miércoles, 12 de enero de 2022

El Museo del Calzado de Elda recibe una nueva agresión

 

El sorprendente titular del artículo publicado en el diario INFORMACION el pasado 7 de enero y el contenido de este, en el que se pone en palabras de la edil de cultura una serie de intenciones sobre el futuro del edificio construido para museo del calzado, me ha vuelto a dejar sin habla. Respetando el derecho de opinión de cada cual, cuando como en este caso, se trata nada menos que de la opinión de la concejala de cultura de nuestra ciudad democráticamente elegida, miembro del Patronato de la Fundación, considero que en este mismo medio, debo transmitir nuevamente lo que pienso de este proyecto en el que el Museo del Calzado de Elda está involucrado y amenazado de extinción, e inmerso en una destructiva polémica de su imagen, sintiendo que estos temas no se debatan en el seno del patronato que es su legítimo lugar.

Dada mi avanzada edad, me ha costado pronunciarme al respeto, no debo a estas alturas entrar en polémicas de esta naturaleza dado que, por ley de vida, me encuentro en mi último tramo de existencia, pero, si como no dudo, hay realmente buena fe y deseo de volver a hacer de nuestra ciudad un lugar con proyección internacional y no caer en los errores del pasado, creo que mis opiniones al respecto deben ser, al menos, objeto de debate porque nos estamos jugando mucho más de lo que aparentemente pueda parecer.

¿Qué mensaje lanzamos al mundo con un museo del calzado como el que hay en nuestra ciudad? Considero obvio que nuestro rasgo diferencial en estos momentos y respetando otras nobles proyecciones de tipo cultural, es sin duda nuestro museo, no solo por su amplia colección de fondos, sino también por la enorme diversidad que en él se concentra, pero sobre todas las cosas porque supone algo nuestro, diferente a cualquier propuesta de tipo cultural o divulgativo que pueda realizar cualquier ciudad. Puedo asegurar que no existe ningún museo de calzados en el mundo, que yo haya visitado, con la actividad colateral que el de Elda realiza: concursos en activo como “La Mujer Mejor Calzada” o el “Periodístico sobe calzados” (hoy dormido), la escuela de diseño; la de zapato para pies con deformaciones y artesanal; la sección de la horma; el contenido vivo de los Lápices de Oro, entre otras muchas actividades y exposiciones itinerantes en el que raro es el mes que no se prodigan. Esas noticias llegan por las redes sociales a todos los interesados en el calzado, que son millones, en cualquier parte del mundo y eso prestigia a nuestro zapato y a nuestra ciudad.

Hacer más fuerte, más grande y mejor dotado al museo del calzado de Elda es, a mi juicio, nuestra principal misión, como eldense, como patrono y evidentemente como fundador, pero debe comprenderse que es la mejor inversión que puede realizarse para fortalecer la imagen de la ciudad ante el mundo, en base a esa singularidad que otras ciudades no pueden ofrecer.

¿Porqué es anacrónico y perjudicial reunir los muesos de la ciudad en un único edificio? A este respecto cabrían varios criterios que aconsejarían todo lo contrario, entre ellos la necesidad de que la ciudad posea museos en función de los fondos que custodia, es decir, un museo arqueológico precisa de muchos más espacios que los pírricos que podrían extraerse de una planta de un edificio, normalmente los muesos arqueológicos están vinculados a lugares donde existen indicios de culturas antiguas, tal es el caso del Monastil, que en el conjunto de los arqueológicos de la provincia, debe tener sus espacios propios y suficientemente amplios para poder desarrollar las actividades que este tipo de exposiciones demandan, encastrarlo en un edificio donde habría que constreñir el propio museo del calzado es un “error de libro” . En el caso del museo etnológico, con valiosas y muy queridas colecciones en su haber, requiere un edificio singular, que le vaya con los fondos que custodia. Elda todavía tiene algún edificio modernista que debía ser tomado en consideración para dotar al etnológico de unas amplias salas de exposición. Y para más abundamiento, la ciudad de Elda necesita más si cabe que otras poblaciones, de una dispersión de lugares culturales y de ocio para que el visitante camine por la ciudad y visite cada uno de ellos, para mover otros servicios: comercios, cafeterías o restaurantes entre otros. Congregar en un edificio, ya de por sí insuficiente para el museo existente, que por otra parte se construyó expresamente para Museo del Calzado, es poner un corsé a la expansión y ampliación de las actuales instalaciones. La concepción con la que se realizó el estudio museográfico se realizó contrastando en los museos existentes y algunos visitados en Europa, Asia y América. Nuestro museo, como otros, está concebido como un museo de artesanía de la industria básica familiar, en primer lugar, donde se muestran zapatos, maquinaria y utensilios de nuestros primeros zapateros, así es como se rinde tributo a los oficios y así es como Elda honra a sus trabajadores.

