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domingo, 7 de julio de 2019

¿Sabías qué?.. En el año 1994 el Museo del Calzado creó los Premios Nacionales de Calzado Artesan


                   Los zapateros premiados de aquel I Concurso Nacional de Calzado Artesano

En el año 1994, en el Museo del Calzado se creó un Premio Nacional para Zapateros,  se confeccionaron y publicaron las bases del  que iba a ser el Primer Concurso Nacional de Calzado Artesano y dicha publicación llegó a casi todos los rincones del país por medio de revistas especializadas, tratando de llegar especialmente a los profesionales de la zapatería manual o a medida.  En esas bases se limitaba a un máximo de dos obras  ( dos pares de zapatos hechos enteramente a mano) y se establecieron los siguientes premios:  Un primer premio de 75.000. - ptas. y placa. Un segundo  de 50.000. - ptas. y placa.  Un  tercero de 25.000. - ptas. y placa. También un premio de 25.000. - ptas. y placa al mejor trabajo en  aparado.
La respuesta fue casi inmediata, desde Andalucía hasta Madrid y Palencia, solicitaron la participación, y ese fue el principio de una amistad y colaboración del Museo con los artesanos de España. La labor de divulgación de una revista de la época destinada a los reparadores y zapateros de calzado a medida, que se llamada "El Reparador", así como la "Asociación de Zapateros a Medida y de Reparación" de la Comunidad Valenciana, dirigida por una de las personas con las que mantenemos una buena amistad, Rafael Prieto, fueron las claves para la participación.
El día 11 de Noviembre, en la Casa de Cultura de Elda, se inauguraría la II Semana de la Artesanía y con ella se fallaba el I Concurso Nacional de Zapato Artesano, recayendo el primero premio en el zapatero palentino Pedro Lozano; el segundo premio fue para Isabelino de Diego de Almería y el tercero para Manuel Reina de Madrid. El premio especial de aparado recayó en un zapatero de Elda, Jesús González Galocha.  También un accésit a un zapatero de Madrid, Antonio Alonso. A cada uno de los premiados se les entregó una escultura moldeada en barro que representaba a un zapatero de silla y que fue obra del joven escultor eldense Francisco José Maestre Pérez, el mismo que once años más tarde esculpiría la escultura "La Familia Zapatera" que se encuentra a las puertas del Museo del Calzado.


viernes, 20 de mayo de 2016

Una obra de arte relacionada con la industria local es siempre una buena inversión



No me cabe la menor duda de que una forma más de promocionar una ciudad es a través de la muestra de obras de arte relacionadas con la industria, la artesanía o el comercio de cualquier pueblo.
A poco que viajemos por España o por cualquier país del mundo, veremos que son muchas las ciudades que a través de monumentos o simples esculturas, tratan de llamar la atención del visitante de lo mucho que ese determinado pueblo puede ofrecer y, especialmente, es una forma rápida y gráfica de descubrir su historia, tanto reflejada en la industria o en cualquier otro aspecto de su actividad. Vemos esculturas de pescadores, artesanos de los muy variados oficios, objetos relacionados con sus industrias o las costumbres de la zona. 

                   
Monumento de los Ingenieros Técnicos de la provincia de Alicante a la Industria del Calzado eldense e inaugurado el día 7 de diciembre de 1972 en la plaza Sagasta.
En Elda (Alicante) también hay unas cuantas esculturas que nos hablan de los oficios de la industria del calzado: el monumento a la industria del calzado en el jardín frente al Museo del Calzado, ese fue el más antiguo y construido por el Comité Ejecutivo de la antigua FICIA; un monumento a la industria del calzado erigido por el colectivo de Ingenieros de la provincia de Alicante y que situado en la Plaza Sagasta, fue sustituido sin que sepamos donde fueron a parar las placas colocadas y los restos de aquel monumento inaugurado en el año 1972; el monumento a la aparadora en la plaza de la FICIA; el monumento al zapatero y aprendiz que figura en la Plaza del Zapatero, hecho por Alejandro Pérez Verdú o el más reciente, el monumento a la Familia Zapatera, realizado por un joven eldense, José Francisco Maestre Pérez "Francho" que, tengo entendido, también ahora ofrece un gran zapato tipo bottier para colocarlo en alguna glorieta de la ciudad.

