibieron reconocimiento oficial. Tomás Guarinos Maestre, impulsor del proyecto, fue encarcelado y deportado tras la guerra, y el destino del dinero de la sociedad nunca se aclaró. Amat subraya: “Este hombre jamás, jamás ha recibido el menor gesto de reconocimiento de esta ciudad. Es una gran injusticia”.
miércoles, 26 de noviembre de 2025
La Fábrica de Pedro García Amat. "Calzados Elefante"
Desde un pequeño taller en Elda hasta una marca reconocida internacionalmente.
Con un socio y amigo, Antonio Castello, Pedro García instaló su primer taller en los bajos de su vivienda familiar, donde comenzaron fabricando zapatos de niño. Poco a poco, la empresa creció y se consolidó. J. Mª Amat recuerda: “Era impresionante ver a Pedro García siempre trajeado y con pajarita, controlando personalmente la calidad en la fábrica. Para él, cada zapato debía ser impecable.”
Primera ubicación del taller donde comenzó a fabricar zapatos en la calle Hilarión EslavaA lo largo de los años, la empresa Pedro García se destacó por su innovación y por la capacidad de adaptarse a los cambios de la industria. La fábrica implementó sistemas pioneros de control de producción y fue un referente en la fabricación de calzado de caballero y señora. “Su mayor especialización fue el calzado de caballero, que se convirtió en un verdadero referente en Elda y en España. Más tarde. La fábrica también produjo calzado de señora y botier”, comenta Amat.

En 1982, a petición de sus trabajadores, recibió la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo. / Cedida
Hoy, la marca Pedro García sigue siendo un ejemplo de excelencia y tradición familiar, con presencia en Europa y Estados Unidos. J. Mª Amat concluye: “El legado de Pedro García Amat sigue vivo gracias a sus hijos y nietos. Su historia demuestra cómo la visión, la pasión y el esfuerzo pueden transformar un pequeño taller en una empresa de renombre internacional”.
viernes, 21 de noviembre de 2025
Viuda de Manuel Vera Bañón: La histórica fábrica de calzado que marcó el prestigio de Elda
La fábrica de “los tahúllas”, pionera en innovación y calidad, dejó un legado que todavía se conserva en el Museo del Calzado.
La fábrica de “los tahúllas”, fundada por Manuel Vera Bañón a principios del siglo XX, fue una de las últimas en desaparecer en Elda y es recordada por su contribución al prestigio del calzado local. Según José María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, “vamos a hablar hoy de una fábrica que todos conocerán porque la fábrica creo que fue la última en derruirse”.
La empresa producía inicialmente zapatos sencillos, pero más tarde triunfó con el zapato de bottier, llegando a fabricar hasta 2.500 pares por semana con un equipo de más de cien trabajadores.
miércoles, 12 de noviembre de 2025
Elda, 25 años premiando la elegancia española. “La Mujer Mejor Calzada de España”.
Versión ilustrada de
algunas de las premiadas
Desde hace veinticinco años, nuestro
pueblo rinde homenaje a su mayor seña de identidad con un galardón singular, el
Premio a la Mujer Mejor Calzada de España, una distinción que aúna arte,
elegancia y tradición.
Más allá de la curiosidad o del brillo
mediático, el premio representa un tributo al buen gusto, al saber calzar y,
sobre todo, al valor de un producto que ha hecho historia en nuestro país: el
zapato español de calidad, instituido por el Museo del Calzado de Elda que
ostenta la propiedad intelectual, inscrita en EUIPO, como prueba de un logro
irreversible. Con este reconocimiento se busca destacar la importancia del
calzado como expresión de personalidad, pero también, como emblema de una
industria que ha sabido mantenerse fiel a sus raíces mientras se adapta al
ritmo del mundo moderno.
Elda, capital del buen calzado
El premio tiene para Elda un significado
que trasciende lo simbólico. Esta ciudad, corazón del llamado Elda-Petrel
Shoe Valley, o lo que es lo mismo, pero en español, “Valle del Zapato de
Elda y Petrel”, ha sido durante
décadas, desde finales del siglo XIX, uno de los grandes centros productores de
calzado de alta gama en Europa. Cada par que sale de sus fábricas y talleres es
el resultado de una combinación magistral de oficio, paciencia y detalle.