No hace mucho que el Patronato del Museo del Calzado dejó sobre la mesa dos legados que se entregaban a la ciudad, regalados y sin coste alguno, a través del museo del calzado, dos donaciones que se han perdido, una de más de 160 pares de zapatos históricos de un particular que conserva la más amplia colección de zapatos históricos existente en nuestro país; y la otra, el museo del bolso, con más de quinientos bolsos desde la Edad Media hasta principios del siglo XX. ¿Acaso no sería más razonable engrandecer nuestro actual museo y dotar a los otros museos existentes de unos contenedores dignos de sus valiosos fondos? Además, ofreceríamos al visitante la mayor exposición conjunta de zapatos y bolsos existentes en el mundo y reunidos en un mismo espacio, que hacen honor, dignifican y promocionan, a las industrias mayoritarias de este valle del Medio Vinalopó.  Pero estos hechos irreversibles ya han supuesto un daño a nuestro patrimonio, porque esas colecciones suman y nunca restan, pero hoy se encaminan a otros museos esperando mejores acogidas.

Por último, la cifra facilitada para el titular de la noticia con la que INFORMACION abría su página de Elda, y supongo, conociendo la seriedad del que lo escribe, totalmente contrastadas me parece no solo disparatada sino innecesaria y totalmente fuera de lógica. El Museo del Calzado tiene unas características especiales, en él se representan las actividades artesanas de miles de personas que legaron sus mejores “tesoros” a esta casa para que se expusiesen al público y se conservase para siempre, de forma similar a como se presentan en los mejores museos del mundo de esta especialidad, y representando el símbolo del esfuerzo y sacrificio de obreros y empresarios; allí están las raíces de nuestro pasado. Tratar de convertir el museo de nuestra ciudad en un MARQ, es absurdo y fuera de contexto.  Eso queda para otro tipo de museo, pero no para el de calzado.

El 90% de los fondos del museo del calzado lo han aportado, por cesiones, miles de trabajadores del sector zapatero, la mayor parte ciudadanos de Elda, y tratar de singularizar esos fondos en espacios específicos que solo muestran una pequeña parte de ellos, como sería el caso de un museo de corte similar al arqueológico de Alicante o a otros de su misma talla, es algo que no estaba en la mente del fundador, que antes de iniciar el estudio museográfico tuvo que documentarse en decenas de muesos industriales en media Europa. Y ya que hablamos de ello, debo aclarar que en toda fundación existe la figura del fundador que es quien inicia esa empresa, en este caso el museo, y según las leyes vigentes en materia Fundaciones, el Protectorado, deja muy claro que los fines fundacionales son prioritarios y están incluso por encima de los acuerdos de los propios patronos (Art 2 de la Ley 50/2002), y esto es lógico, porque los patronatos son cambiantes y en los patronos entran y salen personas con criterios dispares, debe por tanto existir una figura que sea el que mantenga la llama a la que conducen los fines fundacionales, y ese no es otro que aquel que, en su día, sentó en una mesa a los patronos e inspiró la Fundación. Para llegar a ese “museo de la ciudad” como anuncia la página del periódico provincial, habría que eliminar la actual Fundación Cultural Museo del Calzado y eso tampoco es sencillo ni posible, porque aún retirando espacios o eliminando subvenciones, al final, el protectorado es quien tiene la última palabra y, en el caso de Elda y de nuestro Museo del Calzado, sería el mayor error posible cometido por eldenses y debe tenerse en cuenta que la voluntad del fundador), es más, el Protectorado podría consentir en que los fondos pudieran pasar a otra fundación en los que se siguiesen fielmente los designios y el espíritu fundacional con el que se creó en Museo del Calzado, ya que uno de los fines más claro de nuestra actual Fundación es la proyección y prestigio de la industria del calzado en España. Esta exigencia de la propia ley tiene como objetivo preservar los fines fundacionales por encima de los diferentes patronos que repito, asumen los cargos de forma temporal, y no pueden de forma alguna desviar el objetivo marcado por el fundador para alcanzar la meta fijada en estatutos.

