jueves, 19 de julio de 2012

Dime el zapato que calzas y te diré quien eres

Un estudio ha demostrado que incluso los zapatos, además de tener un propósito práctico que es el de proteger nuestros pies del roce con el suelo, también transmiten información útil acerca de nuestra personalidad.


Cómo se hizo el estudio


Un estudio hecho por investigadores de la Universidad de Kansas (EE UU) y publicado en la revista Journal of Research in Personality ha demostrado que nuestra personalidad queda reflejada un noventa por ciento en nuestros zapatos. El equipo trabajó con sesenta y tres estudiantes a los que les mostraron más de dos cientas y ocho fotografías del calzado de voluntarios a los que, previamente, se les había realizado un test de personalidad. A partir de las fotografías de los zapatos, los observadores lograron averiguar con relativa precisión si la persona era liberal o conservadora, extrovertida o introvertida, si era emocionalmente estable, así como su nivel de simpatía, inseguridad, ansiedad y aislamiento, entre otras características. Incluso consiguieron descubrir su nivel social y sus ingresos.

Los resultados

 El estudio reveló que aquellos que llevan zapatos de bota alta tienden a ser más antipáticos y les cuesta establecer relaciones íntimas. Si usan botines significa que su personalidad es agresiva. Por lo que respecta al color, los zapatos de diferentes colores revelan una personalidad serena y extrovertida. Por otra parte, las personas concienzudas y serias llevaban zapatos que, aunque no sean nuevos, estan muy limpios y bien conservados. Estas personas también suelen mostrar más ansiedad cuando una relación íntima se acaba, pues demuestran estar más preocupadas por las apariencias y por la imagen que los demás se forman de ellas.
Obviamente, los zapatos caros los llevan aquellas mujeres u hombres con un alto poder adquisitivo y que suelen ser de derechas. Por el contrario, los zapatos baratos y descuidados son usados por personas de tendencia liberal. A primera vista, parece que los zapatos de tacón de aguja, además de ofrecer un aspecto sexy, sean utilizados por aquellas mujeres que les guste experimentar una sensación de poder, además de mostrar autoconfianza. Sin embargo, el estudio demuestra que las mujeres que suelen usar el calzado más incómodo son personas tranquilas. Aunque los zapatos más prácticos y funcionales pertenecían a usuarios más simpáticos y amigables
Las mujeres que usan bailarinas demuestran ser más diplomáticas y ambiciosas, mientras que las mujeres que usan deportivas suelen ser espontáneas y asertivas. En cuanto a las que les gusta usar sandalias sin tacón, muestran tener un carácter agradable, natural y sencillo. Además, si usas zapatos aburridos significa que tienes dificultades para establecer relaciones personales, quizás es un signo de tímidez, pues muestra una personalidad represiva y distante, con pocas habilidades de comunicación, auqnue tampoco les preocupa mucho la imagen que el resto de personas se forma sobre ellas.
* Firmado por Irene García desde diariofemenino.com

domingo, 8 de julio de 2012

¿Eran así los zapatos de Cenicienta?

Cenicienta estrena zapatos Louboutin

Uno de los 20 pares únicos en el mundo llegará a España en los próximos meses



La nueva Cenicienta, calzada por Louboutin

El legendario zapatito de cristal de Cenicienta, la historia de amor que cautivó a mujeres en todo el mundo generación tras generación, tiene nuevo diseño. A cargo del maestro Christian Louboutin, el nuevo modelo ha sido revelado en París durante la semana de la Alta Costura. Porque, ¿quién mejor que el diseñador de zapatos más deseado del mundo para crear un zapato único?

Tras varios meses especulándose sobre cómo sería la nueva creación para esta princesa de cuento, esta iniciativa mágica, que conmemora el lanzamiento de uno de los largometrajes más queridos de la factoría Disney tras 62 años de su estreno en cines, recupera toda la esencia del filme, sin dejar por ello de destilar el estilo Louboutin a cada paso.



El zapatito de cristal según la imaginación de Christian Louboutin

'Cenicienta no es solo un personaje icónico cuando hablamos de belleza y amor en los cuentos de hadas, sino también cuando se trata de zapatos', describía estos días el diseñador. La célebre zapatilla de cristal de Cenicienta se reinventa así en la imaginación de uno de los más importantes diseñadores de calzado de esta generación: levedad, belleza y transparencia, un sueño hecho realidad, elaborado en delicado encaje y piezas de cristal.


© 2012 Disney. All Rights Reserved

El detalle de fantasía: la pareja de resplandecientes mariposas que descansa delante y detrás del empeine, acariciando suavemente el tobillo. El sello personal de Louboutin, sus pícaras y femeninas suelas rojas, tampoco fallan en este modelo, dando el toque final a unos zapatos que cobran vida a los pies de una princesa moderna.

