Hace escasos momentos me han comunicado el fallecimiento de Alejandro Pérez Verdú. Un eldense que marchó de su pueblo siendo muy joven y que siempre soñó con su querida Elda.Con este blog tratamos de incorporar noticias relacionadas con el calzado, sus industrias, Museos, complementos y todo aquellas cuestiones que puedan ser de interés general para el sector.
sábado, 9 de julio de 2022
Fallece el autor de la escultura “Zapatero y aprendiz” ubicada en la Plaza del Zapatero
Hace escasos momentos me han comunicado el fallecimiento de Alejandro Pérez Verdú. Un eldense que marchó de su pueblo siendo muy joven y que siempre soñó con su querida Elda.sábado, 18 de junio de 2022
Calzado Artesano. Denominación de origen
Las regiones europeas, el pasado mes de octubre, solicitaron a Bruselas las denominaciones de origen para artesanías y productos industriales
El Comité Europeo de las Regiones (CdR) solicitó por tanto a la Comisión Europea que aprobase un sistema de orígenes geográficos protegidos para bienes artesanales e industriales, siguiendo el ejemplo de las denominaciones de origen y las indicaciones geográficas protegidas (DOP e IGP, respectivamente). El organismo consideraba que este sistema fortalecería la protección legal de "productos de excelencia" y ayudaría a luchar contra la falsificación creando nuevos empleos en dichas regiones.
Zonas actuales de D.O. de productos agroalimentarios
Entre esa ejemplaridad que indica el CdR se encuentra el tipo de artesanías y productos como ya existen para algunos: el cristal de Bohemia (República Checa), los cuchillos de Solingen (Alemania), la porcelana de Limoges (Francia), el cristal de Murano (Italia) o las cerámicas de Puente del Arzobispo y Talavera de la Reina (España). Estos productos, además de emblemáticos de tradiciones artesanales con siglos de antigüedad, forman parte de la herencia cultural de Europa que es bien conocida y valorada en todas partes del mundo.
La protección para productos artesanales elevaría la competitividad de las empresas, mejoraría la reputación y el prestigio de la ciudad que acoge esos bienes y justificaría el precio a pagar por los consumidores.
En palabras de la miembro del consejo regional de Nueva Aquitania, Martine Pinville, ponente de esta propuesta. "Proteger nuestra herencia, mantener el valor añadido y los trabajos de un territorio son todo asuntos relacionados con las indicaciones geográficas industriales y artesanales para nuestras comunidades”.
La propuesta ha sido aprobada por la Unión Europea y se han dado instrucciones claras para su puesta en marcha de forma inminente.
La Oficina de Marcas de Europa que está en Alicante ha podido recibir el encargo de redactar las bases para que las regiones europeas presenten sus solicitudes.
Estamos en el momento oportuno y, dejando de lado personalismos tanto particulares como institucionales, esto es de suma importancia que afecta especialmente a Elda y su futuro. ¿Quién mejor que Elda puede demostrar la capacidad y el prestigio para poder conseguir la Denominación de Origen de Calzado Artesano de calidad? Si no hacemos nada perderemos una oportunidad de oro y, a este respecto, la historia nos lo demandará.
Insisto en la necesidad de ponernos a trabajar codo con codo para formas el Consejo Regulador de la Denominación de Origen “Calzado Artesano”. A mi juicio lo debe presidir el Ayuntamiento, porque representa la fuerza de la unidad entre todos los eldenses, y en ese C.R. deben incluirse a todas las instituciones sectoriales: empresarios y trabajadores del sector a través de sus representantes; Instituciones del sector zapatero y de la industria auxiliar, y cuantas personas puedan aportar prestigio y calidad por sus trabajos al sector zapatero local.
Tenemos la fuerza de la razón y una historia artesana encomiable, no la desperdiciemos.
miércoles, 12 de enero de 2022
El Museo del Calzado de Elda recibe una nueva agresión
El sorprendente titular del
artículo publicado en el diario INFORMACION el pasado 7 de enero y el
contenido de este, en el que se pone en palabras de la edil de cultura una
serie de intenciones sobre el futuro del edificio construido para museo del
calzado, me ha vuelto a dejar sin habla. Respetando el derecho de opinión de
cada cual, cuando como en este caso, se trata nada menos que de la opinión de la
concejala de cultura de nuestra ciudad democráticamente elegida, miembro del
Patronato de la Fundación, considero que en este mismo medio, debo transmitir
nuevamente lo que pienso de este proyecto en el que el Museo del Calzado
de Elda está involucrado y amenazado de extinción, e inmerso en una destructiva
polémica de su imagen, sintiendo que estos temas no se debatan en el seno del
patronato que es su legítimo lugar.