No existe mayor experiencia que visitar museos en otros países, y ya que estamos defendiendo la necesidad de mantener el Museo del Calzado de Elda como un icono diferenciador, que nos identifique y promocione la industria más importante y significativa de la ciudad, debo decir que en países tan cercanos como Italia, Portugal, Bélgica u Holanda, por citar solo algunos de los que proliferan museos de utensilios, etnológicos y productos manufacturados o de sus industrias más representativas, los del calzado tienen una especial importancia y muestran sus exposiciones en lugares muy cuidados y desvinculados unos de otros, con edificios de belleza arquitectónica, precisamente para protegerlos y marcar sus propias identidades y particularidades, todo lo contrario de lo que se desea hacer en Elda.

En otro orden podríamos hablar de los trabajos ímprobos de los patronos y empleados que han pasado por el museo en los últimos 25 años, sus desvelos y sacrificios para llevar a posicionar nuestro museo en un listón muy alto de prestigio. ¿Para que ha servido si el nombre por el que han luchado se mezcla en un conglomerado de museos y exposiciones que en nada tienen que ver con el calzado?.

A mi juicio esos tres millones de euros que muy generosamente dicen necesita el Museo del Calzado de Elda, deben emplearse para adquirir espacios y dotarlos para hacer dignos y modernos los museos Arqueológico y Etnológico, ¿Qué mejor inversión para la ciudad?; con ello se ensancharía el espacio cultural, todo lo contrario de lo que se pretende, y en lugar de arrinconar, limitar o reducir, nuestros insuficientes espacios, provéase al Museo del Calzado de almacenes (inexistentes) y alguna que otra mejora del actual edificio, para no dar pasos atrás y que alguna otra ciudad encuentre un motivo de peso para consolidar un museo del calzado como símbolo de la industria del calzado español enriqueciendo y mimando lo que los eldenses no hicimos o dejamos perder.  El hipotético “Museo de la Ciudad” sería minimizar uno de los mejores iconos de Elda, silenciar su nombre y limitar sus salas o sus fondos; todo lo contrario de expandir la cultura zapatera de nuestra industria del calzado local, la proyección de Elda como ciudad zapatera internacional, y un Museo del Calzado que hoy es piropeado y evaluado como de los más importantes del mundo considerado por sus homólogos. Sería un error irreversible y un nuevo retroceso para la ciudad que llevó la economía zapatera y el nombre del zapato español, a lo más alto en prestigio y calidad. No hay rincón en el mundo en el que se hable de zapatos y de zapateros que no hayan oído el nombre del Museo del Calzado de Elda ¿Cuántos hablarán de ese otro Museo de la Ciudad en el futuro?

 José María Amat Amer - Fundador y director honorífico del Museo del Calzado de Elda


lunes, 14 de junio de 2021

Luís García Berlanga. El amigo

 

Luis García Berlanga. El amigo

El 12 de junio de 2021 el maestro Berlanga hubiese cumplido 100 años.

En España y en especial en la Comunidad Valenciana se ha declarado el "Año Berlanguiano" en honor al cineasta.

Los medios de comunicación se están encargando de sacar a la luz las joyas cinematográficas de su legado, algunas entidades culturales se aprestan a exhibir sus películas más famosas, mesas redondas y, como he dicho, congreso incluido, todo eso y mucho más se va a desarrollar en este año para dar mayor testimonio y gloria de uno de los directores de cine más geniales de todos los tiempos.

