sábado, 23 de noviembre de 2019

Elda y el calzado en la antigua Estación de Autobuses de Alicante

La antigua estación de autobuses de la calle Portugal en Alicante, es un lugar que todos los eldenses hemos visitado cientos de veces en el pasado, sin embargo con el traslado en septiembre de 2011 a las nuevas instalaciones en la zona portuaria de la capital, abandonamos aquellas visitas frecuentes y el lugar se convirtió en una zona destinada al esparcimiento, con jardines y plaza remodeladas, y lo que era la edificación de la estación se convirtió en sede de eventos relacionados con la cultura especialmente.
En esa nave del antiguo lugar de salida y entrada de autobuses de diferentes líneas, hay dos pinturas murales realizadas al temple por Gastón Castelló, de 9 x 8,35 metros, en el año 1949 y restauradas por el mismo autor en 1970. En una de ellas figura representa a la provincia de Alicante con sus pueblos y su red de carreteras, y escenas de las diferentes actividades industriales, agrícolas y artesanales, y en el otro un plano aéreo de la ciudad que resalta los lugares y monumentos más emblemáticos. Todo ello tal como lo concibió el autor en aquel año de 1949.
 
El cambio producido desde aquellos tiempos ha sido enorme. Pero si circunscribimos lo que afecta a nuestra población, observamos que a Elda se le atribuye la importancia y preferencia del dominio en la fabricación de calzado, y efectivamente en aquellos años Elda vibraba frente a cualquier otra población por su importante industria y su bien cuidado zapato, incluso teniendo en cuenta que en aquel tiempo la ciudad está marcada como una población de menor importancia frente a Novelda o Monóvar que era la sede judicial de la comarca.
 
Si el visitante, especialmente los más jóvenes, pasan por esa nave, contemplarán la obra de un gran artista y sentirán la misma satisfacción que sintieron sus padres cuando llegaban o partían de esa estación rumbo a nuestro pueblo, al contemplar a unos zapateros representando la industria provincial del calzado.

Diversificación del calzado en el Medio Vinalopó: Guía para una idea utópica



Polígonos modernos y bien comunicados son imprescindibles para el sector.

No es la primera vez que hablo de la deseada diversificación industrial de nuestra comarca.
Escribí un artículo en la revista Alborada en septiembre de 1977 y de nuevo en el blog de Valle de Elda en abril de 2019.