Dada mi avanzada edad, me ha
costado pronunciarme al respeto, no debo a estas alturas entrar en polémicas de
esta naturaleza dado que, por ley de vida, me encuentro en mi último tramo de existencia,
pero, si como no dudo, hay realmente buena fe y deseo de volver a hacer de
nuestra ciudad un lugar con proyección internacional y no caer en los errores
del pasado, creo que mis opiniones al respecto deben ser, al menos, objeto de
debate porque nos estamos jugando mucho más de lo que aparentemente pueda
parecer.
¿Qué mensaje lanzamos al mundo
con un museo del calzado como el que hay en nuestra ciudad? Considero obvio que
nuestro rasgo diferencial en estos momentos y respetando otras nobles
proyecciones de tipo cultural, es sin duda nuestro museo, no solo por su amplia
colección de fondos, sino también por la enorme diversidad que en él se
concentra, pero sobre todas las cosas porque supone algo nuestro, diferente a
cualquier propuesta de tipo cultural o divulgativo que pueda realizar cualquier
ciudad. Puedo asegurar que no existe ningún museo de calzados en el mundo, que
yo haya visitado, con la actividad colateral que el de Elda realiza: concursos
en activo como “La Mujer Mejor Calzada” o el “Periodístico sobe
calzados” (hoy dormido), la escuela de diseño; la de zapato para
pies con deformaciones y artesanal; la sección de la horma; el
contenido vivo de los Lápices de Oro, entre otras muchas actividades y
exposiciones itinerantes en el que raro es el mes que no se prodigan. Esas
noticias llegan por las redes sociales a todos los interesados en el calzado,
que son millones, en cualquier parte del mundo y eso prestigia a nuestro
zapato y a nuestra ciudad.
Hacer más fuerte, más grande y
mejor dotado al museo del calzado de Elda es, a mi juicio, nuestra principal
misión, como eldense, como patrono y evidentemente como fundador, pero debe
comprenderse que es la mejor inversión que puede realizarse para fortalecer la
imagen de la ciudad ante el mundo, en base a esa singularidad que otras
ciudades no pueden ofrecer.
¿Porqué es anacrónico y
perjudicial reunir los muesos de la ciudad en un único edificio? A este
respecto cabrían varios criterios que aconsejarían todo lo contrario, entre
ellos la necesidad de que la ciudad posea museos en función de los fondos que
custodia, es decir, un museo arqueológico precisa de muchos más espacios que
los pírricos que podrían extraerse de una planta de un edificio, normalmente los
muesos arqueológicos están vinculados a lugares donde existen indicios de
culturas antiguas, tal es el caso del Monastil, que en el conjunto de los
arqueológicos de la provincia, debe tener sus espacios propios y
suficientemente amplios para poder desarrollar las actividades que este tipo de
exposiciones demandan, encastrarlo en un edificio donde habría que constreñir
el propio museo del calzado es un “error de libro” . En el caso del museo
etnológico, con valiosas y muy queridas colecciones en su haber, requiere un
edificio singular, que le vaya con los fondos que custodia. Elda todavía tiene
algún edificio modernista que debía ser tomado en consideración para dotar al
etnológico de unas amplias salas de exposición. Y para más abundamiento, la
ciudad de Elda necesita más si cabe que otras poblaciones, de una dispersión de
lugares culturales y de ocio para que el visitante camine por la ciudad y
visite cada uno de ellos, para mover otros servicios: comercios, cafeterías o
restaurantes entre otros. Congregar en un edificio, ya de por sí insuficiente
para el museo existente, que por otra parte se construyó expresamente para Museo
del Calzado, es poner un corsé a la expansión y ampliación de las actuales
instalaciones. La concepción con la que se realizó el estudio museográfico se realizó
contrastando en los museos existentes y algunos visitados en Europa, Asia y
América. Nuestro museo, como otros, está concebido como un museo de artesanía
de la industria básica familiar, en primer lugar, donde se muestran zapatos,
maquinaria y utensilios de nuestros primeros zapateros, así es como se rinde
tributo a los oficios y así es como Elda honra a sus trabajadores.
