miércoles, 15 de mayo de 2019

Los Museos del Calzado y del Bolso se unen para celebrar el día Internacional de los Museos


 
El próximo día 18 de mayo se celebra en todo el mundo el día universal de los museos. Como es tradicional, el Museo del Calzado se unirá un año más a esta efemérides. La diferencia estriba en que este año, por primera vez, lo hará mostrando una exposición conjunta de zapatos y bolsos concordantes con diferentes épocas, estilos y demarcaciones geográficas.

La muestra ha sido dirigida y organizada por la directora del museo Loles Esteve, dando pruebas una vez más de su capacidad de gestión, que ha contado con la excepcional colaboración de dos jóvenes profesionales que han puesto todo su talento para conseguir una novedosa puesta en escena, se trata de Natalia González, alumna de Grado Medio en la rama Piel del I.E.S. La Torreta, y Marina Pérez Sempere, graduada en Turismo y colaboradora con la concejalía del área en el Ayuntamiento de Elda.
La exposición tiene por objeto concienciar al público que la visite del importante papel que realizan los museos  en el desarrollo de la sociedad y, en el caso concreto de nuestra comarca zapatera y bolsera, establecer un diálogo entre ambas culturas.
 
Si las actividades del Museo del Calzado se han caracterizado siempre por su impecable mensaje cultural en unas poblaciones que viven y trabajan por y para fomentar la calidad y el prestigio de ambos complementos, en este caso, contemplar una enriquecedora muestra de los zapatos y bolsos más emblemáticos de épocas recientes, es todo un placer, y para muchos, entre los que me incluyo, un honor.

lunes, 8 de abril de 2019

La diversificación industrial tabla de salvación de Elda y comarca

Nadie puede dudar de mi apuesta personal por el calzado, especialmente el de mujer de gamas media-alta, tampoco de los esfuerzos para que alguien reaccione ante los retos del presente y especialmente del futuro.  Por ello me creo en la obligación como eldense y como amante de nuestra industria del calzado, de alzar la voz para exigir una contundente política que diversifique nuestro tejido industrial y nos cree expectativas de futuro, riqueza, crecimiento y naturalmente empleo.
Para alcanzar esas metas no valen ya paliativos, ni existen barreras, incluidas las de tipo económico, que puedan retrasar languideciendo lo que todos vemos, una apuesta clara por la diversificación industrial es nuestra meta de futuro.
A este respecto  quiero recordar mis propias palabras en un trabajo publicado en la revista Alborada (hoy Fiestas Mayores) Diversificación y zonificación industrial dos aspectos preocupantes de futuro escrito en abril de 1977 y publicado en septiembre de ese año y en el diario La Verdad el 13-09-1977. Entonces estaba a las puertas la creación del Polígono Industrial Campo Alto:
...."Seria de desear que el Polígono Industrial partiese de terrenos urbanizables propiedad del Municipio y que éste los pusiese a disposición de las Empresas con un máximo de facilidades, no sólo para el sector calzado sino para otras actividades de las que Elda carece.  Por supuesto que todos estamos muy orgullosos de nuestra industria actual que ha dado vida y nombre a Elda pero...¿acaso no supone también un riesgo?. Por desgracia nuestro valle hoy no es fértil, no existe agricultura, ni ganadería, y solo por el zapato vivimos y morimos, lo que no deja de ser hermoso pero a la vez preocupante, ya que una ciudad de 50.000 habitantes que utiliza como única fuente de riqueza  una industria descapitalizada y expuesta a un sinfín de amenazas, en su mayoría derivada de situaciones económicas coyunturales de muy diversa índole, tiene que sentirse por fuerza insegura y a merced de los vaivenes de un único sector que históricamente es inestable. Ciertamente cualquier actividad tiene un riesgo, pero si analizamos nuestra situación actual vemos claramente que nos aproximamos al 90% del censo industrial que depende únicamente del calzado, su industria auxiliar y servicios dependientes de aquella. Un polígono industrial en condiciones haría factible la creación de nuevos puestos de trabajo con aplicación de distintas tecnologías correspondientes a otros sectores....."
Han pasado 42 años de aquellas palabras y como podrá verse Elda sigue con sus mismos problemas y poco ha caminado en el espacio de la diversificación. Se crearon no uno, sino tres polígonos industriales, que sirvieron para vaciar el casco urbano de industrias y trasladarlas a esas zonas, que supone en sí mismo un acierto, pero que no sirvió para diversificar apenas nada.
Como he venido repitiendo la diversificación industrial en un paso lento, pero Elda no puede ni debe aguardar más para caminar hacia esa meta.
Debemos sacar fuerzas con todo el empuje de que seamos capaces. Elda ahora necesita suelo industrial barato para ofertarlo a empresas diversas, con exención total de impuestos municipales y un compromiso con el IVACE (Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial), el SEPES(Sociedad Estatal de Suelo) para que haga posible la urbanización de los terrenos que Elda debe poner a disposición. Es una prioridad sobre cualquier otra y en ella nos va nuestro futuro a medio y largo plazo. Para ello contamos con la proximidad a la Autovía, Estación de Ferrocarril, Puerto de Alicante y Aeropuerto y una población trabajadora dispuesta a poner lo mejor de cada uno para hacer prosperar cualquier empresa que decida entrar en nuestro territorio;  habrá que comprometer a las Consellerías de Comercio e Industria y buscar los caminos adecuados para que ellos impulsen nuestro suelo en el "Arco Mediterráneo".
En puertas de unas trascendentes elecciones Autonómicas y Municipales es procedente solicitar que se incluyan nuestras propuestas en acciones de futuro. Elda y comarca no puede esperar otros cincuenta años para seguir reivindicando lo que hace ya cuatro décadas era una necesidad.  Y mientras esto llega afiancemos con toda energía lo que tenemos: La industria del calzado para fabricar zapatos de alta gama.