En otros momentos he escrito sobre los muchos gestos que tuvo con el Museo del Calzado, sin embargo, en esta ocasión, voy a dedicar unas palabras al amigo, al Luis que conocí como persona en los escasos diez años en los que conviví con aquel genio creativo y al que llegué a querer y admirar como un buen amigo de siempre.

Ya se ha dicho sobradamente cómo llegó Berlanga a ser parte del Museo del Calzado. Fruto de esa entrega empezamos a tratarnos y a abordar aspectos relacionados con el zapato y sus muchas connotaciones.

Luis estuvo en contacto, especialmente en sus últimos años, con nuestras inquietudes y proyectos. Rara era la semana que no hablábamos por teléfono en una conversación casi sin fin. Visité varias veces aquella casa estudio-oficina en la calle Gaztambide de Madrid, a menudo aquellas charlas interminables acababan en una pizzería que estaba justo enfrente de su oficina.

Nuestras reuniones giraban casi siempre sobre temas del museo de Elda, pero las conversaciones tomaban caminos diferentes para hablar de casi todo lo que nos unía, el zapato y la forma de enaltecerlo, entenderlo y admirarlo.

La Academia del tacón de Aguja

Tengo que reconocer que cuando Luis me hablaba de la Academia del Tacón de Aguja, uno de sus proyectos estrella, me parecía lejano y casi imposible de llegar a culminar, pero su sorprendente insistencia y la fuerza con que la planteaba, me hacía pensar que esa Academia era un nuevo legado que deseaba dejar para la posteridad de una vida que se le escapaba. Naturalmente Berlanga ya estaba de vuelta de todos los éxitos que tuvo en vida, especialmente con su manera de hacer cine. A menudo solía repetir que ya lo había hecho casi todo en su vida profesional, la vanidad era algo inexistente en ese gran personaje. Pero la Academia era otra cosa, creía firmemente que podría transmitir a muchas personas un sentimiento de atracción a través de ese tipo de zapato, y consolidar ideas hacia lo que consideraba un fetiche del erotismo, por medio de ponencias o charlas, coloquios etc., un foro de reencuentro con amigos que tuviesen el zapato "stiletto" como un referente también por diseño, fabricación, uso o cultura en general.

Hubo muchas anécdotas en el tiempo en que lo frecuenté y los escasos diez años que duró nuestra amistad:

Su apuesta por la Ciudad de la Luz

Luis presentó en Madrid en 2002 uno de sus proyectos más esperados, la Ciudad de la Luz en Alicante, lo acogió con mucho entusiasmo liderando la idea y encabezando la gestión, pero desgraciadamente sus sueños se verían después truncados; eso afortunadamente Berlanga ya no lo vivió. Con ese motivo, sus viajes a Alicante eran más frecuentes y casi semanalmente se reunía con su Consejo de Administración, después, cuando iba a partir de nuevo hacia Madrid nos reuníamos para seguir hablando de nuestras ideas de futuro. Recuerdo que en más de una ocasión me pidió ayuda para que lo "sacase del hotel" hasta que fuese la hora de partida de su vuelo. Mi mujer y yo (cuando su esposa María Jesús no viajaba con él), éramos los encargados de quitarle de encima a los muchos fans que lo abrumaban, con la mejor de las intenciones, pero también lo mareaban dada su avanzada edad. Salíamos a comer a lugares discretos para despedirlo casi a pie del avión. Con motivo de uno de esos viajes fui testigo de una lección impresionante de nuestro querido maestro: Se empeñó en hacerle un regalo a mi esposa María Teresa y entramos en una librería, una señorita muy amable nos atendió y Berlanga le pidió un libro sobre el erotismo, la señorita confusa respondió: "Señor, nosotros aquí no vendemos ese tipo de pornografía". Luis, armado de paciencia, le explicó a la joven en breves palabras lo que era el erotismo, indicándole con amabilidad que estaba confundida y la gran diferencia que había entre el erotismo y la pornografía. Fueron una palabras que no olvidaremos. Y es que Luis era fetichista y le atraía el erotismo, especialmente el inspirado por el calzado de tacón de aguja, pero repudiaba la pornografía pura y dura.