Dije, y me reafirmo de nuevo, que la ansiada diversificación de una comarca que tiene como principal actividad económica la que proporciona una única fuente industrial, es muy comprometida y arriesgada. Lo hemos padecido en varias ocasiones a lo largo de nuestra historia reciente.
Pero llegamos a un punto en el que, o todo o nada, es decir, o tomamos el asunto muy en serio o cada vez seremos menos en este valle y nuestros jóvenes tendrán que salir a buscar trabajo a otras ciudades.
La situación todavía no es dramática, si bien empieza a dar indicios muy serios de que esto así no funciona.
Asumiendo riesgos quiero dejar constancia de los planteamientos que, desde hace años, vengo observando y tratando de trasladar a nuestra comarca con la vista puesta en esa meta final, la diversificación.
Conocí y viví como profesional, la desaparición de los Altos Hornos de Sagunto, la pérdida de casi cuatro mil empleos y la posterior recuperación con éxito de la nueva diversificación industrial en la zona. Aquello tardó casi diez años en reafirmar un nuevo rumbo, pero se consiguió. Deseo trasladar a la opinión pública que las circunstancias de Altos Hornos en Sagunto, una ciudad con dos núcleos urbanos y alrededor de cincuenta y siete mil habitantes, bastante menor que las suma de nuestras poblaciones del Medio Vinalopó (Elda y Petrer). Pero aquello fue otra cuestión muy diferente a la de la pérdida de nuestro calzado. Sagunto por cuestiones de otra índole y a pesar de las grandes inversiones realizadas en su acerería, cerraba por no ser competitiva. Una cuestión diametralmente diferente a la de nuestro calzado que solamente requiere complementar, con ayuda de la Generalitat y el Gobierno Central, el aporte necesario para que nuestras comarcas se mantengan y crezcan.
Sagunto no es el Medio Vinalopó: Nuestra supervivencia como poblaciones industriales se mantendrán pero no veo la posibilidad de crecer y sí un riesgo de ir mermando el mercado laboral. El caso de la ciudad saguntina era a vida o muerte, o se actuaba con firmeza o el paro sería total de la noche a la mañana.
Medios materiales e inmateriales en Sagunto: La población necesitó ayudas directas por valor de cientos de millones de pesetas y miles de metros cuadrados de superficie industrial, además de la jubilación de más de mil empleados. Aquello movilizó fondos importantes de todas las administraciones, pero también un claro deseo de repoblar, industrialmente hablando, aquellas zonas que surgían con dinero público (entre 50 y 100 mil millones de pesetas). La tenacidad de los habitantes de Sagunto y el Camp de Morvedre en general, continúa y sigue acudiendo a programas que la Generalitat promueve para mantener el nivel de empleo creado hace 35 años y que golpea de vez en cuanto a determinadas industrias punteras de la zona
Medios materiales e inmateriales para el Medio Vinalopó
Dejando claro que la situación no es comparable y surge por motivaciones diferentes. Vamos a tratar de marcar un camino para que podamos debatir conjuntamente las mejores soluciones de una situación intranquila.
Las comarcas del Medio Vinalopó, especialmente Elda y Petrer, deben mantener sus respectivas actividades industriales centradas en el calzado y el bolso o la marroquinería en general, aunque en este plan propuesto habrá que fijar metas muy claras para desmarcarse de políticas generalistas del sector que en poco beneficiarán a nuestra comarca.
Sin embargo la diversificación no viene por influencia divina, es más, en esa diversidad de trabajo la sola fuerza empresarial es imposible que llegue a poco en un periodo de tiempo corto. Reconvertir cinco o seis mil puestos de trabajo a otros sectores diferentes al calzado, no hay fuerza empresarial o inversión privada que pueda conseguirla. Por lo tanto es necesario y urgente que los cauces políticos funcionen para valorar el daño y efecto que puede provocar pérdidas en la fabricación de calzado y afines.
El compromiso de unos beneficios fiscales y económicos son sustanciales en el plan. La Generalitat debe obtener por sí o por su fortaleza en el Gobierno de la Nación, conseguir incentivos que redirijan a emprendedores y empresarios a ubicar sus industrias y servicios en esta zona geográfica. Pero eso no bastaría, además los Ayuntamientos deben proveer de suelo industrial en condiciones económicas aceptables y bien comunicados, porque los polígonos de Elda y Petrer serían insuficientes. Un Polígono Industrial Mancomunado en la zona más adecuada de ambos términos sería lo deseable.
Hecho lo anterior quedaría, a mi criterio, lo más importante que complemente esas ayudas: La firme voluntad de la Generalitat para encauzar las inversiones hacia esta zona a desarrollar.
Eso es posible y lo viví directamente con algunos de los empresarios venidos de fuera de la Comunidad en aquella década de los años 80 y 90. Las Consellerias implicadas deben redirigir las demandas de suelo a nuestros polígonos para hacer florecer nuevas industrias diferentes al calzado. Esta es la verdadera fuerza inmaterial y de menor coste económico.
Elda pudo hacerlo en 1986 con la Ley otorgada a nuestro pueblo y áreas de influencia de Preferente Localización Industrial, con ayudas a fondo perdido del 25% del total de la inversión, con créditos preferentes y exención de impuestos de carácter industrial. Pero la necesidad de desplazar la industria que, hasta esas fechas, estaba ubicada en el centro de la ciudad, copó la mayor parte del terreno industrial disponible, de nuevo en industrias del calzado que se trasladarían del casco urbano a ese polígono recién creado.
Ha pasado más de treinta años y la situación es casi la misma sino peor. Las industrias de Elda y Petrer necesitan diversificarse y desarrollarse sosteniblemente, incentivando un cambio de modelo productivo para desarrollar la innovación, mejorar los ejes de infraestructuras de la comarca, generar entornos de apoyo a las empresas y a la inversión productiva y generar empleo en los sectores afectados por procesos de deslocalización, sin perder de vista el desarrollo de modelos de formación que conecten con las necesidades reales de los sectores estratégicos. Esto y mucho más debe comprometer al poder político para exigir con firmeza y con determinación los apoyos necesarios.
Pero todo lo anterior no debe hacernos olvidar que nuestra industria actual, la del calzado, debemos mejorarla y liderar lo que entendemos nos corresponde por derecho, ese liderazgo en zapatos de mujer de media y alta gama. Para ello no repetiré lo que ya he dicho tantas veces. El prestigio de nuestro calzado es el que puede mantener el empleo en la comarca, apoyemos las propuestas de exponer nuestros diseños, creemos tendencias desde Elda, marquemos el origen de nuestra fabricación y concertemos apoyos entre empresas y universidad para obtener financiación en acciones que tiendan a potenciar nuestro zapato.
Quien quiera oír que oiga.
La idea de la fuerza o la fuerza de las ideas.
En términos económicos: «Cuando a una idea le ha llegado su momento, ni los ejércitos más poderosos pueden detenerla». Luchemos por ella.

