domingo, 26 de octubre de 2025

La fábrica de Emérito Maestre y hermano

 


 

Bajo el título de "Memorias de nuestras fábricas", Radio Elda Cadena ser dedican un programa para dar a conocer algunas de las más importantes  fábricas de calzado que tuvo Elda entre los últimos años del siglo XIX, hasta mediados del XX.

Antigua nave industrial de la fábrica de cajas de cartón de Emérito Maestre en Elda

La historia industrial de Elda no puede entenderse sin la figura de Emérito Maestre Maestre, primer alcalde republicano de la ciudad en 1931 y, junto a su hermano, uno de los impulsores de la fabricación de cajas de cartón que tanto necesitaba la pujante industria del calzado. Ambos levantaron un auténtico emporio a principios del siglo XX, primero en el Monastil y más tarde en los terrenos que hoy se preparan para convertirse en aparcamiento. “Fue un hombre emprendedor, dinámico, muy querido por el pueblo, mientras que su hermano era quien llevaba realmente el peso de la fábrica”, recuerda Jº Mª Amat Amer, fundador del Museo del Calzado de Elda.


Antigua fábrica de cartón de los hermanos Maestre, situada junto al río Vinalopó a la altura del paraje del Monastil.


La iniciativa de los Maestre permitió abastecer a decenas de fábricas de calzado de Elda y la comarca en una época en la que la producción crecía de manera imparable.

El legado de la fábrica de los Maestre se mantuvo hasta 1979, resistiendo los cambios del sector y la competencia de empresas más avanzadas tecnológicamente. Hoy, parte de aquellas máquinas se conserva en el Museo del Calzado como recuerdo de una etapa clave para la economía local. Más allá de la producción, la familia impulsó también viviendas obreras en la conocida Colonia Santo, reforzando así el carácter social y comunitario de un proyecto que marcó una época en Elda.

 

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La Fábrica de los hermanos Vera (La fábrica de los Vera)

 


 

Bajo el título de "Memorias de nuestras fábricas", Radio Elda Cadena ser dedican un programa para dar a conocer algunas de las más importantes  fábricas de calzado que tuvo Elda entre los últimos años del siglo XIX, hasta mediados del XX.

 

Imagen de la Fábrica de Gabriel Vera y sus hermanos en la antigua calle José María Pemán formando manzana con la calle Antonino Vera, Hilarión Eslava y Ramón Gorgé

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Fundada en 1898, llegó a producir más de 1.500 pares diarios y a exportar a América Latina, dejando una huella imborrable en la historia de la ciudad.

La magnitud de la fábrica era extraordinaria: ocupaba una manzana completa, con más de 5.000 metros cuadrados de naves y patios, y contaba con maquinaria de última generación traída incluso desde Alemania. Funcionaba mediante un sistema centralizado de motores y ejes que movía al unísono todas las máquinas. Jº María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, lo describe con detalle: “En la sala de máquinas había carros de madera, ventanales enormes y unos ejes movidos por un motor central…”.

La producción alcanzó niveles sorprendentes para su tiempo: más de 1.500 pares de zapatos finos de señora al día, con una fuerte exportación a mercados de Brasil, México y Colombia. “La fábrica fue una de las primeras en arañar la exportación… y el bottier fue lo que más beneficios produjo”, señala Amat.

Más allá de su maquinaria y cifras, la fábrica de los Vera simbolizó el esfuerzo humano de varias generaciones. Aparadoras como Dolores Esteve o Isabel Callado, encargados de pieles y personal administrativo formaban un engranaje perfecto que mantuvo viva la empresa durante más de cinco décadas.

La Fábrica de Rafael Romero Utrilles

 


 

 Con el título de "Memorias de nuestras fábricas", Radio Elda Cadena ser dedican un programa para dar a conocer algunas de las más importantes  fábricas de calzado que tuvo Elda entre los últimos años del siglo XIX, hasta mediados del XX.



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A finales del siglo XIX, Elda era un territorio de huertas y bancales. En medio de este paisaje, Rafael Romero Utrilles levantó su fábrica en la calle de Dahellos, ocupando más de 1.000 metros cuadrados. La industria combinaba producción y hogar: la familia vivía en la planta alta, mientras que en la planta baja se ubicaban oficinas y almacenes. Todo estaba rodeado de un jardín cuidado y una valla elegante, reflejo del carácter meticuloso de Romero Utrilles.



Fundada en 1876, la fábrica producía calzado para niños, caballeros y mujeres, incluyendo los primeros tacones altos de la época. Con una producción diaria de entre 800 y 1.000 pares, cada zapato era elaborado a mano por cientos de trabajadores, asegurando calidad y detalle en cada modelo. Como destacaba Jª María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, “todo se hacía de manera artesanal, y esa dedicación marcó la diferencia en la industria del calzado”.