Berlanga tenía una emisión en directo en Radio Nacional de España para hablar de todo, no solo de cine, también de otros temas relacionados con la cultura o con su propia vida profesional, sus películas, sus vivencias pasadas y su futuro. La emisión la tenía a las cinco de la tarde de los sábados, y cuando estaba en Alicante acudía a la emisora de la calle Ángel Lozano. Lo acompañé en alguna ocasión y se enrollaba ante los micrófonos para acabar hablando de zapatos, de zapateros y de su ansiada Academia del Tacón de Aguja, obligándome a intervenir también en su programa de radio.

Detestaba los homenajes  

Una de la cualidades que más admiré en Luis era su capacidad para ponerse a la altura de las personas de cualquier tipo, la entrega con la que se daba y, lo más importante, la total falta de vanidad. En algún momento le sugerí que, como concejal del Ayuntamiento, propondría al Pleno que tuviese un gesto, dado que se había entregado a nuestra causa, la del Museo del Calzado, sin embargo me lo quitaba de la cabeza, no quería tener más calles, ni plazas, ni institutos de enseñanza con su nombre, me amenazaba con negarse a participar y, por lo tanto, a no estar presente.

De los muchos placeres de la gastronomía alicantina, había dos caprichos, uno era la horchata de chufa como buen valenciano, y siempre que visitaba Alicante nos sentábamos unos minutos en la horchatería Peret de la Explanada. Allí discretamente (hasta que los viandantes lo descubrían), se relamía con una enorme horchata líquida. El otro pequeño placer era el panettone de Torreblanca, especialmente el de chocolate, aunque a su esposa Maria Jesús el que más le gustaba era el de frutas. Cuando venía a Elda se los llevaba, pero si el encuentro era en otro lugar, ya me encargaba de que no le faltase este exquisito dulce realizado con las manos maestras de nuestro mejor pastelero.

Aniversario de su gran película

Sobre la celebración del 55 aniversario de la película "Bienvenido Míster Marshall", Berlanga nos llamó para invitarnos al acto central en Guadalix de la Sierra, donde se rodó la película, pero había que ir disfrazados, mi esposa de faralaes y yo de corto, menos mal que al final ni él mismo acudió, eso sinceramente nos quitó un peso de encima.

Con motivo de la entrega del galardón a la Mujer Mejor Calzada de España a Concha Velasco en 2001, Luis llegó al aeropuerto a media mañana y Concha lo haría alrededor de las cuatro de la tarde. Para esperar la llegada de Concha, estuvimos dando un paseo por el puerto de Alicante, horchata incluida. A la hora fijada fuimos a recibir a la actriz. Cuando Berlanga vio salir a Concha por la puerta de pasajeros, se acercó a ella y tras darle dos besos le dijo: "Concha ¿cómo se te ocurre venir a recibir un premio tan importante con esos zapatos?", la verdad es que ni yo mismo me di cuenta, creo que llevaba unos cómodos zapatos de tacón medio. La llevamos al hotel para que descansase unas horas antes de trasladarnos a Elda. Alrededor de las siete de la tarde Concha Velasco apareció en el vestíbulo del hotel resplandeciente vistiendo un precioso vestido con falda y chaquetilla de color fucsia y en los pies unos preciosos zapatos de tacón de aguja a tono con el vestido. La maravillosa actriz y también gran amiga del museo de Elda, no había descansado, se marchó a uno de los modistos más famosos de Alicante y el resultado fue espectacular. 

Muchas personas que lo han tratado saben de lo que hablo, Luis bajó una y mil veces del pedestal del éxito conseguido gracias a su arte y maestría, compartiendo su tiempo con muchos que formamos ese gran grupo de la mayoría normal que habita nuestro país, para ser considerados sus amigos y tener el honor de pasar ratos inolvidables a su lado.

Hoy celebramos con alegría el nacimiento de un genio, pero también el de un hombre con toda la extensión y alcance de la palabra, sencillo y amable.

Gracias Luis García Berlanga, algunos además de agradecer tu trabajo y esfuerzo, te llevamos también en el corazón.

Cuatro guiños del cineasta Berlanga al calzado de tacón de aguja

 


sábado, 14 de noviembre de 2020

Nuevo libro de la Historia del Calzado

 

El nuevo libro de la Historia del Calzado acaba de ver la luz a través de la red de ventas Amazon.

