miércoles, 3 de octubre de 2018

Una oportunidad para los emprendedores





El Museo del Calzado inicia el próximo día 5 un curso en Elda sobre Diseño de Calzado. Por tratarse de un curso intensivo sobre uno de los aspectos más importantes de la fabricación de calzado y más creativo, encaja perfectamente con las expectativas de los emprendedores que desean aventurarse en el campo del diseño que tan buenos e importantes profesionales nos ha dado a la industria del calzado, especialmente a la comarca del Medio Vinalopó.
Un curso avalado por la Universidad San Pablo CEU y con la seriedad y profesionalidad que el Museo del Calzado viene patentizando a lo largo de los años.
El curso que se ha programado de forma inminente también se realizará en Madrid y Valencia, para que las personas que viven en esas ciudades o sus proximidades, puedan conseguir el grado de formación en diseño del calzado.
La ventaja de este tipo de curso necesariamente comprimido de contenidos e intensivo, dado el tipo de personas que acuden a el, es que en poco tiempo se entra de lleno en contacto con el mundo de la creatividad en calzado, se pone al alumno que ha seguido con éxito esta experiencia, en el camino del emprendimiento para poder ejercer la profesión de diseñador desde su ámbito laboral y, especialmente, en el sector zapatero de la comarca para logar una inmediata reinserción.

El curso es un compendio práctico de los contenidos que un diseñador de calzados necesita para poder triunfar en este maravillosos oficio. Además de sumar a estos profesionales al grupo que el Museo del Calzado ha auspiciado para colaborar en la colocación laboral, recibirán la ayuda inestimable de profesionales que están en contacto diario con empresas del sector y conocen las posibilidades de empleo.

En Elda, cuando se trata de diseño de calzado, todo ha funcionado y a mi avanzada edad me encuentro con antiguos alumnos que felizmente han triunfado en la vida como profesionales del diseño y que, aunque sólo sea una apreciación personal, también me supone un pequeño triunfo como profesor en la parte que me corresponde.

* Para cualquier información relacionada las direcciones y teléfono de contacto son: info@museocalzado.com; teléfono 965383021.

12.- Logos y marcas de calzado eldense: Calzados FIFO; Calzados Colibrí; Candelas.




             
La fábrica de FIFO era sinónimo de alta calidad en zapato para mujer. Rafael Yuste Vera, su propietario, fue un personaje sencillo, muy popular y muy querido en los círculos industriales de la ciudad desde los primeros años de la década de los 50. Su fábrica situada en la calle Francisco Alonso y ampliada tomando un edificio de la Gran Avenida, era un centro de diseño en sí misma con zapatos de la más alta gama que exportaban a Europa y Estados Unidos de América. El logo de "Calzados FIFO" pasaría de ser representado dentro de un escudo en el que figuraba la palabra Elda, a un logo más funcional y moderno que, en los años 70 representaba  el distintivo de la empresa "Manufacturas FIFO S.L.". La fabrica llegaría a tener 100 trabajadores para hacer 500 pares de zapatos al día de exclusivos zapatos tipo bottier.

               

Con el nombre tan atrayente de "Colibrí" y representado por un dibujo de esta clase de ave en vuelo, presentaría Enrique Juan Arenás, sus zapatos exclusivos en la década de los años 60. Una empresa que pasó más tarde a llamarse Sucesores de Enrique Juan Arenás S.L.. Otro gran ejemplo de industria eldense de calidad.                                              
                                         
Por último traemos a estos apuntes el nombre de una pequeña fábrica que bajo la marca "Candelas", trabajaba el zapato para niño, con la peculiaridad que el propietario, Francisco Candelas  Carratalá llego a la fabricación de calzado desde su profesión como ebanista, en esta persona quedaba demostrado que los zapateros, en algunas ocasiones, también preparaban las hormas de madera. Aunque Candelas no pasó a convertirse en una gran fabricante, los zapatos que fabricó para el mercado nacional eran de mucha calidad, dentro de la especialidad de calzado para niño. 

11.- Logos y marcas de calzado eldense: Federico Obrador, Calzados Orbi y Calzados Navarro.