Cuando cada año una figura pública, ya
sea una actriz, periodista, modelo o miembro de la sociedad más notoria, recibe
el título de Mujer Mejor Calzada de España, esta distinción lleva
consigo parte de esa historia colectiva. Mujeres como: Concha Velasco, Anne
Igartiburu, Paz Vega o la Baronesa Thyssen-Bornemisza, entre muchas otras, han
contribuido a proyectar la elegancia y el saber hacer del calzado eldense,
actuando como auténticas embajadoras de una tradición que pisa fuerte dentro y
fuera de nuestras fronteras.
El poder de la imagen
En tiempos en los que la comunicación se
mide en segundos y en pantallas, el poder de una imagen bien elegida puede
llegar donde no alcanza la publicidad convencional. Asociar el calzado español
de calidad a una mujer distinguida, admirada o influyente, convierte este
galardón en una herramienta de promoción tan efectiva como refinada.
La Mujer Mejor Calzada no es solo
una musa del diseño: es también el rostro visible de un sector que reivindica
la autenticidad frente a la producción masiva y la despersonalización de la
moda. Su figura ayuda a difundir el valor de lo artesano, del estilo bien
entendido y del lujo discreto que define al zapato hecho en España.
Proyección
Un jurado profesional es la base para
consolidar el prestigio del premio, un factor que, según la estrategia de
Berlanga, repetía siempre: “El jurado de
estos premios debe robustecer y enriquecer el prestigio del galardón, tanto o
más como la figura a la que se pretende homenajear”
El jurado de 2003 reunido en Madrid para fallar el premio a la Mujer Mejor Calzada. En la foto de izquierda a derecha: Luis Alberto de Cuenca; Luís García Berlanga; Juan Pascual Azorín; Joaquín Planelles; Antonio Porpetta; Lourdes Ventura; La princesa Tessa de Baviera; Alicia Mariño Espuelas y José María Amat, completaba el jurado la actriz Concha Velasco.
El premio, además, sirve para fortalecer
la relación entre la industria y la cultura. Cada edición se convierte en un
escaparate donde confluyen la creatividad de los diseñadores, la precisión de
los artesanos y la sensibilidad de quienes saben apreciar un trabajo bien
hecho. El Museo del Calzado de Elda, custodio de la memoria de este oficio,
encuentra en el galardón una forma de mantener viva la conexión entre pasado y
presente, y de conformar una pasarela internacional que proyecte la trayectoria
del zapato español.
Porque el calzado no es solo un
complemento, es un lenguaje que habla de elegancia, identidad y carácter. Y en
ese idioma, Elda lleva muchas décadas escribiendo su propia historia con paso
firme. El premio a la Mujer Mejor Calzada de España no celebra
únicamente la belleza o el estilo, sino la dignidad de un oficio que convierte
cada zapato en una obra de arte.
Este 2025 celebramos los primeros
veinticinco años de uno de los galardones más emblemáticos del sector zapatero.
Un premio que distingue a mujeres convertidas en iconos del buen calzar, y
cuyos pasos, firmes y elegantes, siguen acercando el calzado español a la
excelencia y al reconocimiento internacional.
==================================================
Premio a la Mejor Calzada: 25 años de historia y estilo en Elda
Elda se prepara para celebrar la entrega del Premio a la Mejor Calzada, un evento que ha colocado a la ciudad en el mapa de la moda española durante más de dos décadas. Este 2025 es especialmente significativo, ya que marca el 25 aniversario de la creación del premio, nacido en el año 2000 con el objetivo de reconocer a las mujeres que destacan por su elegancia y buen gusto al calzar. Tras algunos años de pausa, la ciudad vuelve a brillar con un evento que combina tradición, moda y cultura.