Ver video: https://youtu.be/ZwU9oGm_5p4

La historia del calzado y del bolso están unidas por múltiples caminos que coinciden en determinados momentos por tratarse de los más importantes complementos de moda.

El paralelismo entre el calzado y el bolso es importante para que en nuestra web demos un resumen del nuevo libro que ve la luz.

Leer más https://museodelbolso.es/nuevo-libro-de-la-historia-del-calzado/

jueves, 27 de agosto de 2020

Origen y devaluación de las "playeras"

 

                Lo que conocemos con el nombre de "playeras" o "esclavas", según criterios, no es más que un tipo de calzado plano o con cuña que comenzó como un calzado de reyes y acabó como un calzado de "plebeyo".

                A través de la historia de la humanidad vemos los primeros indicios de aquellos calzados sujetos o enlazados a uno o varios dedos del pie, en civilizaciones remotas y hallazgos increíbles.

                               


                En el Museo Arqueológico Nacional se custodian unos calzados de fibra encontrados en  "La Cueva de los Murciélagos" en Albuñol,  de esparto trenzado ,datadas en el Neolítico Tardío, 3.500-2.700 a.C. y sujetas al dedo del pie.

                                Pero los americanos que presumen de tener lo mejor cito en sus museos, muestran en el Museo de Historia de la Universidad de Oregón, unas sandalias para sujetar al dedo del pie que, según afirman, datan de 10 000 a 13 000 años. Hechas de corteza de salvia y otras fibras y se encontraron en una cueva en Rock Fort, Oregón, EE.UU., sin embargo por el tipo de entrelazado de fibras y el estado general del calzado, es imposible su datación a esa fecha.

                Los Sumerios  4.000 a.C., considerada la primera civilización de la historia, nos muestran unas tallas en las que se representan "sanadores" y miembros de la realeza calzado unas sandalias sujetas al dedo del pie,


                También en un relieve del  palacio de Asurnasirpal II en la actual ciudad de Nimrud, en 850 a.C, en Asiria, nos muestra al soberano calzado un tipo de sandalia con cuña (muy similar a las antiguas civilizaciones Mesopotámicas), sujeto a los dedos del pie.

                                      




               Pero indudablemente la mayor fuente de información sobre el uso de la sandalia sujeta al dedo del pie, nos viene del antiguo Egipto, son muchos los enterramientos que han descubierto sandalias de ese tipo.

                                                      

Sandalias funerarias de oro. Tebas, Tumba de las Princesas. Dinastía XVIII. Metropolitan Museum of Art

                El protagonismo se lo lleva, sin duda, el tesoro funerario de la tumba de Tutankamon.

           


           

Sandalia con laminado de oro. Equipo funerario de Tutankamon. Museo del Cairo y Sandalias de la tumba de Tjuya y Yuya, padres de Tiye, madre de Akhenaton, fibras vegetales y papiro, Museo Metropolitan, Nueva York.



                Es evidente que la sandalia sujeta al dedo, nuestras actuales playeras, en aquellos años de esplendor  en las culturas ancestrales, estaban más en consonancia con el atuendo real. La "Casa del Faraón" tenía un encargado de portar las sandalias, a un alto dignatario que aparecía siempre en los actos procesionales con las sandalias en la mano.

            


                                    Detalle de la procesión funeraria en la tumba de Ramose 

                En una reproducción realizada por el célebre zapatero palentino Julio Vibot y conservada en el Museo del Calzado, se exhibe lo que debió ser una sandalia de dedo correspondiente a la última reina de Egipto Cleopatra VII, en los años 69 a 30 a,C..

                      


                Tras esas épocas de esplendor, parece que la sandalia "de dedo", como algunos le llaman, pasó a ser un calzado ligero en los pies de pastores y gentes del ámbito rural.

                Son varias las sandalias expuestas en diferentes museos del mundo sobre este tipo sencillo de calzado hechos con pieles de cordero, cabras o vacuno y que fueron calzadas y textualizadas en varias ocasiones en la Sagrada Biblia..

                         


                                                Sandalia hebrea siglos V a.C. a I d.C.

