domingo, 1 de diciembre de 2019

Visitando los Museos. Museo del Calzado de Novo Hamburgo en Brasil



01 DICIEMBRE 2019

La ciudad de Novo Hamburgo es el foco preferente de la industria zapatera en Brasil.

El museo del calzado está ubicado en el Campus I de la Universidad de Feevale. En dicho lugar se mantiene una exposición permanente, muy cuidada y catalogada, con una serie de actividades culturales ligadas al diseño de la moda. 



El Museo Nacional del Calzado está preparado para mostrar a la comunidad internacional el gran atractivo de diseño y calidad de la industria del calzado brasileño. Muestra la trayectoria histórica de la ciudad, de su industria y del calzado.
     
Novo Hamburgo muestra con orgullo este museo que emplazado en la zona histórica de la ciudad, en un edificio que también tiene su propia historia como un recinto emblemático del pasado histórico de esta pujante ciudad que fue impulsada por familias alemanas desde 1824. Novo Hamburgo es hoy una gran ciudad con más de doscientos mil habitantes situada en el Valle del río Dos Sinos, a 40 km de la capital del Estado, Porto Alegre. Hasta los años 90 su industria principal fue casi exclusivamente el calzado pero la fuerte crisis de aquellos años forzó a una diversificación industrial con éxito.
J.M.A.

sábado, 23 de noviembre de 2019

Elda y el calzado en la antigua Estación de Autobuses de Alicante

La antigua estación de autobuses de la calle Portugal en Alicante, es un lugar que todos los eldenses hemos visitado cientos de veces en el pasado, sin embargo con el traslado en septiembre de 2011 a las nuevas instalaciones en la zona portuaria de la capital, abandonamos aquellas visitas frecuentes y el lugar se convirtió en una zona destinada al esparcimiento, con jardines y plaza remodeladas, y lo que era la edificación de la estación se convirtió en sede de eventos relacionados con la cultura especialmente.
En esa nave del antiguo lugar de salida y entrada de autobuses de diferentes líneas, hay dos pinturas murales realizadas al temple por Gastón Castelló, de 9 x 8,35 metros, en el año 1949 y restauradas por el mismo autor en 1970. En una de ellas figura representa a la provincia de Alicante con sus pueblos y su red de carreteras, y escenas de las diferentes actividades industriales, agrícolas y artesanales, y en el otro un plano aéreo de la ciudad que resalta los lugares y monumentos más emblemáticos. Todo ello tal como lo concibió el autor en aquel año de 1949.
 
El cambio producido desde aquellos tiempos ha sido enorme. Pero si circunscribimos lo que afecta a nuestra población, observamos que a Elda se le atribuye la importancia y preferencia del dominio en la fabricación de calzado, y efectivamente en aquellos años Elda vibraba frente a cualquier otra población por su importante industria y su bien cuidado zapato, incluso teniendo en cuenta que en aquel tiempo la ciudad está marcada como una población de menor importancia frente a Novelda o Monóvar que era la sede judicial de la comarca.
 
Si el visitante, especialmente los más jóvenes, pasan por esa nave, contemplarán la obra de un gran artista y sentirán la misma satisfacción que sintieron sus padres cuando llegaban o partían de esa estación rumbo a nuestro pueblo, al contemplar a unos zapateros representando la industria provincial del calzado.

Diversificación del calzado en el Medio Vinalopó: Guía para una idea utópica



Polígonos modernos y bien comunicados son imprescindibles para el sector.

No es la primera vez que hablo de la deseada diversificación industrial de nuestra comarca.
Escribí un artículo en la revista Alborada en septiembre de 1977 y de nuevo en el blog de Valle de Elda en abril de 2019.

