martes, 30 de junio de 2026

Nuestras fábricas: Botella y Compañía

 Hoy en el espacio de Radio Elda Cadena Ser y con Toñi Pérez, hemos comentado una fábrica casi inédita en la historia industrial de Elda.
Efectivamente, Elda tiene historia industrial, gentes valientes comprometidas que conformaron su pasado y un patrimonio cultural que debemos conservar y custodiar. Este es un ejemplo más….

                                        ========================

El fundador del Museo del Calzado José María Amat recupera la historia de una empresa de finales del siglo XIX dedicada al calzado femenino de alta gama y desaparecida antes de la Guerra Civil.
Recreación de la fachada de lo que podría se la fábrica de Antonio Botella y Compañía (IA)

La historia industrial de Elda está repleta de empresas que contribuyeron al desarrollo del sector del calzado, aunque muchas de ellas apenas han dejado rastro documental. Es el caso de Botella y Compañía, una fábrica fundada hacia 1890 y especializada en la fabricación de calzado femenino de alta gama, que cerró sus puertas antes de la Guerra Civil. El fundador del Museo del Calzado de Elda, José María Amat, explica que se trata de “una fábrica que es casi inédita” y asegura que su historia ha podido reconstruirse “a base de coger de aquí y de allá pequeños trozos y estudiar las revistas del momento”.
José María Amat, conductor del espacio Nuestras Fábricas, dedicado a recuperar la memoria de las empresas que marcaron la historia industrial y del calzado de Elda
La factoría estaba ubicada, aproximadamente, entre la actual calle Ortega y Gasset y la plaza de Zapatero, una zona que entonces comenzaba a llenarse de naves industriales.
Interior de la nave industrial tal y como era la fábrica de Botella y Cia. (IA)

Según Amat, Botella y Compañía llegó a emplear alrededor de un centenar de trabajadores y producía entre 300 y 500 pares semanales de zapatos, en una época en la que la mayor parte del proceso seguía realizándose de forma artesanal. La fábrica también fue una de las primeras en beneficiarse del alquiler de maquinaria impulsado por la UNITED, un sistema que facilitó la mecanización de muchas empresas del calzado eldense. Para el historiador, recuperar la memoria de industrias como esta permite entender el origen del crecimiento económico de la ciudad y recordar que “Elda tiene recursos, tiene gente y, sobre todo, tiene una historia pasada” que merece ser conocida por las nuevas generaciones.
Sección real del cortado y zona e almacén de facturación de la fábrica de Botella y Cia. (IA)

viernes, 19 de junio de 2026

Nuestras Fábricas. Martín Bell, tres generaciones al servicio del calzado de Elda

 Hoy traemos a estas páginas, la fábrica que creara Luís Bel Garrigós, uno de aquellos emprendedores de principios del siglo XX que puso su empeño y mejores conocimientos al servicio de una industria del calzado que crecía de forma espectacular en aquellos años veinte del siglo pasado.

De nuevo en una entrevista en Radio Elda Cadena Ser y conducida con la periodista, locutora y gran profesional, Toñi Pérez, que enriquece con sus presentaciones y resúmenes, cada una de las industrias que narramos. 

                                             ===================

                                Fachada de la antigua fábrica de Luís Bel

José María Amat recupera la trayectoria de una familia emprendedora que convirtió un pequeño taller en una de las industrias de referencia del sector zapatero eldense.

La historia del calzado en Elda está construida a partir de grandes empresas, pero también de familias que supieron transformar el trabajo y el esfuerzo en un legado industrial. El investigador y fundador del Museo del Calzado, José María Amat, rescata la trayectoria de la familia Bell, cuyo origen empresarial se remonta a la llegada de Luis Bel Garrigós a la ciudad en 1928, atraído por el auge de una industria que no dejaba de crecer. Tras formarse en la fábrica de Casto Peláez, una de las más importantes de la época, decidió emprender su propio camino. “A los dos años de estar aquí ya iniciaba su primer taller con ocho personas en la calle Dos de Mayo”, recuerda Amat, un pequeño negocio que pronto alcanzaría una producción de hasta 400 pares diarios de cazado para niño que pronto iniciaría la fabricación de zapato para mujer con la que alcanzaría un éxito indiscutible por la hechura y los diseños.