                   
Federico Obrador Ibáñez, procedente de Fuenteálamo, en 1946 creó en Elda una pequeña fábrica de calzados de señora tipo bottier, en la calle San José y encima de la fábrica de hormas que tenía su hermano Fernando. En 1963 abrió tres tiendas en Alicante y una en Benidorm con el nombre de Calzados Soraya; en 1968 también en Londres que más adelante llegaría hasta tres comercios con el nombre de Madrid Shoes. En 1971 abriría tienda de venta de zapatos de Elda en New York con el nombre de Desiré. Como marcas utilizó la de su propio nombre, pero también Calzados DesiréCalzados Turia y Calzados Soraya.
La fábrica llegó a tener, entre fijos internos y externos, casi 100 trabajadores para hacer más de 350 pares diarios de zapato de vestir de señora; la fábrica ocupaba toda la planta de piso con más de 3000 m2.

Los hermanos Elíso y Roberto Verdú, con Francisco Verdú Cuenca, aportaron al zapato de vestir de señora de alta calidad, un enorme prestigio con su marca Orbi. Una industria que visité en mi juventud y por la que sentía una gran admiración, los zapatos fabricados en las décadas de los 70 y 80 eran auténticas joyas del zapato semiartesano, "el calzado de lujo", que se fabricaba en muchas industrias eldenses. La fábrica ocupaba un edificio de dos plantas con esquina a la calle Pablo Iglesias. La marca fue muy reconocida en EE.UU. y Europa donde exportaron gran cantidad de zapatos.

Una marca de calzados que trabajó en Elda y Petrel con dos industrias establecidas en ambas poblaciones fue Calzados Navarro que utilizaba como logo su propio apellido enmarcado en una elipse y cuyo propietario era Indalecio Navarro Maestre. Las fábricas estaban ubicadas; la de Petrel, en el camino de Elda, lo que se conoce como La Cruz Cubierta; la de Elda, en la calle Francisco Alonso. Naturalmente se trataba de talleres de fabricación y montaje de calzados en los que se realizaban los trabajos centrales de la mecánica de fabricación y el terminado se encargaba en los "terminados" que eran talleres auxiliares y se ubicaban en muchas calles de ambos pueblos. El aparado, como en casi todos los casos, se realizaba a domicilio acudiendo las paradoras a "cortar" la tarea a las fábricas.

sábado, 1 de septiembre de 2018

El legado más valioso custodiado en el Museo del Calzado

                Se conserva en el Museo del Calzado una reliquia del Papa Juan XXIII, el "Papa Bueno", aquel que con aspecto bonachón e incluso con cierto aire campesino, se suponía iba a ser un papa para un periodo de transición y conforme avanzaba su pontificado, fue capaz de dar un aire renovador e iniciar el proceso de modernización de la Iglesia Católica que estaba anclada desde muchos papados atrás. Juan XXIII convocó el Concilio Vaticano II y fue canonizado el 27 de abril de 2014. Los zapatos que se guardan en el Museo del Calzado son la copia auténtica del zapato y las medias que calzó Ángelo Roncalli el día de su coronación en la Plaza de San Pedro de la Ciudad del Vaticano el 4 de noviembre de 1958. Se trata de un par de calzado de tejido en color blanco con ribetes de pasamanería dorados (sencillos y típicos en este tipo de zapatos), esos calzados venían acompañados de un par de medias hechas en tejido de seda con cintas de sujeción que estuvieron en contacto con la pierna del pontífice. Se encontraban expuestos en la vitrina principal de la sala de colecciones, junto con los zapatos de parte de la familia real y de otras personalidades de trascendencia histórica.
                Cuando llegaron los zapatos papales al Museo del Calzado, en octubre de 2004, se celebró una ceremonia presidida por el entonces obispo de la diócesis de Orihuela - Alicante, Victorio Oliver, se habló sobre la figura de ese papa y la enorme transcendencia que supuso su presencia en la alta jerarquía eclesiástica, a continuación se formó una comitiva encabezada por el obispo y el párroco de Santa Ana y seguida por los asistentes a los actos para depositar esas preciadas prendas en su vitrina ( en "Fiestas Mayores 2014" ya se recogió en un amplio trabajo, los pormenores de aquel acto y una reseña de la vida y obra del papa).
                 Los zapatos y medias del Santo Papa Juan XXIII(Foto Museo del Calzado)
                Muchas persona visitan el Museo únicamente atraídos por esos zapatos que calzó el Santo Padre, desde Italia informan de la localización de estos calzados y mientras vivió el Cardenal Lori  Francesco Capovilla, que fue el firmante del certificado que avala la autenticidad de los zapatos y medias y que acompañó también al Santo Padre como secretario personal, además del conservador de su casa natal convertida en museo.
                                    