Dije, y me reafirmo de nuevo, que la ansiada diversificación de una comarca que tiene como principal actividad económica la que proporciona una única fuente industrial, es muy comprometida y arriesgada. Lo hemos padecido en varias ocasiones a lo largo de nuestra historia reciente.
Pero llegamos a un punto en el que, o todo o nada, es decir, o tomamos el asunto muy en serio o cada vez seremos menos en este valle y nuestros jóvenes tendrán que salir a buscar trabajo a otras ciudades.
La situación todavía no es dramática, si bien empieza a dar indicios muy serios de que esto así no funciona.
Asumiendo riesgos quiero dejar constancia de los planteamientos que, desde hace años, vengo observando y tratando de trasladar a nuestra comarca con la vista puesta en esa meta final, la diversificación.
Conocí y viví como profesional, la desaparición de los Altos Hornos de Sagunto, la pérdida de casi cuatro mil empleos y la posterior recuperación con éxito de la nueva diversificación industrial en la zona. Aquello tardó casi diez años en reafirmar un nuevo rumbo, pero se consiguió. Deseo trasladar a la opinión pública que las circunstancias de Altos Hornos en Sagunto, una ciudad con dos núcleos urbanos y alrededor de cincuenta y siete mil habitantes, bastante menor que las suma de nuestras poblaciones del Medio Vinalopó (Elda y Petrer). Pero aquello fue otra cuestión muy diferente a la de la pérdida de nuestro calzado. Sagunto por cuestiones de otra índole y a pesar de las grandes inversiones realizadas en su acerería, cerraba por no ser competitiva. Una cuestión diametralmente diferente a la de nuestro calzado que solamente requiere complementar, con ayuda de la Generalitat y el Gobierno Central, el aporte necesario para que nuestras comarcas se mantengan y crezcan.
Sagunto no es el Medio Vinalopó: Nuestra supervivencia como poblaciones industriales se mantendrán pero no veo la posibilidad de crecer y sí un riesgo de ir mermando el mercado laboral. El caso de la ciudad saguntina era a vida o muerte, o se actuaba con firmeza o el paro sería total de la noche a la mañana.
Medios materiales e inmateriales en Sagunto: La población necesitó ayudas directas por valor de cientos de millones de pesetas y miles de metros cuadrados de superficie industrial, además de la jubilación de más de mil empleados. Aquello movilizó fondos importantes de todas las administraciones, pero también un claro deseo de repoblar, industrialmente hablando, aquellas zonas que surgían con dinero público (entre 50 y 100 mil millones de pesetas). La tenacidad de los habitantes de Sagunto y el Camp de Morvedre en general, continúa y sigue acudiendo a programas que la Generalitat promueve para mantener el nivel de empleo creado hace 35 años y que golpea de vez en cuanto a determinadas industrias punteras de la zona
Medios materiales e inmateriales para el Medio Vinalopó
Dejando claro que la situación no es comparable y surge por motivaciones diferentes. Vamos a tratar de marcar un camino para que podamos debatir conjuntamente las mejores soluciones de una situación intranquila.
Las comarcas del Medio Vinalopó, especialmente Elda y Petrer, deben mantener sus respectivas actividades industriales centradas en el calzado y el bolso o la marroquinería en general, aunque en este plan propuesto habrá que fijar metas muy claras para desmarcarse de políticas generalistas del sector que en poco beneficiarán a nuestra comarca.
Sin embargo la diversificación no viene por influencia divina, es más, en esa diversidad de trabajo la sola fuerza empresarial es imposible que llegue a poco en un periodo de tiempo corto. Reconvertir cinco o seis mil puestos de trabajo a otros sectores diferentes al calzado, no hay fuerza empresarial o inversión privada que pueda conseguirla. Por lo tanto es necesario y urgente que los cauces políticos funcionen para valorar el daño y efecto que puede provocar pérdidas en la fabricación de calzado y afines.
El compromiso de unos beneficios fiscales y económicos son sustanciales en el plan. La Generalitat debe obtener por sí o por su fortaleza en el Gobierno de la Nación, conseguir incentivos que redirijan a emprendedores y empresarios a ubicar sus industrias y servicios en esta zona geográfica. Pero eso no bastaría, además los Ayuntamientos deben proveer de suelo industrial en condiciones económicas aceptables y bien comunicados, porque los polígonos de Elda y Petrer serían insuficientes. Un Polígono Industrial Mancomunado en la zona más adecuada de ambos términos sería lo deseable.
Hecho lo anterior quedaría, a mi criterio, lo más importante que complemente esas ayudas: La firme voluntad de la Generalitat para encauzar las inversiones hacia esta zona a desarrollar.
Eso es posible y lo viví directamente con algunos de los empresarios venidos de fuera de la Comunidad en aquella década de los años 80 y 90. Las Consellerias implicadas deben redirigir las demandas de suelo a nuestros polígonos para hacer florecer nuevas industrias diferentes al calzado. Esta es la verdadera fuerza inmaterial y de menor coste económico.
Elda pudo hacerlo en 1986 con la Ley otorgada a nuestro pueblo y áreas de influencia de Preferente Localización Industrial, con ayudas a fondo perdido del 25% del total de la inversión, con créditos preferentes y exención de impuestos de carácter industrial. Pero la necesidad de desplazar la industria que, hasta esas fechas, estaba ubicada en el centro de la ciudad, copó la mayor parte del terreno industrial disponible, de nuevo en industrias del calzado que se trasladarían del casco urbano a ese polígono recién creado.
Ha pasado más de treinta años y la situación es casi la misma sino peor. Las industrias de Elda y Petrer necesitan diversificarse y desarrollarse sosteniblemente, incentivando un cambio de modelo productivo para desarrollar la innovación, mejorar los ejes de infraestructuras de la comarca, generar entornos de apoyo a las empresas y a la inversión productiva y generar empleo en los sectores afectados por procesos de deslocalización, sin perder de vista el desarrollo de modelos de formación que conecten con las necesidades reales de los sectores estratégicos. Esto y mucho más debe comprometer al poder político para exigir con firmeza y con determinación los apoyos necesarios.
Pero todo lo anterior no debe hacernos olvidar que nuestra industria actual, la del calzado, debemos mejorarla y liderar lo que entendemos nos corresponde por derecho, ese liderazgo en zapatos de mujer de media y alta gama. Para ello no repetiré lo que ya he dicho tantas veces. El prestigio de nuestro calzado es el que puede mantener el empleo en la comarca, apoyemos las propuestas de exponer nuestros diseños, creemos tendencias desde Elda, marquemos el origen de nuestra fabricación y concertemos apoyos entre empresas y universidad para obtener financiación en acciones que tiendan a potenciar nuestro zapato.
Quien quiera oír que oiga.
La idea de la fuerza o la fuerza de las ideas.
En términos económicos: «Cuando a una idea le ha llegado su momento, ni los ejércitos más poderosos pueden detenerla». Luchemos por ella.