No hace mucho que el Patronato
del Museo del Calzado dejó sobre la mesa dos legados que se entregaban a la
ciudad, regalados y sin coste alguno, a través del museo del calzado, dos
donaciones que se han perdido, una de más de 160 pares de zapatos
históricos de un particular que conserva la más amplia colección de zapatos
históricos existente en nuestro país; y la otra, el museo del bolso, con más de
quinientos bolsos desde la Edad Media hasta principios del siglo XX. ¿Acaso no
sería más razonable engrandecer nuestro actual museo y dotar a los otros museos
existentes de unos contenedores dignos de sus valiosos fondos? Además,
ofreceríamos al visitante la mayor exposición conjunta de zapatos y bolsos
existentes en el mundo y reunidos en un mismo espacio, que hacen honor,
dignifican y promocionan, a las industrias mayoritarias de este valle del Medio
Vinalopó. Pero estos hechos
irreversibles ya han supuesto un daño a nuestro patrimonio, porque esas
colecciones suman y nunca restan, pero hoy se encaminan a otros museos
esperando mejores acogidas.
Por último, la cifra facilitada
para el titular de la noticia con la que INFORMACION abría su página de Elda, y
supongo, conociendo la seriedad del que lo escribe, totalmente contrastadas me
parece no solo disparatada sino innecesaria y totalmente fuera de lógica. El
Museo del Calzado tiene unas características especiales, en él se representan
las actividades artesanas de miles de personas que legaron sus mejores
“tesoros” a esta casa para que se expusiesen al público y se conservase para
siempre, de forma similar a como se presentan en los mejores museos del mundo
de esta especialidad, y representando el símbolo del esfuerzo y sacrificio de
obreros y empresarios; allí están las raíces de nuestro pasado. Tratar de
convertir el museo de nuestra ciudad en un MARQ, es absurdo y fuera de contexto.
Eso queda para otro tipo de museo, pero
no para el de calzado.
El 90% de los fondos del museo
del calzado lo han aportado, por cesiones, miles de trabajadores del sector
zapatero, la mayor parte ciudadanos de Elda, y tratar de singularizar esos
fondos en espacios específicos que solo muestran una pequeña parte de ellos,
como sería el caso de un museo de corte similar al arqueológico de Alicante o a
otros de su misma talla, es algo que no estaba en la mente del fundador, que
antes de iniciar el estudio museográfico tuvo que documentarse en decenas de
muesos industriales en media Europa. Y ya que hablamos de ello, debo aclarar
que en toda fundación existe la figura del fundador que es quien inicia esa
empresa, en este caso el museo, y según las leyes vigentes en materia
Fundaciones, el Protectorado, deja muy claro que los fines fundacionales son
prioritarios y están incluso por encima de los acuerdos de los propios patronos
(Art 2 de la Ley 50/2002), y esto es lógico, porque los patronatos son
cambiantes y en los patronos entran y salen personas con criterios dispares,
debe por tanto existir una figura que sea el que mantenga la llama a la que
conducen los fines fundacionales, y ese no es otro que aquel que, en su día,
sentó en una mesa a los patronos e inspiró la Fundación. Para llegar a ese “museo
de la ciudad” como anuncia la página del periódico provincial, habría que
eliminar la actual Fundación Cultural Museo del Calzado y eso tampoco es
sencillo ni posible, porque aún retirando espacios o eliminando subvenciones,
al final, el protectorado es quien tiene la última palabra y, en el caso de
Elda y de nuestro Museo del Calzado, sería el mayor error posible
cometido por eldenses y debe tenerse en cuenta que la voluntad del fundador),
es más, el Protectorado podría consentir en que los fondos pudieran pasar a
otra fundación en los que se siguiesen fielmente los designios y el espíritu
fundacional con el que se creó en Museo del Calzado, ya que uno de los
fines más claro de nuestra actual Fundación es la proyección y prestigio de la
industria del calzado en España. Esta exigencia de la propia ley tiene como
objetivo preservar los fines fundacionales por encima de los diferentes
patronos que repito, asumen los cargos de forma temporal, y no pueden de forma
alguna desviar el objetivo marcado por el fundador para alcanzar la meta fijada
en estatutos.