Jº Mª Amat se encuentra con Berlanga el 8 de agosto de 1997 para presentar iniciativas en favor del prestigio de la industria eldense y del sector del calzado español. / Cedida
Desde su primera edición, el jurado ha estado compuesto por figuras destacadas de la cultura, la literatura y la moda. Amat recuerda cómo se estableció este cuidado proceso: "Luis García Berlanga decía que el jurado tenía que ser tan importante como el propio premio, porque si no, la calidad de las mejores calzadas bajaría con el tiempo." Con el paso de los años, la combinación de elegancia y reconocimiento cultural ha consolidado el premio como un referente único en España, vinculado tanto al talento local como a la proyección internacional de Elda como capital del calzado femenino.
miércoles, 5 de noviembre de 2025
Elda y el legado de los santos Crispín y Crispiniano
Cada 25 de octubre, el mundo zapatero celebra a sus patronos, Crispín y Crispiniano, símbolo de esfuerzo, maestría y orgullo artesanal. En Elda, esta fecha adquiere un significado especial: evoca una historia de talento, de innovación y de trabajo colectivo que convirtió a la ciudad en referencia indiscutible del calzado español.
Durante décadas, Elda fue sinónimo de moda, calidad y prestigio. Desde sus talleres y fábricas surgieron diseños admirados, y desde su impulso empresarial nacieron ferias, asociaciones y proyectos que marcaron una época de prosperidad y reconocimiento internacional.
El calzado no fue solo una industria: fue cultura, fue identidad, fue innovación, fue el alma de una comunidad y con ella de la España zapatera.
Hoy, en un contexto industrial diferente y globalizado, Elda sigue latiendo al compás de ese legado. La experiencia, la creatividad y la pasión de sus profesionales mantienen viva una tradición que forma parte esencial de su memoria y de su futuro. Si, de su futuro, porque hay un principio que debe quedar claro, el zapato industrial y la comercialización podrá variar de situación geográfica, pero el arte de un zapato con las perfecciones del que se fabricó en Elda, eso persiste en cualquier lugar y tiempo,
Celebrar a los Santos Crispín y Crispiniano es, en definitiva, rendir homenaje a todos aquellos que hicieron del oficio del calzado una expresión de arte y de progreso, y recordar que la huella de Elda —como la de sus mejores zapatos— perdura siempre con el paso del tiempo.
La fábrica de calzados de Rodolfo Guarinos Vera
La fábrica, ubicada al final de la actual calle Purísima. / Cedida
Su fábrica, levantada en el final de la actual calle Purísima, llegó a ser una de las mayores de la comarca y un símbolo para varias generaciones de eldenses.
La historia del calzado en Elda no puede entenderse sin recordar a Rodolfo Guarinos Vera, uno de los grandes industriales que impulsaron el desarrollo económico y social de la ciudad a comienzos del siglo XX. Su fábrica, levantada en el final de la actual calle Purísima, llegó a ser una de las mayores de la comarca y un símbolo para varias generaciones de eldenses.
Su magnitud y organización la convirtieron en un referente de la industria zapatera. / Cedida
El fundador del Museo del Calzado, José María Amat, recuerda que “Rodolfo Guarinos construyó una de las mayores fábricas que había en Elda. En algunos momentos llegó a tener hasta 1.200 trabajadores, así que prácticamente todas las familias del pueblo tenían a alguien allí”.
La empresa, con más de 4.000 metros cuadrados de superficie y doce naves industriales, se encontraba en una zona entonces conocida como el Portal del Ángel. Su magnitud y organización la convirtieron en un referente de la industria zapatera, con una producción que superaba el millar de pares diarios.
Pero la fábrica no solo fue un motor económico. Su enorme reloj en la fachada marcaba el ritmo de la ciudad en los años posteriores a la Guerra Civil, cuando el de la iglesia aún no había sido repuesto. Además, una potente sirena avisaba del inicio y final de la jornada laboral, un sonido que, según Amat, “retumbaba en toda Elda y llegaba hasta Petrer”.