lunes, 11 de noviembre de 2019

Visitando los Museos. Museo del Calzado de San Juan de Madeira en Portugal


Una de mis últimas visitas para percatarme de la realidad de los museos del calzado en Europa, ha sido a San Juan de Madeira, en la zona norte de Portugal, cerca de Oporto, con una superficie muy pequeña de término municipal, apenas ocho kilómetros cuadrados, y una población que no alcanza los 22 mil habitantes.
En esa ciudad, centro industrial del calzado portugués, quedé gratamente sorprendido y asombrado de comprobar que todo lo que deseamos para España y el Museo del Calzado de Elda, en esa población se realiza con acierto.
Museos en lugares emblemáticos
Empecemos por decir que en ese pequeño pueblo hay hasta tres museos: el de calzado, otro de sombreros que rememora la industria del pasado y un tercero de arte contemporáneo. Todos disfrutan de áreas y espacios diferentes en edificios diferenciados y acordes con sus características. El de sombreros en el edificio de lo que fue una gran industria sombrerera de tres plantas, acondicionado con modernos entramados de madera y acero que no desdicen la belleza de las instalaciones y proceso productivo; el museo de arte contemporáneo está instalado en lo que fueron naves industriales cerradas, con amplísimas superficies y una exposición de obras de artistas portugueses y extranjeros.
El Museo destinado al calzado
El edificio destinado a Museo del Calzado es de nueva planta dedicado íntegramente a ese uso, con oficinas, almacenes  y un conjunto de salas que me dejaron atónito. La inversión realizada en este museo es enorme y fue el Ayuntamiento de la localidad el que realizó semejante  desembolso. Pero el mantenimiento es de una fuerza creativa increíble: los paneles programados con información, el servicio de atención al visitante, el conjunto de vitrinas y expositores de diseño  y en relación a su entorno.
La historia del calzado; la historia de la industria de la ciudad; la mecanización de las fábricas; el arte en el calzado y las marcas: la historia de las industrias más representativas de antaño; las marcas de calzado actuales y los diseñadores. Esto y mucho más puede encontrar el estudioso o el visitante de este tipo de museos.
           
Sin embargo lo más impactante para mí fue la proyección de la ciudad desde el diseño y las marcas.
La industria actual, el diseño y las marcas
 
Mención aparte merece el capítulo de promoción de las marcas y el diseño portugués. Cada uno de los diseñadores y  marcas de mayor prestigio y calidad, disponen de una vitrina individualizada donde se exhibe un zapato con el historial correspondiente. Acompañando a este ilustrativo reclamo, se presenta en un panel electrónico un índice alfabético donde el visitante se introduce en la marca o empresa y sigue las líneas de producción, de calidad y de diseño. Una forma de promoción magnífica que dirige al posible comprador, con una pincelada de información, al producto que pudiera interesar.
El Museo del Calzado portugués recrea con orgullo el pasado del sector, pero sobre todo el presente y futuro. En un edificio amplio y con posibilidades de ampliaciones sucesivas para poder unir otras muestras de complementos, e incluso vestidos de época con calzados al uso. Sencillamente sobresaliente.