No existe mayor experiencia que
visitar museos en otros países, y ya que estamos defendiendo la necesidad de
mantener el Museo del Calzado de Elda como un icono diferenciador, que
nos identifique y promocione la industria más importante y significativa de la
ciudad, debo decir que en países tan cercanos como Italia, Portugal, Bélgica u
Holanda, por citar solo algunos de los que proliferan museos de utensilios,
etnológicos y productos manufacturados o de sus industrias más representativas,
los del calzado tienen una especial importancia y muestran sus exposiciones en
lugares muy cuidados y desvinculados unos de otros, con edificios de belleza
arquitectónica, precisamente para protegerlos y marcar sus propias identidades
y particularidades, todo lo contrario de lo que se desea hacer en Elda.
En otro orden podríamos hablar de
los trabajos ímprobos de los patronos y empleados que han pasado por el museo
en los últimos 25 años, sus desvelos y sacrificios para llevar a posicionar
nuestro museo en un listón muy alto de prestigio. ¿Para que ha servido si el
nombre por el que han luchado se mezcla en un conglomerado de museos y
exposiciones que en nada tienen que ver con el calzado?.
A mi juicio esos tres millones de
euros que muy generosamente dicen necesita el Museo del Calzado de Elda,
deben emplearse para adquirir espacios y dotarlos para hacer dignos y modernos
los museos Arqueológico y Etnológico, ¿Qué mejor inversión para la ciudad?; con
ello se ensancharía el espacio cultural, todo lo contrario de lo que se
pretende, y en lugar de arrinconar, limitar o reducir, nuestros insuficientes espacios,
provéase al Museo del Calzado de almacenes (inexistentes) y alguna que
otra mejora del actual edificio, para no dar pasos atrás y que alguna otra
ciudad encuentre un motivo de peso para consolidar un museo del calzado como
símbolo de la industria del calzado español enriqueciendo y mimando lo que los
eldenses no hicimos o dejamos perder. El
hipotético “Museo de la Ciudad” sería minimizar uno de los mejores iconos de
Elda, silenciar su nombre y limitar sus salas o sus fondos; todo lo
contrario de expandir la cultura zapatera de nuestra industria del calzado
local, la proyección de Elda como ciudad zapatera internacional, y un Museo
del Calzado que hoy es piropeado y evaluado como de los más importantes del
mundo considerado por sus homólogos. Sería un error irreversible y un nuevo
retroceso para la ciudad que llevó la economía zapatera y el nombre del zapato
español, a lo más alto en prestigio y calidad. No hay rincón en el mundo en el
que se hable de zapatos y de zapateros que no hayan oído el nombre del Museo
del Calzado de Elda ¿Cuántos hablarán de ese otro Museo de la Ciudad en el futuro?
José María Amat Amer
- Fundador y director honorífico del Museo del Calzado de Elda
lunes, 14 de junio de 2021
Luís García Berlanga. El amigo

El 12 de junio de 2021 el maestro Berlanga hubiese cumplido 100 años.
En España y en especial en la Comunidad Valenciana se ha declarado el "Año Berlanguiano" en honor al cineasta.
Los medios de comunicación se están encargando de sacar a la luz las joyas cinematográficas de su legado, algunas entidades culturales se aprestan a exhibir sus películas más famosas, mesas redondas y, como he dicho, congreso incluido, todo eso y mucho más se va a desarrollar en este año para dar mayor testimonio y gloria de uno de los directores de cine más geniales de todos los tiempos.
En otros momentos he escrito sobre los muchos gestos que tuvo con el Museo del Calzado, sin embargo, en esta ocasión, voy a dedicar unas palabras al amigo, al Luis que conocí como persona en los escasos diez años en los que conviví con aquel genio creativo y al que llegué a querer y admirar como un buen amigo de siempre.
Ya se ha dicho sobradamente cómo llegó Berlanga a ser parte del Museo del Calzado. Fruto de esa entrega empezamos a tratarnos y a abordar aspectos relacionados con el zapato y sus muchas connotaciones.