Rodolfo Guarinos fue también un empresario comprometido con la vida local. Presidió la Federación de Fabricantes de Calzado, promovió las Casas del Progreso en 1927 y formó parte del Consejo de Administración del Banco de Elda. Su fábrica fue incluso visitada en 1932 por el presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, durante su estancia en la ciudad para colocar la primera piedra del monumento a Castelar.
De aquel complejo industrial salieron numerosos pequeños talleres que contribuyeron a forjar la estructura productiva de Elda durante décadas. Su legado permanece como parte esencial de la identidad zapatera de la ciudad.
Como concluye José María Amat, “Elda se ha hecho de la semilla de su pueblo, de sus trabajadores. Nadie vino a enseñarnos cómo vivir ni cómo hacer riqueza”.
miércoles, 29 de octubre de 2025
La Fábrica de Silvestre Hernández Poveda
La historia industrial de Elda tiene un nombre propio: Silvestre Hernández Poveda, pionero en la mecanización del calzado. Su fábrica, fundada a comienzos del siglo XX, marcó un antes y un después en una época dominada por los talleres totalmente manuales.
Instalada en el lugar donde hoy se encuentra la plaza Huestes del Cadí, la factoría incorporó maquinaria que permitía colocar estaquillas, grapas y realizar otros procesos que hasta entonces se hacían a mano. Gracias a esta innovación, llegó a emplear a unas 150 personas y alcanzó una producción de entre 600 y 2.000 pares de zapatos semanales.
El historiador José María Amat Amer, fundador del Museo del Calzado de Elda, destaca la visión emprendedora de Hernández:
“Silvestre Hernández fue un visionario. Supo ver la transición de la producción artesanal a la industrial y, aunque su fábrica cerró tras la Guerra Civil, su legado perduró. Incluso sus hijos continuaron vinculados a la industria del calzado, y él mismo llegó a exportar a mercados europeos antes de que fuera algo habitual para los zapatos eldenses.”
https://cadenaser.com/comunitat-valenciana/2025/10/28/silvestre-hernandez-poveda-la-primera-fabrica-mecanizada-de-elda-radio-elda/
domingo, 26 de octubre de 2025
Una efemérides para recordar
Tal día como hoy, en 1962, el
Banco de Crédito Industrial destacaba a “Elda Exportadora” como una sociedad
ejemplar. Aquella cooperativa empresarial reunía 126 empresas de Elda que
sumaban aproximadamente 2.500 trabajadores y exportaban 450 mil pares de zapatos.
Mesa constitutiva de la
Cooperativa Empresarial “Elda Exportadora”
Fue en aquel año cuando la Cooperativa pensó en una mayor concentración de pedidos y mejor control de fabricación, con un proyecto de cuatro grandes naves industriales, cada una dedicada a una especialidad de calzado: niño y colegial; señora tipo sport; señora de vestir y caballero. El proyecto no llegó a fraguarse debido a la mayor pujanza de las recién aparecidas ferias del calzado que concentraron, de forma súbita, la mayor pujanza de la exportación de calzado eldense a EE.UU. y Europa.
Elda Exportadora se creó en 1959
y actuó con éxito desde 1960, coincidiendo con la I Feria Nacional del Calzado.
Elda Exportadora presentó un stand en la I Feria Nacional del Calzado
La fábrica de Emérito Maestre y hermano
Bajo el título de "Memorias de nuestras fábricas", Radio Elda Cadena ser dedican un programa para dar a conocer algunas de las más importantes fábricas de calzado que tuvo Elda entre los últimos años del siglo XIX, hasta mediados del XX.
La historia industrial de Elda no puede entenderse sin la figura de Emérito Maestre Maestre, primer alcalde republicano de la ciudad en 1931 y, junto a su hermano, uno de los impulsores de la fabricación de cajas de cartón que tanto necesitaba la pujante industria del calzado. Ambos levantaron un auténtico emporio a principios del siglo XX, primero en el Monastil y más tarde en los terrenos que hoy se preparan para convertirse en aparcamiento. “Fue un hombre emprendedor, dinámico, muy querido por el pueblo, mientras que su hermano era quien llevaba realmente el peso de la fábrica”, recuerda Jº Mª Amat Amer, fundador del Museo del Calzado de Elda.