sábado, 6 de abril de 2019

Elda puede revertir su preocupante pérdida de población

Que no quede la menor duda, si nos lo proponemos podremos cambiar los signos negativos que afligen a nuestra ciudad y le presagian un incierto futuro.
La pérdida de población es una consecuencia de la falta de empuje de la industria y los servicios derivados, eso repercute en el empleo, en el coste de la vivienda, en el valor del suelo, en la renta per cápita, obligando a muchos a buscar trabajo fuera de la ciudad. Pero no debemos caer en el desánimo, esos parámetros pueden revertirse, aunque requiere una fuerza especial por la unión de todos los principales actores: Partidos Políticos, Asociaciones Empresariales y de Trabajadores, con el apoyo de los ciudadanos que deben alentar cualquier iniciativa que tienda a mantener el empleo y crecer.
¿Cómo se hace esto? Es evidente que lo más necesario y definitivo sería una diversificación industrial de nuestra primera industria, la del calzado, pero esto no es ni inmediato, ni posible de la mano exclusivamente de la iniciativa privada, necesita un mayor empuje , como ya ocurriera hace años con los Altos Hornos de Sagunto, por poner un ejemplo. La diversificación podrá venir de la mano de la iniciativa privada, pero para ello pasarían décadas. Por lo tanto y para mantener el empleo y la riqueza, debemos afianzarnos a lo único que tenemos, nuestra industria zapatera para la fabricación de zapatos de alta gama de mujer, ahí está nuestro presente y futuro inmediato. Debemos tener muy claro que, para lo bueno y lo malo, Elda sin el calzado no tiene futuro.
Mantener el empleo en el sector pasa por mantener nuestra seña de identidad. Es decir, ante la presión industrial y comercial de otras ciudades zapateras, es necesario que la capitalidad zapatera de ese tipo de calzado de alta gama no se diluya, no se apague o se pierda, ese sería el primer esfuerzo. Para ello hay que mantener en «primera línea de batalla»: el prestigio y la calidad del zapato fabricado aquí.