El modelo, del cual sólo se han realizado veinte pares en todo el mundo, podrá llegar a los pies de algunas afortunadas -en concreto, una española-, aunque aún no se han dado detalles sobre su distribución ni cómo se podrá acceder a ellos.

* Hola.com

viernes, 8 de junio de 2012

La famosa Lady Gaga elige a un japonés como diseñador de sus calzados


Noritaka Tatehana es el hombre detrás de los enormes zapatos de Lady Gaga, que no tienen tacón pero sí una altura de entre 25 y 46 centímetros (10 a 18 pulgadas). Sus presentaciones en programas de televisión y videos musicales, caminando titubeante en sus creaciones, lo han ayudado a convertirse en una estrella de la moda cuyos zapatos se venden por más de 15 mil dólares el par.

Tatehana, quien ha hecho más de 20 pares para Lady Gaga en los últimos dos años, dijo que tomó los zapatos tradicionales de las geishas llamados "geta" y los cambió a una forma moderna con plataformas esculturales.

"Mi obra se volvió un icono. Funcionó no sólo como una marca para mí, también se volvió parte de la marca de (la cantante)", dijo Tatehana en una entrevista reciente realizada en su taller en Tokio, el cual está lleno de libros de arte y de sus característicos zapatos, algunos adornados con brillantes cristales Swarovski y otros con botones dorados.

El diseñador de 26 años, quien evoca el carácter reflexivo de un monje con su voz baja, su cabello largo recogido en un moño y sus pantalones bombachos Yohji Yamamoto, era todavía un estudiante cuando despegó su carrera. De hecho, los primeros zapatos Tatehana de Lady Gaga eran el tema de su tesis de graduación en la prestigiada Universidad de las Artes de Tokio, donde aprendió tejidos tradicionales y teñido de kimonos.

Creó los zapatos con un cuero color rosado con apariencia de reptil que tomó de una mantarraya, un material común en las artesanías japonesas para decorar espadas. Comenzó su sello de moda presentando el calzado en un correo que mandó a decenas de personas en la industria del diseño.

Pero recibió sólo tres respuestas, una de un bloguero, otra de un periodista y la tercera del estilista de Lady Gaga. La cantante no estuvo disponible para hacer declaraciones.

La gurú de moda y heredera cervecera Daphne Guinness dijo que es una gran admiradora de Tatehana.



Valerie Steele, directora y principal curadora del Museo del Insituto de Tecnología de la Moda en Nueva York, que ha exhibido el trabajo de Tatehana, dijo que espera que el diseñador cree una línea menos costosa.

"Noritaka Tatehana es uno de los más importantes diseñadores de calzado de nuestro tiempo", dijo. "Sus sorprendentes y vertiginosos zapatos de tacón sin tacón han transformado el estilo del calzado extremo".

Los zapatos hechos a la medida parecen muy incómodos, incluso Lady Gaga ha perdido el equilibrio con algunos de los diseños más altos. La cantante también ha usado otro calzado excéntrico de diseñador, como los tacones con forma de pinzas de langosta de Alexander McQueen.

Tatehana dijo que sus zapatos son de hecho son más cómodos que los tacones regulares porque ponen el peso de quien los porta al frente y no en el talón. Contó que incluso puede correr en ellos, aunque prefiere usar tenis y mocasines.

Tatehana dijo que le gustaría ampliar sus creaciones a la ropa, bolsos o trabajar en diseño de vestuario para películas. También quiere ayudar a difundir la herencia de su país.



"Quiero que la cultura japonesa siga viva y tenga respeto a nivel internacional", dijo Tatehana. "La creatividad es lo que define la fortaleza de una nación".

* Créditos: AP / NBVV

 

jueves, 7 de junio de 2012

Roger Vivier. Un creador en el Museo de Bata



Vivier saltó a la fama en la década de los 50, cuando empezó a diseñar para Christian Dior y sus zapatos se convirtieron en el epítome del glamour de mitad de siglo. Inventivos por su forma y por sus exquisitos ornamentos, los zapatos de Vivier le valieron una clientela exclusiva, un lugar permanente en la historia de la moda y el título de Fabergé del Calzado, evocando al famoso joyero francés favorito de los zares. “Vivier estaba fascinado por los tipos diferentes de tacos y algunas de sus piezas más influyentes incluyen formas innovadoras como su talón aguja, el taco choc y su icónico taco en forma de coma”, dice Elizabeth Semmelhack, curadora de la muestra. Del talón aguja, él mismo diría que “termina la silueta de la mujer con un golpe de lápiz”.