                                         
Boceto del zapato de tacón de aguja ofrecido por Francho hecho en chapa y acero.
Pero los zapatos no solo los encontramos en ciudades zapateras. Hace poco un amigo me remitió unas fotos de uno de las esculturas más visitadas en la ciudad de Laguardia.  Junto a la iglesia de Santa María de los Reyes, nos encontramos con esta original escultura compuesta de dos mesas, una llena de zapatos y otra de bolsos, en homenaje a los que tanto viajamos, es decir, en esta ocasión, tanto los zapatos como los bolsos no se refieren a ninguna industria o tradición en particular, simplemente se trata de u homenaje al viajero, así es "al viajero", a la persona que frecuenta las distintas ciudades y pueblos caminando sus calles y plazas, para lo cual evidentemente hace falta zapatos y, en el caso de las señoras, bolsos.

Esculturas en una plaza junto a la Iglesia de Santa Maria en La Guardia (Álava).
Esta sorprendente invitación al viajero que llega a la población de Laguardia, un municipio situado en el sur de la provincia de Álava, a 64 km de la capital Vitoria, con una historia medieval muy intensa, se encuentra con dos grandes mesas y una variedad de calzado y de bolsos que a nosotros nos gustaría exhibir pero como producto del trabajo de las gentes de esta tierra, de Elda y de Petrer. La rica historia de Laguardia, se actualiza con la muestra de esas esculturas que, aún no teniendo nada que ver con sus respectivas industrias ni con las murallas y las calles empedradas de su medieval trazado, acapara la atención del visitante.
Por todo lo dicho considero que "sembrar" las ciudades de esculturas relacionadas con la industria tradicional de la zona, es una buena forma de rentabilizar una inversión que denota una especial sensibilidad por el arte, además de recordar al visitante el producto que se fabrica.
Visita el museo del bolso www.museodelbolso.es un repaso a la historia del bolso, te sorprenderá.

viernes, 3 de abril de 2015

El zapatero artesano. La esencia del oficio

     A estas alturas del siglo XXI quizás alguien se pregunte si tiene sentido seguir hablando de zapateros artesanos. Especialmente son nuestros hijos y nietos los que podrían plantearse muchas incógnitas sobre este oficio, que ninguno de ellos ha conocido en el interior de nuestras antiguas empresas.
                                              
                                                    Pedro Lozano en su taller de Palencia 
      En mis muchos años y andanzas por pueblos y ciudades de España, era casi una obligación para mí iniciar una conversación con alguno de los zapateros de reparación que iba encontrando en sus clásicos establecimientos abiertos en cualquier lugar, pero especialmente en los cascos antiguos de los pueblos, hababa de zapatos y del Museo del Calzado. Así he hecho muchos y buenos amigos, conversando sobre zapatos y zapateros. Hablando sobre el oficio y su continuidad en el tiempo. Pude encontrar a personas de una gran profesionalidad, maestros de su oficio e intachables personas que me hicieron el honor con su amistad: Rafael Prieto en Palencia; Isabelino de Diego en Almería; Julio Vibot y Pedro Lozano en Palencia; Manuel Reina de Madrid y muchos otros que, aunque recuerdo sus rostros, siento no tener su nombres para poder nombrarlos, como un homenaje a su trabajo. 

     Verdaderamente el oficio de reparador y zapatero artesano ha ido perdiéndose, especialmente por ser un oficio que pasaba de padres a hijos, pero también con el mayor nivel de vida de la gente que, ante una rotura de sus zapatos, compra unos nuevos. Sin embargo el oficio de zapatero artesano es necesario y si algún día estuviese en peligro de desaparecer, habría que reinventarlo. Baso esta afirmación por la necesidad que tenemos de hacer zapatos para pies con deformaciones o malformaciones, también por el placer que supone calzar un zapato a medida. He repetido muchas veces lo complicado que es calzar a una persona con problemas en un pie, mucho más cuando se trata de graves deformaciones. ¿Quién calza a estas personas? ¿Cómo solucionar los muchos problemas menores que presenta una dolencia crónica o permanente en el pie? Esto sin contar con los zapateros que siguen reparando zapatos a los que tenemos un especial apego, amén de aquellos necesarios para representaciones teatrales etcétera.. 
Zapatos y hormas para pies con deformaciones

     El zapatero artesano es un oficio necesario y fundamental en nuestra sociedad, y nada tiene que ver con elementos nostálgicos o trasnochados. Sencillamente es una profesión que debe ser amparada y potenciada, para que no quede en el olvido y pueda perderse.
*Publicado en el blog "Calzado" de Valledeelda.com