¿Qué medios utilizamos? No cejar en mostrar al mundo a través de exposiciones y lanzamientos de tendencias, desde Elda, ese tipo de calzado que queremos mantener y potenciar. Las ventas directas que puedan derivarse de una exposición, muestra o feria son relativas. De lo que se trata es de mantener en vilo nuestras constantes de calidad, ellas nos llevan a la búsqueda de nuevos mercados y consolidación de los existente, invertir en imagen es importante y necesario. Naturalmente para ello se necesitan más medios, y no sólo de tipo económico. Sumar a esas exposiciones (dos veces al año), la marca «Zapatos de Elda» para afianzar nuestra procedencia es vital. También la tan deseada «Cátedra del Medio Vinalopó» para conseguir que la Universidad-Empresas conveniadas para potenciar nuestro zapato, aporten medios económicos y de imagen.

Para que todo eso funcione es necesaria la presencia de las asociaciones empresariales del sector Zapatero y Elda perdió hace años su liderazgo y también su voz. Ahora dependemos de una asociación comunitaria ubicada en otra ciudad. Elda debe recobrar su fuerza empresarial y su voz para canalizar iniciativas beneficiosas para esta comarca. Por eso no sería descabellada la creación de una Cámara de Calzado, un foro empresarial que marque pautas y arrope a ese amplio grupo de industriales zapateros de la comarca del Medio Vinalopó.
Estas serían las bases y estas las propuestas para, desde ahí, luchar por mantener el empleo y desarrollar otras acciones que vislumbren un futuro para la ciudad. No tomar medidas, no hacer nada, es languidecer en el tiempo y seguir con más de lo mismo, y eso ya sabemos a dónde nos lleva.
Los eldenses hemos superado todos los escollos del pasado, hemos creado donde no lo había y no sólo para nosotros mismos sino para todo el sector zapatero, es hora de pronunciarse de nuevo.
No debemos dudar de que las inversiones en imagen que afiancen nuestra industria actual, revertirán en unos años en beneficio de la industria del calzado del Medio Vinalopó y de la ciudad de Elda en particular.
*Publicado el 5 de abril de 2019 en el diario INFORMACIÓN

miércoles, 3 de abril de 2019

24. Logos y marcas de calzado eldense: Bartolomé Crespi -Valfer; Manuel Esteve Vera-MAEV; Calzados Carbonell




Bartolomé y Damián Crespi se desplazan desde Mallorca a Elda, para montar una fábrica de calzados de caballero con compañeros de trabajo de la antigua y prestigiosa fábrica de "los Bellods", era a principio de los años 50. Esa fábrica estaba estructurada en varios talleres separados: en diferentes lugares de la ciudad: en la calle Cura Navarro, ubican el cortado y aparado; en la calle Maria Guerrero nº 15 a los zapateros y en la misma calle pero en el nº 9 al almacén, facturación y oficinas. Parte de la producción se exportaba a Islandia, además de atender el mercado de España y con el nombre de "Shoes Mallorquins". Los hermanos se separaron en 1959, Damián monta un taller de picados y grabados y Bartolomé se marcha a Madrid, para hacerse cargo de las tiendas de su suegro Teófilo Gil Navarro. En la capital conoció a otros comerciantes, Luís Gutiérrez RamírezJuan José Redondo Lomas, juntos deciden montar una fábrica en Elda, con la incorporación como diseñador de Valentín Hilario Fernández, se crea un neologismo (a partir de las iniciales de varias palabras se forma una nueva) y nace Valfer con las dos letras del nombre y apellido del modelista.
En Europa se trabajaba con la marca Jacques Esterel. Cerró la fábrica en el año 1979 por jubilación de su propietario.
Batolomé Crespi con un grupo de aparadoras y almacenistas de la fábrica.
Manuel Esteve Vera, fue uno de los fabricantes más importantes en un calzado en el que empleaba un alto porcentaje de pieles de reptiles para confeccionar, a mediados de los años 50, un cuidado zapato de mujer de alta gama. La fábrica estaba ubicada en la calle Francisco Alonso y empleaba como marca de fábrica las iniciales de su nombre y apellidos MA.E.V. "MAEV". Esta empresa participó en los primeros años de implantación de las Ferias del Calzado en Elda y contribuyó a un indudable prestigio del zapato de lujo de mujer.
Calzados Carbonell como marca, hubo también en la década de los años 50, una fábrica de calzados de alta gama para mujer en la antigua calle General Monasterio, hoy Pablo Iglesias, esa modesta industria realizaba un cuidado zapato para señora, en línea con los zapatos que caracteriza a nuestra industria actual, zapatos que han dado valor y nombre a nuestra ciudad.