      Juan XXIII paseando por los jardines del Vaticano con su secretario Lori Capovilla(Foto Religión Digital)
                El Patronato del Museo del Calzado mostró en repetidas ocasiones el agradecimiento de la institución por esa donación generosa, sin embargo, nuestro verdadero anfitrión y persona garante del prestigio del Museo del Calzado de Elda y a través de la cual se consiguió enlazar con el prelado Capovilla, fue Ángelo Caserío, una persona muy querida y conocida en nuestra provincia, vinculada al calzado a través de una comercial que importa zapatos desde España y los distribuye en Italia, también miembro destacado del prestigioso Consorcio Santos Crispín y Crispiniano de Vigévano, que tiene su sede en una de las ciudades italianas de mayor protagonismo en la fabricación de calzado y pionera también en la fabricación e investigación de tecnología aplicada al calzado e industrias afines. Ángelo fue galardonado en España por la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Alicante, con el premio a la "Mejor Gestión Comercial en el Exterior 1988".
Vigévano no olvida su tradición zapatera y cada año protagoniza una serie de actos y homenajes a personalidades del mundo relacionadas con el calzado.
                    

El Obispo Victorio Oliver depositando los zapatos en la vitrina(Foto Museo del Calzado)
                Pero el Museo del Calzado, en lo concerniente al zapato eclesiástico, conserva otros zapatos que, de forma gráfica, detallan unas épocas en las que los papas calzaban zapatos muy lujosos con ricos bordados en hilos de oro y pedrería, también nuestro recordado Julio Vibot nos entregó las réplicas de los zapatos que regaló al papa Juan Pablo II.
                Alrededor de las prendas papales hay unos ritos que vienen de hace siglos y que la Iglesia Católica apenas ha modificado.
                Los zapatos que utilizaba el papa casi siempre eran de color rojo y esto viene desde el Imperio Bizantino, ya que en aquella época el color rojo significaba el poder y sólo el emperador y el papa podían usarlo, pero para la Iglesia el rojo significa el color de la sangre que derramaron los mártires que murieron por su fe en Cristo.  La historia nos desvela que los zapatos litúrgicos se usaban expresamente desde el siglo VI, aunque las costumbres de las diferentes etapas de la historia y de la vestimenta, ha variado también la forma de calzar incluso en los papas. Hubo un tiempo en que el papa utilizaba ropaje de vistosos colores y  en consonancia con lo que podríamos llamar "la moda del momento", eran tiempos en que ser papa o cardenal estaba más al alcance de dignidades incluso ajenas a la jerarquía eclesiástica. El papa Inocencio V, en 1276, vistió por primera vez  con la sotana blanca que se mantiene hasta ahora y que simboliza la paz, aunque el calzado se combinaba, el zapato blanco a tono con la sotana casi siempre era el calzado preferido  pero, en determinados periodos, se utilizaban los llamativos zapatos rojos. Sobre el uso de este color, el rojo, se ha especulado mucho para saber a ciencia cierta el porqué. son varios los autores que opinan cuestiones diferentes: Por ejemplo: Unos afirman que el rojo es el color del reinado y en ellos se quiere representar el poder terrenal de Cristo. Otros que el rojo es el color de la sangre de los mártires, como hemos dicho, también por la que derramó el mismo Jesús en el Gólgota. Algunos afirman que hay cierta similitud con las escrituras del Antiguo Testamento, cuando los israelitas pintaban las jambas de sus casas con sangre roja de corderos de Pascua sacrificados, para protegerse contra el Ángel de la Muerte ( Moisés 12,13). También lo asemejan a otro pasaje bíblico en el que un cordón rojo salvó a Raab y su familia de la destrucción (Josué 2, 18-19). El Dr. Lawrence Cunningham, profesor de teología en la Universidad de Notre Dame, Indiana, EE.UU, relaciona el color rojo de los zapatos de los papas con las "lenguas rojas de fuego" que simbolizan al Espíritu Santo. Estas interpretaciones justifican el color rojo como color litúrgico, aunque los últimos papas se han salido de las normas aceptadas por la Iglesia Católica y han utilizado zapatos más comunes y sencillos tanto en sus hechuras como en el colorido de las pieles. Uno de los papas que más empleó los zapatos rojos en los últimos tiempos fue Benedicto XVI, sin embargo su antecesor Juan Pablo II era bien distinto en el uso de los colores.
                               