Luis estuvo en contacto, especialmente en sus últimos años, con nuestras inquietudes y proyectos. Rara era la semana que no hablábamos por teléfono en una conversación casi sin fin. Visité varias veces aquella casa estudio-oficina en la calle Gaztambide de Madrid, a menudo aquellas charlas interminables acababan en una pizzería que estaba justo enfrente de su oficina.
Nuestras reuniones giraban casi siempre sobre temas del museo de Elda, pero las conversaciones tomaban caminos diferentes para hablar de casi todo lo que nos unía, el zapato y la forma de enaltecerlo, entenderlo y admirarlo.

La Academia del tacón de Aguja
Tengo que reconocer que cuando Luis me hablaba de la Academia del Tacón de Aguja, uno de sus proyectos estrella, me parecía lejano y casi imposible de llegar a culminar, pero su sorprendente insistencia y la fuerza con que la planteaba, me hacía pensar que esa Academia era un nuevo legado que deseaba dejar para la posteridad de una vida que se le escapaba. Naturalmente Berlanga ya estaba de vuelta de todos los éxitos que tuvo en vida, especialmente con su manera de hacer cine. A menudo solía repetir que ya lo había hecho casi todo en su vida profesional, la vanidad era algo inexistente en ese gran personaje. Pero la Academia era otra cosa, creía firmemente que podría transmitir a muchas personas un sentimiento de atracción a través de ese tipo de zapato, y consolidar ideas hacia lo que consideraba un fetiche del erotismo, por medio de ponencias o charlas, coloquios etc., un foro de reencuentro con amigos que tuviesen el zapato "stiletto" como un referente también por diseño, fabricación, uso o cultura en general.
Hubo muchas anécdotas en el tiempo en que lo frecuenté y los escasos diez años que duró nuestra amistad:
Su apuesta por la Ciudad de la Luz
Luis presentó en Madrid en 2002 uno de sus proyectos más esperados, la Ciudad de la Luz en Alicante, lo acogió con mucho entusiasmo liderando la idea y encabezando la gestión, pero desgraciadamente sus sueños se verían después truncados; eso afortunadamente Berlanga ya no lo vivió. Con ese motivo, sus viajes a Alicante eran más frecuentes y casi semanalmente se reunía con su Consejo de Administración, después, cuando iba a partir de nuevo hacia Madrid nos reuníamos para seguir hablando de nuestras ideas de futuro. Recuerdo que en más de una ocasión me pidió ayuda para que lo "sacase del hotel" hasta que fuese la hora de partida de su vuelo. Mi mujer y yo (cuando su esposa María Jesús no viajaba con él), éramos los encargados de quitarle de encima a los muchos fans que lo abrumaban, con la mejor de las intenciones, pero también lo mareaban dada su avanzada edad. Salíamos a comer a lugares discretos para despedirlo casi a pie del avión. Con motivo de uno de esos viajes fui testigo de una lección impresionante de nuestro querido maestro: Se empeñó en hacerle un regalo a mi esposa María Teresa y entramos en una librería, una señorita muy amable nos atendió y Berlanga le pidió un libro sobre el erotismo, la señorita confusa respondió: "Señor, nosotros aquí no vendemos ese tipo de pornografía". Luis, armado de paciencia, le explicó a la joven en breves palabras lo que era el erotismo, indicándole con amabilidad que estaba confundida y la gran diferencia que había entre el erotismo y la pornografía. Fueron una palabras que no olvidaremos. Y es que Luis era fetichista y le atraía el erotismo, especialmente el inspirado por el calzado de tacón de aguja, pero repudiaba la pornografía pura y dura.
Detestaba los homenajes
Una de la cualidades que más admiré en Luis era su capacidad para ponerse a la altura de las personas de cualquier tipo, la entrega con la que se daba y, lo más importante, la total falta de vanidad. En algún momento le sugerí que, como concejal del Ayuntamiento, propondría al Pleno que tuviese un gesto, dado que se había entregado a nuestra causa, la del Museo del Calzado, sin embargo me lo quitaba de la cabeza, no quería tener más calles, ni plazas, ni institutos de enseñanza con su nombre, me amenazaba con negarse a participar y, por lo tanto, a no estar presente.
Aniversario de su gran película
Sobre la celebración del 55 aniversario de la película "Bienvenido Míster Marshall", Berlanga nos llamó para invitarnos al acto central en Guadalix de la Sierra, donde se rodó la película, pero había que ir disfrazados, mi esposa de faralaes y yo de corto, menos mal que al final ni él mismo acudió, eso sinceramente nos quitó un peso de encima.