sábado, 23 de marzo de 2019

Monumentos zapateros: Levantado en un pequeño pueblo de Tenerife que recuerda a los zapateros del lugar


En un pequeño pueblo llamado San Juan de la Rambla y situado en el norte de la isla de Tenerife, en el Archipiélago Canario. Esta Villa fue reconocida en toda la Isla por la calidad del calzado que fabricaban los más de 20 profesionales que se concentraban en un municipio que no superaba los mil habitantes, prescriptores de una labor que creó escuela y sirvió de sustento a la mayor parte de los habitantes de la época. Tal era el reconocimiento de los zapateros, que el poeta Pedro García Cabrera en su obra “Vuelta a la Isla”, usó esta profesión como eje central del poema dedicado al municipio.



            Recordando la memoria de los zapateros rambleros se levantó un monumento diseñado por el escultor Moisés Afonso Herrero, ubicado en la Calle Estrecha, en pleno casco urbano, como recuerdo a tan noble profesión. En la parte superior se encuentran dos botas en acero sobre un gran bloque de piedra, una placa central de mármol recoge los primeros versos del poema de Pedro García Cabrera: “Me fui a San Juan de la Rambla para hacerme a la medida unos zapatos a prueba de malpaíses y ortigas”.

            "Con un calzado que se exportaba dentro y fuera de Tenerife y con el impulso económico que generaban las dos fábricas de las famosas alpargatas rambleras, la Villa fue antes, durante y después de la Guerra Civil, la villa de los zapateros”, expuso la alcaldesa durante el acto inaugural. “Es justo que no se olvide la memoria de quienes, con su esforzaba labor, lucharon contra viento y marea para crear industria, logrando ser referencia en épocas en las que el comercio era una heroicidad


            Los zapateros vivieron su época gloriosa durante las décadas entre los 30 y 50 del siglo XX, dedicando la producción en su mayoría a calzados de vestir y labranza, de cuero y suela, y otros de piel con planta de goma tomada de las ruedas de los camiones, para trabajar en plataneras y campo. En los años 80, con la llegada de la importación, el cambio de modelo comercial, la emigración o el incipiente boom del Turismo, la profesión fue desapareciendo de manera gradual.

El Museo del Calzado comprometido con la enseñanza profesional del calzado


Zapateros realizando zapatos especiales para pies con deformaciones en el Museo del Calzado.
Desde que el Museo del Calzado comenzó a tener actividad museística, nació también el compromiso de cubrir huecos en la enseñanza profesional.
En la década de los año 90 y ante la carencia de zapateros "a medida" y el retroceso que estaba experimentando la confección del calzado manual, se diseñó un programa tendente a complementar la formación de los zapateros, con conocimientos teóricos y prácticos en la elaboración manual de zapatos para pies con deformaciones y malformaciones. Solamente las personas que sufren estos problemas saben lo necesario que son esos profesionales para ayudar a calzarlos.
Desde el año 1996 y durante seis años consecutivos, el Museo del Calzado de Elda puso en marcha unos cursos de "Técnico Superior de Tecnología del Calzado, Marroquinería y Confección" dirigidos a postgraduados universitarios, de 250 horas de duración, de las cuales 142 estaban destinadas a prácticas en empresas de calzado. Los cursos se realizaron en los aularios de la Universidad de Alicante y las prácticas en empresas de Elda, Petrer y Elche. Esos cursos estaban promovidos por FUNDEUN (Fundación Universidad y Empresa) y lo impartían un total de 12 profesores, todos con titulaciones adecuadas a las materias, desde diseñadores en ejercicio, ingenieros y economistas trabajando en fábricas de calzado, marroquinería y confección, hasta técnicos en moda.
Folleto de uno de los cursos impartidos en la Universidad de Alicante.
Desde hace tres años también la dirección del Museo del Calzado está realizando cursos, tanto en Elda, como en Valencia o Madrid, sobre Diseño del Calzado para emprendedores y conocimiento del sistema 3D, con la colaboración de la Universidad CEU.
Cartel anunciador del curso de diseño que imparte el Museo del Calzado.
En todos los casos la mayoría de los alumnos salidos de las aulas del Museo encontraron un camino profesional en el mundo del calzado. Naturalmente los cursos son necesariamente presenciales y, en el momento actual, se aprecia un interés creciente por completar la formación basada en el diseño y la tecnología del calzado. Si los profesionales formados en las aulas del Museo del Calzado han sido necesarios para la industria, en los momentos actuales cobran un especial valor, dada la competencia existente con países de nuestro entorno y la necesidad de incorporar al diseño nuevos profesionales que aporten valores al calzado español.