Romero Utrilles no se conformó con el mercado local: llevó sus zapatos a exposiciones internacionales en París y Londres, obteniendo medallas de oro por la excelencia de sus productos. Amat recuerda: “De ahí surge la frase que todos conocemos: ‘Elda, París y Londres’, un símbolo del prestigio de nuestra ciudad y del esfuerzo de quienes la hicieron posible.” Este reconocimiento consolidó a Elda como referente europeo en la fabricación de calzado.

Aunque la fábrica cerró a principios del siglo XX, su espíritu continuó. Otros empresarios retomaron la actividad en las mismas naves, manteniendo la tradición zapatera eldense. La historia de Rafael Romero Utrilles sigue siendo un ejemplo de visión, riesgo y trabajo, un legado que inspira a nuevas generaciones de emprendedores en Elda y más allá

La Fábrica de Vicente Esteve Pérez

 


 Bajo el título de "Memorias de nuestras fábricas", Radio Elda Cadena ser dedican un programa para dar a conocer algunas de las más importantes  fábricas de calzado que tuvo Elda entre los últimos años del siglo XIX, hasta mediados del XX.


Vitrina de la empresa de Vicente Esteve Pérez en la primera Feria Nacional del Calzado en 1960


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Su fábrica marcó una época por la calidad artesanal, la innovación en el montaje “guante” y el legado humano de una familia entregada al calzado.


Hablar de Vicente Esteve Pérez es hablar de una de las fábricas más emblemáticas de Elda, cuna del calzado español. Nacida de la tradición familiar y el esfuerzo de generaciones, la empresa evolucionó desde un pequeño taller doméstico hasta convertirse en un referente de elegancia y perfección técnica. Su especialidad, el “zapato guante”, combinaba la suavidad del trabajo manual con la precisión de la industria moderna, ofreciendo modelos que competían con los grandes estilistas europeos.

           Emilio Esteve Pérez trabajando en el escalado desde el pantógrafo Manero

Más allá de la técnica, la fábrica de los Esteve Pérez fue un símbolo de humanidad y dedicación. Cientos de trabajadores encontraron allí una escuela de oficio y un hogar profesional donde la calidad primaba sobre la cantidad. Ese compromiso con el trabajo bien hecho y el respeto a las personas definió su legado.

José María Amat Amer, fundador del Museo del Calzado de Elda, afirma: “La fábrica de Vicente Esteve Pérez no solo hacía zapatos, hacía orgullo, hacía ciudad. Era un ejemplo de cómo el esfuerzo y la dignidad pueden dejar huella más allá del tiempo.”

La Fábrica de Felipe García Simón

 Bajo el título de "Memorias de nuestras fábricas", Radio Elda Cadena ser dedican un programa para dar a conocer algunas de las más importantes  fábricas de calzado que tuvo Elda entre los últimos años del siglo XIX, hasta mediados del XX.

Trabajadores de la fábrica de Felipe García Simón, en el Casino Eldense en 1944


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Además de innovar en la industria, construyó viviendas sociales para sus trabajadores, un gesto pionero en su época.



Elda, cuna del calzado español, guarda historias de emprendimiento y talento que hoy inspiran a nuevos empresarios y diseñadores. Una de las más destacadas es la de Felipe García Simón, contada por José María Amat, fundador del del Museo del Calzado de Elda: “Es una historia aleccionadora. Me la contó Ernesto García Llobregat, un amigo muy querido, pintor, diseñador y colaborador en la revista Alborada. Me habló de la fábrica de su abuelo y su padre, una historia que refleja la evolución de la industria local”, explica Amat. Además de innovar en la industria, construyó viviendas sociales para sus trabajadores, un gesto pionero en su época.


Durante la Primera Guerra Mundial, muchas fábricas de Elda se dedicaron al calzado militar, y Felipe incluso fue llamado a organizar la fábrica más importante de Marsella, en Francia, por el empresario Eugenio Brauner.

Tras la Guerra Civil, la fábrica se adaptó a los cambios del mercado, produciendo zapatos finos de mujer y alcanzando hasta 600 pares semanales. Además, se convirtió en escuela de futuros fabricantes y diseñadores que marcaron la industria eldense: Jesús Alonso, Salvador Sapena, Ramón Soler, Francisco Buendía, entre otros.

“Aunque la fábrica cerró durante la crisis de los años 70, dejó un recuerdo imborrable. Su historia es un ejemplo de visión, esfuerzo y pasión por el calzado bien hecho”, señala Amat.

miércoles, 14 de mayo de 2025

El poder de los Museos

 


¿Qué se pretende con señalar un día al año como el “Día Internacional de los Museos?