Con motivo de la entrega del galardón a la Mujer Mejor Calzada de España a Concha Velasco en 2001, Luis llegó al aeropuerto a media mañana y Concha lo haría alrededor de las cuatro de la tarde. Para esperar la llegada de Concha, estuvimos dando un paseo por el puerto de Alicante, horchata incluida. A la hora fijada fuimos a recibir a la actriz. Cuando Berlanga vio salir a Concha por la puerta de pasajeros, se acercó a ella y tras darle dos besos le dijo: "Concha ¿cómo se te ocurre venir a recibir un premio tan importante con esos zapatos?", la verdad es que ni yo mismo me di cuenta, creo que llevaba unos cómodos zapatos de tacón medio. La llevamos al hotel para que descansase unas horas antes de trasladarnos a Elda. Alrededor de las siete de la tarde Concha Velasco apareció en el vestíbulo del hotel resplandeciente vistiendo un precioso vestido con falda y chaquetilla de color fucsia y en los pies unos preciosos zapatos de tacón de aguja a tono con el vestido. La maravillosa actriz y también gran amiga del museo de Elda, no había descansado, se marchó a uno de los modistos más famosos de Alicante y el resultado fue espectacular.
Muchas personas que lo han tratado saben de lo que hablo, Luis bajó una y mil veces del pedestal del éxito conseguido gracias a su arte y maestría, compartiendo su tiempo con muchos que formamos ese gran grupo de la mayoría normal que habita nuestro país, para ser considerados sus amigos y tener el honor de pasar ratos inolvidables a su lado.
Hoy celebramos con alegría el nacimiento de un genio, pero también el de un hombre con toda la extensión y alcance de la palabra, sencillo y amable.
Gracias Luis García Berlanga, algunos además de agradecer tu trabajo y esfuerzo, te llevamos también en el corazón.
sábado, 14 de noviembre de 2020
Nuevo libro de la Historia del Calzado

El nuevo libro de la Historia del Calzado acaba de ver la luz a través de la red de ventas Amazon.
Ver video: https://youtu.be/ZwU9oGm_5p4
La historia del calzado y del bolso están unidas por múltiples caminos que coinciden en determinados momentos por tratarse de los más importantes complementos de moda.
El paralelismo entre el calzado y el bolso es importante para que en nuestra web demos un resumen del nuevo libro que ve la luz.
Leer más https://museodelbolso.es/nuevo-libro-de-la-historia-del-calzado/
jueves, 27 de agosto de 2020
Origen y devaluación de las "playeras"
Lo que conocemos con el nombre de "playeras" o "esclavas", según criterios, no es más que un tipo de calzado plano o con cuña que comenzó como un calzado de reyes y acabó como un calzado de "plebeyo".
A través de la historia de la humanidad vemos los primeros indicios de aquellos calzados sujetos o enlazados a uno o varios dedos del pie, en civilizaciones remotas y hallazgos increíbles.
En el Museo Arqueológico Nacional se custodian unos calzados de fibra encontrados en "La Cueva de los Murciélagos" en Albuñol, de esparto trenzado ,datadas en el Neolítico Tardío, 3.500-2.700 a.C. y sujetas al dedo del pie.
Pero los americanos que presumen de tener lo mejor cito en sus museos, muestran en el Museo de Historia de la Universidad de Oregón, unas sandalias para sujetar al dedo del pie que, según afirman, datan de 10 000 a 13 000 años. Hechas de corteza de salvia y otras fibras y se encontraron en una cueva en Rock Fort, Oregón, EE.UU., sin embargo por el tipo de entrelazado de fibras y el estado general del calzado, es imposible su datación a esa fecha.
Los Sumerios 4.000 a.C., considerada la primera civilización de la historia, nos muestran unas tallas en las que se representan "sanadores" y miembros de la realeza calzado unas sandalias sujetas al dedo del pie,
También en un relieve del palacio de Asurnasirpal II en la actual ciudad de Nimrud, en 850 a.C, en Asiria, nos muestra al soberano calzado un tipo de sandalia con cuña (muy similar a las antiguas civilizaciones Mesopotámicas), sujeto a los dedos del pie.
