jueves, 30 de agosto de 2018

10.- Logos y marcas de fábricas de calzado eldense "Calzados El Bólido"; "Gali" y "Soy yo"



Hemos repetido muchas veces que el inicio del calzado en Elda pudo desarrollarse con la fabricación de calzado para niños y cadete. Las fábricas de final del siglo XIX y buena parte del XX, abundaban las que se dedicaban al calzado de niño de excelente calidad, pero la mayor especialización de los trabajadores por un zapato mucho más artístico y delicado, decantó en el zapato de mujer de alta gama que hoy conocemos. Antiguamente las fábricas de calzado fabricaban zapatos de todas las clases (señora, caballero y niño), pero  las había muy centradas en una única clase de zapaos, entre las que abundaban el llamado "calzado de niño".
En la década de los años 50, previos a las Ferias de Calzado, hubo una fábrica propiedad de José Martínez Navarro, que puso por marca a sus calzados de niño con el nombre de "Calzado El Bólido" y representado por un bólido de los que corrían en las pistas de mediado del siglo XX y que en la década de los 50 inmortalizó el campeón argentino de Fórmula 1 Juan Manuel Fangio, en los años  1951195419551956 y 1957. La fábrica estaba ubicada en la antigua calle General Jordada nº 33, hoy calle Petrer. Fabricaba zapatos para niño y niña de calidad y modernos diseños para su época (lo que llamaba calzado de lujo), con vistosos colores con fabricaciones pegados y cosidos.

Precisamente una de las fábricas que nos llegó hasta mediados del siglo XX, fabricando un zapato de señora de lujo, junto con un zapato fino para niño, fue una de las empresas que tenía dos marcas, una marca el de niño "Gali, calzados finos de niño" y otra "Ginna, calzados lujo de señora", esta última empleaba un logo que era una W con dos marcas en la base, ambas marcas estaban registradas y daban testimonio de las características de los zapatos fabricados en ambas clases y el grado de calidad y perfección alcanzado.


Bajo el nombre de marca "Soy yo", José M. Busquier fabricó un cuidado zapato para niños que llamaba "especiales", por la modalidad empleada que era una patente de propiedad y las características de adaptabilidad. En la mitad del siglo XX los zapatos de Busquier gozaban de un prestigio ganado a base de sus características de calidad y técnicas, pero también porque la empresa promocionaba sus zapatos en los mercados a base de eslóganes que llegaban con mucha fuerza, por ejemplo: "Soy yo, el calzado que usted preferirá para sus niños".



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