 

                                En la antigua Grecia se han encontrado esculturas con sandalias cogidas al dedo. También los soldados usaban un tipo de bota que se sujetaba al dedo del pie, cuando no iban descalzos, como en ocasiones ocurría en ciertas zonas del país.

                                                


Sandalia griega llamada Nínfides decorada en blanco.( Reproducción en el Museo del Calzado)

                                      


                 La crépida o Krépides en la escultura del pie de la diosa de la caza Diana de Versalles

                               Por supuesto que los Romanos en la antigüedad empleaban un tipo de sandalia llamado Solea que es lo más parecido a la playera actual.

                               

                                         Solea romano para las clases menos pudientes

En el Imperio Bizantino fue un calzado que lo usaban las clases más populares.

                        

                               


                                Sandalia visigoda del siglo V. (Museo del Calzado repr.)   

                A partir del siglo VI fueron casi siempre las clases más bajas las que calzaron el tipo de sandalia "de dedo".

                                 


    Calzado usado por los trabajadores del campo y las clase más bajas incluidos los mendigos. Muchas veces los confeccionaban con suela de madera y tejidos toscos atados con cuerdas. Siglo XII. Museo del Calzado (repr.)

                Durante los periodos de la larga Edad Media, el Renacimiento o las Edades Moderna y Contemporánea, no hay constancia de que la sandalia de dedo fuese un complemento que fuera usado por miembros de la Nobleza o por las clases Medias.

                Naturalmente cuando el calzado se convierte en un complemento de moda, los diseños se apartan de cualquier calzado que no suponga líneas que destaquen en la mujer,  la concordancia con el vestido.

                El calzado en algunos países asiáticos emplean la tira de dedo para sujetarlo, incluso en Japón hay un tipo especial de calcetín con el hendido para introducir en él el dedo del pie, especialmente en el calzado tipo Geta.   


             También en La India se utilizan un tipo de plataforma sujetas a una pieza de madera, metal o cuero, llamada sandalia Paduka o Khadau.  


             El calzado de moda del tipo sandalia gira casi siempre alrededor de diseños de gran belleza y colorido con cosidos o aparados complejos que, junto a la elevación de los tacones,  resaltan la figura y belleza de la mujer.

                La aparición de la "playeras", es una reminiscencia al pasado, pero no consigue establecerse como un calzado de calidad y estilo. Se vulgariza en todo tipo de materiales, incluido el plástico, y llega a todo tipo de personas como un calzado cómodo y circunstancial que nada o muy poco tiene  que ver con la calidad y mucho menos con la moda.


Elda deja escapar la feria del calzado online

 



Imagen de la feria del calzado de Caravaca de la Cruz.

Elda deja perder una nueva oportunidad con la que destacar y recuperar el prestigio zapatero de antaño. Eso cree el fundador del Museo del Calzado, José María Amat, quien propuso hace dos meses que Elda organizase la primera feria virtual internacional del calzado por la imposibilidad de hacer una presencial a causa de la pandemia de COVID-19. Ni los empresarios del sector ni ningún político ha mostrado interés en esta propuesta, que en cambio, ha secundado de forma pionera la localidad murciana de Caravaca de la Cruz. 

En su blog en este periódico digital, José María Amat propuso criterios y ventajas de esta iniciativa que no han parecido interesar a empresarios ni a políticos, pues ni se ha valorado esta opción. Por contra, esta idea la ha impulsado la ciudad murciana de Caravaca de la Cruz con su “Primera Feria Europea del Calzado”. Poco después, la Feria del Calzado Efica anunció que su edición sería virtual e internacional. "Estas son las primeras de muchas iniciativas virtuales y a Elda no parece interesarle esta buena iniciativa", señala Amat. 

“Propuse la idea porque la única forma de avanzar hoy en día es de forma virtual, la presencial no tendrá buena acogida por el miedo al contagio, lo  que hará que haya pocas ventas”, indica el exdirector del Museo del Calzado. “Me sorprende que el artículo tuviera repercusión fuera de la ciudad y no en Elda”, continúa.