Pero indudablemente la mayor fuente de información sobre el uso de la sandalia sujeta al dedo del pie, nos viene del antiguo Egipto, son muchos los enterramientos que han descubierto sandalias de ese tipo.
Sandalias funerarias de oro. Tebas, Tumba de las Princesas. Dinastía XVIII. Metropolitan Museum of Art
El protagonismo se lo lleva, sin duda, el tesoro funerario de la tumba de Tutankamon.
Sandalia con laminado de oro. Equipo funerario de Tutankamon. Museo del Cairo y Sandalias de la tumba de Tjuya y Yuya, padres de Tiye, madre de Akhenaton, fibras vegetales y papiro, Museo Metropolitan, Nueva York.
Es evidente que la sandalia sujeta al dedo, nuestras actuales playeras, en aquellos años de esplendor en las culturas ancestrales, estaban más en consonancia con el atuendo real. La "Casa del Faraón" tenía un encargado de portar las sandalias, a un alto dignatario que aparecía siempre en los actos procesionales con las sandalias en la mano.
Detalle de la procesión funeraria en la tumba de Ramose
En una reproducción realizada por el célebre zapatero palentino Julio Vibot y conservada en el Museo del Calzado, se exhibe lo que debió ser una sandalia de dedo correspondiente a la última reina de Egipto Cleopatra VII, en los años 69 a 30 a,C..
Tras esas épocas de esplendor, parece que la sandalia "de dedo", como algunos le llaman, pasó a ser un calzado ligero en los pies de pastores y gentes del ámbito rural.
Son varias las sandalias expuestas en diferentes museos del mundo sobre este tipo sencillo de calzado hechos con pieles de cordero, cabras o vacuno y que fueron calzadas y textualizadas en varias ocasiones en la Sagrada Biblia..
Sandalia hebrea siglos V a.C. a I d.C.
En la antigua Grecia se han encontrado esculturas con sandalias cogidas al dedo. También los soldados usaban un tipo de bota que se sujetaba al dedo del pie, cuando no iban descalzos, como en ocasiones ocurría en ciertas zonas del país.
Sandalia griega llamada Nínfides decorada en blanco.( Reproducción en el Museo del Calzado)
La crépida o Krépides en la escultura del pie de la diosa de la caza Diana de Versalles
Por supuesto que los Romanos en la antigüedad empleaban un tipo de sandalia llamado Solea que es lo más parecido a la playera actual.
Solea romano para las clases menos pudientes
En el Imperio Bizantino fue un calzado que lo usaban las clases más populares.
Sandalia visigoda del siglo V. (Museo del Calzado repr.)
A partir del siglo VI fueron casi siempre las clases más bajas las que calzaron el tipo de sandalia "de dedo".
Calzado usado por los trabajadores del campo y las clase más bajas incluidos los mendigos. Muchas veces los confeccionaban con suela de madera y tejidos toscos atados con cuerdas. Siglo XII. Museo del Calzado (repr.)
Durante los periodos de la larga Edad Media, el Renacimiento o las Edades Moderna y Contemporánea, no hay constancia de que la sandalia de dedo fuese un complemento que fuera usado por miembros de la Nobleza o por las clases Medias.
Naturalmente cuando el calzado se convierte en un complemento de moda, los diseños se apartan de cualquier calzado que no suponga líneas que destaquen en la mujer, la concordancia con el vestido.
El calzado en algunos países asiáticos emplean la tira de dedo para sujetarlo, incluso en Japón hay un tipo especial de calcetín con el hendido para introducir en él el dedo del pie, especialmente en el calzado tipo Geta.
También en La India se utilizan un tipo de plataforma sujetas a una pieza de madera, metal o cuero, llamada sandalia Paduka o Khadau.
El calzado de moda del tipo sandalia gira casi siempre alrededor de diseños de gran belleza y colorido con cosidos o aparados complejos que, junto a la elevación de los tacones, resaltan la figura y belleza de la mujer.
La aparición de la "playeras", es una reminiscencia al pasado, pero no consigue establecerse como un calzado de calidad y estilo. Se vulgariza en todo tipo de materiales, incluido el plástico, y llega a todo tipo de personas como un calzado cómodo y circunstancial que nada o muy poco tiene que ver con la calidad y mucho menos con la moda.

