 
                      Parte de la plantilla de la antigua fábrica de la familia Bel

 El crecimiento de la empresa llegó de la mano de la innovación y la capacidad de adaptación. La incorporación de un calzado con plantilla ortopédica supuso un punto de inflexión para la fábrica, permitiéndole expandir su mercado por toda España. “Con esa plantilla ortopédica unida al calzado vendió barbaridades de zapatos en todo el país”, destaca Amat. El éxito impulsó la construcción de una moderna nave en la calle Juan de Austria, entonces situada en las afueras de la ciudad, y permitió mantener la actividad incluso durante los difíciles años de la Guerra Civil, integrándose en las estructuras productivas de la época sin interrumpir el empleo de sus trabajadores.

                           

                                Detalle de la sección de almacén previa al envasado

La segunda y tercera generación consolidaron el proyecto bajo la marca Lube, manteniendo una presencia destacada en el mercado nacional y apostando por la modernización de sus instalaciones. Pascual y Martín Bel asumieron el relevo empresarial, mientras que este último dejó también huella en la vida social de Elda. “Martín era un tenista excepcional”, afirma Amat, quien recuerda cómo construyó una de las primeras pistas de tenis de tierra de la ciudad y la puso a disposición de cualquiera que quisiera practicar este deporte. La historia de la familia Bel resume el recorrido de muchas sagas industriales eldenses: inmigración, aprendizaje, emprendimiento, innovación y relevo generacional, valores que han contribuido a convertir a Elda en uno de los grandes referentes históricos del calzado español.

Logotipos de la empresa con la marca LUBE

* Para escuchar el audio de la entrevista copiar y pegar el siguiente enlace en su navegador:

 https://cadenaser.com/comunitat-valenciana/2026/06/16/nuestras-fabricas-martin-bell-tres-generaciones-al-servicio-del-calzado-de-elda-radio-elda/

 

miércoles, 17 de junio de 2026

Nuestras Fábricas: La Fábrica de Francisco Candelas

Tras unas semanas, retomamos el relato de algunas fábricas que fueron referente para la industria del calzado eldense. 

En el programa de Radio Elda que dirige la periodista Toñi Pérez, realiza una entrevista sobre una de las fábricas más importantes que hubo en la ciudad en los años 20 del siglo XX. 

Imagen de la marca "Candelas" que estaba impresa en la tapa de la caja de cartón de los calzados 

Francisco Candelas Carratalá representa la historia de muchos de los pioneros de la industria del calzado de Elda. Antes de convertirse en fabricante, fue ebanista y carpintero, un oficio que le permitió desarrollar la habilidad y el conocimiento de las formas que más tarde aplicaría al mundo del zapato. Según explica el creador del Museo del Calzado de Elda, José María Amat, "fue un claro ejemplo de emprendedor que un día decidió aventurarse en la fabricación de calzado, desde una profesión que aparentemente nada tenía que ver con el zapato". En 1924, con apenas 25 años, puso en marcha un pequeño taller de calzado infantil, un sector que entonces tenía un peso fundamental en la producción eldense.

La empresa comenzó de manera modesta en los bajos de su vivienda de la calle Dos de Mayo y fue creciendo gracias al esfuerzo y a un sistema habitual en la época: adquirir materiales y hormas a crédito y pagar a los proveedores una vez vendidos los pedidos. El negocio se trasladó posteriormente a otros emplazamientos, ampliando sus instalaciones hasta alcanzar unos 300 metros cuadrados de producción. Amat recuerda que "cada vez hacía pedidos más grandes y, cuando el comerciante pagaba, entonces él saldaba sus deudas con todos sus acreedores", reflejando el espíritu de sacrificio y trabajo que caracterizó a toda una generación de industriales del calzado.