lunes, 11 de noviembre de 2019

Visitando los Museos. Museo del Calzado de San Juan de Madeira en Portugal


Una de mis últimas visitas para percatarme de la realidad de los museos del calzado en Europa, ha sido a San Juan de Madeira, en la zona norte de Portugal, cerca de Oporto, con una superficie muy pequeña de término municipal, apenas ocho kilómetros cuadrados, y una población que no alcanza los 22 mil habitantes.
En esa ciudad, centro industrial del calzado portugués, quedé gratamente sorprendido y asombrado de comprobar que todo lo que deseamos para España y el Museo del Calzado de Elda, en esa población se realiza con acierto.
Museos en lugares emblemáticos
Empecemos por decir que en ese pequeño pueblo hay hasta tres museos: el de calzado, otro de sombreros que rememora la industria del pasado y un tercero de arte contemporáneo. Todos disfrutan de áreas y espacios diferentes en edificios diferenciados y acordes con sus características. El de sombreros en el edificio de lo que fue una gran industria sombrerera de tres plantas, acondicionado con modernos entramados de madera y acero que no desdicen la belleza de las instalaciones y proceso productivo; el museo de arte contemporáneo está instalado en lo que fueron naves industriales cerradas, con amplísimas superficies y una exposición de obras de artistas portugueses y extranjeros.
El Museo destinado al calzado
El edificio destinado a Museo del Calzado es de nueva planta dedicado íntegramente a ese uso, con oficinas, almacenes  y un conjunto de salas que me dejaron atónito. La inversión realizada en este museo es enorme y fue el Ayuntamiento de la localidad el que realizó semejante  desembolso. Pero el mantenimiento es de una fuerza creativa increíble: los paneles programados con información, el servicio de atención al visitante, el conjunto de vitrinas y expositores de diseño  y en relación a su entorno.
La historia del calzado; la historia de la industria de la ciudad; la mecanización de las fábricas; el arte en el calzado y las marcas: la historia de las industrias más representativas de antaño; las marcas de calzado actuales y los diseñadores. Esto y mucho más puede encontrar el estudioso o el visitante de este tipo de museos.
           