La sensibilidad artística de Roger Vivier lo llevó a estudiar escultura en l‘Ecole des Beaux-Arts de París entre 1924 y 1925, pero llegó a la profesión de su vida gracias a un amigo de la familia que le ofreció un trabajo en una fábrica de calzado. A fines de los años 30, en su tienda de la Rue Royale, Vivier recibía a famosas clientas como Mistinguette, Josephine Baker, Ava Gardner, Marlene Dietrich (para quien creó sus célebres zapatos de plataforma), la millonaria Gloria Guinness y Cary Grant, pero con la Segunda Guerra Mundial Vivier se vio obligado a cerrarla. Después de un breve período de servicio militar se fue de Francia, en 1941, para trabajar en los Estados Unidos contratado por el fabricante Herman Delman. En ruta a los EE.UU conoció a la creadora de sombreros Suzanne Rémy, con quien comenzó a diseñar sombreros luego que Delman se viera obligado a cortar sus horas de trabajo debido al racionamiento del cuero. Los diseños de Vivier y Rémy fueron tan exitosos que en 1943 abrieron la tienda Suzanne et Roger en Madison Avenue. A pesar de su éxito, al final de la guerra Vivier volvió a sus dos amores: los zapatos y París.



En 1949 conoció a Christian Dior en una cena. Debido a su contrato de exclusividad con Delman, Vivier se ofreció a ser su sombrerero oficial. Dior no pareció entusiasmado, pero en un próximo encuentro la charla giró en torno a los zapatos. Dior -quien había trabajado con Salvatore Ferragamo y André Perugia- estaba buscando a alguien para que diseñara exclusivamente para él, y Vivier le pareció el hombre indicado.

Pero para que este pudiera trabajar para él, Dior debió firmar un contrato de cinco años con Herman Delman. Era el año 1953. Ese mismo año Vivier había alcanzado la cumbre: la realización de los zapatos para la coronación de la reina Isabel, para quien creó un modelo en cabritilla dorada y tacos cubiertos de granates.



Junto a Dior, Vivier experimentó en la decoración con seda, el tul, cintas, perlas y joyas para crear zapatos únicos en su tipo. Aun así, durante los dos primeros años los zapatos diseñados por él llevaban los nombres Delman y Christian Dior en su etiqueta, sin mencionar su apellido. Sin embargo, era vox populi que él era el creador y en 1955 Dior lo recompensó ofreciéndole un honor que no concedería a ninguno de sus otros colaboradores, al incluir su nombre en la etiqueta de zapatos de Christian Dior. La asociación entre Vivier y la casa continuó luego de la muerte de su fundador y durante la dirección artística de Yves Saint-Laurent, pero cuando Marc Bohan sucedió a este se desprendió de Vivier, por considerar sus diseños demasiado audaces para la maison.

Ya independiente, estableció su tienda y trabajó para las colecciones de diseñadores como Madame Grès, Guy Laroche y Pierre Balmain. Sin embargo, su aporte más importante fue para Yves Saint-Laurent, para quien creó dos de los modelos más definitorios de la década: la bota corsario, que Brigitte Bardot hizo famosa con su canción Harley Davidson, y el zapato de taco bajo con hebilla cuadrada, que alcanzó dimensión internacional gracias al personaje de burguesa de doble vida que Catherine Deneuve interpretó en Bella de Día, de Buñuel. Ambos diseños le valieron reconocimiento instantáneo como el heraldo de la nueva moda, si bien, curiosamente, ambos estilos tienen sus raíces en la moda del siglo XVIII.

A medida que progresaba la década de los 60 su éxito fue incomparable; las revistas de moda decían que era “el diseñador de zapatos más ocupado de la ciudad”. En 1968, el mismo año que recibió el codiciado premio de Neiman Marcus, agregó bufandas y guantes a sus líneas de accesorios y en 1969 creó un nuevo departamento en su salón -Monsieur Vivier-, donde ofrecía zapatos para hombres a medida. Jackie Kennedy, Elizabeth Taylor y los Beatles eran algunos de sus clientes.

Pero los años 80 con sus nuevos códigos no fueron generosos con él y la marca entró en una lenta decadencia. Era un hombre del pasado: sus zapatos se veían más en los museos que en la calle. Roger Vivier, “la encarnación del parisino elegante, distinguido y cortés”, según su admirador Christian Louboutin, falleció en 1998, a los 91 años. Tras su muerte, la marca fue adquirida por Diego della Valle, propietario de Tod’s, quien volvió a lanzarla con bombos y platillos en 2003: una tienda en el-imposible-más-chic Faubourg Saint-Honoré, un director artístico talentoso -Bruno Frisoni- y una embajadora de renombre: Inés de la Fressange. Gracias a él, su nombre está no solo en los museos sino en los pies de las mujeres más elegantes. Como él hubiera querido.


Actualmente en el Museo de Bata en Toronto - Canadá, se está realizando una exposición de una parte de su obra.
Créditos: * Mujer. Latercera