domingo, 10 de marzo de 2019

23.- Logos y marcas de calzado eldense: Noguerón, José Leal Rico - Voluntad. José Amarillo - Ollirama.



                         

La marca "Noguerón”, fue una de las que alcanzó más prestigio en la década de los años 60 y 70 del siglo XX.
Esta industria la iniciaron los hermanos Santos Noguerón: Roberto, Manolo, Libertoy también Octavio; en la calle Quijote, frente a la Iglesia de la Inmaculada de Elda, lo que sería su primera fábrica para la marca llamada Pitusín, solo zapato de niño en la primera calzadura con el nombre de “Hijos de Manuel Santos”, Octavio, se separó de la empresa y seguió con el zapato de primera calzadura, pero cambiaría la marca aOctavín. En el año 1959, la fábrica estaba confeccionando un cuidado zapato de señora, tras pasar por los de series y en la 1ª Feria Nacional del Calzado, consiguió el Primer Premio, consistente en una placa  y medalla de oro, otorgado al zapato más perfecto presentando al Certamen que se convocó con motivo de esa Primera Feria.
En los primeros años de la década de los 60, la fábrica estaba ocupando dos locales en las llamadas “casas de Pertejo”, un complejo construido en la zona de la Fraternidad (la parte derecha subiendo y al final de la Gran Avenida).
En el año 1966 se construyó un nuevo edificio en la calle Capitán Cortés, esquina con calle Murillo.
Esta Empresa fabricó un modelo de zapato de novia, en tafilete blanco, con dos aros en la pala y ramas de azahar; que la embajada de Bélgica en España encargó para la boda de la Reina Fabiola. Aquel modelo se llamaría Fabiola y todas las novias del momento querían uno igual para el día de su boda.
                           
La firma Noguerón que llegó a tener más de 100 trabajadores, vendiendo zapatos a Suecia y más tarde al mercado Estadounidense además del mercado español..

Una fábrica y una marca "Voluntad" que no debe caer en el olvido, se trata de una fábrica que existió antes de la Guerra Civil y que estaba instalada en la calle Zorrilla, a la altura del número 15. Fabricó un esmerado zapato de lujo para mujer y se convirtió en una cooperativa, con el nombre de "Cooperativa de Fabricación - Voluntad", como un claro mensaje de la fuerza de la voluntad que un grupo de trabajadores eldenses hicieron levantar esta industria para ofrecer los mejores calzados de mujer y con ello contribuyeron a fijar esas cualidades de calidad y diseño en nuestra industria zapatera. José Leal Rico estuvo al frete de esa empresa que desapareció tras la contienda civil.

La empresa de José Amarillo se fundó en la década de los años 50, para fabricar un cuidado zapato femenino, la marca de fábrica era  "Ollirama", es decir, amarillo al revés.  Fue una industria que participó en los primeros años de la implosión de las ferias del calzado en Elda. La marca se representaba circunscrita en un escudo con fondo rojo y encabezado por la palabra "Calzados" con el nombre de marca en  el centro.