Antigua fábrica de cartón de los hermanos Maestre, situada junto al río Vinalopó a la altura del paraje del Monastil.
La iniciativa de los Maestre permitió abastecer a decenas de fábricas de calzado de Elda y la comarca en una época en la que la producción crecía de manera imparable.
El legado de la fábrica de los Maestre se mantuvo hasta 1979, resistiendo los cambios del sector y la competencia de empresas más avanzadas tecnológicamente. Hoy, parte de aquellas máquinas se conserva en el Museo del Calzado como recuerdo de una etapa clave para la economía local. Más allá de la producción, la familia impulsó también viviendas obreras en la conocida Colonia Santo, reforzando así el carácter social y comunitario de un proyecto que marcó una época en Elda.
La Fábrica de los hermanos Vera (La fábrica de los Vera)
Bajo el título de "Memorias de nuestras fábricas", Radio Elda Cadena ser dedican un programa para dar a conocer algunas de las más importantes fábricas de calzado que tuvo Elda entre los últimos años del siglo XIX, hasta mediados del XX.
https://www.facebook.com/share/p/1GUaXwoT9x/?mibextid=wwXI
Fundada en 1898, llegó a producir más de 1.500 pares diarios y a exportar a América Latina, dejando una huella imborrable en la historia de la ciudad.
La magnitud de la fábrica era extraordinaria: ocupaba una manzana completa, con más de 5.000 metros cuadrados de naves y patios, y contaba con maquinaria de última generación traída incluso desde Alemania. Funcionaba mediante un sistema centralizado de motores y ejes que movía al unísono todas las máquinas. Jº María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, lo describe con detalle: “En la sala de máquinas había carros de madera, ventanales enormes y unos ejes movidos por un motor central…”.
La producción alcanzó niveles sorprendentes para su tiempo: más de 1.500 pares de zapatos finos de señora al día, con una fuerte exportación a mercados de Brasil, México y Colombia. “La fábrica fue una de las primeras en arañar la exportación… y el bottier fue lo que más beneficios produjo”, señala Amat.
La Fábrica de Rafael Romero Utrilles
A finales del siglo XIX, Elda era un territorio de huertas y bancales. En medio de este paisaje, Rafael Romero Utrilles levantó su fábrica en la calle de Dahellos, ocupando más de 1.000 metros cuadrados. La industria combinaba producción y hogar: la familia vivía en la planta alta, mientras que en la planta baja se ubicaban oficinas y almacenes. Todo estaba rodeado de un jardín cuidado y una valla elegante, reflejo del carácter meticuloso de Romero Utrilles.
Fundada en 1876, la fábrica producía calzado para niños, caballeros y mujeres, incluyendo los primeros tacones altos de la época. Con una producción diaria de entre 800 y 1.000 pares, cada zapato era elaborado a mano por cientos de trabajadores, asegurando calidad y detalle en cada modelo. Como destacaba Jª María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, “todo se hacía de manera artesanal, y esa dedicación marcó la diferencia en la industria del calzado”.
Romero Utrilles no se conformó con el mercado local: llevó sus zapatos a exposiciones internacionales en París y Londres, obteniendo medallas de oro por la excelencia de sus productos. Amat recuerda: “De ahí surge la frase que todos conocemos: ‘Elda, París y Londres’, un símbolo del prestigio de nuestra ciudad y del esfuerzo de quienes la hicieron posible.” Este reconocimiento consolidó a Elda como referente europeo en la fabricación de calzado.
Aunque la fábrica cerró a principios del siglo XX, su espíritu continuó. Otros empresarios retomaron la actividad en las mismas naves, manteniendo la tradición zapatera eldense. La historia de Rafael Romero Utrilles sigue siendo un ejemplo de visión, riesgo y trabajo, un legado que inspira a nuevas generaciones de emprendedores en Elda y más allá






.jpg)










.jpg)


.jpg)