 

El Consejo Internacional de Museos (ICOM), desde 1977, cada 18 de mayo, acordó celebrar el Día Internacional de los Museos, con la idea de motivar al público a visitarlos y sensibilizar a la población sobre el papel que juegan en el intercambio cultural y el desarrollo social de los países”.

 

Elda naturalmente no es una excepción y se une con entusiasmo a ese día señalado para ofrecer lo mucho que encierra la historia de su pasado y la proyección cultural que supone para el futuro.

 

Todos los muesos, por sencillos o modestos que parezcan, son sumamente interesantes para mostrar al gran público una faceta histórica de los bienes custodiados y proyectar una aleccionadora luz que, además de preservar y estudiar el patrimonio cultural, difunde el conocimiento y la cultura a través de exposiciones y actividades educativas, y fomenta la participación social y el diálogo.

 

Hay variedad de museos en función del tipo de objetos relacionados: arte, historia natural, arqueología, monográficos, históricos, de ciencias, de tecnología, y un largo etcétera que abarcaría cientos de tipos diferentes. Sin embargo, merece una especial mención para Elda y su industria el Museo del Calzado.

 

El Museo Internacional del Calzado

                                                

De los muchos mensajes que se lanzan en el día internacional de los museos, y con el respeto y admiración que merece cualquiera de ellos, es de importancia destacar una vez más, el influjo y la aportación a la ciudad de Elda y a la industria del calzado en general, por los beneficios inmediatos que aporta un museo del calzado.

 

De entre todas las diferentes clasificaciones de tipos de museos que pueden encontrarse en el mundo hay unos que además de aportar historia, cultura, turismo y prestigio, entre otras, añade un factor más práctico y necesario, se trata ni más ni menos que evidenciar la necesaria influencia que un museo industrial puede llegar a enriquecer una determinada industria e incluso abogar, sin palabras, por un mayor crecimiento y una llamada a la inversión y al empleo.

 

Preservar y comunicar el pasado y presente del patrimonio industrial promoviendo la historia, la tecnología y el desarrollo social e industrial, es no sólo conservar objetos, es dar pie para la investigación de procesos, la divulgación del conocimiento y la promoción del turismo industrial. Es también poner de manifiesto que la ciudad que lo exhibe, es una fuente inagotable de conocimientos zapateros, de perfección en el trabajo, de sacrificios permanentes y, por lo tanto, un pueblo en el que se puede confiar para la consecución de cualquier iniciativa profesional nacida para y por el zapato.

 

¡FELIZ DIA INTERACIONAL DE LOS MUSEOS!

 

 

 

domingo, 2 de marzo de 2025

Un Museo para soñar. La cartelería de FICIA


  

          Algunas veces el visitante del Museo del Calzado de Elda, al acceder a las plantas del edificio, se pregunta por las diferentes cartelerías que, en tiempos de La FICIA, anunciaban cada una de las muchas formas en que se realizaban exposiciones cada año.

 Hay que recordar que las primeras manifestaciones feriales, desde el II Certamen, ofrecían una singular cartelería que era el resultado de un llamamiento público para que los artistas de esta especial forma de trabajo, pudiesen presentar sus propuestas.

 Los carteles debían contener, además de las fechas previstas para el evento, aspectos relacionados con lo que se pretendía atraer la atención: zapatos, o cualquier otro reclamo relacionado.

 El Torito de la FICIA


A partir de la segunda Feria Nacional, en 1961, se realizó un concurso de cartelería que al menos se mantuvo durante la siguiente década.

 Así nación el singular y famoso “Torito de la FICIA” con el Cuarto Certamen y Primero Internacional en 1963.

 El premio de cartelería tenía ámbito nacional, pero se contempló la posibilidad de convocar un previo “Concurso Comarcal”, dirigido a los artistas que tuviesen la residencia en Elda, Elche, Petrer, Monovar, Villena y Novelda, con un premio de 500 pesetas al ganador que podría concurrir, junto con los seleccionados, al premio nacional.

 El 2 de marzo de 1963, el jurado que presidia el alcalde de Elda, Antonio Porta, y con la colaboración de artistas de la época: Xavier Soler; Manuel Baeza; Joaquín Carbonell, Luís Vidal; Oscar Porta e Isidro Vidal, descubrieron el “Torito de la FICIA”.

Hay que destacar que el autor y ganador del primer y segundo premio fue Garbayo de Madrid que, dicho sea de paso, tenía ascendencia en el vecino pueblo de Petrer.

Aquellos fallos se realizaban en el Casino Eldense previos a una exposición de los trabajos presentados.

Tras el “nacimiento” del Torito de la FICIA, algunas de las cartelerías de los años posteriores, de una forma o de otra, incluían el torito en los carteles seleccionados.