Amat explica que “Elda ha perdido la fuerza mediática por lanzar la primera feria, pero creo que estamos a tiempo, todavía sería factible. El objetivo es ayudar a los nuevos empresarios, a los emprendedores, pues las empresas grandes ya tienen su nombre”.

Para este amante del calzado “es el Ayuntamiento el que ha de recoger la idea, pues no hay ninguna asociación empresarial que aglutine a los empresarios del calzado de Elda y Petrer. Tienen que contar no solo con las diez empresas punteras sino también con las otras 300, estamos a tiempo de enmendar este error, de apostar por el calzado eldense, pues impulsaría la ciudad y su economía”. Pese a este mensaje, José María Amat teme que sus propuestas caigan en saco roto porque “la inmovilidad para ayudar a las empresas viene de largo”, concluye. 

Otra oportunidad perdida

 

Los dos últimos trabajos publicados en este blog alertaban sobre la imposibilidad de realizar una Feria del Calzado presencial, no solo en España, sino en el resto del mundo. El 22 de abril con el titular "A modo de reflexión: ¿Cómo serán las Ferias del Calzado tras la pandemia?" ya se advertía de los problemas que conllevaría poder asistir a ferias presenciales de forma multitudinaria; más adelante con el título "Elda organiza la primera Feria Virtual Internacional de Calzado" publicado el 23 de mayo volvíamos a insistir en lo mismo, pero esta vez, aplicando criterios realistas y aportando una serie de posibles ventajas para que Elda fuese la primera en dar el golpe de efecto y crease una Feria Virtual de Calzado.

Ni esperábamos entonces, ni esperamos ahora, una reacción de los sectores zapateros de Elda para poner en marcha estas iniciativas, sencillamente porque han sido muchas las propuestas que se han lanzado desde estas páginas de Valle de Elda y absolutamente ninguna ha tenido el menor eco.

El sector zapatero de la industria del calzado comarcal está desaparecido y las propuestas caen en saco roto, no parece importar a nadie que Elda y comarca recupere su voz, ponga su reloj en hora y actúe como lo hacen otras comarcas zapateras dentro de nuestro país. Hemos sido testigos hace un par de días que en la vecina ciudad murciana de Caravaca de la Cruz, su Ayuntamiento y algunos industriales de calzado ponían en marcha lo que llamaron "La primera Feria Europea del Calzado", un titular que en sí ya es mucho. Hoy mismo la Feria del Calzado EFICA en Argentina, una de las mayores de Hispanoamérica, crea una Feria virtual Internacional de Calzado, y si las cosas no se aclaran, como desgraciadamente parece con respecto a la COVID-19, pronto leeremos como otras ciudades de Europa y América ponen en marcha lo único que cabe hacer, Ferias Virtuales para tratar de canalizar sus ofertas y lanzar sus colecciones. Pero eso aquí parece no entenderlo nadie.

Leíamos en titulares hace unos días la enorme preocupación que genera el cierre de algunas sucursales bancarias en determinados barrios, pero ¿acaso no es más importante que nos preocupemos por el cierre de nuestras fábricas? ¿Por qué no se dedican esfuerzos a esto mucho más que a lo otro, que será una consecuencia de lo primero?

No estamos haciendo bien las cosas, y lo digo con amargura y pesar porque esta industria es de todos los que trabajan en ella, los que viven en los pueblos zapateros y soportan situaciones difíciles sintiéndose impotentes ante tanta pasividad.

Es necesario y urgente reunir a los empresarios de calzado y afines, a todos, proponerles medidas que alienten la creación de estrategias que generen trabajo, empleo y riqueza y para ello hay que escuchar a todo el mundo. No es de recibo excusarse con frases como "ante el problema del calzado deben ser los fabricantes los que lo decidan" porque aplicando esa misma norma habría que decir ante la preocupación por el cierre de sucursales bancarias "los problemas financieros deben ser los bancos los que lo decidan", sin embargo se discrimina en función de proclamas electoralistas o de otro tipo. Seamos capaces de aglutinar iniciativas y aunar intereses ante lo que se avecina.

Al final, todo esto supone propuestas sin destino, que quedan en la mesa de la nada, pero siempre nos asiste la razón de los hechos denunciados y las hemerotecas que nos lo recuerdan.