Tras la Guerra Civil, Francisco Candelas amplió su actividad con la compra de parte de las instalaciones de la fábrica de Francisco Rivas, aunque siempre centró sus ventas en el mercado nacional y nunca dio el salto a la exportación. Su historia empresarial concluyó antes de la llegada de las Ferias del Calzado de los años cincuenta, pero dejó una huella imborrable en la ciudad. "Fue una fábrica limpia, que cerró pagando todas sus deudas y se retiró", destaca José María Amat, quien también recuerda que Francisco Candelas fue "un hombre muy querido en Elda hasta su fallecimiento". Además de su legado industrial, su familia mantuvo una estrecha vinculación con la vida social y cultural de la ciudad, especialmente a través de su hijo, Ramón Candelas, quien ejerció como médico radiólogo durante 42 años y destacó por su firme compromiso con la promoción y defensa de la cultura eldense.

*Si desea escuchar el audio de la entrevista pulse:

https://cadenaser.com/comunitat-valenciana/2026/06/16/nuestras-fabricas-francisco-candelas-de-ebanista-y-carpintero-a-fabricante-radio-elda/




jueves, 7 de mayo de 2026

Nuestras Fábricas: José Martínez Sánchez "El Aragonés"

  Nuestras fábricas: La fábrica del Aragonés, memoria viva del calzado industrial de Elda.

Última tarjeta de visita de la empresa en 1965

====================
Algunos eldenses todavía recuerdan, en la calle Juan Carlos I, una gran fábrica, ya casi en ruinas que, en los últimos años de 1960 agonizaba y, tras su cierre, permaneció el edificio casi en ruinas, como uno de los últimos eslabones, entre el pasado brillante de los incipientes momentos de la industria del calzado en la ciudad y la modernidad, con los éxitos que trajeron consigo las Ferias del sector zapatero en Elda. Con el resumen que realiza Toñi Pérez, os invitamos a escuchar el audio.
====================
La industria llegó a emplear a más de un centenar de trabajadores y mantuvo su actividad hasta su cierre definitivo en la década de los 70 y 80.

Fachada de la fábrica en los años 70, situada en la calle Juan Carlos I ángulo a Antonino Vera

La conocida como fábrica del Aragonés fue uno de los grandes referentes del sector del calzado en Elda durante más de medio siglo. Fundada en 1890 por José Martínez Sánchez, su actividad marcó el desarrollo industrial de la ciudad y llegó a ocupar una amplia manzana en la actual calle Juan Carlos I, donde permaneció hasta su derribo en la década de 1980.
El fundador del Museo del Calzado, José María Amat, recuerda su evolución y su importancia histórica: “La fábrica del Aragonés era de José Martínez Sánchez… estuvo prácticamente intacta hasta los años 80 en la calle Juan Carlos I”. Amat destaca también su estructura productiva y su capacidad de adaptación a lo largo del tiempo, con una producción que abarcaba calzado infantil, masculino y femenino, siendo este último el que acabó otorgando mayor prestigio a la marca.

Hijo de fundador y gerente de la empres, José Martínez González, alcalde de Elda
A lo largo de su historia, la fábrica atravesó distintas etapas, incluida su incautación durante la Guerra Civil y su posterior reconversión en cooperativa. Según explica Amat, “los zapatos se hacían por equipos, no existía una cadena de fabricación”, lo que refleja el modelo artesanal de producción de la época. La industria llegó a emplear a más de un centenar de trabajadores y mantuvo su actividad hasta su cierre definitivo entre las décadas de 1970 y 1980, dejando tras de sí una profunda huella en la memoria industrial de Elda.
* Para escuchar el audio pulsar el siguiente enlace: https://cadenaser.com/.../nuestras-fabricas-la-fabrica.../

viernes, 1 de mayo de 2026

Nuestras Fábricas: Pedro Bellod, hermanos y Zaragoza

 