Sin embargo lo más impactante para mí fue la proyección de la ciudad desde el diseño y las marcas.
La industria actual, el diseño y las marcas
 
Mención aparte merece el capítulo de promoción de las marcas y el diseño portugués. Cada uno de los diseñadores y  marcas de mayor prestigio y calidad, disponen de una vitrina individualizada donde se exhibe un zapato con el historial correspondiente. Acompañando a este ilustrativo reclamo, se presenta en un panel electrónico un índice alfabético donde el visitante se introduce en la marca o empresa y sigue las líneas de producción, de calidad y de diseño. Una forma de promoción magnífica que dirige al posible comprador, con una pincelada de información, al producto que pudiera interesar.
El Museo del Calzado portugués recrea con orgullo el pasado del sector, pero sobre todo el presente y futuro. En un edificio amplio y con posibilidades de ampliaciones sucesivas para poder unir otras muestras de complementos, e incluso vestidos de época con calzados al uso. Sencillamente sobresaliente.

lunes, 14 de octubre de 2019

Visitando los Museos. El Museo del Calzado de Zlin en la República Checa


Zlin es una ciudad que se aproxima a los 80.000 habitantes. Se encuentra en la zona occidental del país, próxima a la frontera eslovaca. Es una ciudad que debe su fama a la producción de calzado. En esta ciudad nace a finales del siglo XIX la multinacional Calzados Bata, presente en todo el mundo. En pocos años multiplicó su población y la producción y los empleados dedicados al calzado crecieron de forma excepcional.


El museo del calzado se halla en el centro de la ciudad que es además capital de la industria del calzado checa. Más de mil piezas nos guían por la producción de la empresa legendaria Baťa (1884–1945) y la historia del oficio que desde hace mucho se transformó en un icono para el país.
El auge de su industria y de la ciudad se debe fundamentalmente a  Tomasz Bata Junior, uno de los zapateros más famoso del mundo, hijo del legendario fundador de la compañía Bata. Construyó el conjunto arquitectónico en la ciudad de Zlín, la única ciudad «americana» en la Checoslovaquia de la primera república. En su tiempo se trataba de edificios con una  arquitectura funcionalista y la maquinaria más moderna para fabricar calzado, con nuevos métodos de dirección de empresa.

El rascacielos llamado «Veintiuno» fue en la época de su origen el segundo edificio más alto de Europa. El equipamiento del despacho de Baťa ha sido reconstruido cuidadosamente. En la planta superior «21» se encuentra una terraza que se puede visitar durante todo el año y que ofrece unas impresionantes vistas panorámicas a la colonia de las casas de Baťa que construyó para empleados y servicios.

La fábrica de calzado, construida en Zlín, se convirtió en el principal motor de crecimiento de toda la ciudad. La compañía construyó supermercados, salas de cine, hospitales, escuelas, instituciones científicas, talleres de cine e innumerables edificios de apartamentos nuevos. La población creció rápidamente a partir de ese momento.

 

Hoy en día es una ciudad famosa además por su arquitectura, ya que es una ciudad diseñada en su totalidad como "ciudad-jardín", que se cuida como ejemplo de lo que fue, una ciudad industrial que tenía y tiene el calzado como su principal exponente.

El Museo Bata de Zlin ha requerido una inversión muy cuantiosa a la que han colaborado tanto la Fundación Bata como el Ayuntamiento de la ciudad. Visitar sus salas y contemplar las vitrinas y recreaciones nos transporta a ese mundo de producción zapatera de calidad, creación y diseño. Los zapatos alternan en algunas fases de la exposición con otras prendas y complementos: Vestidos en piel y bolsos especialmente.