                                  Los zapatos del papa Francisco (Foto Max Rossi Reuters)
                La Iglesia Católica emplea un tipo de casullas con coloridos diferentes según la liturgia y, desde muy antiguo, los papa (al igual que los oficiantes sacerdotes)solían calzar zapatos al tono, por ejemplo, si la casulla por el momento litúrgico era morada, el zapato sería morado, o verde o rojo o blanco, según los casos.  Pero el paso del tiempo consolidó un tipo de zapato que más solía usarse, el rojo, y así la preponderancia de este color sobre los demás tomó fuerza. Los nuevos aires que soplaron dentro de la Iglesia renovada da una mayor naturalidad al uso del zapato con cueros marrones o negros, recordemos que el papa Juan Pablo II empleaba incluso los deportivos compatibilizándolos en ocasiones con la sotana blanca, y el papa Francisco se negaba a calzar de forma diferente que cuando era prelado en Argentina.
                Las medias (caligae, llamadas también udones hasta alrededor del año 1000) no son a menudo mencionadas en los textos y en las fuentes consultadas, a pesar de que se nombran los zapatos pontificios. Quizás la falta de referencias a esta prenda es porque se consideraba que formaban parte de los zapatos pontificios, ya que ambos juntos componen el calzado.
Hasta el siglo XII, las medias son blancas y, según las reglas, hechas de lino. Desde el siglo XIII, se fabrican con seda de colores que también abarcan todos los tonos de la liturgia.  Se sujetaban a la pierna con una cinta a especie de liga.
                              Zapatos papales con bordados y pasamanería (Foto Tapatalk)
                Para ponerse las medias, los papas empleaban unas plegarias litúrgicas:  "Vísteme, oh Señor, con las medias de la justicia para que camine con total fidelidad por el sendero de tus mandamientos“. Esta plegaria se empleaba tanto para las medias como para el calzado. Sin embargo investigando más a fondo en las simbologías del Vaticano, hemos podido encontrar unas plegarias que se recitaban para calzar ambos zapatos: Mientras se calza primero el zapato izquierdo, el oficiante dice: "Que mis pies, oh Señor mi Dios, estén calzados para los preparativos del evangelio de la paz, para que así pise con ellos, para siempre, a todas las serpientes, escorpiones y todo poder del enemigo." Al calzarse el zapato derecho dice:
"Arroja bajo mis pies, oh Señor, todo el falso orgullo que se alza sobre tu sabiduría y concédeme tu ayuda, para vencer para siempre el deseo de la carne.".
                La Iglesia moderna ha eliminado, o al menos hibernado, todas esas liturgias que obedecen más a un pasado en el que el boato eclesiástico también era una forma de "separar" al sencillo creyente de esa iglesia poderosa y simbólica alejada, muchas veces, de la realidad diaria del ser humano.
                Por mediación de la Asociación de Amigos de San Antón de Elda y con sus fondos económicos, entregaron al Museo del Calzado en Junio de 2018, una vitrina para que los zapatos del papa San Juan XXIII estuviesen custodiados en un lugar de mayor realce dentro de las salas del museo. El acto de entrega se celebró el día 5 de junio y lo presidió el párroco de la iglesia Arciprestal de Santa Ana, Juan Agost, al que acompañaron la presidenta de la Mayordomía de San Antón, Liliana Capó, el presidente de la Asociación de Amigos de San Antón, Paco Sogorb y la directora del Museo del Calzado. Loles Esteve.
                                         Presidencia del acto de entrega de la vitrina papal
             El párroco de Santa Ana y la directora del museo se dirigen a la vitrina papal
 Los intervinientes mostraron el respeto y admiración por la figura del papa San Juan XXIII y Sogorb recibió el aplauso del público por la generosa donación que realizaba en nombre de la asociación que preside.

Al término, de la misma forma que ya se hiciera cuando los zapatos llegaran a Elda por primera vez, se formó un cortejo presidido por el párroco de Santa Ana y se depositaron los zapatos y las medias en su lugar definitivo.

BIBLIOGRAFÍA
* ¿Porqué calza el Papa zapatos rojos? Preguntas de niños a Benedicto XVI" (editorial St. Benno, Leipzig, marzo 2007, ISBN 3-7462-2176-5) de Christine Schröpf y Dr. Georg Gänswein.
* http://www.dieter-philippi.de/es/finezas-eclesiasticas/el-calzado-del-papa-y-del-clero
*https://www.tapatalk.com/groups/theratzingerforum/papal-clothing-and-liturgical-practices-t510-s2020.html
* Wikipedia
* Fotos cedidas por el Museo del Calzado.

** Publicado en la revista Fiestas Mayores septiembre 2018

jueves, 30 de agosto de 2018

10.- Logos y marcas de fábricas de calzado eldense "Calzados El Bólido"; "Gali" y "Soy yo"



Hemos repetido muchas veces que el inicio del calzado en Elda pudo desarrollarse con la fabricación de calzado para niños y cadete. Las fábricas de final del siglo XIX y buena parte del XX, abundaban las que se dedicaban al calzado de niño de excelente calidad, pero la mayor especialización de los trabajadores por un zapato mucho más artístico y delicado, decantó en el zapato de mujer de alta gama que hoy conocemos. Antiguamente las fábricas de calzado fabricaban zapatos de todas las clases (señora, caballero y niño), pero  las había muy centradas en una única clase de zapaos, entre las que abundaban el llamado "calzado de niño".
En la década de los años 50, previos a las Ferias de Calzado, hubo una fábrica propiedad de José Martínez Navarro, que puso por marca a sus calzados de niño con el nombre de "Calzado El Bólido" y representado por un bólido de los que corrían en las pistas de mediado del siglo XX y que en la década de los 50 inmortalizó el campeón argentino de Fórmula 1 Juan Manuel Fangio, en los años  1951195419551956 y 1957. La fábrica estaba ubicada en la antigua calle General Jordada nº 33, hoy calle Petrer. Fabricaba zapatos para niño y niña de calidad y modernos diseños para su época (lo que llamaba calzado de lujo), con vistosos colores con fabricaciones pegados y cosidos.

Precisamente una de las fábricas que nos llegó hasta mediados del siglo XX, fabricando un zapato de señora de lujo, junto con un zapato fino para niño, fue una de las empresas que tenía dos marcas, una marca el de niño "Gali, calzados finos de niño" y otra "Ginna, calzados lujo de señora", esta última empleaba un logo que era una W con dos marcas en la base, ambas marcas estaban registradas y daban testimonio de las características de los zapatos fabricados en ambas clases y el grado de calidad y perfección alcanzado.


Bajo el nombre de marca "Soy yo", José M. Busquier fabricó un cuidado zapato para niños que llamaba "especiales", por la modalidad empleada que era una patente de propiedad y las características de adaptabilidad. En la mitad del siglo XX los zapatos de Busquier gozaban de un prestigio ganado a base de sus características de calidad y técnicas, pero también porque la empresa promocionaba sus zapatos en los mercados a base de eslóganes que llegaban con mucha fuerza, por ejemplo: "Soy yo, el calzado que usted preferirá para sus niños".



martes, 28 de agosto de 2018

¿Por qué Elda es reconocida por su calzado de calidad para mujer?