 

Con la profesionalidad acostumbrada, de nuevo, Toñi Pérez, nos presenta la entrevista sobre la Fábrica de Pedro Bellod, hermanos y Zaragoza. Una industria que se ubicó en el lugar emblemático donde construiría su empresa Romero Utrilles en el siglo XIX. Hasta su cierre definitivo en los años 50 del siglo XX, Pedro Bellod aportó diseño, imagen y prestigio a los zapatos fabricados. El edificio fue demolido en la década de los 60para dar paso a la calle Dahellos, que transformaría la zona urbana del centro de la ciudad.

=================
Nuestras fábricas: Pedro Bellod, un referente industrial que transformó la producción zapatera.
El éxito de los Bellod se basó en una estrategia productiva inteligente y diversificada
====================
A finales del siglo XIX, la familia Bellod inició una trayectoria empresarial que acabaría marcando un antes y un después en la industria del calzado. Tal y como recuerda José María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, “la fábrica de Pedro Bellod se creó en el año 1899”, consolidándose posteriormente en las instalaciones que habían pertenecido a Romero Utrilles. Aquella adquisición no solo supuso una ampliación del negocio, sino también la continuidad de un espacio industrial emblemático que mantuvo su estructura original, rodeado de jardines y con la vivienda familiar integrada.

                                                Interior de una de las naves industriales
El éxito de los Bellod se basó en una estrategia productiva inteligente y diversificada. “Hicieron unas fabricaciones muy inteligentemente llevadas a cabo en tanto zapatos de hombre como en mujer y vendieron muchísimos zapatos”, explica Amat. La incorporación de técnicas como el sistema goodyear, más resistente y cómodo, junto a innovaciones amparadas por patentes internacionales, permitió a la empresa abrirse a mercados exteriores y consolidar su prestigio en una época de fuerte crecimiento industrial.

Fachada de la industria del la calle Jardines de Elda
Más allá de su actividad económica, la fábrica se convirtió en una auténtica escuela de profesionales. “Creó una especie de escuela de otros que más tarde fueron fabricantes”, señala Amat, destacando la importancia de su red de viajantes y colaboradores. Aunque cerró en la década de los años 60, su legado perdura como símbolo de una etapa clave en la historia del calzado, cuando iniciativa familiar, innovación y visión de mercado impulsaron el desarrollo de toda una industria.

Comida de hermandad con vendedores en plaza dela industria
* Para escuchar el audio de la entrevista pulsar en el siguiente enlace:

lunes, 27 de abril de 2026

Nuestras Fábricas: La Fábrica de Felipe Peñataro Sanchíz y hermano

                                 

Esta semana en el programa "Nuestras fábricas" que conduce la periodista y locutora Toñi Pérez, hablamos de una de las fábricas que realizó en Elda una gran labor social.

==============
Un ejemplo pionero de responsabilidad social en la industria del calzado de Elda. Los hermanos Peñataro con su marca de calzados para niño "VITE"
La empresa recibió la distinción como “Empresa Modelo”
======
En pleno corazón de Elda, ciudad histórica del calzado, existió una empresa que marcó una diferencia profunda en la forma de entender la relación entre empresarios y trabajadores.
La fábrica de Felipe Péñataro Sanchíz y hermano, no solo destacó por su producción de calzado infantil, sino por construir un modelo empresarial adelantado a su tiempo, donde la dignidad laboral y el bienestar social eran pilares fundamentales.
Cena de celebración con toda la plantilla de la empresa, en el cine Coliseo España de Elda