La ciudad de Zlin es un claro ejemplo del compromiso de sus instituciones con el calzado y su industria.

viernes, 27 de septiembre de 2019

Visitando los museos. Museo de Bata en Toronto




Este magnífico museo está ubicado en Toronto, Canadá, el Bata Shoe Museum (BSM), allí se muestran miles de zapatos y utensilios relacionados, donde se superan los 13,000 objetos, en un emblemático y galardonado edificio del arquitecto Raymond Moriyama. Consta de cuatro galerías impresionantes donde se muestra la historia del calzado en 4.500 años.
El trabajo de su fundadora Sonja Bata, una apasionada coleccionista, filántropa, viajera mundial y líder empresarial, dedicó su vida al aprendizaje y al descubrimiento permitió reunir una de las mejores colecciones del mundo y crear el museo de calzado más importante de América del Norte. Dentro de un edificio impresionante, construido y diseñado expresamente para este museo recoge también la historia de la moda.
 
   
Los zapatos son una indicación de gusto y estilo personal. Sin embargo, los zapatos también nos pueden decir mucho sobre el desarrollo tecnológico del mundo y pueden marcar cambios en las actitudes y valores de la sociedad. El calzado ilustra formas de vida completas, refleja el clima, las creencias religiosas y el desarrollo de los oficios, y cómo las actitudes hacia el género y el estatus social cambiaron a través de las edades.

En 1979, a partir de la colección que reuniera la Sra. Bata, se creó la Fundación Bata Shoe Museum. A lo largo de los años, la Fundación financió el trabajo de campo para recolectar e investigar calzado en comunidades donde las tradiciones están cambiando rápidamente, especialmente las culturas indígenas y los grupos circumpolares de América del Norte en Canadá, Siberia, Alaska y Groenlandia. Estos estudios de campo han dado como resultado muchas publicaciones académicas para la Fundación, desde The Typology of Native Footwear hasta Spirit of Siberia: Traditional Native Life, Clothing and Footwear.
Sin embargo, el objetivo principal de la Fundación era establecer un centro internacional para la investigación del calzado. El resultado fue el Bata Shoe Museum, con su colección inigualable de más de 13,000 zapatos y objetos relacionados.
El 6 de mayo de 1995, el Museo Bata Shoe abrió sus puertas en 327 Bloor Street West en el centro de Toronto, en un edificio icónico diseñado por Moriyama y Teshima Architects. Como un museo especializado único de clase mundial, se ha convertido en un importante destino para visitantes y residentes por igual. El Museo de Bata también atiende a eventos relacionados con la cultura en general, pero siempre con el denominador común del ambiente en el que se ha inspirado, el calzado.
        

En este museo se concentra toda la esencia del calzado en el mundo y es una claro reclamo para el zapato canadiense que se admira en todo el mundo a través de uno de los museos más importantes relacionados con el zapato.

La Fundación creada atiende a la financiación de sus actividades, sin embargo contempla una serie de socios y patrocinadores en un amplio abanico que va desde instituciones regionales hasta financieras, con una amplia representación de aportaciones de empresas y particulares que desean tener el honor de contribuir a su mantenimiento. También cuenta con una organización de voluntariado que se ocupa de diferentes funciones dentro de la organización.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Las marcas españolas triunfan en New York


Concretamente en el centro de Manhattan se está celebrando con el FashionLab, la agencia de moda europea, un evento relacionado con la moda en España o mejor dicho la "moda española". En esta exposición y presentación se han seleccionado cinco firmas españolas de calzado: la eldense Chie Mihara junto con Antonia's, Rita and Co, Tucca Towels y Q2.

Es una enorme satisfacción que la marca de zapatos de Elda Chie Mihara, figure entre las seleccionadas como puntera en diseño y calidad.  La mejor definición de la calidad de sus zapatos está en su página web:  "Un zapato de espíritu libre para el uso diario. Femenino, audaz, único, bien hecho y con una atención incondicional para el máximo confort".
Elda tiene una nueva embajadora en esa marca de zapatos que, aunque en España es apreciada y conocida, en Estados Unidos de América no había tenido la repercusión que ahora, con esta exposición, ha alcanzado llegando al gran público.
Desde el Museo del Calzado saludamos esta iniciativa y felicitamos a las empresas españolas que han conseguido esa alta cualificación para estar entre las mejores marcas de moda española.
"España está de moda" y eso es muy importante tratándose de calzados, para conseguir penetrar en la "Gran Manzana" que es una de las puertas más importantes de entronización de productos de calidad, pero especialmente de moda.
*Publicado en la web del museo del calzado de Elda www.museocalzado.com el 16-09-2019