Zapato fabricado por la firma Noguerón en los años 60 y con hechuras manuales | Museo del Calzado.
Estamos acostumbrados a escuchar esa frase de "Elda, París y Londres" que desde hace más de siglo y medio acompaña a los zapatos fabricados en esta ciudad. Sin embargo, nos paramos poco en hacer un análisis retrospectivo del proceso de calidad que ha llevado a nuestro calzado a ser considerado uno de los más perfectos y valiosos del mundo.
No es cuestión de hace unos días, la apuesta por la calidad viene de más de siglo y medio atrás. El zapato que se hace en Elda es producto de un largo proceso en el que han intervenido muchos factores y muchas personas, desde trabajadores (masculinos y femeninos) hasta empresarios, sin excluir a otras personas y empresas, que no interviniendo de forma directa en el zapato, se han encargado a lo largo de los años en potenciar sus cualidades y hacer valer sus calidades.
Aparadoras trabajando en un taller 1950 | Lavirtu.
Si nos remontamos a los años en los que apareció la actividad zapatera en Elda, podemos imaginar a un grupo de eldenses haciendo zapatos con sus manos y auxiliados con rudimentarias máquinas o artefactos inventados por ellos mismos; zapateros que con cada tirón de tenaza y corte de cuchilla, iban aprendiendo un oficio que desconocían casi por completo; aparadoras que sin tener máquinas de coser ensamblaban las piezas cosidas a mano, más adelante, auxiliadas por máquinas que, a falta de electricidad, eran movidas por la ayuda de un pedal y el impulso de la rueda que sujetaba la correa de transmisión; unos modelistas que sin apenas conocimientos de lo que estaban creando, se empleaban en diseñar un zapato vendible en los mercadillos. Esos eran nuestros ancestros, personas sin ninguna experiencia que se abrían paso a fuerza de tenacidad, imaginación y sacrificio.
Zapatero artesano empalmillando un zapato de hombre | Valle de Elda.
La proliferación de talleres artesanos, "tallericos", en el casco antiguo de la ciudad, cercano a las ruinas de nuestro alcázar, y rodeando la antigua iglesia barroca de Santa Ana, invitaban a otros eldenses a sumarse a esta nueva actividad, que empezaba a generar algunos ingresos extras que paliaban la maltrecha agricultura, que es de lo que vivían principalmente los escasos habitantes del pueblo a mediados del siglo XIX. No tardaron, los más avispados, en pasar de los talleres a las fábricas y aumentar la producción de zapatos "para todas las clases", es decir, desde niños hasta caballero, pasando indudablemente por el zapato de mujer. La llegada de la electricidad a las fábricas supuso un nuevo y definitivo impulso. Todo mejoró y fue más rápido, el aparado, las máquinas de la industria auxiliar y también las de calzado semiartesano. Sin embargo, no se perdió la delicadeza y calidad que el obrero de Elda imprimía a los zapatos; la aparadora siguió esmerándose con esos cosidos únicos y perfectos que solo sabían hacer en Elda, los zapateros se esforzaban en imprimir los toques precisos de calidad: el centrado y montado sobre las hormas de madera, los desvirados y ajustes de la suela al tacón, los brillantes pisos lujados; todo eso daba al zapato un toque especial que comparado con otras poblaciones zapateras, nos hacían únicos. Elda no abandonó nunca el uso de las mejores pieles y materias primas diversas. El zapato salido de esas manos casi inexpertas, empezaba a rozar lo que José Martínez Ruiz "Azorín" llamaría el art sutorio eldense.
Elda creó todas la instituciones zapateras
Todo lo anterior, siendo bueno, no era suficiente para que el zapato eldense pasase a la historia del zapato de máxima calidad, había que depurar también las ideas, rodear al zapato eldense de poder empresarial y político, tenían que llegarse a ser únicos e imprescindibles. Elda supo ponerse las pilas, creó las asociaciones empresariales cuando no había nada. Elda alumbró una sociedad, en tiempos de guerra, para que sus moradores pudiesen seguir trabajando, a pesar de la contienda, y llevar a sus hogares un mínimo salario que les alejase de la hambruna que vivía media España, lo que hizo aumentar su prestigio. Elda dio el paso para una gran Feria del Calzado orgullo de todos, especialmente de los eldenses, y dar un impulso económico jamás conocido en el sector zapatero, al que se llamó "el milagro económico del calzado", y más tarde siguió creando todas las instituciones que tuvo y tiene el sector de la industria zapatera: Elda Exportadora, Cepex, Inescop, y para culminar su obra y ante el acoso al que fue sometida la ciudad, el Museo del Calzado, uno de los más completos, diversos y mediáticos para el sector zapatero que existe en el mundo.
Otros iniciaron el camino a la calidad
Los grandes y pequeños industriales de los primeros tiempos mantenían los parámetros de calidad y aunque hubo intentos para vulgarizar el calzado que se fabricaba en Elda, nada prosperó, las industrias de otro tipo de zapato plastificados o deportivos, sucumbieron en los primeros intentos. Junto al calzado de niño y de mujer, también había fábricas de calzado para hombre. Las circunstancias, la casualidad, o la visión de algunos, fue polarizando la fabricación de calzados hacia una sola especialización, el calzado para mujer, y dentro de esta modalidad, se apostó por la más compleja, el calzado de mujer de gama alta, con diseños avanzados y hechuras técnicamente perfectas. Las fábricas de caballero desaparecieron muy pronto, más tiempo tardaron en ir cerrando las dedicadas al zapato de niño, del que Elda fue también un referente, para centrar toda la atención en ese zapato que hoy fabricamos y del que sentimos un legitimo orgullo todos los eldenses.
El recuerdo para aquellos que lo hicieron
Seria incontable la lista de empresas que aportaron su trabajo y su prestigio en pos del zapato de calidad que hoy nos caracteriza, pero estamos obligados, al menos, a nombrar algunas de ellas en representación de las miles que existieron y que, aunque tenemos en nuestro recuerdo, no es posible nombrarlas a todas: Silvestre Hernández,; Tovar; Los Vera; Rafael Romero; Los Bellod; Blas Amat; Rodolfo Guarinos; Francisco Rivas; Pablo Guarinos; Pablo Maestre; Gerónimo Guill; José Martínez Sánchez; Los Vacios; Gil Esteve; Pedro García; Belmonte; Sapena; Cachola; Rafael Sirvent; Crespi; Noguerón; Fifo; Dévora; Pedro Perez; Antonio Martinez; Oscar Santos; Roberto Bernabé; Vda. de Manuel Vera; Sánchez y Carpena; Amat Sanchís; Sanchíz Marco, Sacha London, Paco Herrero, Stuart Weitzman,  Audley London, Menbur y muchísimos más. A todos el reconocimiento y el agradecimiento por ser los continuadores de una larga lista de ejemplares empresas a las que tanto debe nuestra ciudad y que, junto a la industria auxiliar, cuidaron y cuidan el zapato fabricado. También a ese inmenso censo de obreros especializados, de todos los tiempos, que trabajaron en Elda para el calzado y que tan sabiamente reflejaron su arte en los zapatos: aparadoras, cortadores, zapateros, almacenistas, todos han sabido poner a nuestro zapato de mujer en el listón más alto en el ranking de los países que trabajan para el mercado del diseño y la calidad.
* Publicado en el blog "Calzado" de Valle de Elda 28-08-2018

domingo, 12 de agosto de 2018

9- Logos y marcas de calzado eldense: "Bonilla"; "Calzados Gilbu S.L."; "Calzados Marín"

* Sigue en este blog la pequeña historia del calzado. 

Manuel Bonilla Fernandez fue una persona muy inquieta que ocupó cargos muy importantes dentro de la economía industrial, tanto a nivel provincial como nacional. Llegó a Elda en los años 60 y fichado por el Club Deportivo Eldense como jugador. Tratándose de una persona muy inquieta y creativa pronto emprendió su futuro en la industria del calzado creando con su amigo Pepe Llorens la fábrica de calzados "Calzados Orfeo" que estaba situada en una planta baja de la antigua calle general Dávila (hoy Manuel Maestre). A partir de ahí su vida empresarial vendría acompañada del éxito; creó la firma en sociedad de la marca "Palizzio y Bonilla" en la calle Conde Coloma con una moderna nave industrial. Años más tarde se trasladó a la vecina población de Pinoso donde siguió su proyecto industrial y creó un grupo de empresas de calzado y conexas con los que aportó mucha mano de obra especializada y riqueza a esa población. La marca "Bonilla" estaba representada por un zapato de tacón de aguja dentro de una orla plateada.

"Gilbu" fue una marca de un cuidado zapato para mujer. Esta industria ubicada en la calle Fray Luís de Granada tenía como seña de identidad su fabricación manual, es decir, artesana de un zapato casi personalizado de vestir del que era representativo del calzado eldense de la década de los 70. El logo lo formaba el nombre de la marca dentro de un círculo. Gilbu participó activamente en las ferias del sector en los primeros años de su implantación y dejó un permanente recuerdo de laboriosidad y prestigio.

Antonio Silvestre Marín creó la industria "Calzados Marín"  en la década de los años 60 con el empuje de las ferias del calzado en Elda.  Tras una primera ubicación en la céntrica y antigua calle general Moscardó (hoy Pi i Margall),  pasó a la calle Magnolias.  Su especialidad era la fabricación de calzado de mujer y el logo representado por un escudo donde figuraba la marca de fábrica "Marín" arropada por las palabras: Calzado y Elda, como identidad de origen.