A comienzos de los años 60, este enfoque fue reconocido oficialmente cuando la empresa recibió la distinción como “Empresa Modelo” y la Medalla al mérito en el Trabajo. Pero más allá de los premios, lo que realmente la hacía única era su compromiso cotidiano con sus empleados: desde pagar íntegramente sus cotizaciones hasta garantizar el salario completo en caso de enfermedad. Como señala José María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, “la atmósfera que se creó en esta fábrica y todo lo que se hizo por mejorar la vida de los obreros fue encomiable”.
La empresa también impulsó medidas poco habituales en la época, como la formación de sus trabajadores sin estudios, a quienes facilitaba tiempo y recursos para asistir a la escuela. Además, implementó un sistema de incentivos que premiaba el ahorro de materiales y construyó viviendas asequibles para empleados con menos recursos, asignadas mediante sorteo público. Estas iniciativas configuraron un entorno laboral que iba mucho más allá de la simple producción industrial.
La fotografía recoge la imagen en que la hija de Felipe Peñataro extrae de una caja de zapatos las papeletas con los nombres de los trabajadores beneficiados con el acceso ala vivienda social .

Incluso en momentos de dificultad, como tras la Guerra Civil Española, la empresa demostró su capacidad de adaptación y compromiso, reutilizando materiales militares para continuar fabricando calzado infantil. Hoy, aunque la fábrica ha desaparecido, su legado sigue vivo como ejemplo de que otra forma de hacer empresa no solo fue posible, sino real.
* El audio de la entrevista podrás escucharlo en https://cadenaser.com/.../nuestras-fabricas-felipe.../

miércoles, 15 de abril de 2026

La Fábrica de Calzados Gran S.A.

  Elda, en los años 40, cuando España empezaba a restañar las heridas de la guerra civil, era una ciudad de oportunidades y de iniciativas para los emprendedores.



Toñi Pérez, a través de su programa “Memoria de nuestras fábricas”, canaliza su entrevista a la puesta en marcha de una fábrica que fue un ejemplo de unidad empresarial, pero desde el humor y la esperanza en una Elda prospera.
             ==============
Escucha la entrevista y comparte para poder transmitir a más personas, hechos que merecen ser recordados e imitados.


Nuestras fábricas: Calzados Gran, la fábrica que nació con humor en la posguerra eldense
Un grupo de diez emprendedores impulsó en 1946 un proyecto pionero que combinó innovación, asociacionismo y un sorprendente tono humorístico en plena crisis.                                 

En los difíciles años de la posguerra española, cuando la escasez y la incertidumbre marcaban la vida en Elda, surgió una iniciativa empresarial que rompió moldes. Tal y como relata el historiador y fundador del Museo del Calzado de Elda, José María Amat, la creación de Calzados Gran en 1946 supuso un soplo de aire fresco para una ciudad golpeada por el cierre de fábricas y la falta de oportunidades. En un contexto de decadencia industrial, un grupo de diez empresarios decidió unirse para impulsar un proyecto común basado en la colaboración.

La empresa, liderada por José María Gran Díez, reunió a profesionales de distintos ámbitos del sector: zapateros experimentados, fabricantes auxiliares y comerciales con iniciativa. Con un capital social considerable para la época, lograron poner en marcha una fábrica que llegó a emplear a más de un centenar de trabajadores. Aquella apuesta colectiva anticipaba fórmulas de asociacionismo empresarial que décadas después se consolidarían en la industria del calzado.


Pero si algo hizo singular a Calzados Gran fue su manera de presentarse al mundo. Lejos de los catálogos sobrios habituales, la empresa elaboró un folleto lleno de humor, ironía y descripciones caricaturescas de sus propios socios. Figuras como Antonio Sierra Esteve o Antonio Martínez Maestre aparecían retratadas con un tono desenfadado que humanizaba el proyecto y lo hacía cercano, incluso en un momento histórico marcado por la dureza.





Aunque su trayectoria fue breve, de apenas cinco o seis años, Calzados Gran dejó una huella significativa. Representó el espíritu emprendedor de toda una generación que, pese a las dificultades, apostó por innovar, cooperar y arriesgar.

*Para escuchar la entrevista clicar en el siguiente enlace: